Capítulo 4

Las calles londinenses se encontraban muy transitadas a esa hora del día, aunque eso no era problema para él. Por lo general, solían llevarle privadamente al lugar o mandaba a alguno de sus hombres por él, pero esta vez era distinto. Quería ir personalmente en todos los sentidos, lo que descartaba el coche o a cualquiera de su personal. No los necesitaba.

El lugar a donde exactamente se dirigía era a la Universidad de Gressenheller, donde en tiempos anteriores había conseguido la bacante como el profesor más joven de la carrera arqueológica. Ahora, más que una Universidad, era un centro de investigación. Junto con Dimitri, había decidido usar el lugar para los experimentos de la máquina del tiempo. Un lugar idóneo y amplio.

La gente a su alrededor se sorprendía de verle allí, pero le dejaban paso en silencio mientras bajaban la mirada sin decir nada. Una persona en concreto se echó a temblar al reconocerle por su sombrero, se puso aun más nervioso y finalmente huyó. No pudo darle menor importancia.

Abrió la puerta hacia el edificio, donde inmediatamente tuvo una vista amplia del portal que lo conduciría a cualquier tiempo. El equipo de Dimitri se encontraba trabajando en los detalles y asegurándose de que todo fuera como debía ir. Después de todo, la máquina prácticamente estaba terminada.

Moviendo con elegancia su bastón en su mano derecha, se acercó a Dimitri, que parecía observar interesado un tablón de anotaciones. Realmente no necesitaba al hombre frente a él...o al menos no lo necesitaría una vez terminara el proyecto. Dimitri solo era un obsesionado en regresar al Pasado para liberar de su terrible destino a su amada Claire. Tan obceco en ello, que ni siquiera se daba cuenta que tenía pensado eliminarle una vez ya no lo requiriera para nada.

Claire...Prefería no recordarla ahora. Solo era una parte de su Pasado que se había marchado con él, de forma indirecta. Y tampoco debía criticar demasiado a Dimitri. Después de todo, él también tenía sus propias maquinaciones.

Se acercó a la mesa donde trabajaba el anteriormente nombrado y, sin pedirle permiso, tomó la tetera que en ella se encontraba y se sirvió un té. Tomando la pequeña taza y dando un leve sorbo a esta. Cuando terminó, sonrió desinteresadamente.

-Veo que sigues teniendo el mismo mal gusto...-comentó y dejó la taza en la mesa con suavidad.

Dimitri terminó de apuntar un par de cosas y le observó de reojo.

-Podría decir lo mismo. -volvió su vista al tablón- Sobre tu hipótesis, estabas en lo cierto...

Layton sonrió con arrogancia.

-Siempre lo estoy.

Su teoría daba a conocer que no solo había un futuro o un pasado. Sino que había distintos de cada uno de ellos y las posibilidades eran infinitas. Pues cada futuro, pasado o presente era solo un cambio en la opinión, decisión o razón del que se hallaba en ella.

El otro, no pudo evitar fruncir el ceño. Normal que lo estuviera. Era, o al menos fue, Hershel Layton. Podía haber cambiado física y psicológicamente en personalidad, pero su inteligencia y perspicacia seguía siendo la misma.

-Pues para estarlo siempre, no lo estuviste el día del "incidente". En mi opinión, creo que todo esto es absurdo...¿Realmente crees que puedes ir, no al pasado, sino a un pasado para rectificar en alguien y traer a esa persona aquí? ¡Podrías provocar un agujero en el tiempo! Esa persona viene de otra línea temporal muy distinta a la nuestra, pues se trata de vivir ubicado en un tiempo que aquí no ha existido jamás y-...

-Nadie ha pedido tu opinión, Dimitri. -le cortó con brusquedad y firmeza el antiguo profesor, haciendo callar al nombrado.

Este observó a Layton algo confuso por la interrupción, viéndo como su ceño se encontraba fruncido y supo que Monocle aun no lo había superado.

El "incidente". Hacía meses de ello, pero Layton se seguía culpando y no era por menos. Meses y meses donde el antiguo profesor había intentado recuperar a Luke. Habría resultado más sencillo si Emmy y Flora no hubieran intervenido. Aquel día Dimitri, a petición de Layton, le cedió a este la maquinaria suficiente para detener a ambas muchachas mientras este llevaba al chico con él. Claro que ninguno pensó en aquel detalle. El detalle de que Luke saliera huyendo por entre la multitud de las calles con Layton tras él. El detalle de que el muchacho cruzara aquella bifurcación sin mirar, abstraído de huir y estar lo más alejado posible de su profesor. Un detalle que Layton vio demasiado tarde y por primera vez en mucho tiempo se asustó, se preocupó.

Dejó de correr y vio como aquel coche a toda velocidad se dirigía hacia su aprendiz. Como si aquello pudiera detener lo que estaba a punto de ocurrir, alzó una mano hacía el niño que ya se encontraba bastante alejado de él.

-¡No, Luke! ¡Espera! ¡Ten cuidado!

Aquello hizo abrir en sorpresa los ojos de Luke y volteó a ver a Layton. Por primera vez, solo por una vez, no vio a Monocle Layton. Vio a su antiguo profesor. Un amable profesor que le observaba asustado y preocupado. Luke no pudo evitar sonreír.

-¡Profesor! -dijo y el nombre le resultó extraño. ¡Le había echado tanto de menos!

Pero fue ahí cuando se dio cuenta de aquel detalle. Del miedo en sus ojos y para cuando alzó la vista hacia el lugar indicado, el coche ya estaba frente a él.

-¡LUKE!

Pero fue tarde y Layton no pudo evitar permanecer con su mano alzada en un repentino shock. Porque lo que acababa de ocurrir frente a él no podía estar pasando. Era inconcebible. Y solo pudo regresar a la normalidad cuando le pareció escuchar el grito de una Flora que había intentado ir en ayuda del niño.

-¿Acaso crees que haciendo todo esto le regresarás? -le volvió a preguntar.

Layton, que había cruzado sus brazos y seguía con el ceño fruncido, le observó de forma intimidante.

-Esta conversación a terminado. -finalizó con firmeza y chasqueó los dedos solo una vez. En realidad, no necesitó más de una. Sus hombres, que tenían el trabajo encargado de vigilar el lugar e informarle, acudieron y tomaron a Dimitri de ambos brazos. Un Dimitri que quedó sorprendido y confuso.

-P-Pero, ¿qué-...-encaró al otro- ¡¿Qué significa esto, Hershel?!

-Monocle...Monocle Layton. -respondió con una sonrisa elegante.- Muchas gracias por tu ayuda en este tiempo, Dimitri. Pero tus servicios ya no son requeridos...por el momento.

Y con esa última frase, comenzaron a llevárselo, mientras intentaba forcejar.

-¡¿Q-Qué quieres decir?! ¡S-Suéltenme! ¡¿A-A dónde me llevan?!

Monocle hizo oídos sordos a aquellas preguntas y exigencias, acercándose al portal y tocando el marco de este con su mano, bastante pensativo.

-¿Está conectado? -simplemente, preguntó. Aun con la mirada perdida en su mente.

-Si, señor. -contestó alguien.

Casi automáticamente, el portal comenzó a brillar y Layton se alejó solo para verlo al completo. Su plan era sencillo, encontrar a Luke y traerle de vuelta. Aunque fueran lineas temporales distintas, el muchacho seguía siendo el mismo.

Suspiró y observó como las ondas electromagnéticas brillaban y se movían. La dimensión y el día ya estaban conectados. La hora no era importante. El tiempo le sobraba. Cuando regresara, regresaría al mismo instante en que se fue. ¿Cómo lo haría? Para eso servía el reloj de su muñequera. Solo para el viaje de regreso.

Con decisión, caminó bastón en mano hacia el portal y lo cruzó.

Hubo unos instantes en los que nada sucedía. Movimiento de luces y voces lejanas que le inundaban los sentidos, pero no le daban una visión clara. Por puro acto reflejo y con el brazo que sujetaba su bastón, se tapaba los ojos ante la inmensa luz. Lentamente, la voces fueron desapareciendo, convirtiéndose en motas efímeras y la luz se volvió más distante.

Confuso, abrió lentamente sus ojos y se sorprendió ante lo que vio. Seguía en el centro de la Universidad de Gressenheller y la palabra clave estaba en Universidad.

Los estudiantes iban y venían, seguidos de profesores y damas de limpieza que solo hacían su trabajo. En el exterior, el cielo se encontraba despejado y un brillante sol daba calidez a aquel día.

-Puede ser que...-murmuró Monocle, asombrado ante tanta vida frente a él y sobretodo a que el proyecto funcionara.

-¡Hershel, muchacho! -escuchó una voz tras él y unos pasos apresurados. Layton no pudo evitar abrir sus ojos en sorpresa y voltear.

-¿Decano Delmann? -fue lo único que dijo mientras hacía tal acción.

Un apresurado decano se acercaba hasta él con bastante buen humor del acostumbrado.

-¿Hershel? ¿Qué clase de atuendo es este? ¿Quizás una nueva moda que haya pasado por alto? -preguntó confuso el hombre mientras se acomodaba las gafas- Mi hija no suele hablarme de estas cosas siendo tan mayor ya...

Monocle se observó a si mismo, por un momento alarmado sobre lo que hacer y adoptó el gesto más amable del antiguo Hershel Layton, soltando una amistosa risa.

-Algunas cosas cambian, decano Delmann, pero no se preocupe. Esto es solo temporal.-respondió. La suerte de que en cierta forma siguiera siendo Layton era que su voz no había cambiado, lo que lo hacía verse más como Hershel..

-¡Espléndido! -repentinamente, el anciano se puso algo nervioso- Iba a darte a conocer alguno de los puzzles que hace mi nieta, pero...ya veo que te encuentras ocupado. Seguro que acabas de salir de tu clase, ¿no?

-Ehh...Si. Por supuesto, decano Delmann. Siempre puntual.

El decano no dudó en reír y palmear el hombro de Layton.

-Nunca cambias, Layton. Nunca cambias. -entre risas comenzó a irse- Estoy seguro de que aunque pasaran mil años seguirías siendo el mismo.

Monocle, en silencio, lo observó irse y borró el gesto amable que anteriormente tuvo.

-Si...El mismo.

Un silencio algo tenso, y solo cortado por el murmullo de los estudiantes al pasar, se hizo notar.

Decidiendo olvidar la charla y comenzar a investigar, volteó y se sorprendió al verse a sí mismo salir de un pasillo. Seguramente, en ese instante, acababa de salir de su clase y comenzaba a alejarse del edificio, caminando hacia el aparcamiento para tomar el Laytonmóvil.

Con ayuda del cuello de su gabardina, hizo lo posible por ocultar su rostro, mientras le seguía lo más escondido y disimuladamente posible en aquella universidad.

OoOoOoOo

Bajó del Laytonmóvil con un suspiro que fue interrumpido por un fuerte abrazo.

-¿E-Ehh..? -observó confuso a quien le abrazaba y no pudo evitar reír con suavidad.- Un placer verte de nuevo, Flora.

La muchacha rió felizmente y le soltó.

-¡Lo mismo digo, Profesor!

Con una leve sonrisa, Hershel abrió su coche para sacar al bolsa con sus cosas.

-¿Qué tal te va en casa de Emmy? -comentó mientras tanto.

La chica movía sus pies y observaba su alrededor.

-Por ahora bastante bien. Puedo cuidarme sola, pero Emmy es buena conmigo. -de pronto, infló sus mofletes como si se tratara de una niña pequeña.- Aunque no me parece justo que no pueda acompañarles en sus aventuras.

Tras ordenar un poco sus libros dentro de la bolsa y una vez pudo sacarla, cerrando la puerta de su coche, Layton la observó aun con su buen humor y amabilidad.

-Tengo la sensación de que siempre hablamos del mismo tema. -dicho esto, abrió la puerta hacia donde residía, entrando al pasillo.- Es brillante que una señorita como tú sea tan inteligente y aventurera, Flora. Pero, mi deber como caballero es impedir que una señorita se vea vinculada en estas situaciones. -entró a su despachó, que también servía como salón, dejando la bolsa a un lado y siendo seguido por la chica.- Además...-volteó a verla, ahora que estaba libre-...Luke y yo vamos siempre a visitarte a ti y a Emmy cuando podemos. ¿No es eso un trato justo?

La muchacha se dejó caer en el sofá, aun con sus mofletes inflados.

-Si, pero...

-Y dime, ¿dónde está Luke? -preguntó amablemente, sabiendo que Flora no tenía nada más que decir en contra de su justificación.

La anteriormente nombrada, vio a Layton con curiosidad.

-Antes de que yo saliera se encontraba limpiando las habitaciones. -comentó.

OoOoOoOo

Luke, al contrario de lo que cualquiera esperaría, no se encontraba limpiando. O al menos, hacía pocos minutos que había dejado de hacerlo y ahora estaba dando vueltas por la habitación de Layton con un gesto de seriedad absoluta, su mano bajo su barbilla en señal de decisión.

-Porque el único culpable aquí es usted...-volteó y señaló con decisión al sofá del cuarto.- ¡Si, es usted! -volvió a señalar a otro lugar- ¡Es usted! -de nuevo hizo lo mismo- ¡Es usted! -para cuando señaló a la entrada, Hershel Layton ya había abierto la puerta y observaba con confusión a Luke- ¡Es ust-...-se detuvo muy avergonzado y comenzó a señalar algunos lugares del cuarto- ¡M-Me queda por limpiar esto de aquí, esto y esto también!

El profesor comenzó a reír y entró, seguido de Flora.

-Me alegra haberte encontrado, Luke. Flora tenía razón.

La chica sonrió ampliamente con suficiencia.

-¿Cómo fue su día, Profesor? -preguntó el aprendiz, intentando olvidar el vergonzoso suceso anterior.

Layton suspiró con una sonrisa.

-Bastante agotador, francamente. Aunque ahora que lo pienso...¿viniste sola, Flora? -preguntó regresando su vista a ella.

Flora negó con suavidad.

-Vine con Emmy, pero ella decidió ir a un Café mientras yo estaba aquí. ¡Oh! -dijo como si se le hubiera olvidado algo y alzó su vista a Luke- Y me pidió, de su parte, que te llamara "Aprendiz Número 2". -finalizó riendo suave.

-¡¿Ehhh?! -exclamó con indignación el niño.- ¡Yo soy el Aprendiz Número 1 del Profesor Layton! -dijo, alzando un dedo con decisión y los tres no pudieron evitar reír.

-Pues para ser mi aprendiz, casi parecieras mi dama de la limpieza, Luke. Creo que podrías abstenerte de hacer algunas tareas. Puedo hacer otras por mi mismo. -comentó Hershel amablemente.

Luke lo observó curioso y algo divertido.

-Si me permite opinar, Profesor, pero es que usted es un desastre.

A Flora se le escapó una risa más amplia.

-¡Opinión aceptable! -ambos niños se echaron a reír y Layton los observó con una sonrisa.

-No estoy seguro de si debería tomarme a bien o mal ese comentario. -respondió bromeando.

OoOoOoOo

Escondido en las sombras de unos edificios cercanos a donde vivía anteriormente, se encontraba Monocle. Viendo a los tres reír desde una de las ventanas. Luke. Seguía allí y realmente era comprensible. Estaba en unas horas anteriores al día de su desaparición. Supuestamente, aquella noche sería la última en la que vería al muchacho en un año. Si realmente se encontraba en otra dimensión, aquello jamás pasaría.