Y ahora, la segunda parte de la banda Dethklok y sus situaciones. Tal vez parecería innecesario el haber separado un mismo capítulo en 2 partes, por la duración. Pero lo hice para trabajar tranquilamente esta parte, además, creo que con Metalocalypse, hay que ser directo y conciso en su narrativa, como es la serie en mayor parte. Antes de comenzar, el siguiente comentario:

Dirhhennia Butterfly: Nuevamente, gracias. Eso es lo que busco al escribir un fic, tratar de que sea lo suficientemente entendible para que cualquier persona lo pueda leer, no importando si conoce la saga o no.

Ahora sí, espero lo disfruten.


Estocolmo, Suecia—

El público estaba emocionado de ver a Dethklok de regreso en un escenario, las muestras de fervor hacia la más famosa banda del mundo no habían disminuido. De hecho, los cánticos hacia los miembros de la banda eran más ruidosos que nunca. En la mitad de la cartelera, estaban auspiciando a la empresa Duncan Hills Coffee con el jingle que crearon hace tiempo para ellos.

En el backstage, Abigail hablaba con sus ingenieros klokateers. Los últimos eran empleados (prácticamente esclavos) de la banda Dethklok, a los cuales era común jurar defenderlos, sacrificando sus vidas de ser necesario. Normalmente usaban un saco color negro con un par de agujeros para poder ver (lo que recuerda mucho a las bolsas usadas por los verdugos en la edad media), poleras sin mangas de color negro y guantes de cuero oscuros. Aunque en el caso de los ingenieros, éstos solo conservaban los sacos en la cabeza, porque el resto de su vestimenta era un traje formal, con camisas grises y pantalones color carbón.

—El equipo usado para este concierto —dijo uno de los ingenieros— es uno de los más poderosos jamás creados. Los amplificadores fueron científicamente diseñados para que, en su capacidad máxima, el sonido alcance algunos kilómetros, con apenas disminución del ruido.

—Me impresiona —dijo Abigail—, se escucha muy bien. Pero sería muy descabellado si el equipo funcionara a esas capacidades, sino haríamos un desastre.

—Es cierto —dijo otro ingeniero—. Los amplificadores están regulados para la capacidad del recinto, con apenas 300.000 asistentes.

—Además —dijo el primer ingeniero—, si estuviese en máxima capacidad, el estadio se vendría abajo por la colosal potencia.

La banda seguía tocando con toda la pasión que los había caracterizado desde sus inicios. Sin embargo, en medio de uno de sus temas, «the lost vikings», unas potentes luces salieron del otro lado del estadio. Esto no formaba parte del espectáculo, lo que tomo por sorpresa a Abigail, los klokateers y a Dethklok.

—¡Señores Dethklok! —habló una amanerada voz masculina, proveniente de las luces.

—¡Pero qué diablos…! —Exclamó Skwisgaar, ante la inesperada visita.

La banda, ante el inconveniente, se vio obligada a detener su presentación, mientras trataban de entender que rayos ocurría. En la zona más iluminada, un hombre muy llamativo, con cabello enrolado sobre su cabeza, caminó tranquilamente para mostrarse a todo el público. Aparte, se alzaron un par de pantallas gigantes para apreciar el rostro del invasor. Este sostenía un micrófono con una forma descaradamente sugerente, con sus 2 manos y usando una para acariciar el objeto cada cierto tiempo.

»¡Que gran concierto están dando! ¡Su ausencia no les afecto para nada!

Los miembros miraron con enojo al hombre.

»¡Oh, pero que descortés de mi parte el no presentarme! Soy Jacobim Mugatu, pero pueden llamarme solo Mugatu.

En el backstage, Abigail repitió con sorpresa:

—¡Mugatu!

Los klokateers estaban preparando sus armas para iniciar el ataque. Era parte del protocolo defender a la banda de cualquier fanático loco que amenazara a la banda o alguien que los interrumpiera con tal de humillarlos.

—Señorita —dijo un klokateer a Abigail— tenemos a disposición nuestro armamento de guerra. Esperamos su orden para iniciar maniobra de ataque.

Después de escuchar las palabras del subordinado, Abigail volvió la mirada hacia el hombre de la M en su pecho.

—Manténganse alerta.

Abigail buscó la prudencia, intentó averiguar las intenciones del otro manager, además, por alguna razón que no entendía, su intuición le decía que algo oscuro se cernía en él, un indicio de un enorme peligro.

En el escenario, los miembros hablaban entre sí.

—Oigan —habló Pickles—, ¿no es ese el marica con cara de cabra que vimos en el video del otro día?

—Ahora que lo dices… —dijo Nathan.

—Se preguntaran por qué he venido hasta acá, señores Dethklok —dijo Mugatu—, y la razón es muy sencilla. Primero, quise felicitarlos personalmente por su espectacular regreso, mantienen el nivel de brutalidad que los caracteriza. Y segundo...

Mugatu levanto su brazo derecho y apunto con su dedo índice al cielo. Su gesto era una indicación para que su personal a cargo actuase. Las luces detrás de hombre rubio se apagaron y se formó una cortina de humo. Una vez esfumada, un escenario móvil apareció y, sobre este, estaban 6 músicos, preparados a tocar. Otras luces se encendieron y sus identidades se revelaron. El público comenzó a impactarse.

—¡Es Hexagram!

Paulatinamente, algunos asistentes se emocionaron y comenzaron a corear el nombre de la banda invasora. No era a un nivel tan sonoro como los cánticos a Dethklok, pero era algo a destacar, y eso comenzó a preocupar a la banda. En tanto, Mugatu sonrió por ese detalle:

—Al parecer, mis muchachos no necesitan presentación. Así que hagan lo suyo.

El primero en comenzar fue el guitarrista nigeriano Akin, partiendo con un riff complejo en tonalidad FA. Luego, el resto de la banda lo acompañó con una potencia y tecnicismo tremendos. Una buena parte del público realizó el tradicional headbanging(*) al compás de la música y otros hicieron el símbolo de los «cachos»(**) con la mano. En cuanto a los miembros de Dethklok, se sentían lentamente desplazados, por lo que se motivaron a recuperar la atención de su público.

—¡Esto no se quedará así! —dijo Nathan.

—¡Continuemos con nuestro setlist! —exclamó Toki con emoción.

—¡Mostrémosles a estos maricas a quienes se atrevieron a interrumpir en su propio concierto! —dijo Murderface con enojo.

Dicho y hecho, el grupo volvió a tocar la canción en la que fueron interrumpidos, «The Lost Vikings». El público miró al otro lado y comenzaron a dividirse, como si se tratasen de conciertos simultáneos que se llevan a cabo en un mismo recinto. Pickles vio a uno de los klokateers detrás del escenario y, con un gesto en su cabeza mientras tocaba su batería, le pidió acercársele. El último obedeció y fue lo más discreto posible para pasar desapercibido, llegando al costado izquierdo del pelirrojo.

—Oye —dijo Pickles—, necesito que le suban el volumen a los amplificadores.

El klokateer hizo un gesto de preocupación con su cuerpo. Debido a la bolsa en su cabeza, era imposible reconocer sus expresiones faciales.

—¡Pero señor, tenemos órdenes estrictas de no cambiar los valores de los equipos! ¡Son experimentales y en alta potencia, podría causar un desastre!

—¡Si no lo haces, el único desastre que habrá será respecto a tu sueldo y el de los inútiles que no quisieron obedecerme!

El klokateer se sintió atemorizado, por lo que se fue sin decir una palabra a obedecer el mandato de su señor. Éste fue a convencer al equipo de sonido de hacer lo que le fue ordenado. En cuanto a Mugatu, llevó su micrófono cerca de sus labios.

—¡Suban el volumen!

En tanto, Abigail, sorprendida de sobremanera de la recepción que el propio público de Dethklok le estaba dando a su competencia e ignorante de la orden que Pickles le dio a algunos de sus empleados, no soportó más la situación. Llamó al klokateer encargado del armamento con el objetivo de dar la tan ansiada orden de ataque, la situación se saldría de control si seguía esperando.

Sin embargo, antes de siquiera mencionar una palabra, el sonido de los instrumentos de Dethklok aumentó de improviso, llamando la atención del personal, de Abigail y de los ingenieros. El sonido se hacía cada vez más ensordecedor, lo que comenzó a producirles a los asistentes una pérdida de audición enorme, hasta el punto de sentir en sus oídos un sonido agudo constante, lo que correspondía a un síntoma muy común del Tinnitus(***). Poco después, las vibraciones en el recinto se hicieron más notorias, a tal modo que las paredes y los pilares mostraban roturas que aumentaban con el pasar de los minutos. Los temblores se hicieron más y más intensos, tanto que Abigail cayó al suelo, al igual que muchos en el backstage, sin poder pararse y hacer algo. Luego ocurrió lo impensado: la estructura cedió ante la potencia acústica de los equipos, algunos pilares cayeron encima del público, matando y descuartizando a los desafortunados. La involuntaria matanza siguió en aumento, gracias a que el techo sostenido por estos pilares también cayó mientras de despendía en el aire, matando a aún más gente.

Dethklok no paraba de tocar, estaban tan inmersos en su música que no se percataban del desastre que estaban provocando, aunque para ellos, era pan de cada día que alguien muriera en sus presentaciones. En cuanto a Abigail, hizo lo que pudo para levantarse apoyada por los muros del recinto, pudiendo llegar hasta el escenario y ver lo ocurrido. En tanto, los miembros de Hexagram estaban en una posición comprometida, puestos en un punto en donde gran parte del techo caería sobre ellos. Todos miraron hacia arriba, pareciendo que sería su fin. No obstante, Mugatu, completamente confiado, vio los escombros que caían sobre sus pupilos y levantó su mano con la palma abierta. Inmediatamente, Los escombros sobre ellos quedaron suspendidos en el aire, como si fuese producto de un hechizo. Luego, el hombre con cara de cabra hizo un gesto con su otra mano hacia sus músicos, pidiendo que saliesen del escenario lo más rápido que pudieran. Dicho y hecho, Hexagram abandonó el recinto, dejando sus equipos e instrumentos sobre el escenario móvil. Ya habiendo salido sanos y salvos, Mugatu hizo un nuevo gesto con su mano abierta y esto provocó que los escombros suspendidos cayeran finalmente, destruyendo todo lo que estaba por debajo y, de paso, matando a más fans cercanos. Abigail vio el momento del escape de sus rivales, el extraño gesto que hizo Mugatu, la repentina suspensión de los escombros sobre ellos y su posterior caída. Sin embargo, su lejanía no le permitió analizar con lujo de detalle lo ocurrido, le pareció surreal pensar que el extraño hombre haya detenido los escombros, como si tuviese algún poder extraño.

ΜΛΦΛΜ—

Luego de todo lo ocurrido, Abigail quedó pensativa sobre su actuar, mientras observaba a los klokateers levantando los escombros y los cuerpos de los fanáticos que perdieron la vida. Sus asistentes le habían informado que tenían la oportunidad perfecta de deshacerse de esa molestia que era Hexagram, pero se sentía culpable de haber dudado en el momento porque, de haber dado la orden inmediatamente, la manera en como hubiese terminado el concierto pudo ser distinta, según ella.

—¡Fuiste una idiota, Abigail! —exclamó la manager, para sí misma.

Se mostraba muy enfadada consigo misma, volvió a pensar en su predecesor Offdensen, creyendo que él habría solucionado todo si aún estuviese al mando. Eso le provocó una frustración enorme.

En cuanto a Dethklok, los 5 músicos, quienes aún no habían bajado del escenario, quedaron igual de pensativos. En toda su carrera, jamás había aparecido una banda que le robara la atención tan rápido como lo hizo Hexagram. Y lo que más les había desmoralizado: lograron escapar con vida, luego de haberse burlado de ellos en su propia cara, algo que en años anteriores era imposible.

Para los miembros, seguían siendo maricas sin talento. Pero estos maricas sin talento eran más peligrosos de lo que habían imaginado. Ahora temían lo peor: temían caer en el olvido.


NOTAS

*Headbanging es la clásica sacudida de la cabeza que un fanático o un músico realiza, al escuchar o tocar algún potente tema de rock o metal. Como curiosidad, aunque Ian Gillan (vocalista de Deep Purple) es considerado el primer rockero en hacerlo, el término nació de la mano de Led Zeppelin.

**El símbolo de los «cachos» con la mano es llamada Mano Cornuta. Fue popularizado en el rock y el metal por el vocalista Ronnie James Dio. Contrario a lo que se cree, la Mano Cornuta no es una representación del demonio, sino un símbolo de la buena suerte en Italia.

***Tinnitus es una condición auditiva, que consiste en la generación de un sonido audible solo por la persona afectada (siseo, zumbido, pitido u otro), originado por algunas zonas del cerebro. Es producida en su mayoría por la exposición a ruidos fuertes o por estrés.