Capítulo 6: El mensaje de la carta.
Ni Tetsu ni Maro habían visto a sujeto de tan rara apariencia. A primera vista resultaba realmente difícil saber si era mujer u hombre, tenía un cabello blanco bastante largo, un abrigo tan negro que se confundía con las tinieblas, una bufanda roja que cubría su boca y algo rasgada, dándole un aspecto realmente descuidado, una piel tan cadavéricamente pálida que contrastaba la oscuridad que lo acompañaba y, en especial, esos extraños ojos de un azul gélido.
Al castaño poco le importó su físico tan anormal, y rápidamente le interrogó — ¿Qué sabe usted de mi padre? —No sabía qué era, pero tenía el presentimiento de que su imagen fuera de lo común no se debía a cualquier cosa. Y esa razón le provocaba desconfianza, no sabía por qué, pero debía confiar en ese instinto.
Tetsu estaba en una situación similar, y recordó algo que le dijeron en el Equipo Eterno "Existen pokémon muy engañosos, que a veces les gusta imitar a los humanos en forma y apariencia" pero de inmediato desechó la idea. Le parecía demasiado absurdo.
—Sé su ubicación exacta, más bien. Sé que está en las instalaciones del Equipo Eterno —Darkrai lo sabía, no podía mostrarse en una forma de pokémon, y a la vez, si entraba solo a la base de aquella organización tan llena de malvados podría haber catastróficas consecuencias para su persona. Por su parte, Tetsu comenzó a sentirse nervioso, ¿acaso aquel extraño sujeto sabría que trabajaba ahí? ¿Acaso vio su crimen cometido? —. Puedo guiarlo hacia allá, pero nos tomaría algunos días.
Maro definitivamente no confiaba en aquel sujeto. Su oferta era demasiado buena para ser verídica, su apariencia era tan extraña... ¡no, no, no! ¡Ese sujeto no estaba bien! Nadie normal aparecería de la nada, le ofrecería la solución mágica a todos sus problemas sólo por seguirlo. Definitivamente él quería algo, definitivamente había algo siniestro detrás de todo esto.
— ¿Cómo puedo saber si es seguro seguirlo? —Preguntó con desconfianza, la cual no pudo ser detectada por su tono de voz. Darkrai sintió que ese humano era raro, ya que si algo caracterizaba a los hombres era esa capacidad de mostrar tantos sentimientos y una gran complejidad en sus mentes. Pero no, este chico era como algo vacío y de mente simple, ya que en ella no habría espacio para una psicología entera. No, ese niño... parecía carecer de alma.
—Es seguro seguirme porque tengo otra carta de su padre. No podrá entender la anterior sin esta —respondió mientras sacó de su bolsillo un sobre, el cual el castaño tomó con algo de desconfianza.
Estimada familia Kageshi.
Lo sé, lo sé. Soy un mal padre por haberme desaparecido tanto tiempo, incluso me dieron por muerto. Pero he de decirles que hay una —. Por lo tanto, la edad que 13A18O tenía cuando se dio mi "muerte" es la contraseña para acceder a la —. Pero no podrán entrar al lugar sin que primero pongan la edad de 18O2E18T. Recuerden, el reloj es la clave en —. Aunque claro, si no saben a qué — de nada servirá.
Yuko, no vayas con Maro ni con Robert. Sólo ellos podrán abrir la puerta, y si va alguien más, la alarma se activará. Cerbero puede enojarse.
¿Pero qué carajo había sido eso?
En la carta que le había dado el hombre que acababa de ser asesinado, había este contenido.
Razón para ello, estoy atrapado en una prisión especializada — puerta de mi laboratorio — la gran cueva que lo rodea — me refiero.
Para poder leer los números, sólo busca en el alfabeto.
Efectivamente, esa carta completaba la que le había dado tan extraño sujeto. Y ahí había una pista para poder leer aquella extraña combinación de letras y números.
— ¿Buscar en el alfabeto? —Preguntó Maro al de cabellos blancos. Darkrai pareció meditarlo por eternos segundos, hasta que habló nuevamente.
— ¿Me das tiempo para pensarlo? No logro entenderlo.
Lo siguiente, al castaño y al rubio les pareció la cosa más extraña que habían visto: ¿Acaso, estaba...? ¿Qué rayos estaba haciendo? Aquel sujeto de ojos azules estaba apoyando su cabeza contra una pared, como si quisiera escuchar lo que sucediese en el interior del edificio. Su expresión era completamente relajada, con los ojos cerrados. Parecía que en realidad buscaba dormirse de pie.
— ¿Qué está...? —Tetsu iba a preguntar, pero de inmediato Darkrai levantó una mano, como queriendo decir "alto", lo cual el rubio interpretó como un "cállate".
—Entiendo, supongo que con eso se referirá a que debemos tomar las letras del alfabeto como un número. Para esto, tomaremos la A como uno, la B como dos y así sucesivamente —propuso casi con seguridad de que así era.
—De acuerdo, aquí se menciona a un tal 13A18O, y a un 18O2E18T —les recordó Tetsu. Buscó en su bolsillo una pequeña libreta y una pluma, y trazó los números y las letras. De acuerdo... ¿ACAAHO? ¿AHOBEAHT? ¿Pero qué clase de significado podría tener eso?
—Espera, existen más de nueve letras en el alfabeto, así que una letra puede contener más de dos dígitos —dijo Maro mientras tomaba sin permiso la libreta del de ojos amarillos y comenzó a trazar más números y letras —. De acuerdo, si tomamos como que 13 es M y el 18 es R, la primera palabra formada es...
MARO.
El castaño quedó sorprendido, y releyó el mensaje para ver qué tenía que ver con todo esto. Aparentemente, su edad era la contraseña para la puerta de su laboratorio. Pero aun así, no lograba entenderlo del todo. ¿Qué laboratorio? ¿Qué tenía que hacer? ¿Qué rayos trataba de decirle su padre?
—Bueno, siguiendo la lógica de Maro, podemos decir que la segunda palabra, tomando 18 como R nuevamente, 2 como B, 18 nuevamente como R... queda otro nombre: Robert —dedujo Tetsu mientras escribía los números y letras. Algo en Maro hizo que sintiera un leve escalofrío al escuchar ese nombre, pero no sabía bien a qué se habría debido. Fuese como fuese, tenía un mensaje de su padre y a un extraño guía para encontrarlo. Eso era todo lo que necesitaba por el momento.
Por su parte, el rubio tenía un muy mal presentimiento de todo esto, en especial tenía una gran desconfianza en aquel extraño sujeto de cabello blanco. No, no, no. Seguro era una amenaza para el Equipo Eterno, seguro haría algo que Hades y Hera desaprobarían. ¡Quizás asesinarlo sería una excelente opción...! O quizás no. Pero no debía importarle en el momento. A diferencia de ellos, conocía mejor el lugar y tenía muchos atajos para llegar en pocos minutos. Se excusó, diciendo que debía irse o de lo contrario su esposa se enojaría y rápidamente fue al vehículo con el cual llegó.
Llegaría antes que ellos, les consultaría a Hades y Hera qué debía hacer y obedecería ciegamente sus órdenes, aunque aquello implicara matar a aquel sujeto y a Maro.
