Traigo la segunda parte de esta cosa,espero guste por que sera muy cortito

Con respecto a USA obsesion lo terminare pronto ¡lo prometo!


El rey de diamantes había muerto. No de manera física, pero su alma estaba fuera de este mundo.

No podía de esa manera, no podía vivir de esa manera. No sabiendo que con quien pensaba desposarse se había casado con su hermano, tal aberración posible. Y sobre todo que quien amaba ahora era oficialmente su enemigo.

Francis estuvo a punto de renunciar a todo, queriendo huir de la manera mas cobarde posible. ¿Acaso se podía seguir viviendo como siempre si no había amor? El dolor en el pecho desgarra demasiado. Quería arrancarse el corazón del pecho en el cual sentía que había un agujero enorme y oscuro. Un lago pantanoso de la angustia. Sin embargo aquel soldado de carácter como un erizo le hizo reflexionar y quedarse allí. Los ojos verdes de este eran de un color semejante a de quien algún modo terminó quedándose y casándose con la chica prometida para él. Era un maldito cobarde y lo sabía, por eso nunca podría terminar de perdonarse.

Los recuerdos venían dolorosos y trágicos. Como odiaba al rey de Espadas, aunque podía mostrarse cínico con una sonrisa, como si nada le preocupara. Sólo él se conocía su careta que mostraba frente al mundo. Había un gran vacío dentro de él. Si tan solo pudiera lastimar de alguna forma para no sentirse tan mal. Si pudiese atacar a ese reino de una forma, una forma de que pudiera ganar sin duda, tenía que ser silenciosa e indirecta, no propuesta por él sin embargo.

Tenía esas ideas en mente hasta que una noticia había llegado a él…

No sabía cómo actuar, era demasiado impacto:El herido volvía a ser él. No podría haber visto de nuevo ese rostro sin sufrir,sin derramar unas lágrimas suficiente mal para un pobre hombre que se había enamorado.

-Arthur….-Fue lo único que pudo decir antes de depositar una rosa ante esa tumba. Días después del acontecimiento cuando su amor de cejas pobladas se había suicidado.

Para el era el fin del mundo, sin embargo el mundo seguía girando como si nada ¿Cómo el mundo podía ser tan cruel? Por que el mundo se ensañó con seres que simplemente habían empezado a quererse-¡¿PORQUE?! –Grito él rey de Diamantes. Una copiosa lluvia fue la única respuesta. Una lluvia que en segundos empapó sus ropas. Que disimulo sus lágrimas. Aquellas hermosas perlas de agua lo cubrían todo, haciendo un ruido bastante fuerte al rebotar en la tierra, o quizás porque tenía demasiada tristeza, no pudo notar nada más que la propia visión nublada por la muerte. Sus oídos embotados no saborearon que una voz conocida pronunciaba su nombre en esos instantes…


¿Continuara?