N/A:

Trabajo, servicio comunitario y universidad… mi vida es una mierda =.=

Quería actualizar antes pero el internet se me cayó T.T Lamento el largo hiatus pero no podía sacar un pésimo y plano capítulo y menos con esa espera. Según en palabras de Anna-chan, era demasiado predecible y claro que yo no estaba satisfecha (por lo que me salté este fic y escribí más cap de los otros tres).

Aun estrellando mi cabeza en el escritorio para que salieran las ideas, no pude hallar a mi musa y fue completamente frustrante no encontrar la manera de llenarla de acción como he hecho los anteriores capítulos. No fue hasta la visita de una chica muy especial…

Yumi-nee! (Reverencia)

Si alguien merece llevarse el crédito es ella por tan genial idea, hasta aportó con sus pensamientos trama para el futuro.

Arigato!

Te lo prometimos y he aquí el fruto del esfuerzo de tu hermana y el mío.

OPENING PRIMER ARCO: Tsumi to batsu to aganai no shoujo.

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ENDING PRIMER ARCO: Mnemosyne

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Sin más que decir ~OWARI! ^^

Rating: M:

Disclaimer: Amano-sensei, tú y tus abogados me obligan a admitir que KHR te pertenece ¬¬

Advertencia: Gore, asesinatos, palabras altisonantes y violencia.


Juego de muñecas.

By: White Aconite

Capítulo 7:

El juego de la muerte.

Primera parte: Contrato.

Imposible…

El destino se burlaba de todos ellos encargándose de embargarlos de desesperación y agonía; si pudiese comparar el sentimiento, podría ser bastante semejante a lo que sienten los animales antes de ir al matadero.

No había forma de vencerle tras todo aquello que idearon. El cuerpo del inmortal era un terrible inconveniente que amenazaba con menguar todo esfuerzo y aniquilar toda oportunidad; era tan ridículo que no sabía si carcajearse de la pura histeria o la demoledora frustración.

Lo peor de todo aquello, había enviado a su amiga frente a las puertas del infierno, o para ser exactos, dejándola al alcance de aquel monstruo. Pese a que fue la suerte quien había señalado a la de cabello cobrizo como la portadora del prendedor, se maldecía de no haber sido escogido; ahora, frustrado y desesperado, apretaba sus dientes con fuerza viéndolos frente a frente sin nada en medio que pudiese detenerlos.

Faltaban veinte segundos para que se acabara el tiempo, pero para aquel peligroso hombre poco significaba el corto intervalo. Podía tomarlo en menos de diez segundos y perderían el desafío que reclamaría la vida de uno de los camaradas que recién conocía; sólo podía rogar que el otro grupo haya alcanzado el objetivo enemigo, empero, viendo como se habían desencadenado las cosas daba por hecho que no sería fácil.

Diez segundos más… imposible, no había salida.

Kyoko mostró más valor que nunca, aunque el coraje no le ayudaría a salvar a todos. Surcaba una sonrisa de victoria en los labios de Crow tomándose tiempo para hacer más exasperante la espera.

-Es hora de terminar con este juego, mocosos… -se abalanzó contra su presa.

-¡KYOKO-CHAAANNN...!


Era la hora. Estaban a un minuto de empezar con la contienda que marcaría la supervivencia del grupo o su decadencia hasta el exterminio. Todos desde sus respectivos sitios observaban con detenimiento la cuenta regresiva.

Diez segundos…

Tsuna se encontraba en el patio del colegio en conjunción de Gokudera, Irie, Fumito y Kyoko con sus respectivos servants. Volteó para observar al azabache quien estaba dentro del edificio, recargado en una ventana esperando el fin del plazo.

No sabía con exactitud donde estaban los demás miembros, mas podía apostar que se encontraban en algún sitio viendo el temporizador digital.

El tiempo llegó a su fin y las campanas resonaron desde un lejano lugar marcando el inicio de la primera confrontación que tendrían que superar. Debido a que ninguno aspiraba a sucumbir en aquel extraño mundo, todos mostraron determinación en el momento en que apareció Masakaki en medio del aire para aterrizar con gracia, burlando una vez más las leyes de la física.

-Veo que están muy impacientes –dijo en un tono burlón oculto en una discreta sonrisa. – ¡Qué mejor! Así podremos ver el potencial que guardan –para nadie pasó desapercibido cuando se refirió en un termino plural, así que después de todo alguien se estaba divirtiendo con ellos. –Explicare las reglas por lo que escuchen con atención. El primer desafío será Busca y atrapa ¿En qué consiste? Serán dos equipos los que jugarán, nosotros los anfitriones contra ustedes los visitantes. Un miembro de cada equipo recibirá un prendedor que deberán portar y que los señala como los objetivos del equipo contrario, en pocas palabras, será como el localizador para el enemigo; pero una vez puesta la medalla no podrán quitársela o perderán y alguien de los masters morirá. Tampoco pueden ser atrapados o perderán el desafío, así que los otros miembros deben impedir a cualquier costo que su compañero sea agarrado –sonrió al ver los ceños fruncidos de todos al saber que dependían del desdichado que le tocara portar el broche. – Nos transportaremos al terreno del juego que abarcará un área de seis kilómetros a la redonda, un zona inexplorada por ustedes por lo que muestren toda su creatividad –miró de reojo al castaño portando una sonrisa de connivencia, pero oculta claro está. – Deben de ganar y existen dos maneras. La primera es arrebatar el broche al objetivo del equipo contrario o que su compañero con el broche logre traspasar los terrenos del juego hasta la zona segura. Este desafío es por tiempo definido por lo que tendrán una hora para completarlo. No olviden que para superar el reto no les queda más opción que ganar ¿Alguna duda?

-Si ¿Quiénes son el equipo contrario? ¿Estás con ellos? –su recelo no era injustificado.

El albino de ojos púrpuras, no… todos los presentes sabían que Masakaki no podía ser catalogado como humano. El de cabellos magenta era mucho más peligroso que todos aquellos ghouls y realmente no era agrado de nadie pensar que podría haber más seres como el Virgilio que tenían.

-Los presentaré en cuanto los lleve al sitio. Con respecto a tu segunda pregunta la respuesta es no; yo soy un espectador, no un actor de este juego –sonrió con inocencia. Los demás no pudieron más que respirar aliviados. –Sin embargo… –su mirada se ensombreció y las comisuras de sus labios se abrieron en una risa que apenas podía contener –debo advertirles que aquellos seres son una amenaza mucho mayor que yo.

Todos endurecieron la mirada al recibir semejante revelación. Masakaki era indescifrable y desafiaba toda lógica y para empeorar la situación tenía esos extraños poderes. En resumen, aquél hombre era intocable ¿Cómo podrían vencer a lo que fuese que enfrentarían?

-Su habilidades son diferentes a las mías, mas en ningún momento deben ser subestimados o acabaran con la escasa probabilidad de sobrevivir. Un consejo: busquen ganar, no vencer… -dijo dándose la media vuelta. –Es hora de irnos, eins zwei drei… –anunció dando un chasquido de dedos.

Tsuna se sintió flotar en unos segundos, pero la sensación cambió cuanto sintió como se oprimía su cuerpo. Pareciera que la fuerza de gravedad hubiese incrementado y con ello, su peso se haya duplicado; pensó que sus piernas se vencerían en cualquier momento por la inesperada acción sin embargo, pronto el sofocamiento terminó y pudo erguirse con naturalidad. Miró a su alrededor y todos se encontraban en semejante disposición por lo que no fue un fenómeno particular.

Pronto dirigió su vista al escenario preparado por Masakaki, mas se vio obligado a forzar sus ojos debido a la casi inexistente luz que había en el recinto. No pudo evitar rememorar el lugar en que había terminado la segunda noche desde que comenzó ese circo; estaban bajo tierra pero el paraje era menos natural que el visto dentro de una caverna, el terreno era regular y presumía que más estable, sin mencionar que era iluminado débilmente por farolas de gas que irradiaban las paredes labradas bajo mano humana y reforzadas por pesadas vigas de madera; también sentía un considerado bochorno por el poco aire que circulaba.

-Una mina subterránea–dictaminó Kyoko tras inspeccionar el terreno.

La mujer tenía razón. Dentro de esa abovedada cámara, se desembocada en túneles y galerías que seguramente se extendían por kilómetros debajo de la superficie; observaron las vías desarmadas y su nulo transito de los vagones abandonados y olvidados dentro del socavón.

-¿Este es nuestra zona de juego? –preguntó un poco incrédulo Irie al imaginarse algo más reclamante para todos.

-Si, es una sencilla mina ¿Qué esperaban? ¿Trampas mortales? –algunos asintieron mentalmente. –No deberían sorprenderse de la simpleza; la dificultad del reto se basa en enfrentar al retador y es él quien impone las condiciones para el juego. No hay necesidad de entorpecer más a los jugadores.

-Mencionó que la zona segura se encontraba a seis kilómetros metros a la redonda, por lo que presumo que primero debemos salir de esta ratonera –comentó Byakuran quien al igual que muchos examinaban el lugar donde se iban a enfrentar, mas debía admitir que el terreno no se encontraba dentro de sus especialidades, y lo mismo podía discernir de los otros al contemplar sus rostros.

-Así es. Deberán llegar a la superficie pero no recibirán más información que esa; ustedes deberán arreglárselas –observó los gestos de disgusto de los demás ante lo dicho. –Muy bien, dicho esto es tiempo de escoger quien será el jugador digno de ser la presa de nuestro cazador –ensanchó una sonrisa sardónica mientras sacaba un mazo debajo de su saco.

No obstante, antes de que el exótico árbitro se dispusiera a cortar la baraja, Byakuran se dispuso por optar por otra medida de selección.

-Si no te molesta, preferiríamos ser nosotros quienes nos encarguemos de la selección. Mientras sea al azar está bien ¿no? –interrumpió el de ojos púrpuras.

-A decir verdad no me molesta, incluso pueden hacer retahílas –una sonrisa ladina se ensanchó al imaginar a adolescentes y adultos echar suerte con semejante juego infantil. – ¿Y bien? ¿Cómo van a rifar?

Miró curiosidad en los ojos ambarinos y él mismo se puso a pensar en una forma justa y transparente para la selección; conocía muy malas mañas como para saber que había formas para manipular el resultado en la baraja obteniendo así la carta más alta, y siendo Masakaki quien las iba a repartir tenía sus motivos para desconfiar del resultado.

-Me parece justo jugar Pares o nones –anunció el albino al resto. –Se juega por dos participantes, uno de los jugadores elige "pares" y el otro "nones"; a continuación, ambos jugadores muestran a la vez su mano con ninguno, uno o varios dedos extendidos, a excepción del pulgar. Si la suma de ambos es par, ganará el jugador que eligió pares, y viceversa; al tener a espectadores observando nuestros movimientos es imposible hacer trampa –connotó aquella palabra mientras enviaba una mirada de desafío al ente.

-Si los demás están de acuerdo no me molesta –anunció Masakaki como su aprobación y todos asintieron dado que también desconfiaban del de sombrero de copa. –Entonces empecemos ya, debemos apresurarnos o haremos impacientar a su desafiante.


Estaba sentada en el borde del edificio mirando el falso sol retirarse. A pesar del que el frío viento pegaba en su rostro, difícilmente podría sentirlo por ser lo que era, sin embargo, disfrutaba mucho la manera en que el aire mecía sus cabellos oscuros con matices glaucos.

Viró su mirada cobalto del horizonte de ese pueblo fantasma hacia la calle donde los espectros rondaban con apariencia humana que tomaban cuando no había presas a las que cazar. Ciertamente no temía por su seguridad, los ghouls sabían distinguir un ser vivo de una imitación por lo que no la atacarían, aunque tal ves la razón más acertada fuese porque presentían que ella, tarde o temprano, terminaría siendo una de ellos.

No faltaba poco para ese funesto momento, pero ella tenía a alguien para librarla de esa terrible maldición.

Tomó aliento y comenzó a entonar aquella canción que le había enseñado su madre, y a ésta su abuela y así hasta seguir algunas generaciones atrás. El significado lo desconocía pero la letra era hermosa y triste.

La primera palabra es sueño,

proveniente de mi letargo.

La oscuridad dentro de mi corazón,

es tomada gentilmente.

La segunda palabra es viento,

indicándome mí destino.

En los brazos de Dios,

agito mis alas…

-Luce –llamó a sus espaldas en cuanto ella había terminado. Aquella mujer no se atrevía a interrumpirle a pesar de saber que la muñeca ya se había percatado de su presencia.

-Mi querida Lian ¿Has terminado de descansar? –preguntó volviéndose hacia la adolescente cubierta de vendas que ocultaban su rostro, a excepción de única y dorada orbe.

-Es tiempo de ir a cazar –anunció mientras se asomaba por la terraza revelándose adrede ante los ghouls que se encontraban merodeando en la cuadra; no tardaron mucho es transmutarse en aquella apariencia grotesca al ver un posible sacrificio. –Ahora que no se encuentran los jugadores están muy inquietos buscando carne y sangre fresca –comenzó a quitarse los vendajes de su rostro para que no le entorpecieran el trabajo.

-Sabes que no es necesario que hagas esto por mi –le dijo Luce mientras la miraba. Aquella niña ya había pasado por mucho durante un infernal año y se sentía culpable en cierta forma.

-Aun te necesito, Luce –le devolvió la mirada de su único ojo.

-Espera –pidió la adulta antes de que Lian fuese a enfrentarse a los engendros. La joven se detuvo ante la petición y le miró esperando el motivo –… deja que ate tu cabello, te podría estorbar –le dijo dándose por vencida en detenerla.

Lian le miró un poco contrariada y decidió hacerle caso. Se acercó a la mujer y dejó que esta tomara su largo cabello violáceo para peinarlo con sus dedos en una coleta baja.

Luce había sido quien la había salvado y de no ser por ella, habría terminado muerta a manos de quien más había confiado. Aún se encontraba recelosa de la mayor dado su naturaleza, mas era un hecho que le necesitaba y por ello hacía lo imposible por postergar su despertar, irónicas palabras.

Sintió sus manos en su frente acomodándole el flequillo y luego sintió que le acomodaba de manera correcta el parche que ocultaba su cuenca vacía, el precio de ser una tonta y dejarse engañar por Girge.

Acarició por encima del apaño recordando como las manos de su propia muñeca se lo habían extraído mientras ella gritaba de dolor y terror, agonizando con la tortura.

-En cuanto le vea, lo mataré –dictaminó.

La mano de luce tomó su rostro para verla mejor. Sus ojos azules esculcaban la bronceada cara de la más joven en busca de tristeza encontrándose en su lugar con odio.

Iba a mencionar algo en cuanto un gruñido interrumpió la escena. Ambas miraron para descubrir a un ghoul que se había atrevido a trepar por la pared hasta el tejado en donde se encontraban y no había sido el único. La del orbe áureo distinguió algunos miembros de los adefesios en el borde de la construcción; tal parecía que no iban a esperar tranquilos a que ella bajara así que escalaron para obtener su botín, mala suerte que aquellos seres no tuviesen la suficiente inteligencia como para distinguir a quien se enfrentaban.

La de cabello cárdeno miraba con aburrimiento sin inmutarse ante la aparición. Para ella poco significaba una tropa de entes deformes; lo que ella buscaba eran aquellos seres superiores que maquinaban a los ghouls y eran los responsables de ese juego demente. Se había entrenado al filo de la muerte para derrotarlos, en especial por aquel de mirada celeste tras el cristal de sus anteojos.

Recordarlo solo la hizo enojar más por la amarga traición.

-Maldita escoria –maldijo con veneno mientras las monstruosas quimeras se acercaban asechando a su presa, mas algo detuvo su avance.

Lian jaló de la cerda para tensarla un poco y ésta relumbró mientras envolvía los cuerpos deformes y putrefactos; los papeles se habían invertido y sin saberlo los ghouls habían caído en su trampa.

La ex jugadora hizo aparecer sus llamas verdes sin necesidad de su antiguo anillo, y las distribuyó por las hebras para dotarlas de dureza y evitar que se vencieran por la fuerza con la que trataban de liberarse sus presas.

-Es con su amo a con quien deseo enfrentarme, no con un montón de mierda –reclamó mientras terminó de jalar el hilo que terminó por desmembrar los cuerpos de los ghouls en una lluvia de pútrido líquido.

-Debes tener cuidado, su sangre se ha convertido en miasma y podría ser letal al contacto –le recordó la adulta. Odiaba admitirlo pero sus conocimientos le habían ayudado.

-Si tengo suerte tal vez quede algún usuario de atributo sol tras el primer juego –dijo restándole importancia mientras se levantaba del lugar.

-Deberías unirte a ellos, podrían llegar a necesitarlos.

-Ya no formo parte del juego, además si resultan ser débiles de mente simplemente se volverían en un estorbo para mí. En cuanto vean la magnitud y la gravedad de la situación, inevitablemente la duda y el odio serán sembrados en sus corazones…


Tsuna miró aterrado su mano… no, no se debía a haber perdido la partida sino todo lo contrario ¿Porqué? Era debido a la persona quien había terminado como la condenada a ser el objetivo del posible monstruo que les esperaba. Enfrentó aquella temerosa mirada ámbar quien seguía concentrada en las manos cuyos dedos sumaban un número par, y para su infortunio, ella había optado por la alternativa del non.

Para ambos castaños se les hacía lejanos los reclamos de los otros, en especial del boxeador, alegando por la mujer mientras Masakaki negaba divertido por el desenvolvimiento de las cosas. Kyoko por fin elevó su mirada topándose con la angustia de Tsuna y solo pudo sonreírle para tranquilizarlo.

-Está bien, mientras no me atrapen estaré bien –recitó aquellas palabras que cayeron como plomo a Tsuna.

Nunca en su vida había ganado nada, es más, siempre consideraba que las apuestas y el azar eran un vano intento para sí mismo dando por sentado siempre su derrota: en los partidos siempre era elegido al final si es que no era olvidado, siempre era escogido como para el esclavista puesto de secretario del profesor; aunque trataba de evitarlos, siempre escogía el camino en el cual se toparía con bravucones que le molestarían… y así podría enumerar varias desgracias. Ahora con una victoria como esa, estaba lejos de sentirse aliviado a sabiendas de la carga que había depositado en Kyoko.

-Ustedes mismos escogieron esto, no pueden retractarse –dijo sin ningún atisbo de compasión. –Es más, deberíamos comenzar ya o sino… –apenas había pronunciado aquellas sencillas palabras cuando un alarido retumbó dentro de la excavación.

Todos volvieron el rostro para encontrarse con un cuerpo colosal a travesar la abertura hasta el recinto; alarmados no tardaron en ponerse en guardia, los servant no habían tardado en custodiar a sus amos activando sus llamas para iniciar la posible batalla, sin embargo, fue mucha su sorpresa al ver al tremendo ghoul desplomarse pesadamente al suelo; la bestia huía herida y por lo tanto no tenía intenciones de atacarlos, ahora la pregunta era ¿de qué?

-Teme… ¡Masakaki! ¡Cuánto más vas a hacerme esperar! ¡A este paso mis cuchillas van a oxidarse! –tronó la grave voz proveniente del retador.

Pronto emergió de la misma abertura la figura de un hombre moreno caminando con desidioso andar lanzando injurias a diestra y siniestra cansado de esperar.

Era un sujeto alto de pelo corto y rebelde, de gran musculatura que se revelaba debajo de la abierta chaqueta negra que vestía; su piel era de un tostado medio oscuro y sus ojos eran negros como el ébano. Lo que más llamó la atención de Tsuna, no era el parche negro que cubría el ojo derecho, sino el tatuaje con las letras tatuadas DSMK a la altura de su ceja dándole al enemigo una apariencia aún más salvaje.

-Por más que quieran retrasar sus muertes dejen de hacer perder mi tiempo que no tengo toda la jodida noche –reprochó con su florido lenguaje.

-Are, are, no tenías que deshacerte del pobre –también apareció una figura más pequeña a la del hombre con extrañas vestiduras de prestidigitador. –Tu subordinado no tiene la culpa de todo este retraso –el niño se refería al ghoul muerto en el suelo.

El joven de cabellos cobrizos llevaba un sombrero de mago negro y capa adornada con un gran lazo rojo; sus manos portaban una escoba de paja y había un paño amarillo estaba envuelto alrededor de su sombrero; sus ojos acaramelados tenían un extraño brillo similar a estrellas dándole un aspecto más inocente al crío, aunque estando en compañía del más alto, los masters infirieron que aquella apariencia no era más que una pantomima.

-Bah, hay muchos como él de donde lo saqué y con nosotros dos sobra bastante para el desafío –contestó con desagrado de saber que no estaría solo en el juego. – ¿Y bien? ¿Estos son los jugadores? –examinó a todos en la sala. –Un montón de débiles niñitas, ninguno prometedor –terminó por dictaminar.

Todos quedaren inconformes con el repentino juicio, en especial uno que no tardó en abalanzarse en respuesta a la provocación.

-Veamos de lo que estás hecho, herbívoro –anunció liberando sus tonfas para medir la fuerza del enemigo.

El impacto metálico resonó en las paredes y todos los espectadores miraban pasmados el desafío de Hibari hacia aquel peligroso desconocido, quien solo había levantado el brazo para evitar el impacto… no, si fuese la pura carne lo que había interceptado el golpe de ninguna manera habría resonado de aquella forma.

-No tengas tantas ansias por morir, mocoso.

Tsuna desde su lejano lugar pudo percatarse de la sed de sangre que emanaba del moreno: "Es peligroso", fue alertado por todos sus sentidos.

Antes de poder advertir a Hibari o siquiera abrir su boca para proferir el grito, vio como la alondra fue inesperadamente despedida por los aires hasta chocar con la pared con tremenda fuerza.

-¡HIBARI-SAN! –no tardó en ir en su auxilio.

A excepción del castaño que corrió para asegurarse el bienestar de la nube, muchos no quitaron su vista de las filosas cuchillas rojas que habían emergido de los antebrazos del cuervo; fue tan rápida la acción, y apenas pudieron percatarse de la materialización del arma a escasos segundos del asalto de Hibari; ninguno se podía explicar el origen del armamento o siquiera imaginar el alcance de ésta. Pronto, la hoja carmesí adquirió una consistencia líquida y se desplazó dentro del cuerpo del hombre.

-Esos juguetes que llevas son resistentes, no llegué a cortarlos con mi Crow Claw –se refería a las tonfas, mas su halago pasó desapercibido ante la conmoción de todos.

-Veo que no hace falta las presentaciones. Él es uno de los "Doce apóstoles" dentro de los Arcanos, obtiene el nombre de James [i] –se refirió al moreno quien profirió una mueca de molestia por el apelativo –y este de aquí es su subordinado, Ginger Bread. Ambos serán sus oponentes.

-Oye Masakaki, no sé que opine el amo de esto pero no me agrada ese nombre –masculló –llaméenme Crow, ese nombre mola más –se señaló con el pulgar claramente exhibiendo el orgullo de su sobrenombre.

-"Este hombre es un idiota" –fue la resolución general tras oír aquellas palabras.

Su subalterno suspiró mientras se llevaba una mano a su frente tratando de asimilar el ridículo que su superior había hecho en frente de los masters. Se preguntaba por el moreno, y no él, había resultado elegido para formar parte de los doce discípulos de Messiah.

Masakiki carraspeó intentando reanudar donde había quedado. –El juego iniciará en cuanto lleve a este par a su sitio de salida, ustedes pueden aprovechar ahora para intentar salir al exterior. Será Ginger quien porte el prendedor y por lo tanto su objetivo; por su parte, el prendedor que portará Kyoko-chan será la meta de Crow.

-Viéndolo así, no hay necesidad de que yo trate de escapar –anunció el joven compañero de Crow. –Yo aguardaré en el fondo de la cueva sin movilizarme, son invitados a atacarme si gustan.

-Así que harás eso, en ese caso como no quiero que esto termine tan rápido les daré un chance para ganar –dijo acercándose a Masakaki. –Durante cuarenta minutos permaneceré en el mismo lugar en el fondo de esta mina. Igualmente son libres de ir a desafiarme aunque dudo que con eso tomen el broche de Ginger. En cuanto el tiempo acabe, será cuando me levante de mi sitio y vaya tras su amiga.

Era claro que les subestimaba… no, quizá tenía razón pero aquella seguridad con lo que lo decía airaba a los presentes. El tiempo que tenían para descifrar aquel laberinto de túneles y galerías era de gran valor, demostrarían ahí la eficiencia requerida o la incompetencia necesaria por lo que debían planear cuidadosamente todos los posibles pasos.

-Bien montón de mocosos, espero que tan siquiera uno sea lo bastante valiente como para entretenerme un poco. Les espero en el fondo de este infierno –se despidió mientras Masakaki los hacía desaparecer llevándolos hacia algún recóndito lugar dando iniciado el reto.

Una vez transportados, el cuervo caminó hacia un montículo en medio de su respectiva galería donde aguardaría el tiempo que había estipulado. Quizá debía haberles otorgado más tiempo, empero, no estaba interesado en ratones débiles que podía aplastar en cualquier momento y, dependiendo de como se desarrollen las cosas, ya sabría si otorgarles aquel título o vería si entre todos habría alguien que valiera la pena.

-¿Crees que sean lo suficientemente estúpidos como para venir directamente hacia nosotros? –preguntó su compañero con gesto aburrido acomodándose en el fondo de aquel espacio.

-He visto unas buenas caras ahí, quizá esos tres tengan las agallas para venir hasta aquí –se refirió a Xanxus, el hitman y a la alondra. –Aunque no sería la primera vez que me llevo un fiasco con personas así ¿Tú que crees Masakaki? ¿Hay alguien interesante entre este montón de ineptos?

-Quizá sí, quizá no –evadió la pregunta elegantemente. –Puede que sin proponérselo terminen en este sitio, después de todo no poseen algún mapa y no poseen indicaciones para encontrar la salida; todo se resume a que tanta suerte tengan. A pesar de todo, seguro harán lo imposible por salvar a esa mujer ya que piensan que la vas a asesinar –rio divertido –es una suerte para ellos que tu única debilidad sean las mujeres.

El otro le gruñó advirtiéndole que su burla no le era graciosa. –Las mujeres no deberían participar, no me gusta ser violento con ellas –murmuró tratando de acreditar sus palabras.

-A todas excepto a Yuno-sempai –comentó con malicia.

-Esa enferma no es una mujer, te lo puedo asegurar ¡No tiene nada de pudor! –se encrespó al oír aquel nombre que le fastidiaba. Miró ansioso la única entrada que había. –En definitiva, sino pueden con este desafío que es el más sencillo, es un hecho que no lograran traspasar las siguientes.

-Quien sabe –contestó Masakaki encogiéndose de hombros.


-¿Ya te lo has colocado? –preguntó refiriéndose a la marca.

-Si, me aseguré de no ponerlo a la vista –dijo acomodándose la ropa con una sonrisa traviesa, lo que hizo al castaño preguntarse por el lugar donde Kyoko había ocultado el prendedor.

-Entonces ¿alguna sugerencia para salir de aquí? –preguntó Fumito al resto que había quedado en aquel tramo.

Xanxus no había perdido el tiempo y había ido tras la escoria que se había atrevido a desafiarlo; por su parte Lambo también se había marchado con su servant sin dar indicaciones de lo que tenía planeado hacer, dejando al resto solo.

-Mierda, incendiemos algo y listo. El humo nos puede ayudar a salir –sugirió irritado Gokudera por no poderse movilizar.

-¡No! ¡Esa es una pésima idea! –todos se volvieron hacia Kyoko quien inesperadamente había alzado la voz. Al ser el objetivo de tantas miradas se sintió nerviosa pero decidió continuar. –Verán, no sabemos que recurso se extraía de la veta por lo que es muy peligroso hacer algo así; si resulta haber combustible mineral en estas paredes, podemos irnos despidiendo de este mundo; también ocurre lo mismo si el calor reacciona con el material y genera gases tóxicos además del dióxido de carbono.

Bien, ahora todos la veían como le hubiese crecido una segunda cabeza. La pequeña castaña sintió la mirada de incredulidad de sus compañeros pero el tema le era familiar y era su turno para salvar a sus camaradas después de semejante actuación de la noche anterior, en la que Tsuna y Ryohei se habían involucrado, y por ende, resultaron mal heridos.

-Mi padres es geólogo –explicó la mujer aclarando a todos la procedencia de aquella información. –Siempre escucho cosas relativas a su trabajo por lo que sé un poco del tema.

-Perdón Kyoko-chan, es que era inesperado –comentó Tsuna sin querer restarle credibilidad a su amiga.

-No importa, con tal de que sepa como diablos sacarnos de aquí basta para todos –habló Gokudera y todos asintieron.

-¿Sabes la manera de sacarnos de aquí? –cuestionó el albino directo al grano.

-La manera más sencilla sería seguir las vías férreas pero veo que no todas permanecen en su mismo sitio –miró a su alrededor examinando los restos. –Esta mina se compone de varias galerías y socavones, por lo que no puede ser una galería en avance, que tiene un solo acceso. Por lo que sé, la ventilación en una mina subterránea de este tipo se realiza estableciendo un circuito, para ello es indispensable que la mina tenga dos labores de acceso independientes; pueden ser dos pozos, dos socavones, o alternados. También dada la antigüedad de la construcción, dudo mucho que haya ventiladores que soplen o aspiren el aire, así que será más difícil guiarse con la flama de una vela en este laberinto –explicó Kyoko pensando en cualquier detalle que pudiera serle útil a todos. –Otra cosa a tomar en consideración sería el gradiente geotérmico: a medida que se aumenta la profundidad aumenta la temperatura, más o menos un 1°C cada treinta y tres metros, esto podría indicarnos que tan lejos estamos de la salida o que tan cerca estamos del enemigo.

-Toda esa información es útil pero antes de pensar en ir tras la localización del oponente es de mayor prioridad sacarte de aquí ¿Algún otro dato útil? –interrumpió el albino de ojos purpúreos.

-Bien, si es una mina subterránea por encima del nivel del valle entonces se llama mina de montaña. El acceso a estas es más fácil y se realiza mediante galerías horizontales escavadas en la ladera del valle; así mismo, el desagüe se realiza por gravedad a través de las labores de acceso. Si estuviera al fondo del valle entonces sería un descenso al nivel del yacimiento y el desagüe se haría con bombas que impulsen el agua del interior hasta afuera.

-Entonces siguiendo los rastros de agua podríamos dirigirnos hacia la salida –murmuró Shôichi.

-Pero si resulta ser una mina subterránea a nivel del valle entonces estaríamos yendo directamente a las fauces de aquel hombre –recordó Fumito. –Cualquiera de las alternativas es peligrosa y al no conocer más detalles de esta mina, todo se vuelve en un asunto de probabilidades.

-Entonces no hay mas opción que enviar un equipo de exploración –comentó Gokudera –tenemos los comunicadores usémoslos y sigamos el desagüe.

-Sería bueno que Lambo y Xanxus estuvieran aquí, ellos querían hacerle frente a James –pensó Tsuna en voz alta sin evitar preocuparse por el moreno quien también se había ido por su cuenta.


Vaya, no lo esperaba tan pronto, aseguraba que la mayoría se agruparían e idearían algún plan para el asalto, como si eso sirvieran contra él; por eso se entusiasmó al divisarlo con aquel tranquilo pero firme paso mientras aquellos amenazadores ojos le advertían que iba a cobrarse la anterior humillación.

Crow estremeció de la emoción. –Me sorprende que hayas encontrado este lugar tan pronto ¿cómo lo has hecho? –preguntó con una risa socarrona parándose de su sitio.

-No tengo por qué decírtelo –cortó con voz despectiva.

-Supongo que tienes razón, pero ya que eres atributo nube puedo imaginar como lo has hecho. Entre nosotros hay alguien que usa sus llamas de nube a modo de radar: se dispersa las llamas en una amplia zona gracias a su cualidad de propagación, luego se utiliza las vibraciones para detectar cualquier cosa dentro del área ¿me equivoco? –el silencio de la alondra le confirmó su sospecha. Nuevamente el más alto se rio divertido, pasando sus manos por sus antebrazos. –No lo tomes a mal ¿pero no sería mejor que con esa habilidad ayudaras a tu amiga a escapar?

-No me importa lo que pase con ese montón de herbívoros, he venido aquí para morderte hasta la muerte –levantó las tonfas en señal que la charla había acabado.

-Me agradas, mocoso –confesó el moreno antes de recibir el impacto de los artilugios de Hibari. –Ginger, no te atrevas a interferir –advirtió a su compañero que miraba con aburrimiento. –Asegúrate de divertirme.

A pesar de la extensión de las cuchillas el cuervo no lograba hacer que la alondra retrocediera, en cambio el de mirada de mercurio le obligaba a una batalla de cuerpo a cuerpo. Sonrió por lo bajo, el crío era lo bastante hábil como para forzarlo a subir el nivel de dificultad.

Hibari había esquivado la cuchilla la cual pasó a escasos centímetros de su rostro, y gracias a los instintos del carnívoro, fue advertido de aquella amenaza invisible que atentaba contra él; giró su cuerpo hacia atrás con gracias para evitar aquellos filamentos carmesí que brotaban de la carne de su oponente.

-Ahora veo, tienes la capacidad de controlar libremente tu sangre fuera de tu cuerpo. Usas esos anillos con hojas dentadas para abrir tus brazos y forzar la sangre a salir –señaló los pulgares donde residían las argollas, recordando como en aquel entonces había cruzado sus brazos antes de liberar las cuchillas y aventarlo por los aires; ese pensamiento hizo crujir los dientes.

-Eres bastante observador también.

-Tú… ¿eres humano? –le decepcionaría si la respuesta era un sí, empero, ninguna muñeca portaba aquel esencial líquido, estaban huecas con solo el alma que mantenían dentro.

-Si me vences te lo diré –ofertó del parche.

-Wao, mas te vale recordar esas palabras herbívoro.

Reanudaron la batalla donde Hibari podía enfrentarse a la par con aquel hombre, haciendo uso de su mayor ventaja que era la agilidad evitando los cortes del cuervo. Liberando el mecanismo de las cadenas de sus tonfas, se evitaba la molestia de esquivar aquellas briznas cortantes enfocándose en la verdadera amenaza que era la guillotina que buscaban atraparlo.

El más alto disfrutaba mucho, aquel chico tenía una fuerte voluntad lo que era esencial en aquel juego, aun más que fuerza bruta. Estaba extasiado, quería cortarlo con todo su repertorio, pero quería gozar mucho más de aquel divertido momento. Una maldita contradicción.

-Mocoso, esos juguetes molan mucho –intentó cortarlo fallando en el intento mientras el azabache saltaba para evitar hoja.

-No son los únicos –mostró en su mano una pequeña esfera con pinchos a la que sometió a sus llamas.

Las cualidades de su llama provocaron un aumento en tamaño en el extraño artefacto, cuyas púas se alargaron en su dirección amenazando con empalarlo vivo, empero, no era uno de los Doce Apóstoles por nada. En cuanto la polvareda se levantó tras la colisión se reveló una barrera formada por las Crow Claw del cuervo; mediante la creación de múltiples hojas en formación había resguardado su cuerpo.

Debía admitirlo, no esperaba tener que usar esa habilidad para protegerse, incluso iba a felicitar al moreno por arrinconarlo de esa manera, pero, tan pronto levantó su vista para localizar a la nube, éste se encontraba a escasa distancia frente a él. Aunque quiso responderle, fue tardío el movimiento de su brazo derecho para hacer el tajo y Hibari fácilmente desvió el antebrazo con su tonfa para, con la mano libre, golpear con toda la potencia de sus llamas.

El torso del de parche recibió de lleno la acometida y de ella brotaba el líquido carmesí, escurriéndose por el brazo de Hibari. Decidió desenterrar su mano de la carne al ver tan pasmado a su oponente, casi como si no se creyera el haber sido herido por la alondra.

-¡Hibari! ¡Teme! –Aquella molesta voz la reconocía por lo que no se molestó en dirigir su atención a la manada de herbívoros – ¡Bastardo! ¡Debiste de habernos dicho donde ibas! – ¿Ahora debía darles un informe de sus actividades? Aquel herbívoro iba a recibir una dolorosa lección, eso era seguro.

Pronto sus pensamientos asesinos fueron redirigidos al hombre que se carcajeaba eufórico a pesar de tener el pecho atravesado. Claramente ese gesto no había agradado a los presentes por lo que los servants se acercaron para colocarse en posición de ataque.

-Creo que has descubierto la respuesta a tu cuestión sin necesidad de vencerme –comentó con una sonrisa satisfecha. –Directo al corazón, una excelente maña –miraba emocionado la sangre de su mano complacida por aquella fatal herida. -¿Me dirías tu nombre, mocoso?

-Hibari Kyoya, recuérdalo bien porque ese será el nombre del que tomará tu vida, herbívoro.

La risotada volvió a emerger de sus labios. –Lastima que eso no es suficiente para matarme, Kyoya.

El mencionado frunció el ceño al ser llamado de aquella manera. – ¿Quién te ha dado permiso para llamarme así, herbívoro?

-A sido entretenido hasta el momento, eres de los pocos que han logrado herirme, por eso… –flexionó sus rodillas para acrecentar su centro de gravedad, tomó su mano izquierda para envolver la derecha haciendo una especie de esfuerzo.

-¿Qué está haciendo? –Byakuran miraba con cierto recelo mientras observaba como las venas de Crow se acrecentaban marcándose cada vez más en la piel morena. "Peligro", cada una de sus células le gritaba aquello. – ¡Todos aléjense!

-Vamos a cortar…


Esperaba ansioso caminando de un lado a otro esperando cualquier zumbido del trasmisor que tenía la castaña en sus manos. Reanudó su rotatorio paseo encontrando interesante el piso que transitaba… era eso o morirse de la inquietud.

A pesar de haber querido acompañar al equipo de búsqueda dado que estaba preocupado por la alondra, fue dejado atrás, empero, no les culpaba; ahora no era de ayuda y con una muñeca que se oponía a cooperar, simplemente estorbaría a todos.

-Vas a hacer un agujero en el suelo si sigues así, Tsuna-kun –sus palabras espabilaron al castaño, recordándole que no estaba solo en aquel pasillo: Ryohei, Fran y Belphegor también aguardaban por noticias de los otros.

-Lo siento Kyoko-chan, es que me mata la espera –se sentó junto a la mujer.

-Necesitas distraerte en algo, ponernos angustiados no nos servirá de mucho.

-Pues este sentimiento de claustrofobia no ayuda –miró con recelo la mina, no sabía por qué pero tenía una sensación de molestia en sitios así; con el tiempo había controlado su aversión mas no significaba que hubiese desaparecido. –Es una suerte que sepas mucho por tu padre, me refiero a las minas y todo eso.

-No sé gran cosa –se encogió de hombros –todo es gracias a las pláticas de mi padre y a que lo he acompañado a la antigua mina de Namimori.

-¿Mina? Namimori no tiene una mina –espetó Tsuna.

Kyoko no se sintió ofendida por haber sido contrariada, sonrió negando suavemente su cabeza. – Verás, aunque no muchos lo saben, Namimori contaba antes con una mina de donde se extraían recursos y mi padre hizo estudios en el sitio para ver si aún quedaba mineral que explotar.

-No lo sabía.

-Namimori tienen una historia bastante peculiar, hace un año hice un reporte de ello para la materia de ciencias sociales –Tsuna torció los labios al recordar el famoso proyecto final de aquella clase, fue una de sus pesadillas por todos los requisitos interminables. –Namimori significa "Bosque de olas" [ii] ¿cierto? –Recibió un asentimiento –pero es raro ese nombre porque no precisamente nos encontramos tan cerca del mar ¿verdad? –vio como la castaña se entusiasmaba de explicar la crónica elaborada. –Namimori era bastante diferente al inicio del periodo Edo [iii]. Era próspera gracias a la pesca y a los extensos cultivos de arroz alrededor del lago –vio la cara de escepticismo del castaño –claro, porque justamente donde se encuentra el centro Namimori alguna vez fue la cuenca de un lago. A decir verdad, la aldea de Namimori se encontraba más al norte, muy desplazada de la ciudad que conocemos hoy en día. Un día, un comerciante encontró un yacimiento de cobre y no dudó que eso haría que la aldea alcanzara un gran progreso generando fortuna del filón, sin embargo, aquella veta se encontraba en la misma montaña donde se ubicaba el templo local; te puedes imaginar lo indignados que estaban los sacerdotes y monjes con semejante proposición. La disputa fue acrecentándose hasta llegar a oídos del Shogun, Ieyasu Tokugawa, quien sin duda apoyó a la facción que estaba al favor del crecimiento y auge de Namimori.

-Ieyasu Tokugawa… –fruncía el ceño y es que era su historia y debía saberla, pero poco podía recordar del primer regente de Tokugawa –si es así entonces ¿porqué no se menciona mucho en la historia?

-Bueno, eso es por lo que ocurrió después –continuó Kyoko. –Las cosas comenzaron ir bien con la nueva y creciente industria minera, pero cuenta la leyenda que la deidad de aquella montaña enfureció por el agravio, y en castigo hizo que el lago se fuera secando con el pasar de los años; al necesitarse agua para la industria, los trabajadores no tuvieron más opción que trasladar el centro de extracción más cerca de la albufera y obviamente la población se vio reducida rápidamente. Finalmente el yacimiento de cobre no era tan grande como se estimaba y en menos de veinte años la mina fue clausurada. Los aldeanos, al verse sin su principal fuente de ingresos y habiéndose acostumbrado a la riqueza, no pudieron más que suplicar a su dios para que les regresara la bendición del antiguo lago ahora casi inexistente. Sus rezos nunca fueron escuchados y el majestuoso lago terminó por reducirse a un arroyuelo, apenas merecedor de llamarse río.

-Sorprendente, no conocía todo aquello –lo admitía, la historia nunca era lo suyo pero Kyoko lo explicaba de una manera tan fácil que podía seguirle el hilo de la narración.

-Pero no es todo. Pasó mucho tiempo hasta que por fin el dios decidió reconciliarse con los moradores de esas tierras quienes no habían abandonado la oración con la esperanza de ser escuchados. El lago nunca volvió pero la aldea no desapareció o eso cuenta el folklore.

-Supongo que fue una pena para los lugareños –suspiró.

-Ya te lo podrás imaginar…

Antes de retomar la clase de historia, ambos fueron interrumpidos por la reciente pelea que se llevaba a cabo enfrente de sus ojos.

-El príncipe es un genio, sapo idiota.

-Claro sempai, sé que sus estúpidos delirios de realeza le impiden ver la realidad –y por enésima vez, su gorro/cabeza recibió la lluvia de cuchillos de Belphegor. Completamente inmutable y con el rostro aburrido dijo –debería buscarse otros pasatiempos, sempai.

-Cállate, yo no recibo órdenes de la plebe –seguía haciendo uso de su diana humana para desahogarse; aquel crío que le había tocado por master era irritante.

-Vamos chicos, pueden lastimarse –trató de mediar Tsuna algo nervioso.

-Ushishi~ si quieres evitar que diseccione esta rana entonces tú serás el siguiente –el castaño tembló ligeramente al percatarse de aquella aura negra que rodeaba al rubio; se preguntó por la seguridad de Fran teniendo a un servant así, aunque no estaba en condiciones de hacerlo, su propia muñeca era bastante similar (rogaba que no fuese peor).

-¡No peleen al extremo! Todos somos compañeros –no hacía falta decir quien había proferido ese ensordecedor bramido.

-Yo no peleo, el príncipe idiota se quejaba porque estaban tardando los demás; no querer ir por holgazanería, sempai en verdad es un inútil –negó reprobatoriamente mientras al otro se le hinchaba la vena. Era el fin de esa estúpida rana, estaba decidido.

Su pésimo humor se traspasó de manera tenebrosa para los presentes, tanto que Fran casi podía visualizar las macabras ideas del rubio: le cortaría la garganta o tal vez lo obligaría a tragar mil navajas; como sea, eso no pintaba nada bien.

-Su aura asesina es bastante molesta ¿Puede alejarse? –Tsuna se preguntó si el de cabello esmeralda carecía de sentido de supervivencia porque no hacía más que añadirle leña al fuego.

-Cuando acabe contigo no quiero volver a visualizar el color verde en toda mi vida –amenazó completamente irritado de aquel rostro impávido y aquellos orbes estáticos.

-Siento contradecirlo sempai, pero por donde quiera ver hay bastante verde a su alrededor –señaló a la pared que se encontraba a su espalda.

Todos miraron con curiosidad y efectivamente vislumbraron como una sección del muro estaba tapizado con un mineral de coloración verdosa; no hizo falta aclarar que aquella observación encrespó más a Belphegor y hubiera arremetido contra el sarcástico crío si no tuviera las manos de Ryohei deteniéndole.

Tsuna miraba intranquilo esperando que el rubio no se librara del agarre del boxeador.

-¿P-pero no les parece un mineral precioso? –trato de desviar la atención.

-¿Qué parte lo es? –su vena era aún más notoria.

-¡Hiiiii! –si las miradas matasen ya estaría veinte metros bajo tierra. Agradeció mentalmente que el hermano mayor fuera bastante fuerte.

-Creo que es malaquita –dictaminó Kyoko interrumpiendo el acto, completamente ajena al conflicto con sus compañeros –es el único mineral que conozco que tiene este aspecto –pasó su mano por la pared.

-Veo que conoce mucho sempai –se acercó el de sombrero de rana.

-Solo lo básico. Lo único que sé es que este mineral es un carbonato y se considera semiprecioso, aunque en la antigüedad se usaba como colorante –un pensamiento siniestro pasó por su mente al recordar algunas clases de química –… además de que está compuesto casi en su mitad por cobre.

-¿Qué ocurre Kyoko? –preguntó su servant alarmado por la expresión de la menor.

-Necesito que me ayuden a buscar si hay un mineral de color rojo –pidió alterada.

Su rostro angustiado calló cualquier queja y las peticiones por una explicación que aclarara su reacción; claramente la mujer sabía algo que ellos no y no parecía ser algo bueno. Aceptando la labor, los cuatro pares de ojos fueron esculcando cualquier rincón en el paredón tratando de localizar lo estipulado.

-¡Kyoko! ¡Esta pared tiene ese tono y brilla al extremo! –anunció el boxeador.

Tsuna observó a la castaña estremecerse y pronto sabría la razón. El castaño no era experto pero también pudo corroborar las palabras del boxeador, la tinción era escarlata y aquella apariencia lustrada no era por la humedad que recorría las rocas.

-Esta es cuprita, no hay duda en ello –murmuró una vez había inspeccionado la pared –es un mineral secundario que se forma en la zona de oxidación de los depósitos de cobre.

-¿Eso que significa Kyoko-chan?

-En esta mina se extraía cobre –ahora reconoció el mineral en la pared y miró aterrada al resto de sus compañeros que esperaban por las noticias. –Las señales de radio son obstruidas por los metales si hacen contacto con tierra. Si aún queda restos de cobre ¡Jamás podrían comunicarse con nosotros!


-Una jaula de Faraday es una pantalla eléctrica, una superficie conductora que rodea un espacio hueco impidiendo las perturbaciones producidas por campos eléctricos externos. Los metales, en especial el aluminio y el cobre, impiden que la radio capte las señales electromagnéticas que transporta la señal –explicó Shôichi al exasperado Gokudera que no podía lograr hacer contacto con el resto.

-Es cristiano por favor –pidió el moreno que blandía su espada tratando de detener los incesantes ataques del cuervo eufórico por la batalla.

-En pocas palabras estamos por nuestra cuenta –maldijo su suerte el albino mientras disparaba aquel cañón otorgado por Tsuna a las piernas del que se hacía llamar James. Era una suerte poseer buena puntería aunque su ayuda poca cosa podía hacer.

Crow no se echaba atrás aun combatiendo contra Yamamoto y Gokudera con las cuchillas que emergían de sus antebrazos; mientras tanto, Byakuran y Reborn colaboraban entre sí para derrotar al escurridizo Ginger, quien parecía más enfrascado en disfrutar de aquella irritación reflejada en los ceños fruncidos de los adultos.

El mago surcaba los aires evitando cualquier ataque que el par elaboraba. El albino, el único que podía equiparar su habilidad de vuelo, disparaba de su anillo cúmulos de energía que manifestaban la silueta de dragones blancos, mientras que el azabache desvelaba su magnífica habilidad para el tiroteo desde el suelo, sin embargo, ninguno de sus embates lograba conectar con el niño.

-Apenas lleva un rato en escena este niño y ya siento que quiero rellenarlo de plomo –comentó con cierta pesadez en su tono sin dejar de disparar.

El albino soltó una risotada por el comentario del hitman. –No te culpo Reborn-kun, es el típico crío toca pelotas –sonreía como de costumbre, pero se traslapaba su escocimiento.

-"Cuando habla de esa manera, en realidad está molestó" –pensó el pelirrojo desde su sitio seguro y privilegiado preocupado por su servant.

A pesar de haber iniciado la batalla hace tiempo, en ningún momento pudieron sentir que tuvieran ventaja sobre el enemigo.

–Agradecería que te estuvieras quieto –volvió ha atacarlo con su dragón blanco.

Ginger nuevamente evadió con una sonrisa la ofensiva del de ojos púrpuras.

-Mucho alarde pero solo te la has pasado huyendo de los ataques –le espetó el de fedora.

-Ingenuos, pero qué ingenuos –afrontó los disparos interponiendo su capa. –Es fácil para mí anular sus ataques, el que no lo haga no significa que con sólo eso puedan vencerme. Aún queda tiempo antes de ponernos serios así que no me decepcionen tan pronto.

-Ese bastardo con complejo de Harry Potter –masculló Gokudera. –Teme… ¡Fumito! ¿Aún no acabas? –reclamó al hombre que se encontraba a sus espaldas.

-Estoy dándome prisa, no es sencillo renovar los brazos de Sei-chan –le daba tratamiento a su muñeca la cual carecía de sus dos miembros y tenía agrietada parte de su pecho. –Como sea, solo procuren cuidarse de ese misterioso ataque de Crow.

Gokudera chasqueó molesto los labios. Recordar aquel extraño movimiento del moreno al que combatían le hervía la sangre. Decir que se habían salvado por poco no era exagerado, solo había que mirar el estado en que quedó la muñeca del castaño con aquella acometida y es que no se explicaban lo que habían visto.

Escasos momentos de que llegaron a socorrer la alondra, el hombre del parche comenzó a crear una guadaña, pero a diferencia de las demás, ésta surgía de la parte superior de la mano derecha… en un instante había cortado a los que se encontraban más cerca; Byakuran y Reborn reaccionaron a tiempo ante el peligro y evitaron el golpe; las heridas Yamamoto no eran tan graves como los que peor suerte se llevaron: Sei y Hibari; la primera perdió sus brazos y su esternón fue dañado, la alondra en cambio, perdió sus piernas desde la altura del muslo y una de sus manos. Por sino fuera poco, el agujero que le había hecho la nube al moreno ahora solo era una mancha superficial de sangre seca sobre su torso.

-Descuiden. Me emocioné tanto que terminé usando mi Inbijiburu Burakku [iv]. Quiero disfrutar un poco más así que no lo volveré a usar o sino terminaría en un santiamén–anunció haciéndole difícil la labor a Yamoto. –Eres hábil mocoso, pero tus llamas aún son inmaduras.

-¿A qué te refieres? –preguntó con tono extenuado; se había alargado tanto la pelea que ahora se encontraba agotado.

-Si no lo sabes, no tengo la intención de decírtelo –los movimientos del cuervo eran más salvajes y certeros, parecía estarse aburriendo de la estancada situación.

A pesar de la conveniente ayuda de su master, era él quien recibía los incesantes ataques. Pronto fue despedido por una patada que lo impactó en la pared más cercana.

Suspiró frustrado. –Su amigo me dio más pelea solo, son patéticos –miraba al techo de la bóveda con algo parecido a decepción.

Luego miró en dirección a la salida donde se encontraban los masters seguros y las muñecas mutiladas. Pudo sentir la intensa mirada de la alondra mal herida e inmovilizada, aquellos ojos trataban de hacerle traspasar aquel resentimiento y el escozor que sentía.

Pudo distinguir aún a esa distancia la pesada respiración, sin embargo, la nube era recia a mostrar debilidad en su temple; pobre desdichado, si no recibía atención de su amo entonces no duraría mucho… un gran desperdicio si le preguntaban.

-¡HIBARI-SAN! –resonó haciendo eco en las rocas.

Todos volvieron su vista por unos instantes antes de reanudar sus respectivas batallas, principalmente por dos razones: la primera, no podían darse el lujo de distraerse con tales oponentes; y la segunda, porque se percataron de aquella expresión de horror en aquel rostro tras ver el estado del pelinegro.

-H-herbívoro ¿Qué haces aquí? –no pudo disimular la terrible extenuación en su voz y estaba seguro que aquel inútil no era tan torpe como para no percatarse de ello.

-¿Q-qué te ha pasado? E-estás… –habló con voz trémula y entrecortada.

-No necesito de tu ayuda –rechazó cualquier gesto de preocupación del castaño, aunque este estaba demasiado pasmado como para atender a reclamos.

Irremediablemente recordó aquel suceso al observar al moreno sin sus piernas. El remolino de imágenes inundó su cerebro y en un intento de parar tan terrible secuencia, se tomó la cabeza con las dos manos.

-¿Herbívoro? –no era preocupación, empero, cualquiera se desconcertaría tras ver aquella mirada que solo tenían aquellos que se topaban con sus peores miedos.

"¡Tú me lo has arrebatado todo! ¡Miserable deberías morir!"

Aquella frase se enterraba como puñal en su pecho sin dejarle respirar, era muy doloroso, tanto que las lágrimas se galoparon al borde de sus párpados, amenazando con desbordarse y romper aquella promesa que se hizo: ¡Un asesino no merece llorar!

-Perdóname onii-san –se disculpaba confundiendo aún más al moreno tendido frente a él.

Pronto sintió un tacto frío en su mejilla que le hizo volver a la realidad. Por fin pudo renfocar su visión para toparse la pálida mano del prefecto tratando de tocársela con un tremendo esfuerzo, ya que la máscara de la inquebrantable y poderosa nube ahora se desquebrajaba dejando sólo a una alondra que agonizaba lentamente.

-¿H-Hibari-san? –llamó temeroso, mas no por la reacción del pelinegro, sino por el dolor que reflejaban sus ojos.

Entró en pánico en cuanto aquella mano cayó el suelo y sus ojos se cerraron pesadamente. Aunque trató de sacudirlo sin importarle recibir un puñetazo por perturbar su descanso, los párpados de la nube no cedían a pesar del zarandeo.

-¡Hibari-san! ¡Abre los ojos! ¡Hibari-san! –algo no estaba bien, su instinto le dictaba aquello.

-¡Dale de tus llamas! –le recomendó Fumito quien aún se encontraba en labor.

-¡No puedo! ¡Aún no he sellado el pacto! –le contestó casi al borde de la histeria.

-¡Masakaki! ¡MASAKAKI! ¡MASAKAKI! –Llamaba ahora Shôichi para recibir el preciado conocimiento de su Virgilio, mas el silencio fue su única respuesta –debe estar por aquí.

Algo le indicaba que su guía no se encontraba visualizando ese escenario por lo que tomó una decisión. Sin esperar a que se dignara en aparecer el de sombrero de copa, el castaño tomó el maltrecho cuerpo del pelinegro, echando todo el peso en su espalda.

-Este lugar es peligroso y Masakaki no está aquí, iré a buscarle –afirmó el castaño mientras cargaba el cuerpo de su muñeca. –Irie-san, me encargaré de sacar a Kyoko ahora que conocermos la ruta –prometió antes de partir, ignorando las peticiones del de lentes.

-Tsuna-kun –murmuró viendo como su figura desaparecía al dar la vuelta por los pasajes; pronto tendría que redirigir su atención nuevamente a la batalla.

Un repentino estallido resonó en el lugar por lo que primero se aseguró del estado de Byakuran, por ello no podía dar crédito al verle malherido el hombro del albino.

-¡Byakuran-san! –se vio tentado a correr a su lado, sin embargo la mirada que le dirigieron aquellos ojos purpúreos fueron suficiente aviso como para desechar aquella suicida idea.

Una vez evitó que Shôichi cometiera un terrible error ahora se concentró en las arañas que estaban posadas sobre la piel de su brazo. Aquel niñato le había insertado aquellos arácnidos, aunque no sabía discernir el cuando. Debía hacer algo dado que aquel niño parecía tener más de esas cosas para fastidiarlo.

-Aquellos huevecillos que les introduje, eclosionarán al chasquido de mis dedos; también va dirigido para ti, señor hitman. Solo se necesita una pequeña estimulación de la llama del sol para que emerjan de su interior y exploten ¿no es divertido?

-Mocoso… –los tenía en su mano. Si le atacaba, denotaba; si se quedaba sin hacer algo, también sería denotado.

-No se preocupen, dentro de poco terminaré con su sufrimiento. Aunque es una vergüenza que terminen así ¿y se hacen llamar servants?

-Ginger, no te sobrepases.

-Descuide sempai, estos dos no son problema –aquello hizo hinchar cierto par de venas. –Además solo faltan cinco minutos para el acto final –anunció a la concurrencia quienes se pasmaron con la noticia.

Sólo cinco minutos…


-Masakaki ¡RESPONDE MASAKAKI! ¿Dónde ESTAS? –respiraba pesadamente por gritar con tanto brío y también por el esfuerzo físico.

No sentía ningún movimiento de su muñeca, aunque no sabía a ciencia cierta que esperar, después de todo una muñeca no necesitaba respirar, lo que volvía aquella situación más desesperante.

-Tsunayoshi-kun –le susurraron justamente detrás de su oído, provocando que el castaño pegara un grito y retrocediera por el susto. –Lo siento, no era mi intención asustarte –sino fuera porque Tsuna tenía cosas más importantes que pensar entonces se habría percatado de la sonrisa que trasmitía un "quería jugarte una jugarreta, no pude evitarlo".

-¡Masakaki! ¡Hibari está…! ¡No se mueve! –hablaba con voz entrecortada mientras sostenía el maltrecho cuerpo en su pequeña espalda.

-Ha agotado sus propias reservas de llamas de última voluntad, no tardará en desaparecer el alma de tu muñeca –contestó sin inmutarse por la preocupación de Tsuna quien parecía que en cualquier momento echaría a llorar.

-¡¿C-cómo puedo salvarlo?! –No, no podía dejarlo morir, no deseaba ver fallecer a más personas frente a sus ojos nunca más – ¡Por favor! –poco le importó el verse patético mientras le suplicaba al Virgilio.

-No puedes hacer nada para salvarlo. Él mismo se opuso a sellar el contrato con su propia voluntad así que no puedes darle de tus llamas para que el sane –vio la desesperación en los ojos del castaño.

Le era particular a Masakaki aquella genuina preocupación que mostraba Tsuna por su muñeca y claro, el castaño no había congeniado lo bastante como para entablar un lazo fuerte con la alondra, aunque ésta ya existía desde mucho antes.

Nunca sabrá a que atribuir el hecho de haberle dicho una forma para salvar a Hibari y sinceramente, quizá solo se trató de un momentáneo capricho.

-… aunque existe otra forma –comentó divertido al ver de vuelta el brillo en aquellos ojos avellanas. –No debería decírtela, y quizá sea pésima idea siquiera el comentarte el método –su mirada se ensombreció alertando al otro que hablaba en serio –puedes forzar un lazo con Hibari y convertirlo en tu servant pero el precio será un terrible sufrimiento para ti y quizá puedas morir por ello.

-No me importa –contestó sin un atisbo de vacilación en su voz.

-Ya veremos si sigues con esa actitud en cuanto sepas de que se trata…


El pequeño se encontraba completamente complacido viendo como aquellas diminutas bombas le proporcionaban dolor a los servants frente a él. Lo estaban resistiendo bien, aunque quería seguir escuchando los alaridos de sus víctimas.

-Vamos, la diversión aún no se ha terminado –pedía con un deje de perversión en el infantil rostro. –Griten más para mí –hizo detonar algunas arañas provocándoles daño.

Más que sentir dolor podían sentir el daño a sus almas, una terrible opresión en su pecho, similar al sentimiento de sofocación que te impide respirar.

-Resiste –le susurró al albino aunque no se encontrara en mejores condiciones.

-Lo sé.

-¿Qué tanto murmuran? –chasqueó sus dedos haciendo estallar más de esas pequeños explosivos.

Por su parte, a pesar de estarse tambaleando, Yamamoto aún empuñaba la espada enfrentándose con Crow, negándose a dejarse vencer por el cuervo.

-Esa es la actitud, pensé que te desmoronarías después de cortarte tanto. Pero ya me he cansado de ti –su tono de voz se hizo grave avisando al otro que ya no se contendría e iría serio.

-Esto es malo –dijo con su característica sonrisa despreocupada.

-Es hora de terminar esto –se abalanzó contra el espadachín dispuesto a reclamar tal vez su cabeza o como mínimo, partirle el cuerpo en dos.

Tan abstraído estaba en sus pensamientos por cortar aquel cuerpo que apenas se percató de aquel ataque de llamas tormenta que lo tenían por objetivo. Gracias a sus buenos reflejos pudo evitar el ataque, pero se encontraba algo desorientado por la naturaleza de la arremetida; no podía haber sido el de cabellos plateados, sus ataques eran algo parecido a pequeños proyectiles y el previo asalto había tenido forma de filosas cuchillas.

Pronto vio a la autora de aquella ofensiva. Por su parte, Sei se colocó al lado de Yamamoto.

-Gracias, te estábamos esperando –le dijo aliviado, aun recibiendo un incómodo silencio de la mujer. –Te lo encargo un momento, necesito hacer algo antes –sin más salió en dirección del otro enfrentamiento dejando al par solos.

-¡No escapes cobarde! –le recriminó Crow, mas antes de salir tras el moreno, la figura de la pelinegra vestida de kimono se interpuso en su visión. –Fuera de mi camino, no quiero pelear contra ti.

Pero no parecía importarle a la de ojos azules quien comenzó un incesante ataque. Esquivaba diestramente las cuchillas desviándolas con sus abanicos metálicos; ella también era una especialista en peleas de cuerpo a cuerpo por lo que profirió unas patadas que el cuervo apenas fue capaz de esquivar.

El hombre de pronto guardó distancia de la mujer y Fumito se percató de esto; parecía nervioso pero no sabía a qué atribuirlo.

-E-ese traje es peligroso, c-cámbiatelo –tartamudeó completamente rojo.

Sei viró la cabeza confundida por la descripción a su vestimenta: era un sencillo kimono corto blanco… por donde sea que lo vieras no podía detectar aquello que el moreno denominaba "peligroso".

-U-una dama no d-debería comportarse así mostrando todo ¡Se más decorosa! –Ahora le costaba un poco reanudar el ataque a semejante hombre torpe con el género femenino -¡Tu cuello está demasiado escotado!

Bien, la simpatía le duró muy poco.


-¿Ya se cansaron? –pregunto aquella irritante voz.

-¿Tú lo has hecho~? –preguntó el albino lo que le ganó otra detonación.

-Veo que no –comentó aburrido. –Bien, creo que ya es hora que termine con esto. Ya me siento hastiado de repetir lo mismo –elevó sus mano anunciando el inevitable final.

-¡ESPERAA! –gritaron a su espaldas.

Se sorprendió de ver al oponente de Crow dirigirse hacia ellos con su katana en mano.

-Ingenuo, muy ingenuo ¿Piensas que estas en condiciones para enfrentarte a mí?

El espadachín no detuvo su avance logrando encender una vez más sus llamas azules.

-Rondine di Pioggia –lanzó el ataque mas no acertó en el niño.

El ataque golpeo el techo y se desencadenó en una pequeña brisa.

-¿Tanto te ha golpeado Crow como pare que te falle la vista? Es una lástima que no puedas salvar a tus amigos… quizá no –sonrió tronando los dedos con aire triunfante.

Pasaron los segundos y ningún sonido se escuchó de las arañas que esperaban por explotar.

-¿Qué pasa? –volvió a intentar a tronar los dedos pero sus armas no funcionaban.

-No te apuntaba a ti –confesó agotado. –Esta lluvia tiene el elemento de la lluvia: tranquilidad.

-Eso significa… –volteó para confirmar sus sospechas y en su lugar recibió un disparo en su pecho.

-Significa que tus arañas son inútiles –ahora era el asesino quien disfrutaría mucho torturar a Ginger. –Tú pierdes.

Estaba asombrado por lo rápido que habían cambiado las cosas… y tal vez lo estaría mucho más sino fuera por un detalle que pasaban por alto.

-Es una lástima que su tiempo haya acabado… –sonrió augurando nada bueno –nosotros ganamos.


Su rostro demudado observaba el semblante de Masakaki quien sonreía ladinamente tras hablarle de las estipulaciones que había en caso de aceptar el nuevo contrato. Era un tema demasiado delicado y que no debía ser tomado a la ligera, pero carecía del tiempo como para reflexionar aquella dura decisión.

-Date prisa, tienes menos de tres minuto para llevar a cabo el ritual o sino será demasiado tarde para salvar a Hibari-kun –no daba prórroga aún con la agonía de Tsuna quien se debatía internamente.

Quería salvar a la nube, no mentía en ello, pero el problema era las consecuencias. Sufriría en carne propia el dolor de su muñeca y estaba seguro que aquello sería un terrible tormento… no, él ya había pasado por algo sumamente doloroso, un pecado le mortificaba tanto el alma que día y noche rogaba por un castigo lo suficientemente cruel para salvar su alma. Tal vez el cielo finalmente había escuchado sus plegarias por lo que no debía pensárselo mucho.

-Masakaki ¿me prestas un cuchillo? –pidió con tono solemne y digno, mientras el mencionado le acercaba la herramienta que necesitaba; veía emocionado por el desenlace de las cosas y quizá eso se volvería mucho más interesante más adelante.

-¿Estas seguro? –no era que le importara, solo quería ver si efectivamente había determinación en aquellas palabras. Lo que vio reflejado en aquellos orbes le dejó momentáneamente mudo…

-Hibari-san será mi servant, me rehúso a dejarle morir –contestó llevándose el arma a su palma izquierda.

Era como revivir aquel episodio cuando recién había llegado a ese espeluznante lugar; miró con ironía aquella cicatriz casi imperceptible, dispuesto a reabrirla por el pelinegro frente a él. La sangre comenzó a brotar de la herida acunándose en la base para después llevar la mano a los labios del castaño.

Una vez succionado el vital líquido, lentamente se acercó al pálido rostro de Kyoya. Un rastro de carmesí se escurría por su comisura lo que manchó la impecable camisa del prefecto, seguro sería regañado por eso.

Se preguntó el por qué hacia tanto por alguien así, y era un misterio que tal vez no quería saber a pesar de estar cortando su línea de vida, y no se refería sólo a la estría de su mano…

Sin perder más valioso tiempo le besó para darle de beber su sangre, sellando el futuro de ambos.

Fin del capítulo.


Toma falsa #1

Los cuerpos cayeron desplomados al suelo tras que el cuervo efectuara aquel siniestro ataque. La pelinegra miraba atónica sus brazos faltantes, mientras la alondra maldecía por no poderse poner de pie ahora que sus piernas habían sido mutiladas.

-Muy bien, quiten a los heridos del lugar –pidió Crow dándole el espacio al resto para que trasladaran a los lesionados.

-"¿E-es una buena persona?" –todos se hicieron aquella pregunta mental.

No supieron como catalogarlo tras ese gesto de consideración.


Toma falsa #2

-U-una dama no d-debería comportarse así mostrando todo ¡Se más decorosa! –Ahora le costaba un poco reanudar el ataque a semejante hombre torpe con el género femenino -¡Tu cuello está demasiado escotado!

Bien, la simpatía le duró muy poco.

Volvió a comenzar su ataque y en un inesperado movimiento, Crow desgarró la parte superior de la vestimenta de la morena. A pesar de tener cubierto el pecho con unas vendas, fue más que suficiente para que el otro enrojeciera de golpe.

-T-toma –le acercó su chaqueta negra –c-cúbrete con esto.

-¿Irán a estar bien? –preguntó Irie desde su lugar.

-Creo –contestó Fumito.


Toma falsa #3

-Masakaki ¡RESPONDE MASAKAKI! ¿DONDE ESTAS? –respiraba pesadamente por gritar con tanto brío y también por el esfuerzo físico.

No sentía ningún movimiento de su muñeca, aunque no sabía a ciencia cierta que esperar de ella, después de todo una muñeca no necesitaba respirar, lo que volvía aquella situación más desesperante.

-Tsunayoshi-kun –le susurraron justamente detrás de su oído, provocando que el castaño pegara un grito y retrocediera por el susto. –Lo siento, no era mi intención asustarte.

-¿Dónde estabas? ¡Te he buscado todo este tiempo! –rápidamente le reprochó.

-Lo siento, tenía asuntos importantes.

Tsuna miró como la pierna de Masakaki trataba de deshacerse con disimulo de un pedazo de papel higiénico pegado a su zapato.

Por salud mental y porque estaba más preocupado por Hibari, decidió dejar pasar aquella curiosidad que rogaba por saber si alguien como el sombrerero también tenía necesidades básicas como el ir al baño.


N/A:

No se a ustedes pero esta canción me encanta, y era de esperarse por quien la canta:

Voices Yoko Kanno

watch?v=8EsuluStTBk

No debería decirles esto, pero la letra será significativa para más avanzado el fic.

He integrado nuevos personajes, Luce quien tendrá un importante rol y mi OC, quien también ayudará -a regañadientes- a nuestros amigos, además de los villanos en turno. No sé a ustedes pero a mi me cae mal a Ginger así que no esperen que aparezca de nuevo (sonrisa siniestra). También tenemos a Senji Kiyomasa de Deadman in Wonderland (por si no lo conocían) ¿qué puedo decir? Me encanta esta historia, bien goresca… además que el tipo es uno de los pocos chicos no bishoujo que me gustan, todo un macho =w= ejemmm como decía, me encanta este personaje y dije ¿porqué no?

Tampoco deberían dejarse llevar por la primera impresión del juego que di al principio del cap, puedo salirles con una sorpresita jojojo.

Para quienes tachaban a Kyoko de inútil pues ahora ya no se podrán quejar. Sinceramente este personaje no me gusta ni me disgusta, es muy plano para mí, aunque creo que por eso muchas podemos darle la personalidad que queremos, y es precisamente esta la que quiero para ella (además ya la maté en otro fic por lo que debo de darle algo de protagonismo a la pobre ¬¬).

Antes de pasar a los agradecimientos especiales quisiera aclarar algo.

JAMAS ME MOLESTARÉ POR LAS CORRECCIONES O CRÍTICAS QUE ME HAGAN.

Es más, les agradecería infinitamente porque eso es lo que me ayuda a mejorar y perfeccionar mi estilo de narración, por lo que siéntanse libres de hacerme notar las metidas de pata en la ortografía, cambios en palabras o hasta la ausencia de la más insignificante coma (excepto en las notas de autora, ahí déjenme ser un desastre XD).

Agradezco sus alertas y reviews con todo mi corazón, también a las lectoras ninjas que pasan solo para leerme.

Uta Koi: tendré algunos momentos en los que tendré que hacer hiatus, si no fuera por la universidad escribiría mucho más (suspiro) pero jamás abandonaría un fic.

Kai-Dancel: ya no meteré más personajes de otras series, pero es que me era difícil imaginar a los personajes de KHR con las circunstancias que imaginé para estos seis personajes, además están sobre pedido lo siento u.u pero son mangas altamente recomendables y la mayoría con gore jojojo ejemm, pero la verdadera cabecilla de esto ten por seguro que pertenece al mundo KHR. Muchas gracias nuevamente por leer aunque dado el tiempo tan largo, no me sorprendería saber que ya ni te acuerdas de esta historia T.T

bianchixgokudera25 : técnicamente aún no termina la semana… a no ser que cuentes el domingo como inicio de ésta ¬¬ cómo sea, gracias por seguir esta entrega y no matarme por la impaciencia U^^ ¿Quién es el hermano? ¿QUIEREN HACER APUESTAS? La historia de su familia digamos que está ligada a este embrollo pero no diré más (se muerde los labios).

Lauleed: si, Hibari es… Hibari =.= no hay mejor adjetivo para él. Gracias por decir aquello acerca de las escenas de acción, es que a veces me preocupo por si no se entienden y resulta confuso. Si te fascina un Tsuna torturado pues jujuju te sentirás feliz por saber qué tipo de contrato forjó con la alondra. Por ahora son 2 las unicas OC planeadas (Lian, Sei), los demás son personajes de otras series y es que me hicieron pedidos con los que no pude negarme. Muchas gracias por tu apoyo y espero sea de tu agrado este capítulo.

Ruby Kagamine: el dúo dinámico te envía saludos, aunque me encuentre solita =w= … Anna no baka! Me dejaste solita! Buahh (se recupera). Eso me recuerda, aún está vigente aquella oferta del final alternativo de Amargo presente? Haber si puedes darle un final decente porque no tengo mente para eso ¬¬ (suspiro).

Grace: espero no se me haya colado algún error pero no prometo nada, Anna ya no hizo la última revisión y seguramente habré cometido alguna metida de pata (suspiro). Perdón por la terrible espera en verdad lo siento. Te dejaré con la duda del hermano de Tsuna por un tiempo más, pero se abren las apuestas para ver quien acierta. Con respecto a tu segunda cuestión pues… (se muerde los labios).

Nikochan: bueno, espero haberle hecho justicia a la pobre Kyoko =w= pero bueno, pronto le tocará el turno de brillar. Lamento nuevamente la espera pero mi musa me abandonó, si me van acribillar háganlo con poco dolor TwT

Viany: espero no te hayas por vencida con esta historia, aunque no me sorprendería mucho… (aura de depresión) espero hayas disfrutado de ese 1827 y digamos que de aquí en adelante estarán juntos, en la felicidad y en la tristeza, en la salud y en la enfer… ejemm eso no XD

regeryentha scheidl: descuida, si a mi no me han matado (todavía) creo que sara-chan no lo hará… pero no puedo decir mucho de las lectoras TwT como mínimo espero una turba furiosa. Por cierto si puedes llamarme Kyo-chan ^^ no me molesto, enserio, mientras no me llames con cierta beta… espero leerte que también has pausado y esperaba ¡Qué demonios! … aunque no soy nadie para hablar ¬¬

Bueno me despido. Primeramente llegará Borderland o Shadows of Judgment, y tras publicar estas dos seguiré con Ojos Ajenos y retomaré este fic, así que les pido paciencia. Créanme que ya quisiera tiempo para escribir porque quiero pasar a las siguientes sagas de los cuatro fic pero con este ritmo es malo impacientarse.

Lento pero seguro, los sacaré.

Chao chao ^^

Aclaraciones:

[i ]Santiago es un nombre jacobeo, es decir que su raíz es el nombre Jacob...
A partir de éste se obtienen otros nombres variando un poco su pronunciación o anteponiendo y quitando el adjetivo san... entro otros son nombre jacobeos: Jacobo, Jacob, Jaime, James, Tiago, Diego, Santiago...

[ii] Corríjanme si me equivoco pero Nami=ola y Mori=bosque.

[iii] El período Edo (江戸時代 Edo jidai?), también conocido como periodo Tokugawa (徳川時代 Tokugawa -jidai?) es una división de la historia de Japón, que se extiende desde 24 de marzo de 1603 hasta 3 de mayo de 1868.

[iv] Invisible Black, ese es el nombre del ataque de Senji ¿Ingles o español?