Fastidiada por su demasía en secretos, resoplo comunicándole mi creciente cabreo esa mujer no para de llamarle con una confianza que sólo tienes con tu pareja y además de indignación los celos me están raspando incesantemente diciéndome cosas que no quiero escuchar. No parece con intención de contestarle, apaga su teléfono y se encierra conmigo en el closet nada más esto me faltaba dejar que me arrastre y me humille cada vez que le da la gana. La mujer entra a la habitación y al final puedo contemplarla por la rendija.
Indiscutiblemente guapa, un poco mayor que yo eso sí, con un atractivo natural y original, me doy la oportunidad de analizarla. Se ve que es esa de las que llevan bien puesto los pantalones. Su rostro es pura seguridad, la pelusilla se va estirando con cada repaso que le doy. Es morena, de cabellos rizos y ojos castaños, tiene el porte de alguien importante definitivamente no es una mujer cualquiera sé muy bien de lo que hablo. Se ve que se marcha malhumorada casi al punto que yo lo estoy porque no recibo explicaciones.
Continúa detrás de mí impidiendo que abra la boca, muerdo su mano con fuerza para hacerle daño. No sólo me ha engañado ahora también me hace encerrarme como si yo fuera una delincuente igual que él. Se queja de mi reacción, yo inmediatamente salgo del armario con toda la intención de largarme de allí pero me lo impide como acostumbra.
-Para un poco Kate, joder cuando te has vuelto tan agresiva- se lamenta aun por la mordida la verdad es que me pase un poco pero es que me da una rabia que no veas
- Cuando salga por esa puerta no quiero volver a verte nunca más, me entiendes esta vez me da igual si te traga la tierra si te mueres todo me da igual, voy a casarme, voy a vivir feliz y no quiero tener nada más que ver contigo, o con tus secretos, o con tus historias, estas escuchándome- protesto furiosa sin poder mirarle a los ojos, porque esos malditos ojos me disuelven
- Te estoy escuchando Kate, pero no te pienso hacer ni puto caso- me reta una vez más después de pedirme que me alejara ahora me viene con estas
- Quien es esa- pregunto dejando de lado el temor de sonar celosa
- Una vieja conocida- responde siempre dejando algo más entre líneas
- Tú no tienes conocidas, tú tienes amantes y esta no es distinta aunque lo parezca- dios ni siquiera debería importarme y no me puedo callar
- Quieres saber si me la he follado, si Kate tuve sexo con esa mujer mucho antes de tenerlo contigo pero eso ya se acabó, ahora quieres terminar la escenita de celos- se me había olvidado que en la parte exterior de la cama solo sabemos discutir
- Eres un gilipollas, ya déjame si te encuentro de nuevo cerca, si te da por tocarme o por besarme iré corriendo a la policía para decirle que fingiste tu muerte- me separo lo suficiente ya cansada
- Me parece bien niñata- sabe perfectamente como cabrearme
- Que me has dicho- me giro desempolvando los guantes de combate
- Veo que no has dejado de ser una niñata, mi madre te ha enseñado muy bien- odio su sonrisa de sabelotodo
- Tu madre no merece tener un hijo como tú- agredo sus sentimientos
- Tú no sabes nada- justo cuando pienso que él no siente nada me demuestra que tiene un corazón latiendo allá dentro que también sufre y yo quiero curarlo de todo mal
- Por cierto tu mujer volvió, que es esto un juego, ella se esfuma tus brotas, después desapareces y ella surge de la nada, ya es demasiado no crees que es lo que te pasa Richard- le miro buscando una pista y no la encuentro por ninguna parte
- Fue un gusto volver a verte, espero que se repita- se despide ofreciéndome su mano cosa a la que no correspondo por supuesto
- Pues yo espero que no- le arrebato las llaves de mi auto
- Mentirosa- sonríe
- Gilipollas- objeto
- Salúdame a Josh de mi parte por favor- no lo soporto
La observa marchar pero sabe que no es un adiós, mientras la sangre circule por sus venas ella estará latiendo al mismo ritmo de su corazón como en los últimos quince años, igual que siempre. Sigue sin entender como le hizo para que ella sintiese la misma dependencia que él está sintiendo, una mujer como Katherine Beckett no se enamora de un fugitivo, pero ella tampoco puede decirle que no. Aun no se perdona por no haber tenido el valor de contarle cuanto la amaba cuando era un chaval sin maldad en busca de una musa que pintar en su ventana, temiendo a que le dijese que no la dejo ir como un idiota. Dicen que estando lejos se quiere mucho más y él lo hizo a diario hasta que la vio ese día mojándose en la lluvia sin saber qué rumbo tomar. Tiene tantas ganas de resolver todos los misterios, de rescatar a su espíritu y dejar ese lado oscuro para nunca regresar.
-Fue muy bonito el reencuentro- la mujer de los ondas irrumpe en el salón casi ocasionando que se atragantase con el coñac
- De que estas hablando- debería haberlo sospechado jamás se le escapa nada
- Por favor vi como escondías a esa muchacha en el armario, te estás pasando y si te descubren se terminó el trato, te vas a la cárcel y nunca descubrirás la verdad- advierte
- Necesitaba verla, no te preocupes ella no dirá nada si eso es lo que te tiene inquieta – se recuesta en el sofá algo cansado
- Ella no me inquieta, pero tú sí, he visto como la miras y sé que cometes tus mayores locuras cuando estás enamorado- le recuerda
- Deja de rayarme que no eres mi madre- protesta
- Ándate con cuidado que no sabes cuanta gente está detrás de ti- finaliza
Enjuago mi rostro unas cuantas veces frente al espejo, como fui a dejarme llevar por la pasión nuevamente, ni siquiera nos cuidamos lo hicimos como animales y yo ya no soy así, ahora estoy comprometida. Tiene razón, soy una niñata que aún no es consciente de sus acciones, me quejo porque apareció y yo misma lo estaba deseando. Encima me ha dejado una marca en el cuello que me recuerda lo puta que he sido. No logro pensar en otra cosa, estoy idiotizada como antes, encerrada en mi habitación tomando helado y viendo dramones de series en la tele. Con el iPhone en modo "no molestar" castigándome por complicarme en las redes del único hombre que he querido en la vida. Uno que mientras yo no podía dormir porque no estaba, se enrollaba con un antiguo amor, un imbécil de lo peor que se ha pasado los últimos años a 25 kilómetros de mí y jamás dio la cara.
-Katie tu prometido vino a visitarte- escucho a mi hermana gritar desde el pasillo rápidamente me coloco una bufanda en el cuello no estoy para que Josh se dé cuenta de lo que he estado haciendo
- Puedo- se asoma en la puerta nada contento y no es para menos ni siquiera le he llamado desde que regrese
- Claro, como esta todo, estas bien- menciono algo incomoda tartamudeando
- No me jodas, ahora quieres saber cómo estoy hubieras llamado hace una semana con gusto te hubiera contestado esa pregunta- contesta resentido
- Quedamos en que me darías tiempo- le recuerdo
- Tiempo para que te fueras a ese estúpido retiro espiritual no para que también vinieras aquí a ignorarme, soy el hazme reír de la gente porque todos saben que desde que llegaste me estas evitando- alza la voz
- Eso es lo que te importa, si quieres que tu imagen quede limpia ante la prensa porque me pediste matrimonio delante de todo el mundo y sin preguntármelo primero- reclamo
- Porque te quiero y eres mi vida, porque ya no aguantaba estar separado de ti pero veo que a ti no te pasa lo mismo, dime una cosa Kate, ¿hay otro?- pregunta y se me seca la garganta claro que hay otro siempre ha existido otro en mi interior
- Claro que no, como te gusta hacer una tormenta en un vaso de agua- le miento
- No pareces muy segura, sabes que cuando estés más clara cuando quieras decirme la verdad me buscas- se va tirando la puerta
Mi vida es un desbarajuste total, yo solo quiero respirar tranquila, sin prometidos, sin amores pasados, sin nada, pero eso no es posible y lo mejor es aceptarlo desde ahora
-Lo siento- Richard me pega un susto de muerte ahora sí que se volvió loco brincar por mi ventana eso no lo esperaba creí que había sido clara con el
- Perdiste la cabeza, que haces aquí vivo en el centro de la ciudad te pudieron haber visto en la calle tú quieres arruinarme la existencia verdad- no me lo puedo explicar
- Vine a pedirte que vuelvas conmigo, yo hago lo que tú quieras, vamos ahora mismo a la policía y anuncio que estoy vivo, haría cualquier cosa por ti Kate, cásate conmigo por favor- esta que se cae de la embriaguez
- Ahora también vas a venir cada vez que te emborraches, es que ya no te pedí que te alejaras- cierro la puerta con llave por si alguien se le ocurre pasar
- Es que yo no puedo vivir sin ti- pierde el equilibrio y lo sostengo
- Si puedes, lo hiciste por cinco años- le corrijo
- Si supieras mis razones Kate, yo tengo que recuperarla de lo contrario no poder vivir en paz- de que me está hablando ahora
- ¿A quién tienes que recuperar?, que historia me vas a contar ahora- afirmo aguantándole
- A ti, dame un beso- cambia de tema y le esquivo
- Venga vamos tienes que irte ahora mismo- le incito
- Me quiero quedar contigo, prometo portarme bien- levanta las manos y me toca sostenerle de nuevo
- Dime que voy hacer contigo- resoplo
- Perdóname- insiste
- Nunca, mañana a primera hora cuando se te pase la merluza te vas- le advierto
- Entonces me dejas quedarme- sonríe
Para Lannie una de las cosas más importantes es la felicidad de su mejor amiga está dispuesta a cualquier cosa por ello, Kate siempre le tendió la mano y es su única familia por eso jamás se perdonaría que algo malo le pasara. Sabe que su amiga no la ha pasado bien y que se enamoró de quien no debía, solo que aún no sabe quién es el canalla que la ha dejado así, sin ser capaz de amar a nadie más. Últimamente se ha reunido mucho con Javier Esposito, un ex militar que no tiene muy buena fama y ella quiere averiguar que se traen entre manos.
-Que sorpresa, viniste a resucitar un lindo recuerdo- Javi la recibe con una risita que le molesta mucho le jode que se refiera a esa noche de borrachera donde cometió uno de sus mayores errores acostándose con el
- Ya quisieras, vine a que me cuentes que trabajo estás haciendo para Kate, sé que se han estado viendo las últimas semanas- va directa al grano
- Y que te hace pensar que voy a contártelo- se acerca haciéndola perder los papeles
- Pienso pagarte- propone
- Sabes por donde te puedes meter tu puto dinero- se altera acorralándola en la pared
- Entonces que es lo que quieres maldita sea- le grita
- Quiero repetir- susurra cerca de su boca
- No te atrevas- trata de apartarlo
- Nunca he podido olvidar tus gemidos, ni tus suplicas, te ves tan hermosa cuando explotas de entusiasmo - era imposible apartarse de el
Se merienda aquella boca dejándola a su merced, ella lucha todo lo que quiere pero al final termina deseando fundirse en esa piel, disfrutar de esos besos, le odia porque es un cretino pero la verdad es que es un amante impresionante y lo que le hizo sentir aquella noche sobre el suelo de la azotea jamás le ha vuelto a suceder desde entonces. Entre roces y caricias desesperadas él le sube la falda hasta la cintura, tocando después sus erectos pezones por encima de la camiseta. Cuando le escucha desabrocharse el cinturón sabe que no hay vuelta atrás y que ha metido la pata nuevamente pero se siente tan apropiado en esos momentos. El penetra en su empapada matriz haciéndola vociferar, había olvidado lo grande que es y cómo la llena madre mía. Comienza a moverse descontroladamente y su polla se estrena haciendo estragos en su interior. Ella no se queda atrás y responde con meneos que le vuelven loco. Entra cada vez con más firmeza, y sale completamente para volver a introducirla sin piedad. Ambos se sienten en el cielo extendiendo el momento porque se sienten acariciando la gloria. Pero Lannie no puede más, y se contrae alcanzando el clímax, arañándole y mordiéndole como fiera. El no para y se mueve más rápido derramándose en su interior. Ella no puede mirarle de la vergüenza, toma su cartera del suelo y se va sin decir adiós.
Continuara….
