She won't ever get enough
Once she gets a little touch
If I had it my way
You know that I'd make her say
Ooooooh
Ooooooh


Spencer leía el periódico escolar, mientras tomaba un café en su habitación. Era Sábado y las clases habían acabado ese mismo Jueves. El Martes iría a casa para celebrar las vacaciones de Navidad con su familia, y gracias a dios, no tendría que soportar al imbécil de Cobra hasta el siete de Enero.
Por supuesto, después de Halloween se portó extra-bien con él. Pero en cuanto salió de la enfermería, volvió a las andadas. Maldito capullo.
Hablando del rey de Roma... Por fin decidió despertarse, para encontrar al pequeño castaño desayunando en pijamas. Sonrió un poco y se levantó, llamando su atención.
-Buenos dias, enano. -Sus primeras palabras ya le hicieron ganar una mirada de asco de Wright.
-¿No tienes frío? -Preguntó un poco curioso. Cobra solía dormir en calzoncillos, y aunque Spencer se había quejado mil veces los primeros días, lo tomó como un caso perdido, y acabó por acostumbrarse. El mayor se encogió de hombros.
-Puede. ¿Pero no te es mas sexy así? -Soltó guiñándole un ojo. El castaño se le quedó mirando un rato con cara de poker, y decidió ignorarlo. No iba a perder los nervios un par de días antes de su libertad.
-Entraré en la ducha. -Declaró levantandose del pequeño sofá que había en la habitación.
-¿Quieres que te acompañe? Hehe. -Una taza voló por la habitación, y se rompió en la parede de la derecha del moreno, que miraba al chico con expresión molesta. -Eso es un no... -Susurró.

Paula entró corriendo a la ciento doce con una gran sonrisa en los labios.
-¡Spencer! -Pero al único que encontró fue a Cobra jugando videojuegos en la televisión del cuarto. Hizo una mueca y se sentó a su lado. -¿Y Spencer?
-Está en el baño. Lleva un rato ahí, creo que está hablando por teléfono. -Se encogió de hombros y siguió jugando.
-¿A qué juegas? -La chica miró el controlador de la Xbox con curiosidad.
-A Call Of Duty. -Respondió el moreno sin levantar la mirada. -¿Por qué? ¿Quieres jugar?
-Um... ¡Vale!
Los dos empezaron a jugar en las partidas de multijugador, hasta que Spencer salió del baño dando un portazo. Ninguno levantó la mirada, ya que estaban demasiado metidos en el juego, hasta que el castaño dio un golpe en la mesa.
-¡Ah, Spence! ¿Qué pasa? -Paula pausó el juego y se sentó a su lado corriendo.
-Nada, que mis padres se han ido a casa de mi abuela. Me quedo aquí en vacaciones. -Soltó deprimido.
Bueno al menos el capullo de Cobra se iba a ir...
-Que casualidad... Yo también me quedo.
-¿QUÉ?
-¡Anda! Yo también. -Sonrió Paula, mirando a los chicos con una gran sonrisa. -Que bien.
-¿COMO QUE BIEN? ¡TENDRÉ QUE AGUANTAR A ESTE IMBÉCIL TODAS LAS VACACIONES! -Spencer apretó los puños y se fue de la habitación, dando un portazo enfadado.

-...
-¿Seguimos jugando, Cobra?
-Claro.

Después de recibir las notas del primer trimestre, todo el mundo se fue con sus familias. Al ser un internado, por supuesto quien quisiera se podía quedar. Pero al ser Navidad casi todo el mundo se iba.
Paula no tenía mucha relación con su familia, y al parecer se quedaba todos los años. Cobra nunca veía a sus padres, ya que eran empresarios y jamás le prestaban atención. Así que eran los únicos amigos de Spencer en esas semanas infernales.
-Eh, enano. ¿Qué tal las notas? -Preguntó el idiota, la primera mañana de su pesadilla.
-Pues... Sólo he sacado seis matriculas... -Se quejó un poco Spencer. Cobra le ofreció una mirada de desprecio. -¿Tú?
-Sólo cinco...
-¿Cinco matriculas?
-Cinco suspensos. -Sonrió de lado. El castaño se le quedó mirando impresionado. Menudo imbécil... -¿Jugamos?
-Lo siento, pero he quedado con alguien.
-¿Perdón? -Cobra se levantó, entrecerrando los ojos. -¿Con quién vas a quedar tú? Eres un pringado.
-Oh diiiiisculpa, Billy Joe Cobra rey de las damas. Que yo sepa tu todavía no has ligado con nadie. -El pequeño se quitó la camiseta del pijamas para cambiarse, y el moreno no pudo evitar apartar la mirada.
-Es porque no me gusta ninguna. -Soltó. -Además, apenas hay gente estos días por aquí. ¿Quién es?
-No lo se, Cobra, es una cita a ciegas. -El chico acabó de vestirse con ropa elegante y se dirigió al baño. -Y no te interesa.

Después de que Spencer se arreglara y marchara, Billy se quedó sentado en el sofá con una mueca. Wright no podía tener una cita... Se suponía que iban a pasar todas las vacaciones juntos...
Así es como lo había planeado.
Por supuesto, fue Cobra el que llamó a los padres del castaño para decirles que no contaran con él, ya que iba a pasar las vacaciones en el Internado. El señor y la señora Wright, se alegraron incluso. Así podían ir a casa de la abuela de Spencer.
Entonces, pasarían el primer día jugando videojuegos, irían a cenar a un restaurante del campus. Y esa noche se besarían a la luz de la luna.
El resto de las vacaciones lo pasarían en la cama, por supuesto. Billy sonrió un poco por su magnífico plan, pero luego hizo una mueca. Todo echado por tierra por la maldita zorrona de turno.
-¡Cobra! -Paula entró corriendo con una sonrisa. El morenos no respondió, y se quedó mirando la tele, que estaba apagada. -Te eh conseguido una cita a ciegas~
-Uh... -El moreno sonrió un poco, con suerte podía ir a joder a Spencer con su churri. -Mola, me vestiré.
-¡Perfecto! -La chica castaña sonrió ampliamente.
Si... Perfecto...

Spencer miraba su reloj con fastidio. La chica de le había hablado Paula se estaba retrasando demasiado... ¿Dónde se abría metido?
Por una esquina cruzaron Billy y Paula, hasta que el moreno volvió hacía atrás sorprendido. La castaña le miró con una sonrisa.
-Oooh... Ya lo pillo... -Él también sonrió de forma maliciosa.
-Si me das veinte dólares podemos seguir adelante. -La chica vio como el idiota parpadeó un par de veces. -Vamos, lo estás deseando.
-Creo que tu lo estás deseando más que yo... -Susurró, sacando su cartera. -Toma, anda.
-¡Gracias! Vamos, llegamos tarde.
Wright se quedó mirando a los dos chicos que se acercaban con una sonrisa de cómplice. Entonces, lentamente comenzó a unir cabos en su cerebro.
-NO, NO, NO. -Gritó, cuando Paula estuvo a su lado.
-Spencer, este es Billy.
-SE QUIEN DEMONIOS ES.
-Parece que vamos a tener una cita, ¿eh? -Cobra lo agarró por los hombros, y el pequeño lo apartó de un golpe.
-Ni de coña, vamos. -Se giró, pero la muchacha le agarró de la muñeca.
-Pero Spence... Me lo prometiste...

Maldita Paula, y maldito chantaje emocional. Ahora tenía que aguantar a este imbécil durante toooda la tarde, con sus chistes sin gracia, y bromitas absurdas.
Aunque había algo extraño... Los profesores que se encontraban constantemente por el campus le felicitaban al moreno por sus notas de trimestre. Al principio Wright pensó que era sarcasmo, pero cuando el serio profesor de Química le estrechó la mano a Cobra, decidió que era hora de preguntar.
-¿A qué viene todo eso?
-¿El qué? -El mayor se sentó al lado de una fuente, y dio palmaditas a su lado para que Spencer se sentara también. Él le obedeció, y le ofreció una mueca.
-No te hagas el tonto, Cobra. Lo de los profesores.
-Oh... eso... -Se pasó la mano por la nuca y suspiró. -Puede que no haya sido del todo sincero con lo que te dije... De mis notas.
-¿Ah? -El pequeño parpadeó un par de veces, confuso. -¿Por qué? Tus notas no me interesan igualmente.
-¡Estropearía mi reputación, Spensilvania!
-...¿Acabas de llamarme Spensilvania?
-Tengo que serte sincero... -Billy le ignoró y tomó una pose dramática. -He aprobado todo... con matrícula.
-¿¡TODO!? -El castaño abrió mucho los ojos, sorprendido. -Vaya... Nunca lo habría dicho...
-¿Y ya está? Esperaba otra reacción por tu parte.
-¿Huh? ¿Cómo cuál?
-Que te lanzaras a mis brazos. -El moreno sonrió de forma maliciosa.
-... Eres idiota. -Suspiró Spencer apartando la mirada con resignación.
-... Asi que... ¿Te apetece venir al cine?
-... Vale.

Después del cine, fueron al Burguer King del campus a cenar, y comenzaron a dar un paseo hasta su habitación. Spencer tenía que admitir que se estaba divirtiendo. Poco a poco Cobra pasaba de ser un tipo irritante y pesado, a alguien bastante gracioso. Supuso que cuando no era con él con quien se metía, podía ser algo simpático...
Entraron al salón de la residencia masculina riendo, hasta que Cobra se quedó en silencio parado en la puerta, y agarró a Wright de la muñeca.
-Uh... ¿Qué haces? -El moreno señaló hacía arriba con una sonrisa inocente, algo extraña en él. Spencer elevó la mirada lentamente, hasta que sus ojos dieron con una plantita verde que colgaba de la puerta. -Muérdago... -Susurró. Cuando bajó la mirada, el rostro del mayor se acercaba lentamente al suyo, y entonces reaccionó. -¡MUÉRDAGO! -Gritó apartando la cara del chico con ambas manos.
-Wright... Hay que cumplir la tradición... -Intentó decir, mientras que el pequeño sonrojado le apretaba el rostro con fuerza.
-¡Pero! ¡Pero! ¡Pero! -Suspiró, viendo que no había salida y puso morros cerrando con fuerza sus ojos. -Que sea rápido.
-...Adorable... -Susurró Billy.
-¿Perdón?
-¡No! ¡Nada!
La mano derecha del moreno rozó la mejilla de Spencer, y comenzó a acercar su rostro de nuevo.
Los labios de Cobra eran... blanditos. No había mucho que describir... Estaban fríos a causa de la salida que habían tenido, o eso supuso el chico. Sus sentidos se pusieron a alerta, cuando el mayor intentó introducir su lengua en su boca.
-No... Billy... -Susurró entre un suspiro, agarrándo su chaqueta, inconscientemente. Pero a quien quería engañar...
Abrió los labios con algo de tímidez, y dejó que Cobra se adentrara. Era extraño... Su boca sabía tal y como la imaginaba. No es que la hubiese imaginado antes, pero si lo hubiese hecho, diría que era como mantequilla de cacahuete, mezclado con tabaco y batido. Tenía que admitir... Que le gustaba.
El olor de la colonia cara del moreno inundó sus fosas nasales, y podía escuchar su risita idiota en sus oídos. Sus cinco sentidos estaban puestos en Cobra.
-Bueno, vale ya, ¿no? -Soltó, apartándolo para tomar aire. Levantó la mirada chocolate con timidez, para ver una sonrisa maliciosa en el rostro del idiota. -¿Qué es tan gracioso?
-Ese ha sido tu primer beso, ¿verdad Wright?

Oh... Mierda...