El tercer episodio y final deberia tenerlo antes pero tuve problemas y me entro depresion, pero eso no importa, ojala les guste este final

Disclaimer-Hidekaz Himaruya

Agradecimientos a Sesel Blue por corregirme el fic ¡te lo dedico!

Ojala hayan pasado una linda navidad y tengan un buen año

Si terminare el otro fic solo pido paciencia.

ahora disfruten ;D


Una vez hecho lo que tenía que hacer apareció, pero no de la forma en que esperaba; había sido estafado ¡ya no podía tocar nada peor!

Miro su cuerpo o lo que era en ese momento, no tenía mucha conciencia, pero sentía que podía transportarse a cualquier sitio no importando lo lejos ni lo alejado que estuviese; como si los límites de su cuerpo hubieran sido eliminados, podía mirar en 360 grados, lo cual era bastante curioso pues ya no tenía ojos (al menos ojos físicos), un pensamiento acudió a su mente y lo transporto a su vez hasta un lugar; ese pensamiento era Francis.

El de ojos verdes era un fantasma, pero por lo menos había dejado de ser simplemente un miserable infeliz siendo la reina de su hermano,pero ahora quería que Francis lo viera, hacerse notar ante él, lo veía lamentarse por la tumba en donde se encontraba el nombre de la ex reina de espadas, Arthur; quien ahora siendo un fantasma no dejaba de mirarlo por ningún instante. El ahora ectoplasma de aquella reina llamo a Francis, pero la lluvia resonaba muy fuerte, grito, pero el rey de diamantes parecía ensimismado en su dolor.

Ahora el dolor de Arthur era que estaba en un limbo, sin poder comunicarse con su amado, lo tenía frente suyo y no le podía hablar,trató de ver cómo podía comunicarse con su rey de verdad, no importaría cómo pero lo haría.

Habían pasado meses…

El rey de Diamantes se sentía tan abatido que ni siquiera podía manejar bien su reino y la gente se estaba volviendo en su contra. Es que para él la vida sin su amado no era vida, no era nada. Se acercó a lavarse la cara y le dio la impresión de haber visto unos ojos verdes que ya conocía, alucinaba, sí, eso tenía que ser, pero miro al espejo y… pego el grito de su vida: Arthur estaba ahí mirándolo ¡con la misma ropa que tenía antes de morir!

Estaba asustado,pero no dejaba de mirar al de cejas gruesas a través del espejo que hacia un gesto de silencio, por que el otro estaba jadeando del impacto todavía. Le hizo caso a la imagen o como él pensaba a su alucinación y cuando llamaron a la puerta preguntando qué pasaba, dijo que solo era una araña, le creyeron por que el rey de Diamantes solía ser exagerado. Él antiguo reina de Espadas rio a través del espejo por la excusa tonta de este y Francis escucho su risa maravillado, no le importaba si era alucinación o no, amaba oírlo, verlo.

–Te amo-Declaró a la figura del espejo y este a su vez también le dijo de manera sincera que lo amaba, que siempre él sería su único rey. Francis quiso abrazarlo y llenarlo de besos, sin embargo no podía ir más allá del límite del espejo así que se acercó lo más posible para un beso, el de ojos verdes se hubiera sonrojado si hubiese podido, luego se acercó también y cerró los ojos,sintiendo ambos una extraña corriente fría así que abrieron los ojos de pronto:

Él chico cejudo estaba fuera del espejo,pero era mucho más físico que la primera vez y Francis lo podía ver, de alguna forma, el reina de Espadas sabía que significaba eso y que no tenía mucho tiempo, así que hizo un gesto para que el rey de Diamantes tomara sus manos. Él rey de melena sintió algo de miedo, pero obediente y llevado por sus impulsos tomo las manos, podía tocarlas en un principio con dificultad pero luego cada vez más firme, ahora nunca más se separarían… estaban juntos para siempre.

Cuando una de los encargados llego a darle noticias al rey de diamantes, poco después, pero solo encontró un cuerpo inerte.


Despertó, se sentía algo cansado ¿cuánto había dormido? Parpadeo, sintió que lo había hecho por siglos. El rubio fue al lavabo ignorando todo lo que había alrededor suyo, algo así como por inercia, se lavó los dientes y se enjuago la cara, recién dándose cuenta que los colores eran muy llamativos en aquel lugar.

-¿Por qué las reinas son tan demorosas?-Ronroneo una voz que conocía bastante bien, la voz de su rey, quien le estaba abrazando en aquel instante casi completamente desnudo-Francis ¡idiota! ¡Casi no pude dormir anoche por tu culpa! ¡¿Tienes que hacérmelo todas las noches tantas veces?!-Le dio un codazo, aunque el rey de Diamantes solo se rió y lo beso en el rostro cariñoso en un abrazo suave-No te enojes reina mía… o tu rey te castigará-Dicho esto le toco en cierta parte del cuerpo al de cabello corto-¡¿Otra vez?! ¿Qué nunca te sacias rey pervertido?-Sin embargo el ahora reina de Diamantes no lo aparto y se dejó hacer con las mejillas algo coloradas buscando sus labios, pegándose a su cuerpo y entre muchos besos y caricias volviendo a la cama, en donde el cejón abrazo con las piernas al de barba y se entregó a su rey como muchas veces lo había hecho ya.

-¡Eres un rey pervertido y degenerado!-Bufó el de ojos verdes apenas si recupero la voz, después de haber hecho el amor con su pareja, sumamente agotado después de tanto placer, pero bastante satisfecho.

-Si no fuera así, no te gustaría-Le guiñó un ojo cariñoso a su reina pegándolo a su cuerpo bien formado.

-¡Por supuesto que no!-Mintió descaradamente abrazándolo de todos modos y parpadeo un poco-Oye…¿Te ha dado la impresión de que…?-No sabía cómo definirlo, recordaba el de cabellos cortos que era reina de Espadas, que se había suicidado y que en cierto modo había matado al rey de Diamantes también, sin embargo en ese mundo eran los dos del mismo reino, Vash "el Jack" estaba comprometido con una duquesa cercana al reino Lily Voguel, en el reino de Espadas "el" reina era Matthew, un chico bastante agradable, pero solía ser confundido con el rey. Miró a Francis quien le miraba como si entendiera,quizás el deseo de ambos de estar juntos había creado este mundo para los dos.

-No te preocupes de eso mi amado –Acaricio su mejilla con ternura-Ahora estamos juntos y siempre lo estaremos.

El antiguo reina de Espadas beso a su rey con dulzura- Te amo… ¡idiota pervertido!-Se quejó porque el de melena ya le estaba tocando el trasero y apretándoselo.

-Ahora puedo hacerlo así que te aguantas-Lo beso tiernamente y el de cejas gruesas le correspondió con amor, fuerza, intensidad y dulzura-¡Hazme tuyo otra vez rey degenerado!-dijo con una son una sonrisa que Francis disfruto ver, para pronto acceder a los deseos de su reina.

Fin.