Ha llegado un nuevo capítulo para la historia de la banda más brutal del mundo. Como siempre, les recomiendo que vean todas las temporadas, incluyendo su especial Doomstar Requiem, y escuchen su discografía, que es espectacular. De todos modos, con mis fics hago lo posible para que la historia sea entendible por sí misma, sin tener que recurrir a medios externos para entender la narración.
Como me es costumbre en la página, responderé el siguiente comentario:
Dirhhennia Butterfly: Agradezco mucho tus palabras y espero no decepcionar con el avance de la historia, porque esto recién comienza.
Ahora, espero lo disfruten.
—Ah, mi puta mano.
Un hombre no muy agraciado, con bigote entrecortado en medio, cabello abultado similar a un estilo afro, dientes con una enorme abertura en el medio (que le provocaban siseos al hablar) y enorme panza, se quejaba de una herida en su mano derecha, tapada con un vendaje, lo que le costaba sostener un enorme cuchillo, con el que se divertía jugando mientras rasgaba la tela del sillón en el que estaba sentado. Se trataba de William Murderface y era el bajista de una mundialmente reconocida banda de Death Metal, llamada Dethklok.
Su herida se la produjo en el momento que fue a rescatar, con el resto de la banda, a su compañero, el guitarrista rítmico Toki Wartooth, de las manos de un antiguo compañero. Un loco que se hizo pasar por uno de sus fans se le acercó y, supuestamente de forma accidental, le hizo el corte. Ahora, en una de las tantas salas de su enorme hogar, un gigantesco complejo con un diseño estilo vikingo de un dragón, conocido como Mordhaus, se lamentaba de su herida junto a sus demás compañeros de la banda, que lo miraban despectivos.
—¿Qué te pasa, Murderface? —dijo Toki, el más joven de la banda.
Toki, de origen noruego, era un joven delgado, pelo largo castaño, bigotes alargados tipo chino y ojos pardos. Usaba una simple polera y pantalón de género, además de botas. Era el único de la banda que poseía sus abdominales marcados, muy en contraste con su personalidad infantil.
—¿Qué me pasa? —dijo Murderface—. Esta mano no se ha sanado todavía. Cada vez que agarro algo, comienza a sangrar. Todavía no puedo tocar el bajo sin que lo manche. ¿Viste como lo dejé en el ensayo?
—Bueno, sí —afirmó Toki—. ¿Pero no dijiste en las noticias que tocarías el bajo hasta con la verga?
—Es que quería impresionar a los fans, no iba a dejar que me vieran como una niñita llorona. Además, no me acuerdo que una herida se demorara tanto en sanar.
—Bueno, si vas así, dejarás un desastre.
—Un desastre brutal —dijo Nathan Explosion, el vocalista y líder de la banda, con una voz profunda, rozando lo gutural—. Me gustó como quedó la mancha, ese decorado es lo que necesitamos para nuestra gira de regreso.
Nathan era un hombre muy robusto, de cabello negro alargado y liso, polera negra y pantalón jeans. Poseía facciones que recordaban a las tribus mesoamericanas y, de no ser por su enorme panza y descuidado estado físico, sería el más musculoso de la banda.
—Sí, amigo —dijo Pickles, «el baterista»—. Ese bajo quedó como los charcos que dejan las chicas en sus días malos. ¿Me entiendes?
Pickles era un tipo delgado, piel blancucha y pelo rojo, unido en rastas, lo cual no se adecuaba a la calvicie que tenía, la cual intentaba cubrir, sin éxito, con algunos mechones. Era el más pequeño de la banda, tenía barba con bigote, ojos verdes y era el único que usaba zapatillas.
—No te vaya a escuchar Abigail —dijo Nathan, culpable de sonreír de la broma de su compañero pelirrojo y bajando un poco su voz para no ser escuchado por alguien de afuera—, recuerda que ahora es nuestra manager y nos puede castigar.
—Pero Nathan, Pickles tiene razón —dijo Skwisgaar Swigelf, el guitarrista principal, con un notorio acento sueco—. No me había dado cuenta, sé de eso y he visto cosas muy parecidas.
Skwisgaar era el más alto de los miembros, de melena rubia y ojos azules. Usaba polera musculosa negra y su pantalón estaba sujeto con un cinturón cuya hebilla poseía forma de esqueleto. Casi siempre llevaba su fiel guitarra eléctrica a todos lados, como en la ocasión descrita, con la que se mantenía en práctica constante, a pesar de no conectarla a un amplificador para escuchar. Era también el más agraciado: aunque todos los miembros (exceptuando Murderface) se acostaban regularmente con chicas, Skwisgaar los sobrepasaba, incluso tenía preferencia por las abuelitas, las que también sumaba a su lista.
—Ahora que lo dice Skwisgaar, es verdad —dijo Toki—. Fue brutal.
—Y vuelves a imitarme, Toki —dijo Skwisgaar.
—¿Quién te está imitando? Solo les doy la razón.
—Acababas de decir que sería un desastre.
—Pero un desastre brutal.
—Eso lo dijo Nathan.
—¡Oigan! —interrumpió Murderface—, ¿qué hay de mi salud?
—¿Desde cuándo te preocupas por tu salud? —dijo Pickles—. Además, es solo un pequeño corte, un poco de sangre que le caiga al bajo no le haría nada mal.
Un riff repetitivo de una guitarra distorsionada se escuchó. Nathan sintió una vibración en su pantalón y metió la mano al bolsillo, sacando su teléfono, de dónde provenía el sonido. Era un producto de mercancía de la banda, llamado Dethphone, el cual poseían múltiples navajas y puntas rodeando su grosor, lo que lo convertía en un artículo dañino por provocar cortes seguros a la mano de sus usuarios. De todas formas, los miembros de Dethklok ya se habían acostumbrado a usarlos: los tomaban con sus dedos índice y pulgar para evitar los afilados accesorios.
—¿Diga? —habló Nathan a su móvil.
—Nathan, soy yo, Abigail —dijo una voz femenina, proveniente del móvil—. Los necesito a todos en la sala de reuniones. Es de suma importancia.
—ΜΛΦΛΜ—
Abigail Remeltindrinc era una mujer de tez morena y cabello ondulado castaño. Vestía de traje empresarial, lo que complementaba bien con su figura delgada y su personalidad estricta. Había ingresado a las filas de Dethklok como productora de sonido, pero había tomado el puesto de manager y administradora financiera de Dethklok no hace mucho, después de que el antiguo administrador que los llevó hasta el éxito mundial, Charles Offdensen, renunciara al ver que su trabajo en la banda había terminado.
Los 5 artistas estaban sentados en una mesa enorme, en una enorme sala, mientras Abigail permaneció de pie.
—Chicos hay buenas noticias —dijo Abigail, con cierta preocupación—. El anuncio del compilado de canciones fue muy bien recibida por los fans. Como era de esperar, el primer stock se agotó desde antes de siquiera liberarlo al público, por las reservas por internet.
—Eso ya es obvio —dijo Murderface—. Ni siquiera era necesaria una reunión para saberlo. Pudimos reducir toda esta aburrida reunión en el llamado de teléfono.
—El asunto es que también hay malas noticias.
Los miembros de Dethklok miraron a Abigail con una expresión más seria.
—¿Y qué puede ser tan malo como para preocuparnos? —dijo Pickles, tratando de reducir la seriedad formada de improviso, sin resultado favorable, porque Abigail no cambió para nada su expresión.
—Las ventas fueron más lentas de lo esperado, a un ritmo que no sucedía desde su primer disco con la productora Cristal Mountain Records.
—Yo no lo creo tan grave —dijo Skwisgaar—. Recuerda que estuvimos ausentes por un breve tiempo, ya sabes, para rescatarlos a ti y a Toki.
Abigail recordó fugazmente el momento al que el nórdico se refería, un momento que ya daba por olvidado, pero que tuvo el «placer» de vivirlo de nuevo. Sintió un enojo momentáneo por Swisgaar, en tanto, Toki no estaba menos traumado que la morena.
—El otro problema —dijo Abigail— es que, mediante complejos algoritmos estadísticos, descubrimos que la anomalía se produjo en el momento que una nueva banda de metal entró en escena.
Nathan levantó una ceja.
—¡Ja! ¿Otra banda? No puede ser más que otra versión inferior de nosotros, como han sido todas las otras bandas que nos declararon la guerra y cayeron en el olvido.
—Tal vez. Sin embargo…
Abigail sacó de su bolsillo un control diminuto, para apagar las luces de la sala y encender un proyector, el cual ya tenía preparada una diapositiva para la ocasión, creada por ella misma.
—… Esta banda es especial. Una súper banda, con un enorme financiamiento. Alguien usó sus recursos para reunir a los mejores talentos de todo el mundo. Es como si la hubieran formado para competir directamente con nosotros.
Abigail apretó un botón para iniciar un video en el reproductor, donde se reflejaba el clásico conteo de 10 a 1 en blanco y negro que es apreciable en los cines. Una vez que la cuenta llegó la pantalla fue a negro, inició un mini documental que había salido hace poco más de un año, acerca de la banda a la que la manager temía.
Fundación Mugatu y grupo de empresas Pentagon, presentan: Hexagram, la banda del futuro.
—¿Hexagram? —Dijo Toki, en voz alta—. ¡Oigan, escuché esa banda antes! ¡Hay un chino y un negro que tocan ahí!
—Por favor, Toki —dijo Abigail, para luego llevar su dedo índice a sus carnosos labios y emitir un siseo para acallarlo.
—Ok, lo siento.
Hexagram, considerada por muchos como la banda definitiva del metal progresivo, ha obtenido un rápido reconocimiento en las ventas de Asia y lentamente, está tomando un lugar considerable en el público europeo, dominado, como es lógico, por los archiconocidos Dethklok.
Pero conviene preguntarnos ¿Quiénes son los miembros detrás de esta emergente banda, que lentamente está haciendo furor en la escena musical? Debemos destacar que Hexagram se compone de 6 miembros en total, partiendo por su líder, Alonso «Criminal» Alquinta, un reconocido guitarrista de su país, Chile, y que en la banda, cumple la función de la guitarra rítmica, compositor y segunda voz.
Los miembros de Dethklok veían con indiferencia al hombre mencionado, un tipo de tez trigueña, de enorme cabellera canosa de forma ondulada, enorme barba abultada y una tradicional polera negra metalera, con la figura de un mapuche(*) atravesando con una lanza el pecho de un soldado español del periodo de colonización en América.
Luego lo sigue el guitarrista principal, unos de los más populares del último tiempo. Proveniente de Nigeria, Akinlana Saro, llamado simplemente Akin, es un virtuoso guitarrista que puede llevar al límite de la excitación a sus fans.
Vieron en acción al mencionado, un hombre alto de piel oscura y labios carnosos, calvo y vestido con camiseta cuello de tortuga gris tan apretada que era posible apreciar su marcada musculatura. Estaba sentado, tocando una guitarra de 8 cuerdas multiescala(**) color violeta. Su técnica con los dedos parecía fuera de este mundo, algo que preocupó a Toki, mas no a Skwisgaar.
—Linda guitarrita —dijo el rubio—, como si sumarle más cuerdas lo hiciese más impresionante. «Miren, soy el señor virtuoso»…
¿Quiénes consideran, ustedes, entre los mejores vocalistas del mundo? Cual sea la respuesta, eso cambiará en sus mentes cuando escuchen al australiano Alfred Gibbons, llevando su voz hacia nuevos horizontes
En un escenario, se apreció a un hombre de tez casi blanca, con barba de 10 días bien cuidada, con vestimenta tipo redneck(***) del sur de los Estados Unidos. La voz que emitía el tipo era rasposa, pero potente y alcanzaba tonos muy altos. Los miembros dedujeron que su tipo de voz era barítona.
Uno de los más bestiales bateristas del Black Metal en Polonia, viene a reforzar a esta ya potente súper banda. Conozcan a «The Cristal Moth»
Un tipo con su cara pintada de blanco y algo similar a lágrimas de sangre, cabello rubio y atuendo negro de monje satánico, estaba haciendo una tremenda demostración con su abultada batería. Skwisgaar miró con mucha atención el rostro maquillado del mencionado.
—Un momento…
El toque femenino también se hace presente en Hexagram, demostrando que la brutalidad de su música no solo se mantiene intacta, sino que aumenta exponencialmente. Desde Rusia, la tecladista Lena Krashnivolk.
Una mujer de pelo casi blanco largo y liso, piel igual de blanca, de un ojo azul y el otro blanco, delgada, pero no muy curvilínea para el gusto de los miembros, estaba tocando con mucha rapidez y técnica su teclado.
—Mujeres —dijo Murderface—. ¿Creen que son brutales? Gracias a ella, esa banda se hace más gay.
Abigail, quien no se tomó muy bien el comentario, lo miró con enfado. El bajista no se dio cuenta por la poca luminosidad presente para destacar el video que mostraba el proyector.
Finalmente, pero no menos importante, un talentoso bajista proveniente de Japón. A riesgo de sonar homosexual, este hombre es la belleza hecha persona. Conozcan a Genosuke Ibushi.
Un tipo de ojos rajados, cabello de color verde con un mechón que cubría su ojo izquierdo y traje blanco estilo Michael Jackson, estaba tocando su bajo y lo soltaba cada cierto tiempo para levantar sus manos, con tal de animar al público a corear canciones.
—Discrepo contigo, Murderface —dijo Pickles, para luego apuntar con su dedo índice a la imagen—. Es eso… lo que vuelve gay a la banda.
¿Llegarán lejos? «Así es» afirma su manager, Jacobim Mugatu. «Nuestra banda reúne lo mejor de lo mejor en todo el planeta, todo para fomentar la integración mundial».
No hay duda que Hexagram dará de qué hablar en el futuro, hay quienes dicen que serán los próximos Dethklok en éxito de ventas.
La imagen del proyector se apagó y volvió la luz de la sala.
—Aunque no lo crean —dijo Abigail—, Hexagram si está dando de qué hablar. Han subido enormemente sus ventas, desde que ustedes anunciaron su quiebre (el que nunca ocurrió, menos mal) y su posterior ausencia. Hemos estado mucho tiempo fuera de escena, así que debemos recuperar el terreno perdido, antes de que esa banda nos lo arrebate.
Abigail estaba mostrando mucha tensión por el asunto, casi se veía muy nerviosa, aunque esto se debía a su preocupación por cumplir las expectativas de su nuevo rol, el cual su predecesor Offdensen dejó a una enorme altura, aparentemente inalcanzable para cualquiera.
En tanto, ninguno de los miembros de Dethklok estaban siquiera pendientes, aunque Toki recordara levemente al guitarrista nigeriano.
—Esos tipos no se ven tan espectaculares —dijo Murderface—. Son solo un montón de payasos, que hacen música para los gays que les da miedo escuchar death metal.
—¡Es ese el propósito! —dijo Abigail, con enfado— Reunieron a gente talentosa y llamativa para crear música comercial y llegar a todos los gustos posibles. Por el amor de Dio, tomemos el asunto en serio, porque si no hacemos algo, caeremos en el olvido.
Los músicos se miraron entre sí, todos se mostraron algo preocupados por las palabras de su manager. Luego de un rato sin hablar, Nathan tomó la última palabra:
—A raíz de todo lo que hemos visto y lo que dice Abigail, solo me queda una cosa por decir sobre nuestros rivales.
Nathan levantó su mirada con vehemencia.
»Son unos maricas sin talento.
NOTAS
*El pueblo mapuche es una etnia sudamericana, que habita en el sur de Chile y de Argentina. Son reconocidos, entre otras cosas, por ser los únicos en oponerse efectivamente al imperio español, durante la época de conquista en América.
**Una guitarra multiescala es aquella que está construida de tal forma, que todas sus cuerdas posean el mismo nivel de tensión. Como detalle a la vista, los trastes (las barras de metal que dividen el mástil de la guitarra) no están perfectamente en paralelo.
***Redneck (del inglés,«cuello rojo») es un termino, a veces ofensivo, para referirse a los campesinos pobres del sur de Estados Unido. Suele asociarse al estilo Country.
