Sha la la la la la
My, oh my,
Looks like the boy's too shy
Ain't gonna kiss the girl
Sha la la la la la
Ain't that sad?
Ain't it a shame?
Too bad, he's gonna miss the girl
Go on and Kiss the Girl.
El resto de la semana la pasaron aprendiendo a convivir con su nueva compañera de habitación. Paula les tuvo que explicar como darle de comer (La perrita aún tenía que tomar biberón), a dónde podían llevarla de paseo y como cogerla en brazos para no hacerle daño. Spencer nunca había tenido una mascota antes, que no fuese un pez cutre. Y Billy había tenido perros, pero los cuidaban sus mayordomos así que no sabía como hacerlo él solo.
La mañana del 31 de Diciembre, alguien despertó a Spencer a base de lametazos. Abrió un ojo, con una sonrisa para encontrar a Galleta moviendo la cola, y rascando sus sábanas para que se levantara.
-Buenos dias. -Comenzó a reír el pequeño, acariciando su cabeza. -¿Tienes hambre?
La perrita saltó de la cama al suelo, y volvió a subir para que el castaño la siguiera. Él se levantó, estirándose, y se dirigió a la pequeña nevera de la habitación. Agarró un biberón, y lo metió en el microondas mientras se agachaba para agarrar a su mascota.
Cuando se escucho un pitido sacó la leche y la echó en la mano para medir la temperatura. Luego volvió a su cama, y puso la boquilla al alcance de Galleta. Ella comenzó a morder para sacar el liquido, mientras hacía ruidos raros.
-Oye, ve mas despacio... Te vas a atragantar... -Suspiró el chico con una sonrisa.
-Que monada...
Spencer se giró, para encontrar a Cobra mirándole con una sonrisa desde su cama. Él le devolvió la sonrisa.
-Ah, buenos días. -Saludó con un movimiento de cabeza. -Si, es muy linda. -Dijo mirando a la perrita, que casi se había acabado el biberón.
-No me refería a Galleta... -Susurró el moreno.
-¿Qué?
-¡No, nada!
Después de almorzar un bocadillo y una Coca-cola en la habitación, Spencer se sentó con la perrita a ver la tele, mientras Billy se daba una ducha.
-Oye, Wright. -El moreno salió del baño, secándose el pelo con una toalla, y vestido de calle. Llevaba la bufanda que Spencer le regaló. -¿Te apetece salir? -Los dos habitantes del sofá le miraron, parpadeando los ojos un par de veces. Una vista adorable para Cobra. -Quiero decir... Podemos sacar un rato a Galleta y eso...
La perrita comenzó a mover la cola sin levantarse del sitio, al oír su nombre.
-Ah, vale. -Asintió Spencer. -Me ducharé.
-Bueno...
En cuanto entró al baño, el moreno agarró a Galleta con una sonrisa y comenzó a dar vueltas. Ella empezó a mover la cola, porque veía a su dueño alegre.
-Galleta. Tengo otra cita con Mamá. -Susurró en su oído. La perrita le respondió con un ladrido, y lametones en la cara. -Hahaha. ¿Me estás felicitando?
-¿ME HABLAS? -Gritó Spencer desde la ducha.
-¡NO, NO! Hablaba solo. -Sonrió un poco Billy.
-Que raro estas hoy, Cobra... -Comenzó a reír el castaño.
Salieron al jardín, la perrita corría de aquí para allá con su correa rosa. Spencer se sentó en un banco, mientras veía a Cobra dar vueltas y correr alrededor de su mascota. Se estiró un poco hacia atrás, sin dejar de sonreír, hasta que Billy se chocó con una roca y se cayó de boca contra el suelo.
-Uh... ¿Estás bien? -Preguntó sin moverse.
-¡S-sí! -Dijo levantandose con rapidez, y volviendo a jugar como un niño.
-Idiota... -Susurró rodando los ojos.
Pasaron la tarde así, en los que a veces Galleta y Billy se metían en los jardines y salían al rato. Sin embargo, una de las veces oyó el grito del moreno, y la perrita vino corriendo hasta su lado, rascando su pantalón para que se pusiera en pie.
-¿Huh? ¿Qué pasa?
El castaño salió corriendo hasta donde estaba Cobra, y lo vio con una expresión asqueada, y la piel pálida. Se estiró un poco, y encontró un pequeño arácnido en su hombro. Tuvo que aguantar las ganas de reírse en su cara.
-¿Qué? ¿Te dan miedo las arañas?
-Quitameloquitameloquitameloquitamelo. -Era lo único que decía el moreno, mientras agarraba a Spencer de la camiseta.
-Vale, vale. -Comenzó a reír el niño. Agarró al bicho con un pañuelo y lo soltó en un árbol. -Listo. Ahora no volváis al jardín, ¿entendido?
Los dos salieron de entre los árboles, mientras Galleta daba vueltas a su alrededor, emocionada. Esto causó que su correa se enrrollara entre sus pies, haciendo tambalear a Billy.
-O-oye, cuidado enano. -Agarró por los hombros a Wright, que comenzó a tambalearse también, y acabó cayendo al suelo con Cobra encima.
-Ouch... Mierda. -Cerró un ojo, por el dolor en la espalda, y con el otro ojo se quedó mirando a Billy. -¿Estás bien?
-¿Cob-
El moreno se agachó y posó sus labios en los de Spencer. El castaño abrió mucho los ojos, sorprendido. ¿A qué venía eso? Oh, claro... Probablemente Cobra se había caído... Justo en sus labios. Bueno, que más daba, estaba actuando como una colegiala enamorada. A él no le gustaba ese imbécil ni en broma. No, no, no. Se negaba. Cuando se separó, se quedó mirando al mayor con una ceja levantada.
-Billy...
-D-dime... -El moreno podía notar su corazón latir a mil por hora. Joder... ¿Acaso Spencer se le iba a declarar? ¿Qué le iba a decir? A lo mejor le regañaba por haberle besado de pronto, y jodía el buen rollo que habían tenido esos días.
"Maldita sea, Billy eres retrasado" Se dijo a si mismo.
-Tienes... sangre...
-... ... ¿Qué?
-Aquí, imbécil. -El castaño agarró un klinex de su bolsillo, y le pasó la mano por la mejilla. Con el pañuelo le dio en la nariz. -Seguro que fue cuando te caíste. -Suspiró.
-Oh... Gracias... -Sonrió un poco sonrojado.
Volvieron al cuarto, sin hablar en todo el camino. Un silencio bastante incomodo, en la que la única que hacía ruidos era Galleta, con sus ladridos, como si pudiese sentir la tensión entre los dos chicos. Billy posó su mirada esmeralda en Spencer, que se agarraba los labios mirando al suelo.
-Esto... Spencer. -El castaño levantó la mirada, y metió la manos en los bolsillos. -Esta noche es la cuenta atrás de Fin de Año, ¿no?
-Uh... Si, es verdad.
-¿Lo celebraremos con Paula? -El pequeño negó con la cabeza.
-No dejan entrar a las chicas en las habitaciones después de las once.
-Oh... Entonces lo celebraremos solos.
-Eso parece... -Sonrió un poco. -¿Por?
-Nah, no se. Por si se te ocurre matarme y darme de comer a Galleta.
-No seas idiota... Si te fuese a matar, primero te haría sufrir. -Spencer entrecerró los ojos, y luego comenzó a reír, asustando un poco a Billy. -Es broma.
-Uh...
Prepararon platos con patatas y bebidas variadas. Spencer se quejó de que sólo iban a ser dos, y que no hacía falta tantas tonterías, pero Cobra le metía patatas en la boca, y lo mandaba a callar. Paula se coló un par de veces, para gorronear la comida y bebida, pero sobre las once se marchó.
Como era tradición, los chicos llevaron algo rojo. Spencer usaba una camiseta con un fantasma de ese color, y Billy se había puesto, según él, ropa interior carmesí. A Galleta le pusieron un par de lacitos, que Paula les había dado para la ocasión.
A las once y media estaba todo preparado. Encendieron la televisión, y pusieron el canal en el que daban la cuenta atrás, mientras comían comida basura y hablaban de temas variados.
-Asi que... uh... -Empezó Spencer, cambiando de tema. -Esta tarde... Te caíste, ¿verdad?
-¿Huh? -Billy levantó una ceja, confuso.
-Cuando... Nos liamos con la correa... Ya sabes. -El castaño se pasó la mano por la nuca, frunciendo el ceño. -Ese... beso... No fue a propósito, ¿verdad? -Cobra se quedó unos momentos callado, hasta que empezó a reír como un loco.
-¿Eres tonto?
-¡Oye! ¡Era una pregunta!
-Spencer no lo entiendes. -Suspiró, negando con la cabeza. -Muchas matriculas de honor, pero luego eres un idiota con estos temas.
-¿Qué? ¿Qué temas? -El pequeño levantó las cejas, un poco confuso. -No entiendo.
-Dude, tú... O sea... Mierda, pensé que ya lo sabías...
-¡Vamos di!
-Desde siempre... Tú me... uh... -El moreno le agarró de las manos, haciendo que se sonrojarse. -Me gustas.
-... -Parpadeó un par de veces, y frunció el ceño. -Oye, no tiene gracia.
-¡No es una broma!
En la televisión, el presentador comenzaba la cuenta atrás para el año nuevo desde los 20 segundos.
-A ver, que me digas la verdad y te dejes de rollos Cobra. -Spencer se levantó, hecho un manojo de nervios. Billy lo imitó.
-Ya te lo he dicho. Desde la primera vez que te vi, me gustaste.
10 segundos...
-¡Pero eso no tiene sentido! ¿Por qué ibas a molestarme todo el rato?
-Para llamar tu atención, por supuesto. ¿A qué pensabas siempre en mi~?
5 segundos...
-Entonces... El beso...
-Oye, escucha. Entiendo que ahora estés confuso... Y que te asco o algo así, es completamente normal, porque a mi tamb-
-¡FELIZ AÑO NUEVO! -En la televisión, el presentador abría una botella de champagne, y brindaba con un par de azafatas, mientras se oían aplausos y felicitaciones.
Sin embargo, en la habitación ciento doce del Internado Saint Grimm, lo único que se oía era la televisión. Spencer había interrumpido la molesta voz del idiota, agarrándolo de la bufanda y chocando sus labios. Cobra lo miraba, sorprendido mientras el pequeño cerraba los ojos con fuerza.
Se separó tan rápido, como se había acercado. Galleta empezó a ladrar a la ventana, porque alguien había empezado a tirar fuegos artificiales. Spencer se giró, para calmar a la perrita, pero Billy le agarró del brazo y le tiró hacia él, para volver a besarse con pasión. El castaño parpadeó un par de veces, pero acabó cerrando los ojos y pasando los brazos por el cuello del moreno, para seguir el beso.
Paula entró sonriente a la habitación, para felicitar el año nuevo a los chicos. Tan rápido como abrió la puerta, la cerró. ¿Acaso sus ojos la estaban engañando? Volvió a abrir la puerta, y tras frotarse los ojos, la cerró de nuevo.
-Bueno, ahora que han dado el paso no seré yo la que los interrumpa... -Susurró, y se marchó sonriendo.
