Desde el momento en que te vi se a lo que voy…

Hoy era el día, Ben fue obligado a salir de su cómoda cama casi a fuerza. Su madre lo había levantado muy temprano para dejarlo presentable con la ayuda de tres de sus sirvientas; tuvo que aguantar un baño hirviendo en la tina mientras las tres mujeres lo tallaban como si fuera un perro, luego estuvo parado encima de un taburete solo con una toalla en la cintura por casi una hora para que su madre se decidiera que atuendo le quedaba mejor solo que al final tuvo que probarse todos los que consideraba adecuados para elegir el correcto. Cuando creyó que la tortura y la vergüenza al fin se habían acabado. Su madre saco unas tijeras de la nada y dijo que necesitaba un nuevo corte de cabello.

-¡No! ¡Eso no! Mamá deja mi cabello en paz.- exclamo mientras se escapaba de las sirvientas para ir a encerrarse en su cuarto de baño.

-Ben, no puedes presentarte frente a tu nuevo cuidador con ese cabello. Creerá que eres tu prima Gwen.- trato de convencerlo su madre desde afuera de la puerta del baño.

-No, me niego.-cruzando sus brazos sobre su pecho y haciendo un puchero, se negó a abandonar la seguridad del baño. La princesa Sandra decidió tomar medidas más drásticas, llamo a una de las sirvientas y le dijo que fuera por la llave del baño en caso de ser necesaria. Aunque con lo que tenía en mente tal vez no fuera necesario.

-¡Benjamín Kirby Tennyson! si no me abres la puerta en este instante… le mostrare a tu nuevo guardián el álbum de fotos de cuando eras bebe… y estabas aprendiendo a dejar el pañal.-su madre sonrió victoriosa porque en poco tiempo se escucho como se movían varios objetos y la puerta se empezaba a abrir. De la puerta se salió un muy sonrojado Ben.

-Solo las puntas por favor.- susurro totalmente rendido, conocía perfectamente a su madre, podría ser muy decidida a veces y era mejor no arriesgarse. No había cosa que mas odiara que ese álbum. No pasaría más vergüenza de la necesaria, nadie más vería las fotos de ese álbum. Ya había tenido suficiente con aguantar las risas de Gwen y Kevin cuando su mamá les mostro una foto de el siendo casi un bebe, con el pijama húmedo.

Recuerdo

Su alteza real Sandra y su cuñada Natalie estaban conversando sobre los preparativos para una recepción de embajadores que se llevaría en el castillo, cuando llego la tarde optaron por tomar un descanso. Tomar un refrigerio en una de los balcones les pareció lo más adecuado con el bonito día que hacía.

Poco les duro la paz, Gwen y Ben llegaron para quejarse de los arreglos de su próximo cumpleaños. Kevin como guardia de Gwen intentaba calmarlos y evitar una pelea mayor pero era ignorado olímpicamente. Natalie iba empezar a regañar a los jóvenes por su comportamiento pero Sandra se le adelanto.

-¡Ben! ¡Te he dicho que esa no es forma de comportarse con tu prima!.- dijo irritada por la abrupta interrupción.

-¡Pero mamá! Ella quiere tener payasos y una mini feria de ciencia aburrida en la fiesta.- Ben no quería tener nada de eso en la fiesta, la ciencia podría aguantarla pero le daban miedo los payasos.

-¡La ciencia no aburrida!.- exclamo enojada Gwen y la discusión con Ben continuo otra vez.

La madre de Ben puso su mano izquierda en el hombro de una irritada Natalie para evitar que dijera algo, ella sabía lo que se tenía que hacer para calmar a su niño.

-¡Chicos!- les llamo, porque Kevin también se había metido a la pelea apoyando a Gwen.

Los tres volvieron a mirar su alteza y se quedaron sorprendidos cuando vieron en su mano derecha, una foto de Ben abrazando un osito y con el pantalón de pijama mojado. Gwen y Kevin no pudieron evitar reírse por esa imagen y Ben solo pudo ponerse rojo y suplicarle a su madre que guardara eso.

Fin del recuerdo

Las burlas de Kevin y Gwen no pararon durante días por culpa de esa foto. Así que ahora para evitar un incidente similar tenía que ver como su madre le cortaba el cabello. No es que le molestara un corte de cabello, pero había pensado dejarse un poco más largo de lo usual para ver si podía conseguir más citas. Aunque su escasa vida romántica seguro se terminaría teniendo una sombra a sus espaldas. Seguro que su padre le habría pedido al abuelo un guerrero grande y temible. Solo de tratar de imaginarlo se le ponía la piel china. Tan concentrado estaba que no se dio cuenta cuando su madre termino de arreglarle el cabello.

-Bien. Ves que no fue una gran cosa.-la princesa dijo mientras ponía un pequeño espejo de mano enfrente de él para que notara el cambio.

En eso las sirvientas trajeron algunas cosas para limpiar el desorden y dejaron una canasta con productos para el cabello en el tocador del cuarto de baño. No sabían cómo, pero el príncipe a veces parecía andar bastante sucio es como si saliera a jugar con el lodo.

Nadie más que Gwen, Kevin y el abuelo Max sabían porque a veces Ben andaba algo impresentable. No es que los adolescentes estuvieran al tanto de que el rey solía vigilarlos de lejos cuando salían. El rey los observaba en secreto, solo para asegurarse que no se metieran en muchos problemas. Aunque la verdad los tres adolescentes que solían andar disfrazados a la hora de recorrer el pueblo no necesitaban mucha protección, el pueblo era bastante seguro porque siempre había guardias haciendo rondas. Pero aun así a veces solían meterse en uno que otro lío, que casi siempre parecía resolverse bastante bien para todos. Solo la ropa de Ben era la que llevaba la peor parte siempre.

El hecho de que Ben fuera un príncipe le ayudaba mucho, su madre siempre estaba consiguiendo ropa nueva para él. La familia real siempre tenía que verse elegante a la hora de tratar con los embajadores o dignatarios de otros mundos. Quedar mal frente a ellos no era una opción. Por eso la princesa Sandra se encargaría de decirle en secreto a Rook Blonko que vigilara de cerca a Ben para que le dijera como es que a veces su ropa parecía haber tenido una pelea con un basurero.

Madre e hijo salieron del cuarto para dirigirse al despacho de su majestad el rey. Sandra a un no le había dicho nada a Ben sobre la persona que lo iba a proteger. Ella quería que el sacara sus propias impresiones y ver su cara cuando notara lo asombroso que era. Una pequeña sonrisa se instalo en su cara y eso hizo desconfiar a Ben. Quien sería la misteriosa persona que lo protegería, bueno eso lo averiguaría pronto.

En el despacho, el abuelo de Ben terminaba de explicarle los últimos detalles sobre la nueva misión al revonnahgander. Rook Blonko no estaba seguro acerca de ser el guardaespaldas del príncipe Benjamín. Aunque era un honor que el rey lo considerada a él para el trabajo de proteger a uno de sus amados nietos, no se había salido de revonnah para cuidar a un príncipe. Su sueño era ver otros mundos y servir con honor en la defensa de los inocentes a lado del rey. Tal vez presintiendo que Rook no estaba muy convencido, el rey le conto de Ben y sus aventuras secretas en compañía de su prima y Kevin una de los guardias de la familia real.

-Rook Blonko eres uno de los mejores soldados bajo mi mando, pero necesitas experiencia que solo se puede adquirir en batallas reales.- el rey Max se sentó en una silla y le hizo una seña para que Rook sentara en la silla a lado de él.

-Mi nieto Ben es algo impulsivo, no puede estar quieto mucho tiempo y a veces su curiosidad lo puede meter en problemas a la hora de ir a explorar. Pero tiene un gran corazón, no dudara en arriesgarse por ayudar a alguien necesitado.- Max sonrió pensando en su pequeño Ben. –por eso te escogí a ti. Ben, Gwen y Kevin no siempre podrán salir de problemas ellos solos. Eres un gran soldado y tienes mucho potencial, aunque careces de experiencia de campo.- Terminando de explicar se paro de su asiento y camino un poco para tomar uno de los porta retratos de su escritorio.
Este tenía una foto de Ben y Gwen en su más reciente fiesta de cumpleaños, salían abrazados y sonriendo hacia la cámara. Regreso y se lo dio a Rook que seguía sentado.

-Mis nietos son mi más grande tesoro. Entiendes la confianza que te tengo para dejarte cuidar personalmente a uno de ellos.- le explico el rey con una mirada seria, Rook se paro de la silla y le entrego el porta retrato.

-Será un honor para mí proteger al príncipe Benjamín.- Declaro con voz solemne y saco una sonrisa al viejo rey.

Solo paso una media hora cuando se escucho a alguien tocando la puerta del despacho de su majestad
Se trataba de su alteza real la princesa Sandra y el príncipe Benjamín. La puerta se abrió con un orden del rey. La princesa entro primero y después el pequeño príncipe con el ánimo algo bajo. La puerta se cerró y ben se preparo para enfrentar su destino. Su mente se quedo en blanco cuando vio al chico que acompañaba a su abuelo. Era un revonnahgander realmente guapo, traía puesto una especie de armadura azul que casi era una segunda piel y en su hombro izquierdo había algún tipo de arma. Su abuelo fue el encargado de bajar a Ben de su nube de fantasías.

-Benjamín este es tu nuevo guardaespaldas Rook Blonko. El se encargara de protegerte de ahora en adelante.-explico su abuelo con una gran sonrisa.

-Sus altezas.- exclamo mientras hacia una reverencia.
La voz de Rook se escucho demasiado formal para el gusto de Ben y eso lo desanimo un poco, aunque no lo expreso. Su madre parecía totalmente encantada con el revonnahgander, al sospechaba que ella ya sabía de Rook antes que él. Pero se quedo con la palabra en la boca porque su madre le dio un pequeño toque en la espalda para que se presentara. Ben entendió, avanzo hacia Rook y se preparo.

-Encantado. Soy el príncipe Benjamín, pero puedes decirme Ben.- terminando de hablar extendió su mano y saludo a un sorprendido Rook. Rook estaba muy seguro que esta no era la manera correcta, pero la princesa y el rey parecían bastante felices así que decidió dejarlo pasar. Mejor decidió estudiar los asombrosos ojos verdes del príncipe, brillan con ligero brillo travieso. Juro que mientras estuviera en su poder no fallaría en proteger al príncipe Benjamín.