Amo esta sensación de levantarme enredada en las sábanas y que el único olor que respire sea el de este hombre que me tiene completamente obsesionada, atrapada en su embrujo, prendada hasta de su lado más perverso. Y me encanta que sus manos dibujen en mi espalda y que se me quede mirando fijamente sin decir una palabra. Nuestra relación siempre ha sido un drama, un dulce secreto más allá del bien y del mal. Pero soy feliz con él, es lo más cercano a la felicidad que he conocido, recuerdo cuando era más crio y siempre tropezaba cuando me veía venir. Jamás le he preguntado porque demonios no se acercó a mi mesa, porque no me invito siquiera a un café. Me pregunto cómo hubiese sido en aquel entonces, a lo mejor hubiésemos tenido un romance, puede que hasta terminásemos casados y con hijos, quien sabe después de todo en aquella época no existían las tinieblas ni las complicaciones, él era un chico tímido con pinta de intelectual, enormemente atractivo, y yo una chiquilla inocente que acababa de sufrir la más grande desilusión.
- Eh, estas bien- me saca de mis pensamientos con esa voz tan sexy que es solo suya y que por suerte continua acariciando mis oídos
- Mejor que nunca- me siento en la cama tomando la taza de café que me ofrece saboreando el aroma y probándolo muy despacio acompañando su mirada compartiendo su misterio- Como estas tu- hace días tiene ese brillo en la mirada y un miedo que no me comunica pero que su mirada no me oculta sé que algo no está bien porque lo presiento
- Estar contigo me sienta de maravilla, te lo aseguro - me da un leve beso en los labios- estuviste alucinante anoche, te puede parecer una tontería viniendo de mi pero eres la obra de arte más hermosa que he tenido entre mis manos- me acaricia con ternura y me besa esta vez mucho más apasionado truncando mis palabras colocándose encima de mí y tocando mis pechos con esa voracidad que jamás se ha esfumado todo lo contrario se ha mantenido a flote ciclo por ciclo es entonces cuando su teléfono vibra amenazando con robarnos el momento
- Deberías contestar, viniste por negocios, ¿recuerdas?- se me hace muy difícil seguir hablando con su lengua explorando mi boca no se ni cual de mis sentidos está trabajando en este instante probablemente ninguno él se está excitando mucho y yo también tanto que ninguno de los dos ya es dueño de la situación
- Te equivocas, vine por placer, la clase de placer que sólo tú puedes darme Katherine Beckett- rodamos hasta qué quedo encima- no te das cuenta que los únicos momentos de gloria que he tenido en mi puta vida todos han sido contigo
Me muerdo el labio escuchándole porque me suena tan sincero y cada vez sospecho más que le está pasando algo que yo no sé pero lo que más me apetece en este instante es besarle y lo hago con toda la pasión que estoy sintiendo gimiendo y saboreando a mi hombre. Por suerte duermo desnuda y el también porque la ropa nunca es necesaria entre nosotros siempre que esta vestido solo pienso en quitársela. Sigo besándole con furia y el me lo consiente porque adora cuando mi lengua combate la suya y no le doy tregua. Y para aquietar sus manos las estaciona en mi espalda dándome la libertad de seguir haciendo todo lo que yo quiera.
Respiramos juntos cada vez que el aire se nos va. Es increíble como mi corazón se agita, como parece que de pronto mis palpitaciones se enfrentan a un ritmo sobrenatural solo de besarle. Yo sé cuál es la realidad, lo sé muy bien porque probablemente sea una de esas personas objetivas que prefieren mantener los pies en la tierra antes de pensar en grande, pero todo esto me resulta tan fantástico que esta vez no lo quiero dejar escapar. Ahora le tengo y criminal o no, ya no voy a perder el tiempo pensando en el mañana. Morder su cuello me resulta tan maravilloso, él tiene ese gustillo que me vuelve completamente loca, moriría por este absurdo con una sonrisa en la cara. Le veo sonreír y me muevo por dentro, la luz que entra por la ventana combina perfectamente con su precioso gesto. Sin dejar de mirarle tomo su erección entre mis manos, el placer en su expresión me hace estremecer, me rindo ante la excitación que me corre por las venas. Lo masturbo y observo como se encrespa, como deja que le haga feliz.
-Kate prométeme que nunca te olvidaras de mi- pregunta deteniéndome aferrándose a mi rostro no sé qué le está pasando porque ese cuidado y esa turbación precisamente el que no le teme a nada.
- No será necesario- contesto al instante- eres mi karma si no me mires así, tu eres el resultado de todo lo malo que hice en mi vida y estoy segura que jamás me librare de ti
- Muy graciosa, prométemelo ahora Kate- se coloca encima de mí pidiéndome a gritos un poco de seriedad
- Te lo prometo- le revelo con todo mi corazón porque si de algo vivo completamente convencida es que Richard Castle siempre estará escrito en mi historia de principio a fin no importa como lo leas eso no depende de mí a estas alturas soy completamente suya y estoy orgullosa de ello
- Así me gusta, preciosa, ahora si te puedo llevar a las estrellas- comienza a besarme nuevamente y yo vuelvo a volar como una tonta
Cuando me penetra suelto un grito gigantesco de pura complacencia porque hacer el amor con el suena como la canción más bonita de este mundo y adoro cuando lo hace sin pensárselo dos veces sin resistirse a la idea de estar dentro de mí. Rasgo su espalda pidiéndole más quiero que se mueva rápido y que me deje sin aliento quiero perder la poca razón que me queda mientras me folla salvajemente. Parece leer mi mente porque sus penetraciones siguen un ritmo acelerado y yo aprieto su culo enloquecida, agitada porque él sabe lo que hace, y me lo hace tan bien.
-Mas, por favor quiero mucho más tócame Rick hazme tuya todas las veces que quieras- no dejo de rogarle porque le necesito con todas mis fuerzas porque todo mi cuerpo me pide a gritos una dosis infinita de su sexo demoledor
Me empotra en la ventana y tumbo las cortinas cuando me muerde un pezon sin dejar de introducirla hasta el fondo tocando ese punto que me lleva directo al orgasmo y me dejo ir sobre su polla y él no se detiene por nada. Cada vez que irrumpe en mi interior me provoca una sensación distinta yo presiento que él quiere devorarme y me gusta ser su tentación la única fruta a la que no se puede resistir. Toca mi hinchado clítoris estremeciéndome estoy delirando en un éxtasis pleno, daría la vida porque nunca se acabase, no miento cuando digo que le quiero para siempre.
-Alucino escuchándote gemir mi amor- me ha dicho mi amor pero no puedo explicármelo la vista se me nubla con una lagrima y me derramo una vez más soltando un grito tremendo de esos que te salen del alma
- No te detengas ahora- le ordeno con lágrimas en los ojos
Me derrama en el sofá arrodillándose detrás de mí introduciéndome su larga y ancha polla yo ya no lo puedo aguantar más el placer me está acallando las visiones, me duelen los pezones y guio sus manos hasta mis pechos para que serene estos temblores. Repite mi nombre unas cuantas veces sé que está a punto de venirse y eso me hace caer por tercera vez en las puertas del clímax y le siento acompañarme su semen caliente se va regando en mi matriz haciendo que pierda el juicio. Se desmorona a mis espaldas y yo todavía no dejo de ondular las sacudidas son muy fuertes y mi amante me abraza hasta que poco a poco voy acostumbrándome a la normalidad.
Alguien derrumba la puerta a guantazos devolviéndonos a la realidad, me asusto mucho y el parece estar muy cabreado
-Richard sé que estás ahí es urgente si no me abres derribo la puerta a patadas y me da igual que te estés tirando a esa mujer abre ya-los gritos de Ryan hacen que mi preocupación crezca muchísimo mas
- Quédate tranquila ahora vuelvo- le observo pillar el pantalón de su pijama y dirigirse a la puerta
- Estas loco que cojones te pasa- agarra a su amigo por el cuello de la camisa llevándoselo lo suficientemente lejos como para que yo no escuche la conversación
Asegurándose de que en el sitio no hubiese cámaras Rick le ordena a su amigo que hable
-Tenías razón- en su tono se nota que ha descubierto algo fuera de los planes
- En que Ryan que demonios me estas contando- lo presiona más fuerte
- Es ella, ha vuelto y quiere tu cabeza hermano que vamos hacer- ahora si su camino se torna una verdadera pesadilla
- Cálmate resolveremos esto- trata de calmarse así mismo porque puede reconocer el peligro y con esa mujer nada es lo que parece
- Tenemos que volver a los Ángeles todavía tenemos tiempo- propone
- Tienes razón llévate a Kate contigo yo tengo que resolver este asunto de una vez por todas- respira con profundidad
- Estas loco sabes perfectamente con quien te estas enfrentando sabes que con ella no se puede jugar es una muerte segura- advierte desesperado
- Vuelve a los Ángeles y cuida de ella hasta que regrese hierba mala nunca muere amigo- toma el rostro de su amigo y luego le abraza
Tengo un mal auspicio y no me gusta nada sé que él no permitirá que nada me pase y no temo por mi, el único miedo que me asfixia es perder sus besos. Yo sé que suena mal decirlo siendo yo una mujer de espíritu libre pero él es mi dueño y la vida sin sus ataques de fogosidad se me iría al instante. Supe que era un problema desde el primer día y que me dio igual porque hay algo en sus ojos que me arrastra hasta el mayor precipicio.
-Que pasa, entras más preocupado de lo que te fuiste- tiene esa expresión de culpa, esa condena y fragilidad que recalcan su lado más nocturno y a la vez su humanidad
- Lo siento Kate, pero tenemos que volver las cosas no han salido como esperaba perdóname- me abraza y respiro todo sus temblores
- No pasa nada, volvemos lo entiendo yo solo quiero estar contigo- me oprime mucho más fuerte hasta que me siento como una pequeña brisa en sus brazos
Llego la hora de decirle adiós por un tiempo a la única mujer que ha querido en este planeta, la única que aun sabiendo lo complicado que es no le ha dado la espaldas. Esa que forma parte de una hermosa quimera, la musa que lo desvela en las noches esa que después de muchas tormentas sigue dispuesta a prestarle su paraguas.
-Ya está todo listo, nos vamos- termino de recoger las cosas - No haces tú maleta- pregunto curiosa lo único que ha hecho durante una hora es mirarme
- No necesito nada de eso, solo a ti ven aquí cariño quiero pedirte algo- me arrastra hasta sus regazo
- No vienes verdad, es eso vas a dejarme sola- la realidad es que no puede esconderme nada
- Dame solo cinco días y estaré esperándote en la playa como siempre- acaricia mis cabellos
- Y si no es así- sospecho la gravedad de la situación no soy ciega y jamás le había visto de esta manera
- Confía en mí no te vas a librar así de fácil muñeca recuerda que soy tu karma y todavía tienes mucho que pagarme- me hace reír en medio de tanta impaciencia
- No te atrevas a dejarme sola- le amenazo
- No lo hare- me besa con desesperación
Camino al aeropuerto todos estamos en silencio yo no hago más que mirarle conducir y quemarme por dentro dios que me está pasando no resisto la idea de dejarle ir. Me encargo de todos los asuntos de chequear el pasaje y todo eso. Mientras llega la hora me siento a su lado y tomo su mano en silencio. La última llamada llega a mis oídos y ciertamente no estoy preparada aun para escucharla. El suelta mi mano y me deja caminar hasta la puerta agachando la cabeza. El dolor que siento es tan profundo tengo miedo de que sea como aquella vez que desapareció de mi vida sin siquiera haber estado en ella.
No puedo detener el impulso y me da igual que sea cursi doy la vuelta, cuando me giro y le veo corro hasta alcanzarle, me cuelgo a su cintura y le beso violentamente. Me sujeta bien fuerte respondiéndome con desespero apretándome a su cuerpo y curando con su lengua mi melancolía. Gemimos los dos como locos sin importarnos que todos nos están mirando como si estuviesen viendo una película.
-Voy a estarte esperando- suspiro dentro de su boca mordiéndole posteriormente el labio
