N/A:
Cómo penitencia por haber tardado una eternidad dentro de estos dos días antes de Navidad planeo subir el tercer capítulo. Una vez más lamento las molestias u.u
Reviews, sugerencias, tomatazos (se atrinchera) … son bien recibidos.
Rating: M:
Género: Acción, Angustia, AU, Drama, Horror, Misterio, Tragedia...
Disclaimer:KHR pertenece a Akira Amano-sensei (por el momento ¬¬)
Advertencia: Gore, asesinatos, tortura y violencia.
Juego de muñecas.
By: Kyomi120500
Capítulo 2:
Jugadores.
Aquella putrefacta carne apretó su cuello fuertemente como si estuviese a punto de romper un frágil mordiente. Sintió la incertidumbre y por primera vez vio cuan débil era. El tiempo parecía burlase de él ya que los escasos segundos se volvían una eternidad esperando por su fin.
De pronto y ante todos los pronósticos se sintió caer el suelo aún con el agarre de la bestia, el cual dejó de estrujarle, y al incorporarse observó como aquella muñeca que le sujetaba ahora se encontraba desprendida de su anterior dueño provocándole un alarido de dolor. El ghoul volteó para ver a su atacante quien portaba una espada y tenía un extraño resplandor azul cielo alrededor de él.
-Es tu oportunidad de huir –sugirió el joven moreno mientras seguía en guardia ante el espectro que enfurecido se lanzó a atacar a aquél misterioso espadachín.
La gran bestia se abalanzó a gran velocidad pero con ágil movimiento logró esquivarlo sin mucho esfuerzo, no… de alguna manera los movimientos del ghoul se habían ralentizado haciendo posible maniobrar para evitar sus fatales ataques.
Tsunayoshi con dificultad se reincorporó liberándose de la putrefacta mano que se cernía en su cuello, pero el esfuerzo le hizo tambalearse cayendo en unos brazos.
-Oya~ veo que estás muy maltratado –dijo un extraño peliblanco esbozando una sonrisa que estaba lejos de tranquilizar al castaño herido –Takeshi-kun estás demorando mucho, me encargaré desde aquí –dijo al mismo tiempo en que una llama naranja rodeo el anillo en el puño derecho del albino.
Aquel monstruo rápidamente distinguió el verdadero peligro que representaba el nuevo chico y no tardó en hacerlo el objetivo de su ataque, pero antes de tocar siquiera al albino una gran llama naranja le pulverizó por la cercanía.
-Jajaja ~ .Así está mejor –dijo volviendo a la normalidad su brazo.
Tsunayoshi no sabía si sentirse seguro con sus salvadores o sospechar de ellos ante tal despliegue de poder. Quienes sean que fuesen no eran gente ordinaria.
-Byakura-san ¿es seguro entrar? –distinguió a un pelirrojo entrar cautelosamente al lugar junto a un albino más.
-Descuida Shô-chan –dijo risueño al momento de oír su compañero –ven, les dije que aquella sangre pertenecía a un humano. Si me hubieran hecho caso desde un principio hubiéramos evitado que le lastimaran esta linda cara.
¿Cuántas veces había escuchado esa palabra que la gente solía usar para describir su persona? Cientos, no… miles y claramente eso no ayudaba a ningún hombre con su virilidad.
-¿Eres un jugador? –preguntó aquel peliplata con cara de pocos amigos.
-Si lo soy –contestó tratando de ocultar su cobardía ya que lejos de sentirse a salvo se sentía intimidado con aquellos jóvenes.
Frente a él estaba un chico de más o menos su edad, con vestimenta y cadenas dándole un toque rebelde. Su cabello era un poco largo y de un tono casi plateado. Su cara parecía irritada pero su enojo no ocultaba la belleza de sus ojos esmeralda.
-¿Dónde está tu muñeca? –preguntó ahora el adulto pelirrojo. Tenía unas gafas dándoles una apariencia tranquila lo que de cierta manera agradeció Tsuna. Sus ojos eran castaños y su cabello corto estaba levemente revuelto.
-Aquí –señaló el castaño ya que no se podía ver –hice lo que me dijo Masakaki, hasta el más mínimo detalle pero no sucedió lo que debía pasar… ni siquiera sé que debía pasar.
-Oh~ Es extraño –dijo nuevamente el albino que le ayudaba a estar de pie. Tenía ojos de color lavanda y un extraño tatuaje en su ojo izquierdo. El cabello estaba muy alborotado y de alguna extraña manera Tsuna se sentía perturbado por la cercanía.
-¿Dijiste "Acepto el regalo"? –preguntó el joven espadachín. El cabello era mucho más corto de los presentes y su piel era levemente bronceada.
-Así es –respondió al ojiámbar –también derrame un poco de mi sangre en la llave antes de abrir la caja… -pero se sintió mareado lo que casi hace que caiga desmayado.
-Las preguntas serán más tarde, está muy herido y ha perdido mucha sangre viendo aquel rastro –interrumpió el albino –Shô-chan lleva la muñeca de… ¿Perdón cómo te llamas? –preguntó apenado ya que había olvidado lo más importante.
-S-Sawada… Tsunayoshi –dijo con gran cansancio ya que por la adrenalina no se había percatado de la condición de su cuerpo.
-Sawada-san entonces. Nosotros somos Gokudera Hayato, Yamamoto Takeshi, Byakuran Gesso y yo soy Irie Shoichi –dijo el pelirrojo mientras Byakuran cargaba en su espalda el adolorido cuerpo del menor.
-¿Ahora hacia donde? –pregunto con mal humor el peliplata.
-No ordenaron dirigirnos hacia el instituto. Aún si no nos encontramos con alguien más, podríamos aprovechar para sanar las heridas de Sawada-san.
-Hay que darnos prisa no quisiera encontrarme con más de esas cosas –sugirió el moreno mientras todos vamos en buscar ayuda.
El camino era cuesta arriba y dificultoso por las criaturas que ahora le seguían tanto que Byakuran había llegado a la penosa necesidad de dejar a Tsuna en manos de Shoichi para dar la asistencia al espadachín.
Podían ver el edificio con forma de rectángulo sobresalir de los tejados pero para llegar sería difícil y más ya que al pelear llamaban la atención de las demás bestias cercanas. La noche parecía un desfile de demonios necrófagos, y los jóvenes serían su gran festín si las cosas no cambiaban ya que a pesar de ser un par muy habilidoso no podían contra el hecho de que eran superados en números.
-¡Maldición! –exclamó Yamamoto cuando se dio cuenta que había permitido a un ghoul traspasarlo hacia aquellas presas desarmadas.
-Maldito monstruo… ¡Ven aquí para acabar contigo! –esta vez fue el violento peliplata quien ya se había cansado de ser dejado de lado.
Tomó una viga de hierro para plantarle un golpe a la criatura el cual atinó a asestar y con ello aturdió a la bestia, pero tal como había pasado antes ahora otro ghoul atravesaba la muralla.
Shoichi no estaba en buenas condiciones, y aunque no tuviera que cuidar del castaño claramente no era una persona combativa, ni siquiera sabía lo más básico de defensa personal volviéndolo pronto en el blanco perfecto para las criaturas.
-¡Ahh! –gritó horrorizado al ver como un gigantesco monstruo se acercaba a él y a su acompañante.
No se atrevía a dejar al menor a su suerte pero eso le reducía a cero las posibilidades de sobrevivir ahora que sus compañeros no podían librarse de sus oponentes. Como sino fuera una situación difícil, otro ghoul de menor tamaño le bloqueó los pasos hacia atrás dejando arrinconada a la pareja.
De pronto el aire silbó y una violenta ventisca arremetió contra la criatura frente a ellos, y cual cuchillas atravesando la mantequilla, el cuerpo quedó cruelmente mutilado.
Aún consciente de la situación, Tsunayoshi pudo ver que una chica vestida con yukata blanca, bufanda carmín y abanicos con llamas rojas cayendo graciosamente en medio de ellos y las bestias en posición de defensa. Varios disparos se oyeron simultáneamente seguidos de una docena de cuerpos inertes estrellándose contra el suelo; alzaron la mirada para ver a un moreno con fedora disparar con gran precisión a la cabeza de los blancos con su pistola con llamas amarillas en mano, abriendo paso a los demás.
Todo parecía marchar a la perfección ya que se encontraban a escasos metros del refugio a pesar del gran tumulto de demonios pero un gran estruendo como si fuesen pisadas gigantescas sacudió el sitio espantando a la gran cantidad de ghoul.
El suceso no les trajo alivio ya que en cuanto el lugar se vio vació de aquellos monstruos uno mayor apareció. Parecía sacado de las peores pesadillas jamás soñadas y es que la bestia era casi del tamaño de una casa de dos pisos, una coraza tan dura como el hierro era su piel, sus brazos eran alargados y sus garras eran filosas cuchillas, la mandíbula era alargada de la cual emergían filosas dagas encargadas de desgarrar la carne. Pero lo que más impresionaba eran esos ojos sin parpados llenos de odio lo que le diferenció del resto de los demás ghoul.
Un leve pestañeo fue más que suficiente para perder de vista a la criatura lo cual era imposible por el tamaño. Pero rápidamente Shoichi y Tsuna fueron lanzados fuertemente por la pelinegra quitándolos del camino antes de que aquel monstruo arremetiera contra el suelo.
Este ghoul parecía tener inteligencia y más capacidad que los otros ya que había dado un simple salto con aquellas piernas tan delgadas para caer encima de su objetivo y tomarlo por sorpresa.
La chica había puesto a salvo a los dos chicos y logró saltar esquivando aquel pie, pero ya en el aire no vio como aquella criatura le lanzó una de sus manos embistiéndola contra un edificio.
Aquel moreno disparó a los ojos al verse incapaz de penetrar la piel y logró cegarlo temporalmente para hacer ingresar a los demás al terreno de la escuela.
-P-pero ella… ¡Está herida…! ¡Debemos ayudarla! –dijo horrorizado el pelirrojo aun siendo el soporte de Tsuna.
Pero dejándole con las palabras en la boca vio a aquella mujer emerger de los escombros y dirigirse rápidamente a la estancia mientras se sujetaba el brazo.
-¡Ryohei haz que ese maldito no se pueda mover! –ordenó aquel apuesto azabache con traje -¡Sei! Sé que no puede entrar pero quiero que levantes una polvareda, no quiero que sepa dónde estamos y busque otra entrada.
-¡Al extremo! -Un peliblanco con tez bronceada salió a su encuentro y encendió unas llamas de color amarillo en sus puños para luego estremecerlos en el piso y abrir una grieta que capturó el pie de la criatura aún ciega.
La chica vestida con yukata levantó su abanico y con un leve movimiento agitó las corrientes de aire hasta envolver casi la calle de una nubecilla de polvo lo suficientemente densa para darles tiempo de entrar a las instalaciones del edificio y adentrarse a los corredores poniéndose a salvo.
Un sonido sordo hizo voltear a todos y para horror del pelirrojo y el castaño, vieron como el desprendido brazo de la inmutable pelinegra yacía en el piso.
-Oh Sei-chan se ha roto tu brazo –interrumpió el grito de pánico que iban proferir aquellos dos –tendremos que arreglarlo o será un inconveniente que no puedas pelear.
Ahora las miradas se dirigieron al otro lado del pasillo hacia un hombre mucho mayor que Byakuran o Irie. Tenía el cabello castaño corto y en apariencia era alguien tranquilo por la sonrisa afable que llevaba. A su lado venía un chico con cabello negro ensortijado y ojos esmeraldas con una pose galante, su edad debía ser aproximadamente a la del castaño.
-Veo que tenemos nuevas caras aquí –dijo amablemente –Soy Fumito… ¡ah! y ella es mi muñeca Sei –dijo señalando a la callada chica –es tímida por eso no habla –justificó el silencio sin llegar a convencer a nadie ya que el rostro frío de la joven no mostraba ese tipo de reacción.
-¿M-muñeca? –habló por fin Tsuna después de tanto tiempo.
-Así es. Tú también tienes una ¿no?
-¡P-PERO SU BRAZO! –contestó asustado de ver sin ninguna reacción a Sei.
-Ya dije que es una muñeca ¡Mira! –dijo acercándole el brazo separado.
Para su sorpresa aquella parte del cuerpo estaba hueca… como se oye: ¡HUECA! No había músculo, hueso, tejido, sangre… y aquello que parecía y se sentía como la piel no era más que alguna especie de porcelana muy fina.
-Upps Jajaja~ se me olvidó que no pudiste liberar a tu muñeca por lo que seguramente no entiendes mucho –se rió con gracia aunque el menor no podía ver la diversión en aquello -Tsunayoshi-kun… -llamó el albino –creo que no te dijimos pero Takeshi-kun y yo somos las muñecas de Gokudera-kun y Shô-chan.
Si hubiese sido posible tener la mandíbula más separada lo habría hecho. No podía creerlo… ¡Simplemente era una locura! Por más que los vieras tenían la apariencia de un humano normal, el cuerpo era casi idéntico, tenían personalidad y por lo poco que llevaba con ellos asumía que también sentimientos… oír que una persona así sea en verdad una muñeca hueca pero con alguna especie de alma era bastante chocante.
-¡CÓMO ES POSIBLE ALGO ASÍ!
-Sencillo –contestó una burlona voz que llamó la atención de todos los presentes.
Tsunayoshi simplemente vio una cabeza al revés frente suyo lo que casi hizo caerse de espaldas. Lo juraba ese hombre quería matarlo de algún paro cardiaco.
-Las muñecas tienen alma humana por lo que pueden sentir y experimentar emociones como cualquier otro humano –respondió estando de cabeza –pero eso no borra el hecho que son muñecas por lo que son incapaces de sentir el tacto y con ello también se aplica al dolor.
Masakaki se encontraba de cabeza con los pies pegados al techo. Echó por tierra la teoría de la gravedad cuando luego caminó por el techo, cambiando la orientación de su cuerpo cuando caminó por las paredes y finalmente se posicionó como los demás presentes.
-Ya todos los jugadores están presentes~ así que por favor vayan al gimnasio para la siguiente orden de instrucciones –seguramente se divertía en ver a un grupo de personas al borde de la muerte.
-¡OYE TÚ MALDITO HIJO DE PUTA! –Amenazó Gokudera tomando al oji dorado por las solapas -¡SACAME DE AQUI O ME ENCARGARES DE QUE NO PORTES ESA ESTUPIDA SONRISA JAMAS.
Masakaki lejos de sentirse intimidado por el peliplata sonrió con más ahínco y sus ojos levemente brillaron. Se divertía… él era un simple espectador lo que disfrutaba.
-Vamos Gokudera-san, no es bueno interrumpir el sano entretenimiento de los demás–dijo provocando un escalofrío al albino ya que al girar para ver la cara de aquella persona que había susurrado en su oído se topó con la cara de Masakaki.
No entendía cómo pero el muy desgraciado se había colado de entre sus dedos y aparecido a su lado de repente.
Todos habían observados atónicos el cambio de posición de Masakaki y prefirieron proseguir con lo acordado.
-Por favor díganle a los otros tres participantes. Chao chao –se despidió evaporándose en el aire.
Si el ambiente antes fue tenso por lo antes vivido ahora era sofocante ya que todos sentían la incertidumbre de ser usados como las piezas de un juego.
-Tsuna-kun… ¿Eres tú? –preguntó una voz dulce sacando a todos de sus pensamientos.
-¿Kyoko-chan? ¿P-pero qué haces aquí?
-¡Sí eres tú! –dijo abrazando al castaño aliviada de ver a alguien conocido –estaba tan asustada… no conocía a nadie y… ¡Tsuna! ¡¿Y esas heridas? –entró en pánico al ver la manchada ropa de su amigo pero fueron interrumpidos.
-OIHHH ¡Kyoko! –Gritó el boxeador posicionándose cerca del lastimado moreno -¡¿Quién es él?
-Eso no te incumbe –respondió fríamente la castaña dejando estupefacto a Tsuna ya que conocía a la chica y podía asegurar que no había alguien tan dulce, amable y atenta como ella –ahora haz lo que te digo y cura sus heridas.
-Pero… -quería replicar con una mueca de dolor.
-Pero nada. Soy tu Master y tu mi Servant así que obedece.
Vio la cara derrotada y abatida del boxeador y no pudo evitar sentirse mal por el hombre, pero lo que más le sorprendía era el cambio radical que observó en Kyoko-chan.
Este sin replicar ya nada se dedicó a envolver el cuerpo del menor en una extraña llama de color amarillo. Al principio se alarmó pensando en que posiblemente era atacado pero pronto se sintió aliviado en aquellas zonas que le dolían un infierno. Se sintió vigoroso y totalmente rehabilitado conforme ese resplandor hacía su trabajo.
-Gracias –susurró una vez el mayor terminó su trabajo –Mmm dis-disculpe… s-soy compañero de clases de Kyoko-chan y somos amigos desde que inició el instituto medio así que no soy alguien sospechoso –trató de calmar al peliblanco pero fue campantemente ignorado (N/A: mm es un poco difícil imaginar a un Ryohei hostil -_-U).
-Jajaja~ parece que no le agradas Tsunayoshi-kun –se acercó el albino.
-Entonces Fumito-san ¿Quienes más están aquí? –preguntó el pelirrojo analizando la situación.
-Además de los presentes hay dos Masters más en el edificio con sus respectivas muñecas… pero digamos que no son muy sociales –contestó un poco incómodo el mayor de todos.
-¿Y ustedes dos quién diablos son? –preguntó aún malhumorado por haber sido burlado y queriéndose desahogar con aquel idiota con cabello de afro y estampado de vaca y el otro moreno quienes veían a los llegados.
-Yo soy Lambo y este de aquí… -señaló al mayor –se llama Reborn y es mi servant.
El moreno ni siquiera se molestó en presentarse. Vestía un elegante traje negro y camisa color amarilla por debajo, sus ojos eran cubiertos por la sombra bajo su fedora y ciertamente podía decirse que era de esas personas que intimidaban con su simple presencia.
-Gracias por la ayuda, espero que trabajemos en el futuro –agradeció Yamamoto por la intervención ya que si lo hubiesen hecho de otro modo hubieran salido mucho más lastimados de lo que estuviesen.
-Creo que es hora de ir al gimnasio –se adelantó Fumito –yo iré por el resto así que adelántense con Reborn –señaló antes de marcharse con la pelinegra quien le seguía en silencio.
-Estoy intrigado –declaró el pelirrojo mientras seguían a Reborn hacia el gimnasio -¿Por qué no se liberó tu muñeca?
-No lo sé. Quisiera que Masakaki me respondiera a esa pregunta.
-Será un problema sino lo logras, este sitio es una locura –respondió ahora el bovino que había permanecido en silencio.
-Creo que ya hemos suficiente como para afirmarlo –argumentó Byakuran –pero viendo a simple vista creo que no podremos salir fácilmente de aquí, ni hablar de esperar a que nos rescaten.
El moreno les condujo por los pasillos de la escuela hasta llegar a aquel recinto con techo abovedado que ungía como sitio de encuentro para todos los jugadores.
-Por cierto, ustedes recibieron una nota con el paquete –se acordó el castaño ya que ese descuido le costó un pase a esa pesadilla.
-Byakura-san venía con una nota pero fue por otras razones que me la quedé –contestó el pelirrojo.
-Yo también me quedé con la muñeca, pensé que la leyenda era alguna clase de broma –contestó Lambo.
-Yo también me la quedé por que le gustó a mi madre -dijo melancólica Kyoko.
-Tzk en cuanto vea al imbécil que nos envió los paquetes le meteré dinamita por todo el cuerpo –dijo molesto el peliplata –mi hermana mayor dijo que no debía tirarlo a la basura así que cuando estaba por dejarlo en objetos perdidos me trajeron aquí –frunció el ceño –¿y mira en qué quede varado?
-¿Por qué nos preguntas eso Sawada-san?
-Yo recibí el paquete sin algún tipo de inscripción y estúpidamente me quedé con la muñeca por todo un día.
-Mmm una muñeca defectuosa y sin ninguna advertencia –reflexionó Shoichi.
-Descuida, aquí nosotros te ayudaremos –dijo sonriente el espadachín.
-¡Oii! ¡Que a quien debes de proteger es a mí, imbécil! –reclamó Gokudera.
-Te protegeré a ti y a tu amigo –le dijo sonriente cabreando aún más a su compañero.
-¡No es mi amigo! ¡Ni siquiera lo conozco!
-Pero estaremos aquí por un largo tiempo ¿no sería mejor llevarnos bien? –dijo apacible Yamamoto.
-¡No me ordenes que hacer idiota de la espada!
Y así prosiguió la pelea unilateral entre el Master y su Servant mientras los demás aguardaban la llegada de los demás en silencio.
Casi de inmediato vieron a Fumito y Sei llegar junto a dos personas más al recinto. Cabe decir que ellos tenían la apariencia más particular que el castaño haya visto, el más joven tenía un sombrero de rana que cubría aquel cabello de tono esmeralda muy parecido al color de los ojos del chico. Tenía una expresión aburrida y un poco apática.
El otro era un poco mayor, tenía el cabello blanquecino cayendo sobre su espalda y ojos grises. Era ciertamente hermoso y lo sería más si no tuviera esa cara de pocos amigos.
-Muy bien quiero presentarles a Squalo-kun y Fran –señaló el castaño mayor a los nuevos invitados –Xanxus y Belphegor no bajaran por el momento, tienen cosas… no bajaran por el momento –corrigió.
-¡VOIII! –casi deja sordos a los presentes con esa potencia de voz -¿DONDE ESTÁ ESE MALDITO DE MASAKAKI? –preguntó/gritó el peliblanco.
-¿Squalo-sempai podrías dejar de ser estúpidamente escandaloso? –dijo indiferente ganándose ser atravesado con la espada del mayor –Duele Squalo- sempai –se quejó sin ser persuasivo mientras su sombrero era atravesado.
-¿Así que esos dos son muñecas? –no evitó preguntar Tsunayoshi.
-Squalo es un servant de Xanxus, pero Fran es el Master de Belphegor –contestó nuevamente Fumito mientras todos, a excepción de Reborn y Byakuran, sudaban frío por ver peligrosa escena.
-Veo que no están todos –dijo una voz arriba del escenario llamando la atención de los presentes.
Como era de suponerse era Masakaki tomando un sorbo de té y sentado en un sillón que apareció de la nada. Se levantó dejando la taza inmóvil en el aire mientras él se acomodaba las ropas.
-Bueno vamos a empezar –dijo tomando su bastón en su mano.
-¡VOII! ¡HEY TÚ MALDITO DE MIERDA BAJA PARA QUE TE DE UNA PALIZA!
-Las preguntas serán al final de la sesión –trató de sonar persuasivo pero no lo logró ya que el pelilargo se subió al escenario dispuesto a atravesar al arbitro.
-Are, are –dijo mientras movía el bastón en dirección de su atacante.
De la nada apareció una camisa de fuerza que rápidamente envolvió a Squalo dejándolo inmovilizado. La falta de equilibrio casi logra hacerlo caer del estrado pero sintió un leve empujón por parte del bastón en su espalda lo que hizo precipitarlo al piso.
-Bueno vamos a continuar… a no ser que alguno quiera hacer otra pregunta –dijo serio y en consecuencia recibió un silencio como respuesta –así me gusta –volvió a su sonrisa habitual –Uno: Verán, el juego se compone por ocho Master y sus respectivos Servant quienes participaran obligatoriamente en un reto de sobrevivencia cada tercer día, ganen cada desafío y avanzarán todos a la siguiente ronda pero pierdan uno y habrá un gran escándalo hasta que un humano muera. Dos: Cómo habrán notado, están a salvo en los terrenos de la escuela ya que inicialmente tienen el privilegio del "refugio"; pero si van perdiendo retos el lugar se irá reduciendo colocándolos en peligro. Tres: Cada desafío se irá anunciando cuando llegue el día así que cada reto será muy diferente entre sí. Veamos ¿Qué más hay? Así… Cuarto: en el lugar se esconden algunas armas como las que tienen sus Servants pero que son destinados a los Masters si es que quieren ganar algún tipo de ventaja. Ya sabrán que algunos de ustedes no son combativos por lo que podrán estar expuestos así que estas herramientas serán de gran utilidad si se encontrasen en una situación de vida o muerte; pero debo añadir que cada arma tiene un atributo, así que si la llama no corresponde a esta característica no será posible utilizarlo. Quinto: Se habrán percatado que la muñeca, además del anillo integrado, viene con uno extra para los Masters. Estas herramientas sirven para canalizar las llamas hasta sus futuras armas tal y como lo hacen sus Servants. También es importante alimentar a su muñeca con estas llamas en un lapso máximo de 24 horas ya que esto mantiene la cohesión entre el alma y el cuerpo además de también servir para sanar y reconstruir partes dañadas… ¿Fumito-san? ¿Podría demostrarle a los demás cómo repara el brazo roto de su muñeca Sei?
Obedeciendo las órdenes, el mayor de todos los presentes iluminó su anillo con llamas color índigo para luego cubrir la zona afectada. Poco a poco el miembro fue reconstruyéndose hasta formar un nuevo brazo el cual Sei movió para comprobar su estado.
-Es más fácil unir un miembro si es que aún lo conservas que reconstruirlo. Crear una parte del cuerpo con las llamas es muy difícil y agotador por lo que les recomiendo a los Servant evitar daños fatales ya que si su cuerpo es completamente aniquilado será como si estuviesen muertos –advirtió a todas las muñecas presentes –Casi se me olvida jaja… en el lugar hay lugares secretos que podrían darles una pista para salir pero deberán ser muy cuidadosos ya que un código abre sólo una entrada una única vez y eso sin mencionar que el mecanismo sólo funciona por la noche, así que si se adentran deberán ser rápidos para no quedar atrapados en su interior o ser emboscados por Ghouls. Yo mismo les aclararé las dudas con respecto a las normas del juego para ayudarles pero no esperen sonsacarme información con respecto a otros temas hasta que ustedes mismos me muestren las pistas que están regadas en esos sitios ocultos que antes mencioné. Claro que también pueden evitarlos y sólo participar en los desafíos pero como alguien que ya ha visto muchas veces el desarrollo de este juego les recomiendo arriesgarse. Bueno creo que eso es todo…
-¡Espera! –pidió el castaño.
-¿Pasa algo Tsunayoshi-san?
-Si, hice lo que me dijiste pero mi muñeca nunca cobró vida… mira por ti mismo –dijo acercando la caja a Masakaki.
-Curioso, nunca antes había pasado. Mmm creo que puede ser posible conseguirte otra muñeca aunque no será fácil encontrarla por el asunto de la sincronización –dijo pensativo tomando la caja –pero será necesario ya que serás asesinado sin una.
-Espera… ¿qué pasará con esta? –preguntó señalando a artefacto en la caja.
-¿Qué otra cosa sino que destruirla? Si algo no te sirve deséchalo –dijo como si fuera obvia la pregunta.
-Pero ella tiene un alma ¿no? Un alma como la de ellos… esta viva ¿cierto?
-Cierto, pero de qué te sirve una muñeca que no puede despertar.
-Pero no quiero asesinarla –dijo tan serio que Masakaki no pudo evitar lanzar una sonora carcajada.
-Jajaja el amo… el amo tenía razón –dijo secándose las lágrimas por la prolongada risa –eres muy interesante e ingenuo jajaja… -continuó riéndose en voz alta –Esta bien, si la quieres conservar hazlo pero en cuanto pienses que es un estorbo dámela y te enviaré una nueva muñeca que sea capaz de convertirse en tu Servant –sugirió mientras se calmaba.
-¿Pero hay alguna otra cosa para despertarla?
-Mmm nunca había pasado así que tendría que preguntarle al amo –dijo devolviéndole la caja a su dueño –si eso es todo me marcho, tengo preparaciones para mañana. Ahh se me olvidaba, por la comida no se preocupen, aparecerá puntualmente en la cafetería, así que si tienen hambre les recomiendo pasar a disfrutar del banquete –dijo acomodándose su sombrero y haciendo desaparecer el sillón y la camisa de fuerza de Squalo –me despido, les deseo una buena noche –dio una reverencia con su caracterizada sonrisa jocosa para luego desaparecer.
-Si claro, comer después de oír semejante locura –dijo malhumorado Gokudera.
-Si no fuera por aquellos monstruos, pensaría que esto es algún tipo de pésimo reality show –respondió hastiado Shoichi.
-Vamos Shô-chan, seguro tienes hambre –le aconsejó su servant.
-Sólo quiero descansar, con todo lo ocurrido no se me abriría el apetito con nada –respondió.
-Yo estoy igual –le siguió Tsunayoshi.
-Pues yo si estoy hambriento y no quiero volver con ese príncipe de pacotilla –dijo Fran saliendo del gimnasio siguiendo el olor de la comida.
-Espérame yo también voy –le siguió Lambo con su cara chulesca mientras salía.
-¡Vamos Kyoko!¡No puedes descansar con es estómago vacío! -dijo conduciendo a la menor por el mismo camino.
-Gokudera ¿No quieres comer tú también? –preguntó atentamente el moreno recibiendo una mueca de su acompañante –Jajaja es muy tímido –dijo recibiendo un "Por supuesto que no" mental del resto.
-¿Qué harás con tu muñeca Sawada-san? –preguntó Shoichi mientras buscaban un buen sitio para descansar en compañía del albino.
-No lo sé y… mmm los que me conocen me llaman Tsuna… si tu quieres llamarme así –le contestó nervioso al mayor.
-Ok, Tsuna-san entonces –le sonrió.
-Descuida Tsunayoshi-kun ~ me ocuparé de salvarlos a los dos ya que eres amigo de mi querido Shô-chan –dijo muy acaramelado cuando pronunció el nombre de su Master, tanto que Tsuna sospechaba que hubiese algo más que a simple vista.
-Ah, iré al baño –se acordó de aquella básica necesidad al ver los típicos letreros del W.C.
-Te esperamos acá afuera –le contestó el pelirrojo.
Una vez adentro los adultos se quedaron solos en el pasillo y asegurándose de que nadie les viera comenzaron a platicar en voz baja.
-Byakuran-san esta situación me preocupa –dijo afligido.
-A mí también, por eso no será conveniente decir acerca de la investigación –se puso serio.
-Si no te hubiese dejado sólo ese día, no habrías sido secuestrado y aca… acabado así –bajó la mirada sintiéndose culpable de lo que había ocurrido a su amigo.
-Descuida nadie sabe lo que pasará en el futuro, además… -tomó una mano de su Master –estoy feliz que me hubiera ocurrido a mí y no a ti.
-¡No digas eso! –le reprochó el otro.
-De cualquier forma ya estamos involucrados como buscábamos. Debemos cumplir con nuestro deber y encontrar al bastardo que nos metió en esto –dijo mientras sus ojos mostraban resentimiento.
Byakuran siempre portaba una sonrisa sea cual sea la situación y muy pocas veces se mostraba serio, ya que si lograba cambiar el semblante del albino sólo significaba que estaba muy enfurecido.
Oyeron los pasos del menor salir de la cabina del baño por lo que decidieron guardar silencio. La información que ellos tenían era alarmante y muy desmoralizadora, tanto que prefirieron no compartirla en su momento hasta que pudiesen investigar un poco más allá de lo que se veía a simple vista ya que intuían que había algo mucho más grande por descubrir y estaban seguros que aquel código de barras en la muñeca de Irie podría llevarlos a una pista… el problema era que necesitaban aliados pero habían visto muy poca cooperación en los miembros del juego, algo que les acarrearía problemas en un futuro.
N/A:
Segundo capítulo y el tercero en proceso jeje. Algunos querían que saliera Hibari en este capítulo pero… soy malvada y siniestra así que no lo saqué.
¿Por qué no despertó? Bueno hay razones (entre ellas causar incertidumbre ¬w¬) que se irán aclarando así como todo el misterio que envuelve a los jugadores.
En lo personal quería más gore pero bueno son los capítulos introductorios así que no debo de agotarme el repertorio y más por que se aproxima el siguiente reto así que paciencia con el desollamiento y sacadero de tripas… no a ese grado pero creo que me entienden ^^
Bueno agradecimientos a los que me leen y un saludo especial a quienes se molestan en dejarme review. De fanfiction un abrazo a Lord Queen y dametsuna, de amor yaoi a Grace, nikochan, naru uchija, rima-chan y viany.
Bueno me despido por que tengo dos capítulos que publicar para mañana, la continuación de ésta y el de Ojos ajenos puff (agotada) chao chao ^^
