Rated: T

Pareja: Inuyasha- Kagome

Disclaimer: La mayoría de los personajes son de Rumiko Takahashi, solo la trama es mía. Obra sin fines de lucro.

Summary: Naomi y Touga se casan, haciendo de Kagome e Inuyasha hermanastros, ambos han decidió poner tregua a sus discusiones ya que estaban a punto de mudarse pero Kagome se reencuentra con Kouga, su primer novio y mejor amigo, haciendo que el infierno se desate con unos celos inofensivos de su querido "hermano mayor".

Notas de la autora: ¡Lamento la tardanza, mis queridos lectores pero tanto ajetreo por mis exámenes no me deja tiempo ni para comer! Espero que lo disfruten igual que yo al escribirlo y, sino, ya saben que pueden dejar tomatazos en los reviews.

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-My stupid step-brother-

-Capítulo III-

-Día Uno: No es tan malo-

Kagome

— ¡DESPIERTA!—

Mi pulso se acelero rápidamente y el tímpano derecho se resquebrajo por el grito. Me incorpore y me encontré a mi encantador hermanastro partiéndose de la risa al lado de mi cama.

Su rostro estaba de un color rojo por el sofocar de la risa y se dobla por la cintura sujetando su estomago.

— ¡IDIOTA!—grite mientras tomaba una almohada y se la aviente directo a la cabeza pero él aun riendo la evadió con facilidad y se fue antes de que pueda tomar otra cosa que lanzarle.

Cerré mi puño derecho con fuerza y lo agite en su dirección, queriendo tenerlo en frente para golpearlo. Me puse de pie rápidamente y tome mi celular para ver la hora.

5:50 am.

¿Quién rayos se cree para despertarme a esta hora? No entro a clases hasta las ocho de la mañana. Suspire, sabiendo que no podría volver a conciliar el sueño me dispuse a arreglarme para otro día en la escuela.

Me dio un buen baño, uno en el que podía relajarme y pensar con claridad. Ayer después de que Inuyasha llegara a mi casa, prácticamente se la ha pasado molestándome en cada momento.

Robándome mi cena, quitándome el control del TV cuando quise verla, ordenándome ir a dormir como si fuera una niña y despertándome tan temprano a lo tonto.

Mire con odio el reloj cuando salí del baño y me di cuenta que solo eran 6:17. Todavía tenía poco más de una hora para salir hacia la escuela.

Por primera vez en años pude tomarme todo el tiempo del mundo en arreglarme y bajar perfectamente lista y con tiempo a desayunar, pero cuando llegue a la cocina me encontré con Inuyasha en ella, con un delantal de color blanco y preparando algo que, sinceramente, olía delicioso.

— ¿Qué estas haciendo?—le pregunte cuando entre, deje la mochila sobre la encimera, él a penas y me dedico una mirada.

—Keh. Tu comida sabe horrible, niña—soltó con arrogancia mientras dejaba dos platos con hot cakes y un par de huevos sobre la mesa. Saco jugo del refrigerador y lo sirvió en dos vasos—. No quiero morir intoxicado.

Sorprendida por sus acciones, acepte el desayuno. Me senté a su lado en la encimera y note como se puso rígido de inmediato como si me cercanía le molestara.

No hizo ningún otro comentario en el resto del desayuno, el cual estuvo delicioso, y sorprendida por eso, estuve tentada un par de veces en preguntarle como era que sabía cocinar. Después de todo, Inuyasha Taisho es hijo de un multimillonario y no me sorprendería que tuviera un sirviente para que le cocine, le lave, le planche o uno para cada tarea.

Cuando termine de desayunar tome mi plato y lo deje en la pila de vajilla sucia para lavar, y estuve por empezar a lavarlos cuando su mano me detuvo.

—Déjalo, yo lo hare después, vete o llegaras tarde—lo mire confundida hasta que sus palabras hicieron clic en mi cerebro. Instintivamente mire el reloj.

7:35

— ¡No puede ser! ¡Ni aunque salga ahora mismo llegare a tiempo!—grite sin pensármelo y tome la mochila de la encimera. Subí a lavarme los dientes y cuando baje vi a Inuyasha recargado en la puerta de entrada con unas llaves en la mano.

—Keh. Además de tonta, distraída. Apúrate, niña—dijo cuando me vio y sin esperar una respuesta a sus palabras salió de la casa y avanzo unos cuantos metros antes de darse cuanta de que yo continuaba sin moverme a dos metros de la puerta de entrada—¿Quieres moverte? Vas a llegar tarde.

Como un resorte. Sus palabras me trajeron de vuelta a la realidad, y como si de una bala atravesara mi cerebro capte el significado de sus acciones. Él me iba a llevar a la escuela.

Rápidamente me moví, cerré la puerta con seguro y escuche claramente su comentario despectivo Menos mal que vas aprendiendo en otro momento le hubiera respondido pero tenía tanta prisa que no me importo y subí al auto al mismo tiempo que él.

Sin decir ni una palabra, arrancó y como si se supiera el camino de memoria me llevó a la escuela rápidamente.

—Gracias—susurre antes de bajar del auto y correr hacia la escuela.

Mientras entraba por la gran puerta metálica mire el reloj y vi la hora.

7:50

Tenía diez minutos para subir a clases. Me gire para ver si Inuyasha continuaba allí y regresar a agradecerle más cordialmente por el favor pero ya no estaba el auto así que decidí que después se lo agradecería de otra manera.

Me gire para entrar cuando mis tres amigas me detuvieron de golpe.

— ¿Quién era, Kagome?—me preguntó Yuka.

—No me digas que era tu padrastro por que se ve demasiado joven para casarse con tu mamá—continuo Eri antes de que pudiera responder.

— ¿Hablan de Inuyasha?—respondí mientras subíamos hacia el aula.

— ¿Inuyasha? ¿Ese es su nombre?—preguntó Ayumi con confusión a la par que batía sus pestañas.

—Inuyasha es el hijo del esposo de mamá—dije, restándole importancia mientras dejaba mi mochila sobre el pupitre—, él que me está cuidando hasta que me mude—prácticamente escupí la palabra cuidando.

—Pero… ¿qué no era el hijo mayor? ¿Sesshomaru?—me preguntó Eri y yo negué con la cabeza.

—Ayer Sesshomaru tuvo que salir a no-sé-donde e Inuyasha vino como su suplente—hasta yo era consciente de cómo prácticamente estaba escupiendo las respuestas.

Aun no podía creer que mamá me hubiera dejaba bajo el cuidado de una niñera y además de eso, que fuera su nuevo hijastro.

Inuyasha tiene mi edad, no es como si fuera más responsable que yo además de… ¿Qué puede hacer él para detenerme si me escapara a medianoche? ¿Darme un sermón?

—Por como lo dices se nota que no te agrada—musitó Ayumi mientras el profesor entraba y la clase daba comienzo.

No, Inuyasha no me agrada. Es demasiado creído, arrogante, egocéntrico, vanidoso y altruista. Demasiado… Inuyasha para mi gusto.

Pero es cierto que su comportamiento está mañana fue demasiado extraño. Levantándome temprano, haciendo el desayuno y trayéndome a la escuela a tiempo. Es como si hubiera estado esperando eso todo el tiempo, como si fuera el caso de que supiera que era exactamente lo que iba a pasar.

Pero esos gestos tan tiernos que tuvo el cavernícola conmigo fueron agradables, quizás un poco toscos pero de todas maneras le estoy verdaderamente agradecida por ayudarme.

Y pensando en los motivos del raro comportamiento de Inuyasha se me pasaron las horas volando hasta el almuerzo. Y antes de que pudiera hacer algo; Houjo, Long, Hiro, Ayumi, Eri y Yuka estaban a mí alrededor viéndome con suspicacia.

— ¿Qué?—pregunte, paralizada por sus miradas.

—Voy a dar una fiesta por el fin de semestre, Kagome—dijo Long y de inmediato supe por donde querían ir.

—Chicos, no creo que…

—Vas a ir, Kagome—me espetó Eri—. Te vas a mudar y será nuestro último día. Tienes que venir, será una despedida.

—Pero…—intente decir.

—Nada de peros—me volvió a interrumpir pero está vez fue Houjo—. Debes ir, Kagome.

Mi última fiesta. El ultimo día que veré a mi amigos en quizás semanas. La última noche para después estar encerrada en Arakawa con mamá y nuestra nueva familia.

Suspire y asentí. Los demás dieron un alarido de felicidad antes de sacarme del salón a rastras.

Y mientras avanzaba hacia los jardines pensé que quizás el único problema fuera Inuyasha, no sé que tanto habrá hablado con mamá pero estoy segura de que ella le dejo saber que no habría ninguna fiesta de por medio.

Inuyasha, mi perro guardián.

Sonreí al pensar en él de esa forma.

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Llegue a casa después del atardecer. Eri, Ayumi y Yuka me habían secuestrado para que fueras a comer a WacDonald`s y después de que me dijeron que solo lo hacían para pasar el mayor tiempo posible conmigo antes de mi inminente partida no tuve el valor para reprocharles nada.

Lamentablemente comenzaba a arrepentirme de hacerles caso. Mamá solo me había dejado con una reserva limitada de dinero para que sobreviviera los días que me quedaban y después de esta pequeña comida fuera de casa tengo a penas el suficiente dinero para poder cooperar con la fiesta de Long.

Siendo sincera… necesito un trago.

Me recargue en la puerta después de cerrarla y cerré los ojos, ahora me tocaba hacer otra tarea difícil además el día de hoy y es nada más y nada menos que convencer a mi perro guardián de que me deje salir a una fiesta el sábado, siendo que el domingo a medio día los dos nos marcháramos a Arakawa.

Acepto que las posibilidades son escasas por no decir imposibles. Mi madre debe de haberlo advertido sobre esto y no estoy segura de cuanto respetara la decisión de mamá.

¡Pero es un adolescente! ¡Debe de apoyarme! ¡Somos hermanastros! ¿Eso debe significar algo, no?

Por alguna razón un escalofrió recorre mi columna cuando pienso en Inuyasha como un hermano, mi idea no encaja ni un poco.

Suspiro y reúno todo el valor que poseo para anunciar que llegue, y para rogar si es necesario, abro los ojos y al instante me encuentro con un par de ojos ámbares escrutándome a tres metros de distancia con su dueño recargado en la pared de forma casual con los brazos cruzados sobre el pecho, una pose que señala lo relajado que debe de estar, pero también sé que sus ojos muestran el reproche más puro.

—Ohm… ¿hola?—no sé ni de donde salió eso pero cuando el entrecierra los ojos, sé que estoy en problemas.

— ¿Dónde estabas? Tenías que llegar hace un par de horas—el reproche que hay en su voz me hace enojar.

¿Quién se cree que es para hablarme así? ¿Mi padre? ¿Mi hermano?

¡No tiene autoridad sobre mí!

—Ocupada—respondo con fuerza y él alza una ceja interrogante—, donde no te importa.

—Entonces, señorita-demasiado-ocupada, explícale eso a tu madre. Llamó hace una hora y casi me mata cuando le dije que no sabía donde estabas—y sin decir más se va con un aire de superioridad.

Deje que mi cabeza golpee con la puerta y me recrimino a mí misma por esa tontería. Si alguna vez tuve oportunidad de que Inuyasha me dejara ir a la fiesta acabo de sacarla volando por la ventana.

Y también me reproche por contestarle así a Inuyasha, él no tiene la culpa, después de todo solo estaba siguiendo ordenes de mi madre y en este momento el es mi-adulto-responsable-a-cargo, y es supuesto que yo debería respetarlo pero es que es tan…

¡ÉL! No hay otra forma de describirlo.

Por el bien de mi fiesta camino hacia el teléfono para llamar a mamá y hacerle saber que mi perro guardián no tiene la culpa, y que solo debe de desquitarse conmigo en lugar de con su nuevo hijastro y en ese momento me pregunto.

¿Qué relación tiene mamá con Inuyasha? Debe de tenerle confianza si lo manda conmigo a una casa solitaria en la que bien podríamos hacer un desastre total; sé con Sesshomaru esa opción sería imposible por que él si es un adulto responsable y nosotros solo un par de adolescentes que pueden hacer un desastre en potencia.

¡Kagome!—la voz llena de reproche de mamá es lo primero que escucho al otro lado de la línea, y lanzo un suspiro antes de contestar.

—Mamá, estoy viva y bien, aun tengo dos brazos y dos piernas—digo rápidamente esperando que eso la aplaque.

Te dije que tenías que regresar temprano a casa, haces que Inuyasha se preocupe por ti…—su sermón no es nuevo para mi pero como la vez pasada, el simple hecho de que mencione su nombre seguido de las palabraspreocupe por ti hace que entre en un estado de shock similar al que tuve ayer cuando me avisaron de su próxima llegada.

¿Inuyasha Taisho? ¿Preocupado por mí? ¿El mismo niño egocéntrico que no se atreve a llamarme por mi nombre? Una posibilidad tan real como que el sol choque contra la tierra así que decido dejar la sorpresa para después.

—…es por eso jovencita, que si no llegas a tiempo mañana me asegurare de que Inuyasha te lleve y recoja de la escuela él mismo—al parecer regresó a tiempo para escuchar su amenaza.

—No te preocupes, Inuyasha no tiene porque sufrir siendo mi sombra, seré buena y te veré el domingo, ¿de acuerdo?—contestó lo más serena que puedo.

De acuerdo, recuerda lo que acabas de decir, hija. Te quiero—Me dice antes de colgar y yo solo puedo negar con la cabeza.

Después de apaciguar a mamá y prometer mentalmente que esta vez por el bien de mi fiesta le haría caso subí a mi habitación para cambiarme y comenzar con mis deberes.

Una vez que termine mis difíciles ecuaciones de matemáticas, bajo a ver a Inuyasha. De una manera u otra también le debo a él una disculpa. Me arme de valor de nuevo y baje las escaleras con un nudo en la garganta. Cuando llegó al final un olor me llena los sentidos y me doy cuanta de que está cocinando, de nuevo.

—Hola—le habló cuando entro en la cocina, él se gira y me dedica a penas una mirada antes de regresar a los que estaba haciendo—Inuyasha, yo… lamento la forma en que te hable cuando llegue… no era mi intención decir lo que dije.

—Keh. Como si me importa—responde antes de dejar la cena sobre la encimera, le miro con incredulidad pero él con toda naturalidad se sienta y comienza a comer.

Y yo me quedo parada en la cocina como una idiota esperando a ver si pasa algo pero nada parece suceder, después de un rato él parece darse cuenta de que lo sigo observando esperando una respuesta a mi disculpa.

—Eres un tonta, Kagome. Ya te dije que no me importa. Así que siéntate y come antes de que me arrepienta en hacerte algo de comer—murmura.

Una ola de shock me taca cuando me doy cuenta de lo que ha dicho, y sin saber porque me lanzo sobre el para abrazarlo, cosa que también le sorprende y se resbala de la silla por lo que caemos al piso, quedando el arriba de mí pero reacciona rápidamente y pone las manos antes de aplastarme.

— ¡Tonta!—me recrimina demasiado cerca para mi gusto pero una alegría desconocida me invade y empiezo a reír a carcajada limpia— ¿Te has vuelto loca?

Niego con la cabeza mientras me sigo riendo y él solamente me ve confundido.

—Creo que no eres tan malo, Inuyasha—logro decir entre risas y él solo alza una ceja—. Es la primera vez que me llamas por mi nombre.

El parece meditarlo por un segundo y después se sonroja levemente, por lo que deduzco que también me está aceptando solo que más lentamente que lo han hecho sus hermanos y padre.

—Keh. Que tonta eres—murmura mientras se pone de pie y me ayuda a levantarme. Una vez que estamos de pie le lanzo la bomba.

—Hay una fiesta el sábado hermanito y pienso ir—su mirada pasa de la sorpresa por mi manera de llamarle a la incredulidad y después al sarcasmo.

— ¿Y de verdad piensas que iras?—su respuesta fue simple y clara.

Todo la alegría de estarme llevándome mejor con él se va por la ventana y frunzo el seño.

—Iré a esa fiesta así me cueste la vida—espeto y él alza una ceja con altanería.

—Ya lo veremos—el reto que hay en su voz me hace sonreír con suficiencia y salgo de la cocina.

Real o no real. Iré a esa fiesta así tenga que drogarlo para salir.

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