La noche fría y airosa se mantenía en la ciudad, siendo las 2 de la mañana, el bullicio nocturno se encontraba en pleno apogeo y entre los tantos lugares activos a esas horas, al sur de la ciudad en el muy de moda bar llamado Ooo, una singular energía lograba contagiarse en el ambiente, transmitida por medio de acordes, notas y una privilegiada voz, los asistentes cantaban y bebían al ritmo de la música y se dejaban hipnotizar por la bella rockera de cabello negro y piel blanca.
Marceline con un cigarro en la mano, entonaba una de sus composiciones, veía al público contagiado de su música, sus dedos movían las cuerdas en su solo de bajo, la mayoría de los asistentes cantaban con ella y algunos otros movían la cabeza o el pie al ritmo de la canción. Aprovechaba cada intermedio entre canciones para beber cerveza y whisky y dar algunas indicaciones a sus compañeros. Venía la última canción del set list y mientras dejaba la cerveza en el amplificador del bajo, levanto la mirada hacía el público y noto una cabeza bastante llamativa debido a su color rosa, la banda empezó a tocar y ella siguiéndolos comenzó a interpretar la canción mirando fijamente a la pelirrosa.
Un chico alto llegó con dos tragos a su mesa, dándole uno a una chica hermosa, atlética y delicada de cabello rosa que al parecer no había recabado en la llegada del rubio con su bebida, estaba abstraída con la novedosa banda en el escenario, había asistido a numerosos conciertos y aunque su género preferido estaba lejos del rock, nunca había sentido la energía que aquélla vocalista emitía, la canción terminó y en un respingo noto que su cita había llegado con su jugo de arándano, tomó de éste y escuchó el inicio de una nueva melodía, volteo de nuevo al escenario y se encontró con unos ojos profundos que al parecer, la estaban mirando.
-Muchas gracias, somos The dark souls y la fiesta continua en Ooo. Dicho esto por la melódica bajista, la gente aclamaba por otra canción pero la suplica del público se vio silenciada por los beats del Dj en turno. Los integrantes de dicha banda, fueron a su mesa reservada en la zona Lounge VIP y empezaron el festejo de una exitosa presentación más. La cuenta de los tragos ya estaba perdida desde el momento de subir al escenario, la efervescencia de la cerveza y el calor del whisky hacían que la hermosa cara de la pelinegra se sintiera adormecida y en medio del estruendo de la música electrónica, recordó a la chica pelirrosa de hace un momento, fue hacía el barandal y la buscó desde las alturas de la zona VIP. A causa de las luces, llegó a confundirla en dos ocasiones, pero cuando al fin su vista la encontró en medio de la pista bailando al ritmo del Techno, llamo a uno de los de STAFF y le dio instrucciones apenas audibles para el asistente. El colaborador partió siguiendo las instrucciones de la cantante, cuando volteó de nuevo hacía el barandal, sintió unas manos sobre sus hombros.
-¡Marceline, como siempre, la presentación fue todo un éxito! Dijo un alto y rubio chico.
-Gracias Finn, creí que no vendrías, ¿Llegaste a tiempo? ¿Y Jake? Pregunto tras un pequeño sobresalto la pelinegra y aún con whisky en mano.
-Jake tenía una cena romántica con arcoíris, ya sabes… Y si, estuve desde el principio, por cierto, ¿Crees que me podrías dar dos pases para mi cita y su amiga?
-Ya sabes que sí. Dijo al tiempo en el que solicitaba dos brazaletes de acceso, Finn era uno de sus mejores amigos, bueno, el único junto con Jake.
La linda chica de cabello rosa se vio interrumpida ante la llegada de un hombre alto, robusto de atuendo negro, no lograba entender lo que éste le decía debido al alto volumen de la música, después de dos intentos empezó a comprender (un poco mejor) lo que aquél hombre indicaba señalando hacia arriba. Siguiendo la seña pudo ver a la banda que había contagiado a todos con sus composiciones y al chico que intentaba evadir platicando con la interesante vocalista. Supuso que Finn quería impresionarla presentándole a los integrantes de The dark souls. Hubiera negado la solicitud del hombre mandado por Finn, pero, quería conocer a la chica de la hipnótica voz y además su mejor amiga Lumpy ya estaba más que decidida (a base de histéricos gritos) a subir.
-Marceline, te presento a Bonnibel, Bonnibel ella es Marceline y los demás integrantes Keyla, Mark y Lila. Después de la introducción de Finn, ambas chicas se saludaron y al contacto de sus manos pudieron sentir una pequeña pero profunda sensación de nervios.
Así que ella, precisamente ella era la cita de Finn. Pensaba un tanto decepcionada Marceline, quien desde el momento en el que su mirada la había hallado, sintió una grande atracción por ella. Ya qué, chicas hay muchas, amigos sólo tengo dos. Sentenció para sí misma, en modo de autocontrol, además no era como que Marceline haya caído en el cliché de "amor a primera vista". Marceline nunca ha podido entablar una relación debido a su autodestructiva personalidad, sólo una persona en su historia ha tenido el valor y la paciencia de amarla… o eso había creído. Teniendo en cuenta a su amigo, decidió no seducir a aquella chica y ser amable con ella en el transcurso de la noche.
Bonnibel sintió la frías manos de Marceline que le hicieron tener un pequeño escalofrió, si de lejos la había impresionado, tenerla de frente la hacía un tanto más intimidante, se veía notoriamente afectada por el alcohol, pero eso no la hacía ver mal, era toda una estrella de rock que por primera vez la hizo interesarse en ese género y por supuesto en The dar souls en específico. Era raro que Bonnibel se sintiera interesada en aquella banda y su pálida vocalista, el estilo de vida y personalidad rebelde era todo lo contrario a ella, responsable, dedicada y aplicada, pero había algo esa noche que la hacía interesarse en ese mundo.
Después de un semi-ataque fanático por parte de Lumpy al tecladista de la banda y de que éste saliera bien librado de sus aferrados labios, les dieron sus autógrafos y entonces se sentaron en uno de los sillones lounge a disfrutar la noche. Finn atendía caballerosamente a Bonnibel mientras ésta más en agradecimiento que por gusto seguía atenta a la disposición del chico, después de un momento de ausencia, llegó la pelinegra con algo en las manos y una hermosa mujer a lado.
-Bonnibel ¿Cierto?, toma, un pequeño recuerdo de la banda. Dijo a la pelirrosa dándole una camiseta negra con un estampado algo surreal, misma imagen que estaba al fondo del escenario. Bonnibel sonrió y agradeció el lindo gesto de Marceline, aunque en realidad ella odiaba el negro. La hermosa rubia que acompañaba a la bajista, estaba más que emocionada y feliz por estar ahí, aún más que Lumpy quien ahora intentaba como plan B embriagar a Mark el tecladista. Al parecer Marceline ya le había ahorrado cierto trabajo a la rubia, pero aún así la chica de nívea piel pidió otra botella de whisky.
Los besos y caricias que la pelinegra y la desconocida rubia se daban estaban incomodando a Bonnibel demasiado, nunca había sido homofóbica pero el poco recato de ambas al hacer esas cosas en un lugar no adecuado hablaba mal de ambas y en segundo lugar la rubia era bastante desagradable.
–Bonnibel, quieres un trago. Le ofreció una muy alegre Marceline señalando un Jack Daniel's.
–No gracias, no bebo. — Replicó.
–Vaya, ¿En qué biblioteca la conociste Finn?, dijo burlonamente la vampiresca chica. – ¿O fue en alguna convención de vírgenes?...
–Compórtate ¿Quieres?... Vamos en la misma universidad. Respondió el rubio al tiempo en que la miraba de una forma que Marceline no había visto en mucho tiempo, Bonnibel por su parte, muy molesta decidió callar y no discutir ante una evidente mujer ebria.
–Finn será mejor que me vaya, estoy exhausta y además Lumpy ya está bastante ebria y no quiero que siga acosando a Mike. Marceline un gusto conocerte. Dijo despidiéndose de la pelinegra.
– ¡Oh vamos!, Qué sensible, no es para que te vayas. Lamento mis pocos modales, pero como verás estoy un poco ebria.
–Y sobria es peor. Completo Finn, –Pero estoy seguro que te irá cayendo mejor.
Bonnibel sólo sonrió y ambos se dispusieron a dejar el lugar con Lumpy apoyada en medio de los dos. Lumpy entro en el auto de Finn en la parte trasera aún con una cerveza en la mano y cuando Bonnibel se aseguró de que su amiga había aterrizado perfectamente, espero a que Finn le abriera la puerta cuando un grito hizo que toda la maniobra se pausara unos momentos.
– ¡BONNIBEL!, tras el grito se acercó a medio trotar hasta dónde estaban aquellos jóvenes. –La estabas olvidando ¿O deshaciéndote de ella?, cuestionó Marceline mientras le daba de nuevo la playera de The black souls.
– ¡Oh Glob! Denle una moneda a la indigente y que se vaya…
– ¡Lumpy!... Y no Marceline... Yo... Creí que Finn la había tomado y…
–Tranquila, estaba jugando. Rió junto con Finn.
–Oh Marceline eres tú, creo que deberías conseguir una asesora de imagen como yo, con mucho estilo y clase para que no luzcas as... Decía la chica de cabello uva, pero la última palabra se distorsiono debido al exceso de alcohol que tuvo que expulsar, perdiendo todo glamur al vomitar en la llanta trasera del auto.
–Tienes razón, nada da más glamur que andar vomitando llantas. Y tras la sonrisa burlona agrego: –En fin, estamos a poco tiempo de que amanezca, será mejor que me vaya, adiós. Dicho esto, la pelinegra se fue hacía su Maverick negro y aunque Finn cerró la puerta del auto después de que Bonnibel se acomodara, Lumpy hiciera tierra recostándose un poco más en el asiento y Finn comenzara las maniobras para sacar el auto, Bonnibel alcanzó a ver que en el Maverick no iba sola Marceline, al parecer la rubia había pasado de ser una simple fan a al menos, la compañía de éste amanecer de la pelinegra y por alguna extraña razón eso le molestaba.
