Bueno, ya he regresado luego de una pequeña ausencia con el nuevo capitulo de este fic. Muchas gracias a todos los que me han escrito review, y también a JiaFeeder, Melu1509 y Neko C por seguir la historia, realmente anima mucho eso.

Bueno, ya sin más preámbulo, vamos con el capítulo nuevo. Recuerden el disclaimer, ninguno de los personajes de esta historia me pertenece, sino que son parte de League of Legends de la compañía Riot Games... si fueran míos, no sé que les sucedería~.


Zaun, la ciudad del avance.

Si bien nuestros héroes estaban andando por el desierto, no todo lo que sucede en ese mundo tiene que ver precisamente con ellos, porque en otro lado se estaba llevando a cabo una reunión que podría llegar a ser importante. En las seguras calles de Demacia, una caravana de hombres con aspecto aguerrido y feroz escoltaban a una persona entre ellos, vestidos con ropas invernales y abrigos gruesos, los hombres habían llevado a esta persona importante justo delante de aquel lugar, "La Taberna del Ebrio". Esas palabras se podían leer en un letrero, justo afuera del local se encontraba un auto de color negro, junto a ese estaba un hombre, una rata y una mujer fumando un poco mientras portaban unas ametralladoras con ellos, pero al ver al grupo de hombres no se inmutaron pues sabían quién iba con ellos.

-Su majestad- Mencionó Graves mientras se inclinaba levemente en forma de reverencia, la dama de la fortuna hizo lo mismo, pero la rata no lo hacía hasta que aquel hombre le tuviera que dar un golpe detrás del cuello para que reaccionara. –Pueden levantarse- mencionó aquel de quien ellos mostraron sus respetos -¿Ya están ahí?- Fue la segunda pregunta de él, a lo que Graves afirmó –Le están esperando- Y dada la respuesta, aquel hombre que ostentaba con una posición alta, entró para encontrarse con quienes se reuniría esa noche.

Un hombre gordo y grande, de barbas y cabello rojizo, tirando a naranja, con gafas y traje, muy bien vestido se levantó a recibir a quien había ingresado en la taberna –Rey Tryndamere, se ve maravilloso su majestad- Mencionó tratando de sonar muy formal ante la persona de quien estaba delante, se estrecharon las manos y este iba a tomar asiento, pero la otra persona que estaba ahí simplemente le vio, sin respeto ni nada, solo levantó el tarro de ron que tenía y bebió la mitad del este en un solo sorbo –Te tardas demasiado Tryndamere[/color]- fueron las palabras con cero solemnidad de parte del hombre ahí sentado, su rostro… era raro, más bien era un casco y sobresalían 7 luces de los agujeros que este poseía delante, aún era un misterio el comprender como es que podía beber junto a ellos.

-Jax, siempre tan aprisa con todo- Fue lo dicho por el rey que ahí se encontraba. Ya una vez sentados comenzó su reunión, unas copas, unos tarros, unas botellas, lo que fuera que estaba en la mesa con alto contenido de alcohol no era lo importante, los tres se mantenían sin tocar bebida, independiente de lo que había bebido al principio Jax, estos escuchaban las palabras del hombre de traje, el rostro del rey mostraba preocupación, Jax parecía inmutable pero interno al casco nadie sabía las expresiones de su rostro, algo estaba mal según se mostraba en el rostro del hombre cuyos cabellos eran negros y una barba pegada al rostro, pero bien poblada, demostraba con las frases que Gragas hablaba. Pero todo lo que ellos habían dicho una noche será solamente parte de una historia aparte… de momento no nos concierne, pero pronto si lo hará.

Mientras tanto, Ezreal, Jayce y Caitlyn iban llegando a la frontera de una nueva ciudad, luego de cuatro días de viaje se sentían totalmente rendidos, afortunadamente la comida que habían llevado fue racionada de forma correcta, así habían sobrevivido a esa travesía. Delante de ellos se levantó una ciudad con enormes edificios por doquier, sus caminos cubiertos de roca plana y gris oscuro, se podían ver autos con funcionamiento muy parecidos a los que Caitlyn había observado cuando Gragas visitó la alcaldía de Piltóver. Una ciudad con enormes avances estaba delante de ellos, ¿qué hacían ahí? Eso era justo lo que ellos se preguntaban, pero no podían avanzar más allá de esa ciudad, era necesario abastecerse, si es que querían continuar con su búsqueda.

-Zaun… está un poco diferente a como la conocía- Mencionó el poseedor de tal martillo, Caitlyn observaba maravillada cada estructura y cada cosa nueva que pasaba delante de ella, las personas que caminaban por ahí se veían como asustadas, otras veían con sospechas a los tres viajeros, aquello ya había sido notado por los dos hombres, por ello caminaban en posición protectora, es decir, ambos a los lados de la sheriff, -Nos observan muy desconfiadamente…- Mencionó el rubio a los demás quienes afirmaron con la cabeza, ya la comisaria parecía haber retomado su compostura habitual. Pero parecía que los problemas comenzarían dentro de poco pues, mientras avanzaban una sirena comenzó a sonar por detrás de ellos, y de esa forma fue que llegó por atrás un robot que poseía una luz roja y un megáfono resaltando aquella sirena y no fue hasta detenerse delante de ellos que aquel ruido se detuvo.

-¿Sus identificaciones?- Resonó una voz desde el megáfono, la cual sonaba en extremo mecanizada, entonces los tres se vieron con duda y fue el rubio quien decidió tomar la palabra –Disculpa pero nosotros no somos de aquí, venimos de Piltóver- Entonces el robot, quien también llevaba un bigote postizo en la cara, de color marrón, sacó de su cuerpo una libreta y comenzó a anotar las palabras que había dicho el rubio –Sin identificación, no hay libertad, sin libertad mi deber es llevarlos a prisión- Guardó su libreta y estaba a punto de hacer algo cuando una voz detrás del robot le detuvo –Espera un minuto. ¿No es ella la famosa sheriff de Piltóver? En cierta forma están del mismo lado de la ley- Fueron las palabras de un hombre que llevaba un traje púrpura y corbata, en su mano derecha llevaba una maleta café. Entonces el robot giró su cabeza para ver de quien se trataba y luego regresó su vista hacia los tres ahí presente.

-¿Sheriff? ¿Comisario? Oh, verificación de palabra, entonces, le informaré al supremo- Mencionó aquellas raras palabras el robot y luego de ello continuó su camino, entonces el hombre de cuerpo con una corpulencia normal para una persona como él, de cabello negro peinado hacia atrás sonrió –Bueno, eso los libera un poco de Blitzcrank… que mala suerte han tenido en encontrar al jefe mismo de la policía de Zaun- Mencionó el hombre en traje, entonces Jayce y Ezreal se vieron como en reacción y al unísono mencionaron -¿Ese era Blitzcrank?- Claro que conocían al gólem de acero, pero ese no era precisamente su aspecto, por ello fue que no lograron reconocerlo, el hombre simplemente sonrió de nueva cuenta y comenzó a caminar mientras hablaba –Parecen cansados… síganme, les llevaré a un lugar seguro- Y dicho ello, lo siguieron a donde sea que llevara al trío de Piltóver.

Llegaron a uno de los enormes edificios de la ciudad, sin problema alguno ingresaron y subieron por un ascensor hasta el penúltimo piso, ahí fueron guiados hasta la oficina de aquel hombre quien les había salvado anteriormente –Disculpen no haberme presentado antes, soy Mundo, es un placer conocerles- Aquellas palabras desconcertaron a los dos viajeros dimensionales pues ellos conocían a un Mundo, Dr. Mundo, pero no era parecido en nada a quien ahora se encontraba delante de ellos. –Y no se preocupen, sé de ustedes, he escuchado mucho acerca de la desgracia que cayó sobre Piltóver, pero no es muy diferente a lo que sucede aquí- Aquel hombre autonombrado como Mundo se acercó a la ventana y movió la cortina, mostrando la ciudad ante sus ojos –Detrás de esta cortina de avances tecnológicos gracias a la tecmatúrgia, existe un mundo lleno de tristezas y caos, no todo lo que brilla es oro… y ha sido todo culpa de ese hombre…- La mano de Mundo presionó y ajó la cortina con su brazo, se mostraba molesto ante lo que había ahí afuera.

-Viktor- Mencionó entonces Jayce, Mundo se giró para verle con sorpresa y luego afirmo –Así es… ha tomado la ciudad y no hay nadie que pueda hacer nada contra eso, Warwick y Singed trabajan para él, son dos grandes inventores y colegas míos, pero él les convenció de trabajar con ellos, pero ninguna persona se atrevería a hacerle frente a ese hombre, hay quienes dicen que posee un ejército robótico muy poderoso, por ello todos le temen- Contaba aquel hombre con rostro preocupado cuando la puerta se abrió repentinamente, una mujer de cabello largo castaño se encontraba a la puerta, llevaba en sus manos una taza con café, un vaso con agua y unas píldoras, todo ello en una bandeja marrón –Oh… disculpe señor, creí que se encontraba solo- Pero Mundo se acercó al escritorio con suma tranquilidad –Esta bien, no interrumpes nada, ¿podrías traerles algo de beber a nuestros invitados?- Ella afirmo y dejando las cosas en el escritorio se retiró cerrando la puerta detrás de sí, y lo primero que Mundo hizo fue tomar las píldoras y metérselas a la boca acompañadas con un largo sorbo de agua. –Disculpen a mi asistente. Bueno, supongo que han de estar agotados, puedo ayudarles a conseguir un hotel donde pasar la noche, no deben preocuparse por los gastos, yo los cubro- Fue el amable ofrecimiento de aquel hombre.

Llegó la noche y tanto Jayce como Ezreal se encontraban en una habitación con dos camas, no era un lujo de hotel, pero al menos podrían descansar por la noche, Caitlyn se encontraba en otra habitación frente a la de ellos. –Es extraño ver a conocidos, pero que no sean como nosotros los conocíamos- Fueron las palabras de Ezreal mientras observaba por la ventana, se escuchaban unas cuantas sirenas, aunque muy a lo lejos. –Me sorprendió mucho lo de Vi, también Blitzcrank, nunca creí que se uniría a Viktor- Fue la respuesta de Jayce quien se encontraba ya acostado en la cama, su cuerpo cubierto con una sábana, miraba al techo como si este fuera muy interesante, -No hay mucho que podamos decir, para ellos, nosotros somos los extraños- Acabó por mencionar el rubio arqueólogo mientras se alejaba de la ventana –Quizá mañana podamos ver un poco la situación, quizá podamos saber un poco más de Gragas si le preguntamos a Mundo… pero primero me gustaría observar la ciudad.

Así pasó la noche y en la siguiente semana, los tres iban y venían por las calles de Zaun, las estaban conociendo, evadiendo la policía robótica como pudieran pues, no era de fiarse si Viktor ya sabía que ellos estaban ahí. ¿Qué buscaban en la ciudad? No lo tenían en claro, pero lo importante era conocer todo lo que pudieran en el poco tiempo que decidieran dedicar a dicha tarea, el trabajo de campo podía ser agotador, pero valía la pena. Sin embargo solo habían visto la ciudad de día, nunca de noche pues Mundo les había advertido que la vida nocturna de esa ciudad no era para nada común, ni segura. Pero como el espíritu de la aventura puede más, el trío ahora se encontraba en las calles a altas horas de la noche, estaban sentados a una mesa en un bar que estaba a unas cuantas calles de donde estaban hospedándose, clásica música de piano, un tabernero que limpiaba constantemente los vasos, varios hombres de todas las edades ya ebrios, mujeres con ropas ostentosas que dejaban poco a la imaginación, si, un bar de mala muerte, pero la investigación no tenía frutos pues estaba todo aburrido, claro, antes que sucediera lo siguiente.

En medio de una aburrida noche en un bar, cuando la comisaria estaba a punto de pedirle a los otros dos salir de ahí, entró un hombre con un sombrero de copa, una capa larga y barba, sus ojos estaban siendo escondidos por el sombrero, traje negro totalmente, pero su capa llevaba un intenso rojo en la parte interna de esta, se sentó en la barra y pidió algún trago para él, toda su travesía hasta la barra fue acompañada del silencio, la sorpresa y la expectativa, como si fuera algún sujeto infame. Pero pasados los segundos todo regresó a la normalidad, la música volvió a sonar y cada quien se encontraba con lo suyo hasta que un hombre delgado que estaba en la barra al lado del recién ingresado, ya ebrio de tanto beber, giró en su banco y se le quedó viendo –Así que has vuelto. ¿Qué es esta ocasión? Hip… ¿Quieres que el supremo sepa que estás aquí? Hip- Mencionó aquel hombre que se tambaleaba en su asiento –Puedes decirle, no es mi problema- Mencionó el de sombrero y bebía el trago para luego pedir otro más. Al parecer aquel hombre no esperaba tal respuesta, entonces habló nuevamente –Dicen que el supremo desea acabarte, ¿es cierto?-

Cuestionamiento, eso era lo que ocurría en ese momento en aquel bar de mala muerte, el hombre de sombrero pudo simplemente responder –No es algo que me importe- Sus palabras de nuevo atraparon al hombre sin una respuesta en concreto, aquello pareció molestarlo en verdad, entonces finalizó –Hip, sé que te importa, ¡hip! Dicen que sabes algo acerca de los movimientos del supremo bajo la alian… - No pudo acabar de hablar cuando cayó al suelo, aquello alertó a la mayoría –Sólo está pasado de copas- Fue la simple respuesta del hombre de sombrero de copa, pero si se podía ver de cerca a aquel hombre, se vería una enorme herida en su frente, un corte limpio y letal, eso sí, había caído de frente por ello no podía verse la herida que había causado su desplome y muerte seguida de ello. Aquel sujeto misterioso se levantó y estaba a punto de irse cuando Caitlyn se levantó de su asiento y le habló –Oye, tú, el de sombrero- Aquellas palabras detuvieron al sujeto de barba y giró levemente la cabeza para observar de reojo a la chica -¿Si?- Respondió y la comisaria continuó hablando –Parece que eres bueno con las cartas… pude verlo porque una de ellas se asoma por tu capa ¿Te gustaría jugar algo?-

Aquellas palabras llamaron la atención de aquel hombre de sombrero quien se encontraba sentado delante de la sheriff, se veía sumamente tranquilo, había ganado ya un par de manos ante la sheriff, pero decidió que era momento de que hubiera algo divertido para variar -¿Qué te parece si la próxima mano la hacemos más interesante?- Preguntó el de sombrero a la sheriff, quien un poco seria le miró -¿Qué tienes en mente?- Y la respuesta no se dejó esperar –Una apuesta… si yo gano, pasaras la noche conmigo- Aquellas palabras alertaron al rubio y el de cabello negro, pero un movimiento con la mano de Caitlyn les detuvo –Y si yo gano… tendrás que decirme lo que aquel hombre calló. ¿Estás de acuerdo?- La sonrisa del experto en juegos de azar no esperó ni un segundo –De acuerdo… pero debo advertirte. Nunca pierdo- Y dichas palabras dieron comienzo a una nueva mano de cartas, los segundos pasaban pero parecían eternos, Jayce y Ezreal veían aquello con suma preocupación, un poco de póker siempre podía ser complicado, la sonrisa del de sombrero no se perdía por un segundo, y bajó las cartas mostrándolas –Creo que esta noche la pasarás conmigo cariño… full de reyes- Parecía que todo estaba perdido para la comisaria –Tal parece que así será… oh, ¿pero qué es lo que está en mi mano?- Mencionó y al mostrar sus cartas la expresión del rostro de aquel sujeto cambió totalmente, pues la dama poseía una combinación mucho más fuerte que su full de reyes… y más con la dificultad de que ella poseyera el cuarto rey en su mano –Escalera real… perdiste Twisted Fate… ahora habla-

La voz firme de la comisaria no se hizo esperar, además parecía conocer al sujeto, este regresó a su relajada forma de ser, y sonrió de nuevo –Vaya sheriff, veo que no ha perdido el toque. Pero como lo que desean es información… eso tendrán, soy un hombre de palabra- Mencionó para luego pedir un trago más y quedarse callado luego de ello. Paso casi toda la noche sin decir una sola palabra, esperando a que muchos se fueran y otros quedaran tan ebrios que realmente no podían contar, cuatro de la mañana, era momento de hablar. –Viktor, el supremo como lo llaman aquí, no era lo que hoy es, sino que tardó precisamente un año en alcanzarlo. Pero todo esto se vio acelerado hace exactamente seis meses, y es que Viktor tiene ciertos contactos con "Ellos", aunque no tengo idea de quienes sean ellos, sé algo, son personas muy peligrosas sin duda. Dicen que le dieron poder y un aliado poderoso, su nombre es Malzahar, el oráculo del vacío… y eso es todo lo que sé- Respondió aquel hombre mientras se inclinaba hacía atrás con la silla. –Gracias por la información- Le respondió la comisaria y les hizo señas a los otros dos que se retiraban –Un placer comisaria… la próxima vez no perderé cuando sea momento de una apuesta- Mencionó aun con la silla reclinada –Sigue soñando Twisted Fate- Le mencionó y simplemente pareció haber escuchado un "eso haré" y cuando los tres regresaron su vista para buscar al experto de cartas, este ya no estaba ahí, y aunque a los dos hombres les pareció extraño aquello, a la comisaria parecía no haberle sorprendido en lo absoluto.

Dos días más pasaron y se reunieron con Mundo para contarle sobre lo que sabían, pues se dieron cuenta que este deseaba derrocar al supremo, no para tomar él el control de la ciudad, sino para liberarla de la opresión que Viktor poseía sobre todos. Eran las 6 de la tarde, estaban en la sala de reuniones del enorme edificio el cual parecía ser del mismo Mundo, la asistente de este se encontraba a su lado y un par de hombres más estaban con ellos, aparentemente eran los profesores Singed y Warwick que aun confiaban en que Mundo encontraría esa forma de derrocar a Viktor. Aquello era una enorme sorpresa para los tres viajeros –No se preocupen, ellos dos son mis amigos y me otorgan buena información desde los laboratorios de Viktor- Mencionaba Mundo con mucha tranquilidad –Así es, y venimos a informarles sobre los robots hechos con tecnología hextech que se desarrolla ahí, son unas bestias peligrosas según entendemos, pero no comprendemos la forma en que el supremo las hará funcionar- mencionó uno de ellos que era alto y delgado, con una cabellera puntiaguda y roja, además de un traje de laboratorio, el otro hombre se veía con un aspecto mayor, más bajo que los otros dos.

Caitlyn dio entonces la información que habían obtenido de Twisted Fate hacía dos noches, los cuatro que habían escuchado se quedaron pensativos conforme a lo que ellos dijeron –Quiere decir que Viktor posee, además de poder en la ciudad, la ayuda de otras personas que no sabemos quiénes son ¿cierto?- Mencionó lo obvio Warwick al grupo, estos afirmaron simplemente –Esto está mal, si no podemos averiguar quiénes son "ellos", Viktor continuará con sus experimentos y su terror en la ciudad- Fue expresada la preocupación por parte de Mundo. Singed entonces se colocó detrás de Mundo sin que nadie le diera importancia a ello –Es bueno saber tan importante información- Mencionó Singed –Pero es una pena que esto no deba salir de aquí… y como medida debemos acabar con ustedes – Continuó en decir el químico, entonces Mundo quiso girar -¿Pero qué es lo que dices Singed?- Apenas logró decir Mundo cuando sintió algo introducirse en su espalda –Calla, calla… sé que aun posees esas células injertadas en tu cuerpo en tu experimento, es hora que evolucionen.-

Las palabras de Singed habían atrapado a todos en una encrucijada -¡Sabía que no debíamos confiar en esos sujetos!- El grito de dolor de Mundo fue aterrador, Singed y Warwick salieron por la puerta, pero no sin antes desearles buena suerte a los cuatro jóvenes presentes, si, la asistente de Mundo también estaba en ese mismo problema, -Janna… sácalos de aquí… pronto… Agh… ah… ¡AAAHHHHH!- Fueron los gritos agonizantes de aquel hombre cuando cayó al suelo, aparentemente inerte, -Señor Mundo…-Respondió la asistente de este hombre, pero poco a poco algo iba sucediendo, Mundo se puso de pie nuevamente, sin embargo su cuerpo comenzaba a crecer desproporcionadamente, músculos por todos lados hasta concluir con una enorme masa, brazos gruesos y fuertes, la piel azul y una lengua que se mostraba desagradable -¡Mundo aplastar!- Fueron las primeras palabras de aquel hombre y entonces la mesa salió disparada en dirección de los cuatro, pero gracias al martillo de mercurio de Jayce que la mesa no significó problemas para todos –Ese si es el Mundo que conozco…- mencionó Ezreal lleno de preocupación, un rugido de furia alertó a todos, pues el nuevo Mundo estaba en disposición de atacarles con violencia, y tomando una silla, se las arrojó y de nueva cuenta Jayce reaccionó, así cualquier cosa que tomaba era usada para ser arrojada, y el martillo las recibiía.

-Síganme, por aquí- Mencionó Janna quien había estado tocando la pared segundos antes hasta presionar un interruptor que abrió una puerta en la pared, entonces dada la indicación comenzaron a bajar una infinidad de gradas, y la compuerta se cerró detrás de ellos, pero sin sentirse fuera de peligro fueron bajando rápidamente. La paz fue corta, pues unos golpes fuertes se escuchaban en la parte superior, hasta que luego de unos cinco o seis intentos, todo quedó en silencio, todos se detuvieron a tomar aire, pero aquello era un error, un poderoso rugido se escuchó y el muro fue destrozado, entonces Mundo comenzó a bajar con largas zancadas y saltos. -¡Corran! ¡Pronto!- Mencionó Janna para también seguir a los demás lo más rápido que podía. Avanzaron luego por un pequeño laberinto y salieron por una puerta. El laberinto no era problema para Mundo, pues luego de unos dos minutos pensando que debía hacer, decidió hacer lo más lógico, ir en línea recta, así que destrozó los muros del laberinto hasta llegar al otro lado, salió por la puerta, llovía esa noche y el monstruo Mundo estaba libre por las calles, ya no persiguió a los demás pues se habían ocultado al nomás salir de las puertas del edificio, Mundo se perdió vagando por las calles de Zaun.

Llegaron a la casa de Janna, era pequeña pero acogedora, sabía qué Singed y Warwick tendrían la idea que ellos murieron ahí, por eso no temió ir a su propia casa para poder ocultarse, la noche era lluviosa además, la tormenta estaba fuerte, y había un monstruo suelto en la ciudad, Janna se encontraba llorando pues aquel hombre que le había ayudado ahora se encontraba como una bestia, suelto y haciendo a saber qué cosas –No te preocupes por él, estará bien- Intentó Ezreal en animar a la muchacha, pero ni él mismo sabía que pensar al respecto, conocía a Mundo, su fuerza y aguante pero… este Mundo no era como el Dr. Mundo que él conocía, así que a ciencia cierta no sabía que hacer ahora… -¿Cuál es el plan entonces?- Preguntó Jayce a los presentes, y estos le observaron llenos de duda y preocupación, pero había una persona que tenía una respuesta –Debemos detener a ese tal supremo- Fueron las palabras de la comisaria, quien siempre llena de justicia, había decidido por ellos en lo que habrían de hacer, pero el problema radicaba en algo sencillo… ¿cómo lograrlo?

Mientras tanto, una pequeña discusión se daba en otro lado de la inmensa ciudad de Zaun, una pila de cosas de laboratorio eran arrojadas al suelo por una mano en púrpura -¡Ya lo he hablado contigo antes! No trates de seguir jugando con mis invocaciones… ¡Sabes muy bien que si invoco a alguna de mis mascotas, esta ciudad se convertiría en añicos!- Mencionó una voz detrás de una máscara, la cual no permitía que aquella persona se viera en lo absoluto. -¿Te atreves amenazarme en mi propio laboratorio? No sé si serás muy valiente o muy tonto- Mencionó una voz mecanizada mientras le hacía frente ¿Quiénes serán los dos que discutían en esa noche de lluvia intensa? Detrás de la segunda persona podían verse algunas máquinas, creaciones sin completar, muchas piezas, etc., tal parecía que se encontraban dentro de algún taller o algo parecido a ello. Pero la conversación no fue simplemente aquellas palabras, sino que había más… mucho, mucho más.


Sin duda mucho movimiento y acción, ahora vamos con las apariencias de estos personajes.

-King Tryndamere

-Nemesis Jax

-Riot Blitzcrank

-Corporate Mundo

-The Magnificent Twisted Fate

-Mad Scientist Singed

Warwick y Janna no los coloco aquí porque de momento no llevan ropas de aspectos, pero no teman... luego les verán.

¡Espero sus reviews! Eso sin duda anima mucho para que yo siga escribiendo.

¡Un saludo a todos y gracias por leer!