CAPÍTULO 7
Cameron caminaba despacio por el pasillo, había decidido hablar con Wilson y contarle los cambios que había notado en House desde aquella mañana. Aún recordaba la sensación en su pecho cuando él le había dejado la taza sobre la mesa; le había preparado un té. Recordaba que ella no podía tomar café. Se había preocupado de ella por una vez. Se acercó con calma a la puerta de Wilson, no quiso llamar pues estaba entreabierta, por lo que creyó que, o bien el médico no estaba, o bien era una señal de que cualquiera podía pasar. Casi cuando tenía la cabeza dentro oyó una conversación.
- También podría llevarte a cenar a algún sitio,-Cameron oyó cómo alguien besaba a otra persona- iríamos a tomar alguna copa por ahí, -el sonido de otro beso- y despúes...- se oyó una risa floja esta vez- acostarnos en mi cama para practicar toda la noche.- Cameron dejó caer las carpetas de historiales que llevaba en las manos al reconocer la voz que contestó con un "me encanta ese plan".
Sintió cómo las dos personas se separaban y metió la cabeza en el despacho para disculparse.
- Lo siento. no debería... hablaremos luego, Dr. Wilson.- dijo avergonzada y con la mirada hacia el suelo. Encontrar a Wilson en semejante actitud en su despacho no era lo que esperaba aquel día.
- Tranquila, Cameron, está bien, pasa y ponte cómoda.
- Lo siento,- repitió ella una vez más- debería... perdón, Dr. Cuddy- terminó la frase.
Wilson se acercó a ella y le ofreció sentarse en una de las sillas mientras empujaba amablemente su espalda. Cameron se sentó y Cuddy hizo lo mismo en la silla que estaba junto a ella. No sabía muy bien cómo actuar, era una situación muy embarazosa para ella, acababa de descubrir una relación entre el jefe de Oncología y la directora del hospital, lo normal habría sido salir corriendo de allí cuanto antes para evitar problemas.
- Cameron...- comenzó Wilson mientras se restregaba la nuca- la Dr. Cuddy y yo... llevamos juntos tres meses. Confiamos en tu discreción. Aún no queremos...
- Desde luego,- le cortó ella- no diré nada, sólo he de recuperarme del susto.- se secó el sudor de la frente y respiró profundamente. Miró a Cuddy de reojo y ella la miró también. Quiso librarse de aquella situación cuanto antes, por lo que miró a Wilson, intentando que él preguntara qué hacía allí a esas horas de la mañana.
- Supongo que ahora puedo preguntarte qué necesitas.
- Venía a hablarte de House.- empezó ella, sintiendo un escalofrío por todo el cuerpo ante el suspiro que emitió Cuddy. Ella sabía que la mujer no estaba de acuerdo con lo que House estaba haciendo y que era partidaria de que pagara por todas y cada una de las ofensas que estaba llevando a cabo. Si por ella fuera, colgarían a House de un palo para que sufriera. Aunque ella sería también la primera en pedir que lo bajaran.
- ¿Qué ha sido esta vez?- preguntó Wilson preocupado. Sinceramente, no tenía fuerzas para que Cameron le contara el siguiente tanto de su amigo.
- Ha cambiado. Esta mañana... -dijo aún con cara de asombro- me ha preparado un té.
Wilson la miró extrañado. Pensó si Cameron estaría delirando o habría sido un sueño. House no era de esos, nunca tenía detalles con nadie, incluso se comía su comida y acababa con lo que fuera que pudiera alimentarle sin pensar en ninguno de los demás. El médico suspiró profundamente y se rascó la coronilla, sin saber qué hacer. Aquello le había descolocado, el día anterior le había dicho a Cameron que no tuviera esperanzas con él y al día siguiente se encontraba conque su amigo era la ambilidad en persona.
- ¿No ha dicho nada más?- ella negó con la cabeza ligeramente. Ya era suficiente, para House.- Hablaré con él- continuó Wilson mientras levantaba los hombros en señal de no saber a qué atenerse.
- Gracias, Wilson. Gracias a ti también, Cuddy.- miró a la mujer, que le devolvió la mirada con cara de pena. Cameron pensó que la doctora le tenía lástima, creyendo que bastante desgracia tenía con estar embarazada como para que el niño fuera de House. En realidad, Cameron sabía que Cuddy apreciaba mucho a su jefe y que, como ella, sabía que House no sería tan mal padre ni su hijo la reencarnación del maligno.
Cameron se despidió de ambos y aún con la cara enrojecida salió del despacho de Wilson. Se paró en el pasillo y sonrió abiertamente al entender lo que acababa de ver. Hasta ese momento no se había parado a pensar en el descubrimiento que acababa de hacer. "Me encanta ese plan", se repitió para sí misma mientras empezaba a andar y reía entre dientes. Definitivamente, ese iba a ser un gran día.
Pocos minutos después Wilson entraba en el despacho de House sonriendo.
- El té te pega más a las cinco. Las nueve de la mañana no son horas, House. - le dijó aguantándose la risa.
House levantó la vista para ver a su amigo en medio de su despacho, de pie, con las manos en los bolsillos de la bata.
- Vas a batir tu propio récord. Dos meses y medio para conseguir hacerle una taza de té.
- ¿Quieres una? También podría hacerte una a ti.
Wilson rodó los ojos ante la respuesta irónica de su amigo. El sarcasmo se había convertido en su política y raramente podía librarse de él.
- ¿Qué quieres?- preguntó House al ver que su amigo no seguía con las bromas.
- Cameron ha hablado conmigo. Me ha dicho que has estado más que atento esta mañana.- House la maldijo entre dientes por ir contando por ahí todo lo que él hacía. Lo menos que necesitaba ahora era otra gran charla de Wilson, haciéndole ver que era un cabrón. Wilson esperó unos momentos a que su amigo contestara.
- Ayer -comenzó a decir mientras se levantaba de la silla- estuve pensando en lo que me dijiste.- Wilson levantó las cejas, sin saber a qué se refería House con eso. El día anterior le había dicho muchas cosas, casi ninguna buena.- Lo de que debería dejarla tranquila. He pagado con ella mis problemas. Puede que fuera algo brusco.
Wilson levantó las cejas mirando a su amigo, pidiéndole que cambiara la respuesta.
- Muy brusco. -continuó él- Voy a dejarla tranquila, Wilson. No se lo merece, es buena chica. Ella no tiene por qué pagar por mis problemas. Necesito tiempo para recuperarme de todo lo que ha pasado. -terminó de decir sin mirar ni dos segundo a Wilson, que lo miraba con los ojos como platos. No reconocía a House en aquellas palabras, parecía sincero cuando hablaba de aquella manera.
House no habló durante unos momentos. En realidad no sabía qué decir en aquella situación, no tenía fuerzas para enfrentarse a aquello solo.
- Debe aprender... -dijo pensando en Cameron y en voz muy baja - que no puede esperar nada bueno de mí. Debe ser fuerte. Es una chica fuerte, saldrá adelante.- "Y yo me quedaré atrás", pensó en decirle a su amigo, pero le parecía mostrarse demasiado. Wilson no tenía por qué saber por qué él actuaba así.
Al oirle hablar de aquella manera, con calma y en voz baja Wilson sintió que House se había dado por vencido. Había abandonado su lucha personal porque no podía consigo mismo. Con seguridad llevaba más de dos meses peleándose con su ego y su interior y ya no tenía fuerzas para más. Wilson sabía de su verdadero carácter y del que intentaba aparentar, sabía de la lucha interna que mantenía día tras día, cómo no dejaba que sus verdaderos sentimientos y acciones salieran a la luz por miedo a resultar herido. Llevaba años negándose a sí mismo como un ser humano para que nadie pudiera considerarlo como tal y hacerle daño. Él quería que su amigo fuera feliz por fin y encontrara la vida que buscaba, estaba cansado de verlo así, había cambiado demasiado en los últimos años. Sólo se le ocurrió una manera de conseguir volver a ponerle en guardia. Quizá no era la mejor, después de lo que había sucedido, pero era mejor que que no hiciera nada.
- Si vas a dejarla en paz no te importará que yo haga de compañero para ella. - ladeó la cabeza al hacer la pregunta y levantó los hombros ligeramente, quitando importancia al asunto. Sintió la mirada de House traspasarle, sus ojos estaban encendidos y le miraba de una manera de la que nunca le había mirado.
- Sólo necesito tiempo. -contestó House mientras apretaba el mango del bastón y hacía fuerza contra el suelo con el protector de goma.
- No, House. No tienes solución. Deja que sea feliz.
Wilson se giró y avanzó hasta la puerta del despacho. House vio cómo salía al pasillo y se alejaba.
Anduvo hasta su escritorio, se sentó en la silla y miró por la ventana. ¿Eso era un amigo? ¿Es que Wilson no sabía leer entre líneas? Como tantas otras veces, House esperaba que el resto de la gente leyera en su pensamiento lo que era incapaz de decir. Con frecuencia decía una cosa y pensaba otra, imaginándose que los demás sabrían qué era lo que él quería decir realmente. Wilson solía ser capaz de hacerlo, podía leer su pensamiento. En esos momentos House creyó que su amigo no había sabido entender lo que él quería decir. No rechazaba a Cameron, no había dicho que no la quisiera, sólo pedía tiempo, pero no de la forma adecuada.
Por otro lado, le quemaba por dentro imaginarse a Wilson con Cameron. ¿Iba a hacer de padre, iba a acompañarla a la consulta del médico, iba a...? Agarró su pelota y la apretó con ambas manos. No quería pensar que aquella fuera la cabeza de su amigo, pero no pudo evitar apretar cada vez más al imaginarse a Cameron con él y Wilson en el sitio que a él le correspondía. Se sintió inútil, veía la realidad pero era incapaz de decir lo que sentía y lo que pensaba, únicamente había sido capaz de preparar una estúpida taza de té, eso era todo lo que había sido capaz de hacer. Además, se había dejado llevar por una fuerza externa y les había dicho a los chicos lo de Cameron. Mierda. Ahora ella iba a odiarle más todavía, no le había bastado con abrir sus análisis, sino que después de decirle que no contara con él había ido contando su secreto. ¿Cómo podía ser tan inútil? ¿Cómo podía alguien quererle siendo así? Pensó, una vez más, por qué Cameron le quería, no lograba dar con la razón para que ella lo aguantara una y otra vez y no cejara en el empeño de que él la quisiera y deseara que él fuera el padre del bebé.
Se mantuvo en silencio casi una hora, pensando en todo aquello y en él mismo. No llegó a ninguna conclusión aquel día, sólo podía pensar en las manazas de Wilson sobre Cameron, en ella riéndose por lo que él decía y en que Wilson se adueñara de lo que era suyo, de ella y de su hijo.
Dos semanas pasaron hasta que House no pudo aguantar más la situación. Le hervía la sangre cada vez que la veía con Wilson, se dedicaban miradas cómplices y House sabía que habían quedado varias veces después de trabajar. Un día les oyó quedar para la noche y decidió investigar qué se traían entre manos. La idea de que Wilson ocupara su puesto le hacía tirarse de los pelos, desearle todo mal a su amigo, querer que desapareciera de la faz de la Tierra. Aquella noche los siguió por todo Princeton con el coche, fueron a cenar y más tarde a tomar algo. Cerca de las diez de la noche llegaron hasta casa de Cameron. Ella se bajó del coche y él la acompañó hasta la entrada de su casa. Ella llevaba ropa ajustada, más ajustada de lo que solía llevar para trabajar, más de lo que había lucido los tres últimos meses. House se fijó en su figura, había cambiado desde que se fijó en ella la última vez, junto con Chase y Foreman, su tripa sobresalía más y las caderas se le habían ensanchado de nuevo. Pudo comprobar cómo ella había cogido el hábito de llevarse la mano a la tripa como protección mientras hablaba con la gente. La observó unos momentos mientras hablaba con Wilson, la piel le había cambiado, tenía la cara más rellena y los ojos de un color especial. Quiso ser él el que estuviera en aquellos momentos frente a ella, hablándole en la oscuridad de la noche. En ese momento Wilson agachó la cabeza y la besó en la mejilla, lo que provocó un brote de ira en House, que sin pensarlo dio un puñetazo en el volante, haciendo que el claxon sonara como un estruendo en la mitad de la calle. Vio cómo Wilson miraba desde lejos con los ojos entrecerrados y se aproximaba lentamente al coche, haciéndole un gesto a Cameron para que esperara donde estaba.
Llegó hasta la ventanilla del coche y miró hacia adentro. Suspiró profundamente y se subió al lado de House.
- ¿Vas a ncesesitar mucho más tiempo? Esto es enfermizo. - le dijo Wilson sin mirarle a la cara.
- ¿Desde cuándo te interesa Cameron? -preguntó House mirando al frente.
- A mí no... - Wilson se rascó la nuca- ¡A mí no me interesa Cameron, no quiero nada con ella!- gritó de repente.- House, tienes un problema...
- ¿Yo tengo un problema? ¡Yo no voy por ahí robando chicas! -le gritó a Wilson, su amigo pudo ver la vena de su cuello hincharse. No pudo evitar gritarle él también, se sentía herido, era injusto lo que House hacía con él. Era injusto lo que hacía con todos.
- ¡No sé cuándo te convencerás, yo no quiero a Cameron, ni aiquiera se me ha pasado por la cabeza tener algo con ella, yo estoy con Cuddy!
Se arrepintió de sus palabras nada más salieron de sus labios. No había querido decir aquello, se había dejado llevar por el enfado. Ya era demasiado tarde, House lo miraba fijamente, con los ojos abiertos de par en par, tragando con dificultad.
- No me habías dicho que tú y Cuddy...
- Igual que tú no me dijiste que te habías acostado con Cameron. - salió del coche de un solo moviemiento, no quería hablar más con él, estaba verdaderamente enfadado, le había tratado como una mierda, sin importarle el daño que pudiera hacer a los demás. Al salir del coche se encontró con Cameron, que estaba de pie mirando a los dos hombres dentro del vehículo. Le apretó ligeramente el brazo a Wilson para hacerle ver que debía alejarse y que no le culpaba de nada.
Wilson dio unos pasos atrás y dejó que Cameron se agachara para meter la cabeza en el coche.
- ¿No se le ha ocurrido a tu retorcida mente que el bebé sea de Wilson? Qué decepción, House, esperaba más de ti. - terminó la frase dando un portazo.
- ¡Cameron!- gritó House impotente, pero ella se alejaba del coche con Wilson, quien la acompañó hasta casa y la despidió con otro beso.
House los observó y dejó caer la cabeza sobre el volante cuando ella desapareció de su vista. Idiota. Eres un idiota.
Llegó a casa poco tiempo después. se sentía cansado y sólo le apetecía emborracharse y tomar su vicodina. Se sentó en el sillón con una botella de whisky en la mano, observando el líquido ámbar mientras pensaba en todo lo que había sucedido aquella noche. Alcanzó el bote de vicodina, tomando tres pastillas de una vez. La vicodina no sólo servía para el dolor de la pierna, sino que curaba también muchos otros dolores. Antes de que pudiera abrir la botella de alcohol estaba dormido y las pastillas habían caído todas al suelo.
Tres horas después el timbre del teléfono le sobresaltó. Pensó en no levantarse para cogerlo, a esas horas sería alguien que se había equivocado o alguna urgencia del hospital. No estaba para eso en ese momento, la noche era suya. Dejó saltar el contestador y que recogiera el mensaje, ya lo oiría al día siguiente.
Sus ojos se abrieron como platos cuando oyó la voz de Cuddy al telefono: "House... sé que es tarde, no te llamaría si no fuera importante. Cameron. Está ingresada. Supongo que debo llamarte a ti, no sé. House, está grave -su jefa se quedó callada unos momentos esperando que él contestara al teléfono. Al no oir respuesta le gritó lo más fuerte que pudo- ¡mueve tu culo hasta aquí y ayúdanos!"
Lo siguiente que pudo oir House fue la línea muerta del teléfono cuando lo descolgó para contestar a Cuddy.
