If you could see that I'm the one who understands you,
Been here all along, so why can't you see?
You belong with me, you belong with me.
You belong with me...
La alarma asustó al pequeño Spencer, que dio un salto, estiró su brazo para apagarla, y se levantó con dificultad. El idiota seguía roncando, y él pasaba de despertarlo, así que comenzó a vestirse rápidamente. Abrió la puerta, pero no pasó. Simplemente le dio una patada, y un cubo de un líquido misterioso de color celeste cayó al suelo. Sonrió ampliamente, tras haber esquivado esa guarrada, pero al caminar hacia afuera, resbaló y se manchó entero.
-¡Joder! -Gritó con rabia.
Otro día con un "perfecto" comienzo.
-Spence... ¿Qué tienes en el pelo? -Preguntó Shanilla acercándose al chico, y oliendo. Además de oler a su colonia habitual (la cual ella adoraba), apestaba a pintura. -¿Ha sido Cobra de nuevo?
-No exactamente... -Susurró él apartando la mirada. No iba a dar a conocer su humillación.
-Como Ponzi te vea así, te castigará de nuevo. Acompáñame. -La muchacha le llevó hasta su habitación y le dejó una de sus camisas de uniforme. -Toma... S-seguro que te queda bien.
Fueron a la ciento doce para que el chico se cambiase. Billy ya se había marchado, y la habitación estaba completamente vacía. Spencer se desató la corbata, mientras maldecía, ante la atenta mirada de la muchacha índia. El cuerpo sin camiseta de Spencer, ante sus ojos... Era como un sueño. No es como si no lo hubiera visto nunca, sin ir más lejos, ayer estaba peleando en el suelo solo con una toalla en la cintura. Pero en esos instantes, era sólo suyo... Hasta que...
-Oye, enano, ¿Te ha gustado la bromita? -Cobra salió del baño vestido con el uniforme, por supuesto modificado a su forma. Tenía una sonrisa estúpida, mientras se secaba el pelo con una toalla. -Oh.. No sabía que estabais ocupados... -Luego comenzó a reír.
-¡CÁLLATE! ¡Eres un capullo! -Le gritó Spencer. -¿Tienes tan poca vida social, que tienes que meterte conmigo las veinticuatro horas del día? ¿Acaso ocupo tu mente todo el rato? ¿Quieres que te preste constante atención, maldito loco?
El moreno cambió su expresión a una de seriedad, y le dio un golpe al pequeño, tirándolo al suelo. Shanilla se levantó, un poco asustada.
-D-déjale en paz. -Cobra se le quedó mirando un rato, casi con asco.
-Tienes suerte de que tu novia te proteja, enano. -Soltó, arrastrando la palabra "novia". Tras eso, le lanzó la toalla a la cabeza a Spencer y salió de la habitación.
-¿Estás bien...? -Preguntó ella con dulzura.
-Si... -Susurró el chico mirando a la puerta.
¿A qué cojones venía esa reacción?
Durante toda la clase de Matemáticas, Spencer se sentía algo incómodo. La tutora había anunciado la fiesta de Halloween, para dentro de algunas semanas. Una fecha perfecta para asustar a los demás. Por supuesto, él al ser director de cortos de horror no solía asustarse con facilidad. Pero, estaba seguro de que Cobra le intentaría joder como fuese. Sólo de pensarlo, se ponía nervioso.
-Wright. ¿Puede salir a realizar esta ecuación? -El castaño asintió un poco nervioso. Y por supuesto lo hizo mal... -Menuda decepción... Tiene que atender más.
-Lo siento...
Shanilla miró al chico con una ceja levantada. ¿Qué le estaba pasando a Spencer?
-Entonces aún sigue en pie el plan, ¿verdad? -Rajeev se acercó al castaño, a la salida de la última clase.
-Por supuesto. Vamos a prepararlo.
-¿Qué plan? -Shanilla posó sus manos en al cadera, como si fuese una madre. -No os iréis a vengar, ¿no?
-... Vamos, hermanita. No seas aguafiestas. No podemos dejar que se metan con Spence siempre. -Ella suspiró.
-Está bien. Pero iré con vosotros.
-¡Genial! -Sonrió el pequeño. -Gracias.
Era sencillo. Pondrían pintura roja encima de la puerta, para cuando Cobra pasara se mojase entero. Era una copia de la jugarreta de esa mañana, pero con su toque personal. Había metido algunas babosas y gusanos en el cubo también.
-¿Está dentro? -Susurró Rajeev. Spencer salió con una sonrisa de la habitación ciento doce, y asintió. Los tres chicos pusieron el cubo en el marco de la puerta entreabierta y se apartaron un poco.
-¡Eeeeh! ¡Cobra! -Gritó el castaño. -¡Eres un cabrón! ¿Cómo se te ocurre llenar mi taquilla de tierra?
Se escuchó algo de ruido en la habitación. El mayor respondió al rato, mientras el pomo se abría con lentitud.
-A mi que me cuentas, enano. No he sido yo.
-¡VEN AQUÍ!
La puerta se abrió de un golpe y el cubo cayó con un ruido fuerte. Sin embargo... El plan no fue como esperaban. El maldito capullo llevaba SU manta cubriendo todo su cuerpo.
-¡AHAHAHAHA! ¡Enanos bobos! -Lanzó la manta hacia ellos, que comenzaron a gritar a causa de los insectos. -No se la podéis jugar al Cobra. -Fue a volver a entrar, pero sus ojos esmeralda se encontraron con los incrédulos marrones de Spencer. Y al agachar la mirada, algunos gusanos. -... AAAAAAAAAH ¡QUÉ ASCO! -Comenzó a gritar, pegándose a la puerta.
Spencer sonrió.
-¿Eeeh? ¿Te dan miedo?
-¡ALEJA ESAS COSAS INHUMANAS DE MI! -El moreno se subió a su cama, mientras el pequeño se le acercaba moviendo el bicho de un lado a otro.
-¡Mira, mira!
-¡MALDITO ENANO!
De alguna forma se vengó del idiota... Aunque volviese a estar lleno de pintura. Pero mereció la pena. Había encontrado el punto débil de Cobra.
Spencer y Shanilla charlaban alegremente en la sala común de la residencia masculina. Rajeev se fue a hablar con una chica rubia a la que llevaba siguiendo desde hace un año. Asi que los dos castaños estaban totalmente solos.
-¡Bueno! Entonces... Le dije a Jessica: "No, Jessica. No me interesan tus movimientos de Karate." ¡Y adivina! Comenzó a hacerme llaves. -La muchacha comenzó a reír, de forma coqueta.
-¿Y te dolió?
-Ugh si... Sobre todo aquí. -Spencer se agarró la mejilla con una sonrisa, y ella acercó su mano a la suya.
-Pobre...
La chica india comenzó a rozar su rostro, mientras se acercaba a él lentamente. ¡Oh, Dios! ¡Lo iba a hacer! ¡Iba a darle un beso a Spencer! Por fin le confesaría todo lo que sentía por él desde que le vio por primera vez. El pequeño castaño parpadeo un par de veces, sin comprender. Estaban solo a un par de centímetros cuando...
-¡ME CAGO EN TODO! -Wright se levantó de un golpe, al recibir en la cabeza un refresco lleno, mojándose entero. -¡COBRA! -El moreno comenzó a reír con sus amigos, y le sacó la lengua. Spencer apretó los puños y se giró. -Lo siento, voy al baño.
Shanilla se quedó mirando a Cobra con una ceja levantada. Este le devolvió la mirada esmeralda y le sacó un dedo. Al parecer, ese no era el día después de todo...
Cuando Spencer volvió, la chica ya tenía que volver a su edificio, y casi no quedaba nadie en la salita. Suspiró y decidió ir a su habitación. ¿Por qué tenía que torturarle de ese modo el maldito moreno? ¡Iba a ser su primer beso! Espera... ¿Acaso a él le gustaba Shanilla...? Llegó a la conclusión de que no. Tal vez era mejor así... No quería hacerle daño a su mejor amiga.
Antes de abrir la puerta, una canción bastante dulce, acompañada de una hermosa voz le llegó a sus oidos. Venía de ahí dentro... ¿Podía ser...?
Abrió lentamente para que nadie le oyera entrar, y ahí estaba Cobra tocando la guitarra y cantando en voz baja mientras miraba por la ventana.
Why can't you see
What you're doing to me?
What you're doing to me...
Spencer se le quedó mirando con una sonrisa boba, hasta que la canción acabo.
-¿Planeas seguir haciendo de stalker, Wright? -Soltó Cobra sin girarse.
-¿QUÉ? ¡NO! Ibaaa... ¡A la ducha! -El pequeño cerró la puerta, y se metió al baño con rapidez mientras que el moreno sonreía ampliamente.
-Claro que sí, Spence... -Susurró, y guardó su guitarra sin dejar de sonreír.
