Y aquí os dejo el segundo capítulo de esta historia que empecé hace mucho y a ver si algún día la acabo jajá, veamos que tal queda y espero que os guste.

Naruto es descubierto.

A la mañana siguiente, sonaba el despertador en casa de un rubio, alargando el brazo consiguió pararlo después de que sonara varias veces. Con suma agilidad se arqueo hacia delante y miro a los alrededores no era un sueño, había conseguido su objetivo, había vuelvo en el tiempo, donde todo había empezado, pero no todo era tan bueno como parecía, miles de dudas llegaban a su mente en ese momento. ¿Qué hacer ahora? ¿Por dónde empezar? ¿Qué cosas cambiar y cuáles no?

Ya no era ese joven despreocupado de la vida, que solo era capaz de tener una idea en mente y hasta no desarrollarla no ser capaz de ver nada mas a su alrededor. Ya no era ese chico que se tomaba ser un shinobi como algo lleno de diversión y aventura, ya vivió en sus propias carnes lo que era la guerra y todas las consecuencias que traía, vio una vez morir a sus amigos delante de él y eso marca un antes y un después aunque seguramente en apenas unas horas los volvería a ver todos bien vivos.

Arto de sus propios pensamientos decidió levantarse y lavarse la cara, miro que tenía en ese momento para comer…ramen, que sorpresa para él. Sonriendo se fue preparando su aperitivo, almuerzo, merienda y cena favorito. Aunque era un chico maduro y diferente no podía dejar de ser aquel joven que cualquier cosa por muy pequeñas que podía ser le alegraban y sacaban una de las más sinceras sonrisas.

– No he vuelto para lamentarme, he vuelto para cambiar las cosas y eso será lo que haga…pero ¿Qué debo cambiar? – Se preguntaba el joven shinobi, sabía que todo cambio crearía un gran impacto en el futuro, pero tenía tanto que salvar, tanto que deseaba cambiar y ver a todos felices pero eso no se podía.

El desayuno había acabado sin darse cuenta el mismo de sus actos, dejo todo en el fregadero y decidió salir a dar una pequeña carrera mañanera, un habito que cogió de Jiraiya mientras lo entrenaba. Empezó a correr nada mas salió de su casa, ninguna dirección en concreto, los primeros comerciantes despiertos lo miraron salir y pusieron sus típicas muecas de asco, esto no desanimo a Naruto ni mucho menos.

– Si ya me he ganado una vez su respeto puedo volver a hacerlo. – Con su típica sonrisa zorruna pronuncio para sí mismo esas palabras y comenzó a correr más rápido.

Faltaba todavía una hora para el encuentro de los shinobis en su colegio para ver los grupos, para él su grupo no sería ninguna sorpresa, no había hecho nada para cambiar la situación asique debería ser el mismo que en lo que el mismo denominaba "vida pasada".

– Lo olvide por completo. – Paro de golpe en medio de un bosque y cerró los ojos concentrándose. Rápidamente en su mente, se encontraba delante de una jaula enorme totalmente sellada con muchas pegatinas que decían "Prohibido", no dejaba ver que se ocultaba detrás de ella, aunque sentía la presencia del Zorro detrás de ella, era incapaz de escuchar siquiera su típica risa sínica que siempre oía cuando se acercaba.

– Es verdad, Jiraiya fue quien removió el sello, bueno no sé si me escuchas pero espero que me ayudes en mi cometido, Kurama. – Dijo hablando hacia la cárcel esperando que lo que allí se encontraba encerrado lo escuchara. Después de varios segundos viendo que no recibía una respuesta se fue de su propia mente volviendo al mundo real y salió corriendo hacia su colegio, esperaría mejor allí.

Una vez que llego se encontró a una única persona esperando, no podía ser otro más que el joven y único heredero del clan Uchiha, Sasuke. Con paso decidido se acerco a él, Naruto no sabía si correr y abrazarlo, ignorarlo o hablar de algo, este simplemente lo miro y giro de nuevo la cabeza mirando hacia la nada.

– Podríamos llevarnos bien, puede que haya una posibilidad de que seamos compañeros. – Decía Naruto cerca de su futuro compañero de equipo dándole la mano en forma de saludo.

– ¿Compañeros? Si ni siquiera has aprobado el examen. – Solo le miro para comentarle aquello pero rápidamente Naruto hizo un gesto enseñándole su bandana que le dio Iruka la noche anterior. – Dudo que me toque con un perdedor como tú.

– Ya veremos quién es el perdedor, señor Uchiha. – Esas palabras le hicieron irritar pero este ya había entrado para dentro.

Poco a poco iban apareciendo más alumnos al colegio, muchos se sorprendieron de ver allí a Naruto que dio su típico discurso de que si era un Shinobi y que su bandana lo demostraba.

El tiempo pasaba y todo ocurría como debía pasar, incluso ese fatídico beso, entre Sasuke y Naruto también se llevo a cabo, Naruto no lo recordaba y al volver a vivirlo se acordó y por lo único que le gusto fue el hecho de que todo estaba saliendo según lo había vivido.

Iruka no tardo en aparecer y en poner orden, nombrando a los nuevos grupos con sus respectivos. Nadie había cambiado, Naruto tenía el mismo equipo y el mismo sensei, Kakashi. Los demás equipos seguían totalmente iguales, nada había cambiado Naruto estaba más contento con cada momento que pasaba, pero no podía parar a alegrarse por todo lo que ocurría, tenía que actuar en algún momento y debía pensar cuando y como.

La presentación del equipo, dos horas más tarde de lo acordado fue exactamente igual, Naruto recordó bien sus propias palabras y gestos, haciendo alusión a su gran sueño de ser Hokage nada raro para sus compañeros de equipo. Kakashi dijo sus simples palabras y luego dijo sobre el encuentro que tendrían mañana y con eso se despidió de sus nuevos alumnos.

Naruto volvía a ser el mismo, intentando pedir a Sakura de salir o intentar rivalizar con Sasuke, pero ambos pasaban de él, aunque parecía dejado de lado el no hacía más que sonreír, así eran sus amigos e iba a disfrutar al máximo del tiempo con ellos, ya tendría tiempo de ganarse su confianza.

Esa misma tarde Naruto decidió irse de la aldea, a un lugar a unos pocos kilómetros, un pequeño valle sobre guardado por varios montes, allí podría hacer las practicas que deseaba sin que nadie de Konoha lo viera, pero fue un gran error, ya que no sabía que cierto viejo lo estaba vigilando y vio como se escapaba de Konoha, esto solo hizo saltar la duda entre los ANBUS que con el 3º Hokage se encontraban, alarmados de que podría ser un intento de destierro o contacto con otras personas para vender secretos de Konoha, total para ellos seguía siendo el Demonio que fue encerrado en él hace 12 años. El 3º Hokage los callo a todos con un semblante serio, últimamente se comportaba muy raro y era su obligación controlar y ver que le ocurría a Naruto, asique fue el mismo a ver qué pasaba.

Mientras Naruto en aquel valle se ponía a probar sus técnicas ya conocidas de su vida pasada. El primer intento fue la de correr a la velocidad de la luz, ya que su afinidad al elemento del rayo, este empezó a correr por todos lados a una velocidad extraordinaria, se alegraba de aun conservar viejas habilidades y de poder ponerlas en práctica pero eso igual podría traerle algunos problemas.

Su segunda técnica fue el rasengan normal, aunque sellado el Kyuubi aun podía absorber parte de su chakra. Pudo hacer uno bastante perfecto así que poco a poco fue forzándose más, haciendo Rasengan Shurikens aunque para este necesitaba la ayuda de un clon entonces lo lanzo contra una de las montañas despedazándola con el gran impacto.

– Naruto, ¿Qué ha sido eso? – Una voz viniendo de atrás de él lo había visto, algo que llevaba muchos años sin ver algo similar, solo intentos fallidos de quien en su época fue nombrado el 4º Hokage.

– ¡Mierda!... viejo, puedo explicarlo. – Se giraba lentamente para ver al 3º Hokage con una gran cara de asombro al ver como un joven de tan solo 12 años era capaz de efectuar un ataque tan destructivo.

– ¿Tiene algo que ver con lo ocurrido ayer Naruto? – Se fue acercando poco a poco a él, el siempre ha tenido fe en Naruto y eso no iba a cambiar ahora.

– Si… y algo que ocurrió en otro tiempo. – La mirada de Naruto se torcía más seria, sabía que no estaba delante de un simple joven de 12 años, algo en él había cambiado. – Te lo voy a contar todo, pero necesito que me prometas que no cambiaras nada aun cuando te lo cuento, y que todo debe salir según yo lo diga. – La mirada se volvía más serio, no era un capricho de un niño, no era una petición alocada, era algo muy serio y el 3º Hokage solamente asintió, su confianza era fuerte y ese Naruto se la transmitía cada vez más.

– Provengo de un futuro, donde hubo una gran guerra dentro de casi 3 años, en el cual todos los pueblos shinobis se unieron contra un gran mal, algo más devastador que el Kyuubi y todos los Bijuus juntos, algo que nos gano y acabo con la existencia de los Shinobis en el mundo.

– Naruto lo que estás diciendo, no tiene sentido. – Rápidamente fue interrumpido por el rubio.

– ¡Lo que digo es verdad!, ¿Quieres pruebas? Se quien es mi padre, el 4º Hokage el Yondaime y mi madre se llamaba Kushina. – Estas palabras impactaron en Sarutobi, parpadeando varias veces, ¿Cómo lo sabía? ¿Era posible que todo aquello fuera verdad?

– Naruto, ¿así que sabes todo lo que va a pasar en los próximos 3 años no es así? – Naruto simplemente asintió con la cabeza. – Bueno, eso explica entonces tus técnicas, en 3 años pudiste haber aprendido muchas cosas. – volvió a asentir el rubio. – Bueno aún es pronto para acontecimientos tan fuertes, volvamos a Konoha allí podremos hablar tranquilamente y planificar las cosas.

– No… es algo que debo hacer yo solo, solo yo debo saber lo que va a pasar y como pasara. – Naruto estaba quieto y serio mirando al 3º Hokage que solo pudo soltar un leve bufido. – Es mi responsabilidad, yo tome la decisión de volver y si más gente sabe de esto el futuro puede ser cambiado… yo lo cambiare cuando lo vea conveniente. – Sarutobi se arreglo el sombrero e inhalo un poco de humo de su pipa. – Muy bien Naruto, si eso es lo que deseas no hace falta que me digas nada mas, pero ten cuidado, un pequeño cambio ahora puede repercutir de sobremanera en el futuro, sabes que yo siempre te aconsejare si me necesitas. – Hizo un gesto para que Naruto se acercara a ´él.

Este como si fuera un niño pequeño se acerco a abrazar a su viejo y gran amigo, casi entre lagrimas, entre la mezcla de volver a verlo y de poder entender su situación.

– Ahora si, por favor Naruto volvamos, la gente se está preocupando. – Sonreía para su pequeño o no tan pequeño ya amigo rubio.

– ¡SI! – Con energía grito y se puso a su lado para caminar con él, sonriente.

– Solo dime una cosa Naruto, ¿yo pelee bien en esa batalla que perdimos? – Preguntaba intrigado. La única respuesta de Naruto fue agachar la cabeza y callarse. – Oh ya veo, lo que es el destino. – Solo podía hacer que reírse para él mismo.

– Lo siento. – Fue lo que salió de la boca del rubio. – No te disculpes Naruto, solo recuerda una cosa, has vuelto para salvar al mundo de que pierda una gran guerra, no estás para salvarnos a cada persona que haya caído, no puedes hacerlo.

– ¡Si que puedo! – Pero rápidamente fue callado por el viejo hombre.

– No puedes Naruto, no puedes burlar a la muerte, hay cosas que deberás dejar seguir el transcurso de la vida y del tiempo, ya te dije, un pequeño cambio en el presente y el futuro que tú conoces cambiara y al no concordar no podrás cambiar el destino al que hemos sido llevados. – Naruto se mordió el labio inferior, sabía que esas palabras eran verdad, pero no las quería admitir.

Mientras en un rincón de la mente de Naruto una pequeña bestia sonreía y reía de una forma muy sínica.

Asique viene del futuro…hmm no es que me importen el resto de humanos pero ya he visto en sus recuerdos ese futuro y no me hace ninguna gracia él consiga sus objetivos y encima me someta, tendré que ayudar al pequeño aunque lo hare a mi manera. – La risa invadía toda la jaula después de aquellas palabras.