Hola! aqui un nuevo cap de esta historia, espero les guste. gracias por su apoyo y mil disculpas por la tardanza.

Ya habían terminado de cenar, y Kagome se disponía a acostar a los pequeños en los sacos de dormir que tenía para ellos, cuando acostaba a la pequeña Rin, esta le sorprendió con una pregunta…

- Kagome-sama, ¿tú quieres mucho a Shippo y a mí?-dijo la pequeña en un susurro, aunque aún así era notable la timidez con la que formuló dicha pregunta.

-Claro que sí, a los dos los quiero muchísimo, eres una buena niña y muy dulce, al igual que Shippo. Los quiero como si fueran mis hijos-dijo Kagome acariciándole la mejilla a la pequeña y dándole una mirada llena de ternura mientras la arropaba. Cierto daiyoukai peliplata estaba muy atento a la conversación de ambas, aunque no lo aparentara.

-¡Ay qué bueno! Entonces… ¿te puedo decir mamá?-dijo la pequeña muy emocionada y esperando ansiosa la respuesta de la azabache.

-Claro que sí Rin, desde ahora soy tu mamá y de Shippo, los voy a cuidar y proteger con mi propia vida-contestó Kagome en un tono muy maternal, pero también sonrojada ya que para ella era más que claro a quien consideraba Rin como su papá. El sonrojo de la miko no paso inadvertido para Sesshomaru, que a la vez no dejaba de sorprenderse de la bondad de Kagome, pues entre las youkais, no solían adoptar a los hijos de otras y mucho menos si provenían de especies distintas, y allí estaba ella, tomando bajo su tutela al kitsune y a la niña sin hacer distinciones entre uno y otro.

-Gracias por permitirme llamarte mamá, estoy muy contenta-dijo la pequeña Rin con carita de felicidad, a la vez que se le escapaba un bostezo. Kagome le sonrió y la ayudó a dormir, cuando se hubo asegurado de que la pequeña descansaba, se dispuso a recoger las cosas que había usado para la cena y así no atrasarse mañana al momento de levantar el campamento. Sesshomaru mientras tanto no dejaba de observarla…

"¿Qué me está pasando?... desde que estoy cerca de ella esta sensación extraña, aún no sé lo que es" eran los pensamientos del Lord del Oeste. "¿Será acaso que he caído en lo que los humanos llaman sentimientos? Tanto me burlé de Inuyasha por esa característica que lo hacía débil a mi parecer….Y si mis suposiciones son correctas, tengo ahora la misma debilidad que el mestizo" Y aunque nadie se diese cuenta, sus pensamientos era un caos, entre más lo pensaba, más seguro estaba, y por ende todo en lo que creía, los ideales que él mismo se había impuesto sobre obtener el poder y la conquista, como única finalidad en su vida, así como había jurado jamás ser como su padre y enamorarse de una humana….todo eso, se iba volviendo más lejano en su mente conforme se dejaba envolver por el olor a jazmines que desprendía Kagome, quien ya había terminado de ordenar todo y se estaba preparando para dormir.

-Buenas noches Sesshomaru- dijo suavemente la pelinegra antes de acomodarse en su saco de dormir, había cerrado los ojos, pues no esperaba respuesta alguna del estoico taiyoukai más se sorprendió mucho cuando obtuvo dicha respuesta.

-Buenas noches miko- pronunció el Lord, con el tono neutral de siempre, mas desde su posición pudo ver como la chica aun con los ojos cerrados esbozaba una sonrisa; él estaba seguro de que ella le había escuchado, así que solo se limito a observarla acurrucarse un poco más y pasado un tiempo se había quedado dormida.

-"¿Porque te haces el tonto? sabes muy bien que ella puede ser una excelente hembra, pero eres tan orgulloso que no lo admites"- la bestia de Sesshomaru se hizo presente en la mente de éste debido al caos en sus pensamientos.

- Es humana.- se limitó a responder Sesshomaru. La luna iluminaba el lugar dándole a todo un aire místico, el taiyoukai miraba al astro que era símbolo de su clan y suspiró un tanto irritado, era mucho más sencillo librar una batalla que estos "asuntos".

-Pero no es una humana ordinaria…es muy poderosa, solo requiere alguien que la entrene. Esa miko te atrae….nos atrae. Después de años en soledad, encontramos en ella lo que hemos anhelado; pero tú y tu orgullo no puedes aceptar lo que la miko nos ofrecería, su compañía, su…corazón, aquello que los humanos llaman amor…- luego de aquella declaración todo fue silencio en la mente de Sesshomaru, la bestia ya no estaba. El Lord dio una última mirada a Kagome, quien dormía tranquila sin saber que era la causante de tal desorden en su mente, luego se internó en el bosque preguntándose si todo lo que dijo la bestia sería cierto y solo las dudas eran el problema.

El taiyoukai se había detenido no muy lejos de donde sus acompañantes descansaban. Ahora tenía otro problema, su hibrido medio hermano no tardaría en aparecer y eso no era algo que a él le agradara.

-Si ese idiota se aparece por aquí, esta vez sí voy a matarlo- dijo para sí mismo Sesshomaru. La idea de imaginarse a Inuyasha reclamando a Kagome como suya y llevándola lejos de él, le causaba rabia. Recordó a la miko Kikyo y no fue capaz de entender cómo Inuyasha podía confundir a Kagome con ella; Kagome era toda bondad, tenía una calidez y alegría que pocos humanos tenían y más alguien con la vida que ella llevaba debido a la batalla por destruir a Naraku, mientras que Kikyo siempre, aún estando viva había demostrado ser de carácter frío, y ahora que había vuelto de entre los muertos aquello era más notable, esa mujer no "ayudaba" a alguien sin esperar beneficios…para él no era más que un ser repugnante, nada digna de confianza.

Mientras en el campamento Jaken estaba haciendo guardia, había fingido dormir y por ello fue consciente de la breve interacción de su Amo Bonito y "la miko de Inuyasha" como él solía llamar a la joven que ahora los acompañaba. "El amo Sesshomaru no suele tener esa clase de atenciones con nadie…" pensaba el kappa mientras miraba a la muchacha que dormía junto a los pequeños; "Cuando viajó con el tonto de Inuyasha ella le era muy leal, solo espero que ahora sea igualmente leal a mi amo bonito, además….los dos se comportan extraño cuando están juntos, más el amo Sesshomaru" esto último no le gustaba mucho al fiel sirviente del taiyoukai, aún recordaba cómo su amo le contó de forma brevísima la muerte de su padre, el gran Inu no Taisho.

"Se enamoró de una humana, lo cual fue volviéndolo un ser débil, por aquello que los humanos llaman sentimientos, y eso Jaken, fue lo que lo condujo a la muerte…" le había dicho Sesshomaru a su sirviente. Jaken definitivamente no quería ese destino para su amo.

Un tanto lejos de ahí, se hallaba un hanyou furioso. Había ido a la cabaña de la anciana Kaede, esperando encontrar a Kagome ahí, él supuso que ella volvería. No conseguía entender que Kagome lo hubiese dejado.

-Yo me equivoqué….y te extraño- susurró a la nada el mitad bestia. "Maldición, siempre termino arruinándolo todo, pero volverás conmigo Kagome. Aún no sé porqué decidiste irte con mi estúpido medio hermano, pero no me preocupa, sé que él desprecia a los humanos, pronto se hartará de ti y te hará regresar. Por otro lado, tú no podrías sentirte cómoda a su lado, siendo él como es, despiadado y sanguinario…" esos eran los pensamientos de Inuyasha, más no sabía lo equivocado que estaba. Pero estaba cegado por la ira, para él, era obligación de Kagome quedarse a su lado, porque ella así lo había prometido. -Volverás a estar a mi lado Kagome- El menor de los hijos de Inu no Taisho miraba el cielo, buscando….trazando un plan para traer a la joven del futuro nuevamente a su lado.

Oculta tras unos árboles, Kikyo había escuchado claramente lo dicho por el hanyou "Volverás a estar a mi lado, Kagome". Ella que había ido en su búsqueda al no verlo aparecer en la cabaña de Kaede, lo encontró solo para toparse con que aún pensaba en la chica del futuro.

-Maldita niña, tengo que deshacerme de ti, pronto- masculló la antigua guardiana de la Shikon no Tama mientras se iba sin ser notada su presencia, tal y como cuando llegó.

Con el grupo de Sesshomaru, Kagome fue la primera en despertar a la mañana siguiente, se tomo tiempo para desperezarse un poco, luego observó alrededor y vio a Jaken recostado junto a Ah-Un, Rin aun dormía, pero no veía por ningún lado al youkai peliplata "¿Dónde estará?" se pregunto la muchacha al tiempo que recogía su saco de dormir para luego disponerse a preparar el desayuno.

Ya todos se habían aseado y tomado sus alimentos cuando Sesshomaru volvió al campamento, la miko se sonrojó furiosamente cuando por un momento el había clavado su dorada mirada en los orbes marrones de ella, luego la chica había desviado el rostro y se había puesto a recoger lo utilizado. Antes de partir ella quería pedirle a Sesshomaru si podía darle tiempo para ir a su época, necesitaba suministros y además quería traer regalos a los niños; sin darse cuenta la chica dejaba su ansiedad fluir, lo que atraía la atención del Lord.

-Miko, ¿Qué te sucede?- la voz del youkai la sacó de sus cavilaciones y se vio prontamente descubierta, ella aun no sabía cómo decirle….

- Yo…lo que sucede es que…me gustaría regresar unos días a mi época, los suministros se están agotando – señalo su mochila medio vacía- y además quería traer cosas para los pequeños- la mirada de ella viajó a Shipo y Rin que jugaban alrededor de Ah-Un; Kagome rió nerviosamente cuando vio una de las perfectas cejas del peliplata alzarse a modo de interrogación, ella no le había dado detalles. De manera rápida le contó su historia, desde la primera vez que estuvo en esta época, hasta los sucesos de hace unos días, claro que omitiendo su "romance" si es que podía llamarle así a lo que hubo entre Inuyasha y ella.

-Hn, ya veo el porqué de tus ropas indecentes- dijo el youkai como si hablara del clima. A Kagome se le subieron los colores al rostro y se mordió el labio para no gritarle que era un pervertido, los niños estaban por ahí y no sería ella quien los expusiera a cosas que aun no debían saber.- Esta bien, irás…- la azabache se sorprendió por el hecho de que él cediera tan fácilmente, "Inuyasha habría…" cortó la línea de pensamiento abruptamente, él no era Inuyasha, y ella debería dejar de pensar en el medio demonio, ya no estaba más con él ni lo estaría nunca, estaba con Kikyo y ella, ella haría su vida como mejor pudiera, sin él….

-Pero… tú odias a los humanos- ella no estaba segura qué tan bien resultaría un viaje con él a su época, Sesshomaru la miró con significado y luego a donde estaba Rin, Kagome captó lo que él trataba de decirle- eh…es decir, a la mayoría de humanos, y en mi época son quienes predominan, es más no creo haber sentido youki, y eso que traté de buscarlo, para saber que había sucedido con ustedes….- la chica bajó la mirada, ciertamente quería saber, con Sango y Miroku no tenía manera, pero Inuyasha tenía una parte youkai, su energía podía ser rastreada si es que había llegado hasta entonces, luego, no supo explicarse el porqué e intento buscar también al Lord del Oeste, "somos algo así como compañeros de guerra…" trató de justificar su impulso la joven.

-Si Inuyasha pudo hacerlo, yo lo haré- sentenció el taiyoukai tomando rumbo a la aldea de la anciana Kaede, los demás se apresuraron a seguirlo, pero Kagome iba ensimismada en sus pensamientos, tendría que pasar por la aldea para llegar al pozo, seguramente vería a Inuyasha….y a Kikyo. Sería la primera de sus pruebas, pero confiaba en que no le afectaría, "Además…no estaré sola" se dijo la azabache mientras veía al platinado frente a ella, una media sonrisa floreció en su rostro y retomó el camino con mejor ánimo y fuerzas renovadas.

Casi a media mañana llegaron a los lindes de la aldea de la anciana Kaede, entonces Sesshomaru se detuvo, haciendo que sus acompañantes lo imitaran.

-Jaken, iras con Rin a la aldea, nos esperarán allí.- ordenó el taiyoukai, el kappa obedeció, guiando a Ah-Un en dirección a la aldea, repentinamente se detuvo y volteó, mirando hacia Kagome dijo

-Hasta pronto Señora- la voz chillona de Jaken acabó perdiéndose colina abajo mientras el Lord del Oeste abrió un poco los ojos en señal de sorpresa para luego mirar de reojo a Kagome; la miko estaba sonrojada y jugaba nerviosamente con sus manos. A ninguno de los dos les era desconocido que los sirvientes llamaban así a la compañera sentimental de quien fuera su señor, para Kagome además estaba el hecho de que Sesshomaru no le hizo ver lo contrario a Jaken. El silencio era incómodo para ambos…

-Kagome…andando- la llamó el taiyoukai mientras guiaba sus pasos en dirección al pozo devora huesos. Al llegar ahí Kagome puso una barrera, para evitar que Inuyasha pudiera pasar, en caso que se percatara de su presencia y la de Sesshomaru.

-Sesshomaru….- el Inu miró a la joven a su lado- eh…esto…para poder pasar….nunca he sabido cómo funciona pero….deberé…tomar tu mano….probablemente sea mi reiki lo que lo activa…-antes que Kagome pudiera seguir su pequeño discurso sobre cómo atravesar el pozo, una mano con garras se aferró a la suya y sintió como era atraída al interior del pozo. Las luces rosa la envolvieron, pero a pesar de haber cruzado tantas veces, este viaje lo sentía diferente, la frase "mariposas en el estómago" pasó por su mente, no sabía si era por el inminente encuentro con su familia, por el cómo le mostraría al Lord del Oeste su mundo, o precisamente porque la mano del peliplata no soltó la suya ni un instante durante el cruce.

Hasta aqui el cap. espero les haya gustado. Cualquier cosa, sugerencia, quejas o lo que quieran hacerme saber, pueden dejar un review o mandar MP
Gracias por leer! hasta pronto. Las quiere Sesshomarusama