Nota de autora: ¡Hola! Bueno, aquí está el quinto capítulo, espero que les guste, aunque es un poco corto. Por cierto, faltan dos o tres capítulos para que termine el fic, por eso desde ahora quiero agradecer a todos los que me han dejado algún review, o algo parecido. ¡Ah! Y cuando termine este fic, voy a subir un One-shot un poco relacionado con esta historia. En fin, espero que les guste.


Apenas cruzaron por el portal que PP había creado, Marceline y Flama se percataron de que ahora se encontraban en el Dulce Reino, en su castillo, para ser más exacta. Dieron un vistazo a su alrededor, y notaron que ya el lugar estaba decorado para el banquete, cosa que les extrañó, pues aún continuaban con la idea de que éste era como a las 6 p.m. o quizá más tarde. De repente, se dieron cuenta de que su otra acompañante no se encontraba por ahí, así que decidieron comenzar a caminar por el lugar en un intento por encontrarla.

-Les… –llamó la vampiresa dando un vistazo debajo de la gigantesca mesa en la cual iban a comer esa noche.

-Leslie… ¿Dónde estás? –llamó la chica del Reino del fuego mientras se asomaba detrás de unas columnas de goma de mascar.

-¡Chicas! –escucharon que las llamaba una voz conocida para ambas, razón por la cual dejaron lo que estaban haciendo y sonrieron con nerviosismo.

-¡Hola princesa! –exclamó PF sonriendo.

-¿Qué tal Bonnibel? –dijo Marceline fingiendo desinterés. La mencionada frunció los labios, entrecerró los ojos y puso sus manos en sus caderas.

-¿Dónde está la princesa Peluche? –preguntó inspeccionando su alrededor. Las chicas se volvieron a ver, nerviosas. ¿Qué haría la DP si le dijeran que no tenían la menor idea de dónde se encontraba su amiga? ¿Se enojaría? ¿Cortaría sus cabezas y las pondría de decoración en la pared? Ok, eso último era un poco exagerado, ¡¿Pero qué haría?!

-Emm… bueno… ella está… –comenzaron a balbucear, sin saber que podrían responder.

-Aquí estoy –las salvó la chica de cabellera negra y ojos color café–. Fui un momento al baño, ¿No importa?

-No, no, descuida. Siéntete como en tu casa –dijo amablemente la princesa de cabellera rosada sonriendo. Acto seguido, miró por el rabillo del ojo a las nerviosas chicas y luego volvió su mirada a la chica de peluche–. Por cierto, me alegra que hayan venido ya, que al final tomamos la decisión hacer el banquete dentro de 25 minutos porque van a asistir niños pequeños. ¡Ah! Y es un banquete elegante, así que van a necesitar un vestido.

-¿U-un vestido? –preguntaron Marcy y Les al mismo tiempo, ya que no acostumbraban ni disfrutaban de utilizar tal prenda. La gobernadora del Dulce Reino asintió. Ambas amigas suspiraron con resignación.

-Bien, ¿Pero de dónde vamos a sacar un vestido? –preguntó la vampiresa cruzándose de brazos.

-Bueno, tengo un par de vestidos que…

-¡No voy a usar rosado! –gritaron las chicas al unísono.

-… son rojos y creo que les quedarían bien –finalizó recalcando el color mencionado con ironía.

-Ahh –dijeron con una gotita de sudor en la frente.

-Y princesa Flama, ¿Usted necesita un vestido? –preguntó en un intento por ser amable con la novia de… Finn. Ella negó con la cabeza.

-Gracias, pero yo puedo hacer mi propia ropa, como es de fuego –dijo sonriendo.

-Bueno, en ese caso, síganme ustedes dos para entregarles sus respectivos vestidos –dijo mientras salía del lugar. Leslie y Marceline se volvieron a ver y se encogieron de hombros, acto seguido, fueron detrás de Bonnibel.

Después de un rato de caminar y caminar por los pasillos del enorme castillo, llegaron a un extraño tipo de clóset, el cual fue abierto por la Dulce princesa, para que entonces ésta hiciese un ademán con su mano para que las chicas entrasen. Ellas, hicieron caso a lo que la princesa les decía y entraron al lugar, para entonces contemplar cientos de vestidos, blusas, faldas, shorts y pantalones color rosado, casi parecía que ordenados según su tonalidad. Mientras ellas le daban un vistazo al lugar, la DP rebuscó entre unos vestidos, hasta que por fin, sacó un par de vestidos, uno color rojo carmín y otro rojo rubí. El primero, se lo entregó a la chica de peluche, y el segundo a la vampiresa.

-Pruébenselos –dijo la princesa de chicle mientras salía del lugar. Las chicas se volvieron a ver–. Los baños están junto a los pantalones –y efectivamente se hallaban en tal lugar, así que ambas chicas entraron a un baño para cambiarse,

Unos minutos después, las dos salieron del respectivo baño al que entraron, mirándose en un espejo, curiosas.

El vestido de la princesa Peluche, era un poco por encima de la rodilla. Tenía una cinta en la cintura y el cuello de color negro, además de que con el vestido venían unos guantes largos y del mismo color que el cuello del vestido.

Por su parte, la Reina de los vampiros traía puesto un vestido por debajo de la rodilla, de manga larga y con rayas de color gris. Además de que traía un broche para el cabello con forma de estrella, y al igual que las rayas, era de color gris.

-¡Chicas! –ya ese "¡Chicas!" era peculiar en una sola persona.

-¿Sí?

-¿Qué, Bonnibel? –no es necesario mencionar quién respondió qué.

-Tengan –dijo mientras les entregaba unas botas altas, unas de color gris y las otras eran de color negro–. Como se habrán dado cuenta, las grises son para Marceline y las negras para Leslie. Por cierto, ¿No se van a hacer nada en el cabello? –preguntó al observar el cabello enredado de ambas chicas, las cuales estaban terminando de ponerse sus respectivas botas. Ellas volvieron a ver el pelo de la otra y luego el de Bonnibel. Lo traía recogido en un alto y elegante moño.

-No sé –respondieron al unísono mientras se encogían de hombros.

-Bueno, entonces déjenme ver…

Y diciendo esto, se acercó a donde Leslie. Tomó su cabello, sacó un peine y se lo peinó delicadamente. Luego, sacó una liga de color negro y rápidamente le hizo la trenza de "la cascada", la cual quedó sorprendentemente bien, ya que al parecer la princesa tenía práctica haciendo peinados.

Después se acercó a Marceline, y aunque ésta en un principio no quería que tocaran su cabello, al final terminó accediendo, y la princesa recogió su cabello en una cola de cabello alta, haciendo ver a la vampiresa muy hermosa.

-Bueno, yo debo ir a arreglarme, las veo dentro de unos cinco minutos –dijo la DP retirándose.

Ambas jóvenes –si acaso se le puede decir "joven" a Marcy–, salieron del lugar y se dirigieron a donde se encontraba el banquete, para entonces observar a casi todas las princesas, además de la mayoría de los súbditos, en espera por conocer a la nueva princesa. "Wow…" dijo ésta al observar que todas esas personas, fueron solo por ella.