Capítulo 6
-¡Profesor, llegará tarde a su clase!
-¡No hace falta que me lo recuerdes, muchacho!
La situación hubiera sido cómica si no hubieran tenido tanta prisa. Luke iba corriendo tras el Profesor, ayudándole a sostener pergaminos y proyectos para su clase, mientras el profesor sostenía otros tantos. Llegar a la Universidad de Gressenheller fue toda una aventura en la que Luke incluso se encontró con su madre a la que tuvo que saludar con prisas. Llegar a la Universidad fue un alivio que les permitió un breve descanso para tomar el aliento.
-¡Hershel, muchacho! -se escuchó una voz aproximarse. Layton sonrió con amabilidad viendo al hombre propietario de la voz.
-Decano Delmann. -apenas pudo decir recobrando el aliento. El Decano se aproximó con una amable sonrisa.
-¿Con prisas? -preguntó casi con diversión. El Profesor no pudo evitar soltar una suave risa.
-Ya sabe. Nunca está de más llegar puntual a las clases.
Luke veía con una sonrisa al Decano. Estaba seguro de que le plantearía un puzzle de su nieta al Profesor.
-Ya veo que las vestimentas de ayer no te resultaron demasiado esclarecedoras. ¡Hoy vienes igual que siempre! La verdad es que me alivia, muchacho. No sabes lo que costaba reconocerte con aquellas ropas, al mismo tiempo que no dejabas de ser tú. Sí, señor.
Luke quedó muy confuso ante las palabras del Decano y solo bastó una mirada a su Profesor para darse cuenta que él también extrañado.
-¿Cómo dice?
-Siento no haber cumplido la costumbre de darte puzzles de mi nieta ayer mismo, pero te veías con prisas, Layton. ¡Saliste realmente temprano de tus clases, cabe decir!
Un silencio bastante extraño y confuso se hizo entre ellos. Solo Luke y el Profesor fueron conscientes de lo inusual de la situación.
-Profesor...-Luke vio al hombre a su lado muy confuso, mientras que Layton parecía intentar dar sentido a todo aquello.
-Decano Delmann, lamento contrariar sus confirmaciones. Pero me temo que ayer no coincidimos en ningún momento dentro de esta Universidad. De hecho, yo mismo salí de mis clases y, aunque es cierto que marchaba con prisas, me resultó realmente inusual no encontrarme con usted.
De nuevo, un breve silencio se hizo hasta que finalmente se escuchó la risa del Decano.
-Realmente divertido, Layton. Te conozco perfectamente bien para saber que ayer hablé contigo. Por mucho que tus curiosas ropas te cambiaran, sé que ayer hablé contigo, Hershel Layton. Estoy segurísimo.
Layton se cruzó de brazos en un semblante pensativo y ciertamente preocupado. El Decano no pareció darse cuenta de ello.
-Bueno, sé que llegas tarde a tus clases, así que no te entretengo más. ¡No te olvides de la reunión de después! Hasta luego, muchacho.
Dicho aquello, el Decano se alejó dejando a aprendiz y profesor bastante confusos en un silencio solo amortiguado por los alumnos.
-Profesor-...
-Luke, déjame mostrarte este problema mientras vamos hacia mi clase. -le interrumpió con el ceño suavemente fruncido. Ese era el semblante del profesor cuando intentaba dar explicación a una situación que escapaba de sus manos.
-Sí, profesor. -dijo confuso, yendo tras él, sosteniendo parte de sus cosas.
-Imagina esta situación. A a quedado con C en Oxford Street y se encuentra esperándole cuando una tercera persona, B, a cruzado a 100 o 150 metros suya con la misma vestimenta que C dijo que iba a usar para la reunión. Minutos después, C aparece por el mismo lugar que lo hizo B. Y la pregunta es la siguiente, ¿cabe la posibilidad de que a esa distancia A haya podido confundir a B con C? No hay que olvidar qu son amigos cercanos, podría decirse que casi familia, Luke.
Luke quedó en silencio, pensando en aquel problema y viendo su profesor.
-Cabría la posibilidad, pero teniendo en cuenta qu son amigos íntimos o familia, creo que A sabría perfectamente distinguir a C por mucho que B hubiera pasado con la misma ropa.
-Muy bien pensado, Luke. -dijo el profesor bastante pensativo- Era un puzzle más bien lleno de lógica que de cifras, pero espero hayas comprendido mi postura.
-¿Qué quiere decir, profesor? -preguntó el aprendiz bastante confuso.
-Luke, si vieras a alguien a 100 metros con la misma chistera que yo y luego me vieras a mi, sabrías distinguirme a mi de la otra persona.
-Claro que sí, profesor.
-Eso teniendo en cuenta que solo llevas unos cuantos años bajo mi tutela, pero el Decano Delmann me conoce desde que era alumno de esta Universidad. Mucho más tiempo que tú, Luke. A donde quiero llegar es que si el Decano dijo que ayer habló conmigo, es que habló conmigo. Por muchos años que tenga el Decano, aun sabe distinguir perfectamente a su nieta de a su hija y viceversa.
Luke abrió sus ojos en sorpresa. No podía creer lo que su Profesor estaba dando a entender.
-Insinua-...
-Luke, no podemos dar ninguna hipótesis razonable sin ninguna pista. Por ahora solo podemos especular y me temo que eso tampoco es lo más indicado, dadas las circunstancias.
-¡Pero podría haber sido otra persona! -intentó hallar el aprendiz desesperado una explicación más coherente.- ¡Podría haber sido Don Paolo!
-Luke...sabes perfectamente que desde el incidente con el Primer Ministro, Don Paolo dejó de ir contra la Justicia y contra mi, sobretodo eso.
-¿Y qué hay de Descole?
El Profesor paró en seco y volteó a ver a Luke con curiosidad.
-¿Descole? Dudo que desde lo sucedido con el legado de los Ashalanti tenga alguna intención de molestarnos. De todas formas, no sabemos de él desde hace años.
Luke se estaba quedando sin ideas.
-¿C-Clive?
-Nunca se le dieron bien los disfraces y no hay que olvidar que se encuentra en prisión preventiva. Un lugar donde deberían encontrarse quizás otras personas. -terminó de decir Layton con el ceño fruncido. Luke sabía que se refería a Bill Hawks, el Primer Ministro, al igual que también sabía que su Profesor sentía una ira reprimida hacia aquel hombre. A pesar de todo, su Profesor nunca dejaba libre aquel sentimiento. Quizás con miedo a que escapara de su control y algún día, al mirar su reflejo, no se reconociera a sí mismo.
-¿Y Dimitri?
Layton suspiró con profundidad y vio a su aprendiz.
-También está entre rejas, Luke. Y no quiere oír hablar nunca más de maquinas del tiempo.
Un silencio apesadumbrado, por lo menos para Luke, se formó.
-E-Entonces-...
-Entonces te aconsejo, muchacho, de que no te separes de mi lado en lo que queda de día hasta que demos con la clave de este misterio. ¿Te parece bien? -dijo con una suave sonrisa para que Luke no se preocupara tanto. Este, al final, asintió y acompañó al profesor hasta el interior de su clase, dejándose las cosas en la mesa y saliendo, quedándose en la puerta para esperar a que las clases del profesor terminaran.
OoOoOoOo
La puerta se abrió lentamente y pasos lentos y seguros se hicieron eco en el interior de la vivienda. El hombre de la chistera vio los alrededores de su antiguo hogar, el cual dejaba bastante que desear, al menos para él. Fue fácil entrar. No por nada tenía las llaves de su casa. Sacó de su bolsillo derecho un reloj de bolsillo que parecía, perfectamente, de oro. 'Claire. Por una vez serás útil para mis planes.' Pensó casí cruelmente el hombre con una sonrisa, dejando caer el reloj al suelo que cayó con un ruido silencioso. Lentamente volteó y se marchó de allí, cerrando la puerta. Su aprendiz no dejaba de ser curioso. Sería la curiosidad la que acabaría con el gato, después de todo.
OoOoOoOo
Dimitri veía desde la ventana exterior a su celda como el tiempo en Londres era terrible. Es decir, siempre lo era. Pero esto rayaba lo anormal. Parecía como si un fuerte huracán fuera a terminar con aquel mundo en el que se encontraban. Era lo que intentaba decirle a Monocle, pero tenía la sospecha de que el hombre sabía perfectamente sobre el tema. Luke había muerto en aquella dimensión cuando no debía hacerlo. El tiempo estaba cambiando por culpa de aquel hecho y si no se daban prisa su dimensión se vería realmente amenazada. Desaparecerían todos para siempre. Dimitri lo entendía todo. Para Monocle había sido dos pájaros de un tiro. Solo deseaba a su aprendiz de vuelta, aun cuando tuviera que amenazar otra dimensión distinta a la suya. Encima, si hacía regresar a Luke, todo el problema quedaría resuelto. Aun así, solo quedaba una duda que hacía estremecer a Dimitri. ¿Sólo había sido un medio para un fin? ¿Dónde quedaba su papel reducido en todo aquello?
OoOoOoOo
Luke veía desde la ventana de la Universidad como el Sol comenzaba a ponerse y la tarde se cernía frente a su rostro. La puerta de las clases se abrió y aunque el aprendiz esperaba que fuera, finalmente, para marcharse él y su profesor a casa tras un agotador y extraño día, quedó completamente decepcionado.
-Luke, lo siento mucho. Pero esto parece ir para largo. Las clases terminaron, pero tengo una reunión dentro de unos minutos que, me temo, terminará tarde. ¿Puedes adelantarte? No me gustaría que te quedaras solo en casa, así que pienso que lo mejor sea que vayas con tus padres.
El aprendiz asintió lentamente, sintiendo como su Profesor ponía su mano en su hombro con una amigable sonrisa.
-Vamos. No te desanimes, muchacho. Iré a recogerte en un par de horas en casa de Clark, ¿si?
-Sí, profesor. -asintió más animado y salió de la Universidad.
Eran raras las ocasiones en las que Luke se sentía observado. Realmente solo le sucedió una vez y fue durante el asunto de la Caja de Pandora. Su profesor solía ser más dado a aquel prestigioso sentido suyo del presentimiento y de la deducción. A pesar de que debía ir a casa de sus padres, decidió primero ir a la vivienda que compartía con el Profesor para tomar su bloc de notas y así tomar apuntes mientras estuviera con su madre.
Cuando Luke abrió la puerta se sintió extrañado y tardó varios segundos en entender por qué. El aroma de su Profesor en la casa parecía reciente y, sin embargo, llevaban el tiempo suficiente fuera para que el aroma se hubiera disipado. No. Parecía como si el Profesor hubiera entrado hace tan solo unos minutos en la vivienda. Eso asustó bastante a Luke, teniendo en cuenta que su Profesor estaba en la Universidad en aquel momento. La idea de otra persona allí no le gustó en lo más mínimo, sobretodo ante el silencio que se cernía frente a él.
Respiró hondo y fue por su bloc y un lápiz, cuando estaba dispuesto a salir pisó algo que casi le hizo tropezar. Se sorprendió al ver en el suelo un reloj de bolsillo bastante reluciente. Confuso lo tomó en sus manos y lo vio de cerca. Aquello no era suyo, pero tampoco se lo había visto antes al Profesor. Parecía parado y sobresalía un pequeño mecanismo que con solo aprisionarlo causaría que el reloj volviera a funcionar. Curioso lo hizo y, efectivamente, el tick tack no tardó en comenzar a sonar haciendo sonreír a Luke. Aunque eso no aclaraba la razón de que se encontrara allí aquel objeto que estaba seguro de no haber visto antes.
Lo guardó en su bolsillo para preguntarle más tarde al Profesor y salió con el bloc de notas hacia la casa de sus padres. Cual fue su sorpresa cuando al abrir la puerta para salir un fuerte viento le azotó, casi causando que su gorra saliera volando. Un viento huracanado que se fue tan rápido como vino, causando que Luke quedara muy confuso y viera el cielo de Londres tal y como debía estar. En un atardecer donde casi se podían ver las estrellas. Confuso ante aquel viento tan extraño cerró la puerta y marchó a casa de sus padres.
No fue hasta que llamó y se vio su propia mano llena de polvo que se fijó en que la casa parecía años sin habitar. Abrió sus ojos en sorpresa sin entender nada.
-¿Mamá? ¿Papá? -llamó, pero nadie parecía responder.
Intentando no asustarse o entrar en un ataque de nervios, vio su alrededor y se sorprendió al ver las casas distintas, extrañas. Demasiado mecanizadas y la parada de autobús parecía que no era usada desde hace años. Se sobresaltó ante el sonido del Big Ben dando la hora en punto y deseando equivocarse corrió ciertas calles, pero se estremeció al ver el cartel de "Bienvenido a ChinaTown" en pleno Londres. La torre de la Pagoda era muy real y majestuosamente se alzaba frente a él.
Esto era imposible. ¡No podía ser verdad! Casi podía verse a sí mismo con el Profesor y Clive intentando resolver el misterio de la desaparición de Bill Hawks.
Desesperado encontró un calendario. Estaba a tan solo un año o dos en el futuro. ¡¿Cómo podían haber cambiado las cosas tanto?! Fue a una tienda y preguntó por periódicos de meses atrás, recibiendo por parte de un confuso dependiente unos cuantos, Luke comenzando a verlos aunque no consiguió comenzar cuando...
-¿Luke?
Abrió sus ojos en sorpresa ante la voz. Como el Profesor le había dicho antes de entrar a sus clases, sabría reconocerle si estuviera a 100 o 150 metros. Aquella voz no era la de un impostor.
-¿Profesor? -volteó a ver y se sorprendió al verle allí, frente a él y lo que era más extraño, tal y como el Decano dijo, con unas ropas demasiado inusuales.
Intentó ver algo en aquel hombre que le demostrara que no era el Profesor de siempre, pero la sonrisa amable y tan característica de Hershel Layton que estaba recibiendo parecía decirle lo contrario.
-Luke, my boy, ¿qué haces aquí? Te noto...diferente. -dijo aquel Profesor Layton aparentando preocupación por el muchacho frente a él.
-Yo también...le veo diferente, Profesor.
Aquel extraño Profesor se cruzó de brazos pensativo, hasta que finalmente abrió sus ojos con una sonrisa.
-Ah. Creo que ya encontré la clave de este misterio. Luke, ¿me permites que te lo explique de camino a la Pagoda? La conoces, ¿verdad? De nuestras anteriores aventuras.
El aprendiz asintió con lentitud y al ver que el Profesor comenzaba a caminar, fue andando junto a él.
-La verdad es que me encontré contigo de camino a ella. Tengo asuntos que atender. Me temo, Luke, que esto es todo un malentendido
OoOoOoOo
El Profesor salió de la Universidad con un suspiro profundo y cansado. Sonriendo e intentando encontrar el lado positivo a todo aquello fue a casa de Clark y su mujer, llamando a la puerta recibiendo el rostro de su amigo.
-Vaya, Hershel. Un placer volver a verte.
Layton sostuvo su sombrero y lo inclino.
-Yo también me alegro volver a verte, Clark. Lamento las molestias.
-No son molestias, Hershel. -comentó con una suave risa- ¿A que se debe tu visita?
-Vine a recoger a Luke. Le mandé a aquí debido a la reunión que causaba que saliera más tarde de lo usual.
Un breve silencio se formó en el que Layton notó la mirada confusa y preocupada de Clark.
-No hemos visto a Luke en todo el día, Hershel. Excepto en la mañana de camino a la Universidad.
El semblante del Profesor cambió a uno lleno de preocupación.
-¿Cómo dices?
-Luke no ha venido por aquí.
El silencio solo hizo preocupar más a Clark.
-Crees que mi hijo esta...
Hershel le interrumpió con una sonrisa.
-No te preocupes. Seguro decidió ir a casa para tomarse un descanso. Sabes lo que le gusta a Luke una buena almohada y una taza de té.
Clark, más tranquilo comenzó a reír.
-Sí, seguro eso debió ser.
Tras una despedida breve y solo cuando Clark cerró la puerta, la sonrisa segura y decidida del Profesor cambió a una de preocupación absoluta. Luke nunca había pasado por alto un consejo suyo. Jamás. ¿Dónde estaría? Lo mejor era no preocupar a Clark y a su mujer. Si a Luke le ocurriera algo nunca se lo perdonarían. Dudaba incluso que se lo perdonara a él mismo.
OoOoOoOo
-Así que, ¿he terminado en el futuro por culpa de algo que le ha sucedido a mi yo del futuro?
-Exacto, muchacho. Aunque no hay que olvidar que esto es un futuro, no "El Futuro". Debido a ese desagradable incidente del que prefiero no hablar, el tiempo a decidido encontrar a un nuevo Luke que sustituya al anterior.
-Pero, entonces, ¿qué pasará con mi yo del pasado? -muy confuso.
-Un pasado, Luke. No "El Pasado". -le vuelve a corregir- Por eso hablamos de dimensiones diferentes.
Ambos charlaban mientras llegaban al piso superior de la Pagoda.
-Sí. Le escuché hablar de las Dimensiones, pero me temo que no lo he entendido muy bien, Profesor. -se quejó casi infantilmente el muchacho, escuchándose una suave risa del Profesor.
-Te comprendo, Luke. Pero no te preocupes. Lo entenderás pronto.
Entraron en el gran Salón piso superior. Era amplio, como una enorme mansión. La zona donde residía el Profesor. El resto de pisos tenían su propia finalidad.
-Ahora...qué te parece si mientras hayamos la forma de devolverte a tu Dimensión, permaneces en la Pagoda y disfrutamos de una buena taza de té. Me temo que en este Londres este será el único lugar seguro que podrás encontrar, muchacho.
Luke se sentó en un sillón cercano a lo que parecía ser el escritorio del Profesor y asintió con una sonrisa.
-¡Sí!
Layton sonrió y mandó llamar a una persona cercana a la que le pidió dos tazas de té para ambos. Uno dulce para Luke y su Earl Grey clásico. Luke vio con mucha curiosidad como un hombre bastante fuerte e intimidante por ello se acercaba al Profesor y le susurraba algo, haciéndole fruncir el ceño y soltar una mirada gélida que hizo estremecer al aprendiz. Nunca había visto al Profesor con una mirada así antes.
-En seguida. -le escuchó murmurar por lo bajo y aquel hombre se marchó. Aquella terrorífica mirada fue reemplazada por una agradable para Luke.
-Luke, me temo que voy a tener que dejarte unos minutos. Tengo asuntos que atender. Pero no te preocupes. No tardaré demasiado, ¿si?
Luke asintió con lentitud viendo al Profesor marcharse y cerrar la puerta.
Al poco rato recibió su té y el del Profesor fue dejado sobre su escritorio. Luke comenzó a tomarlo lentamente y se dio cuenta de la pila de periódicos en una esquina. Tomó unos cuantos y comenzó a verlos.
El Profesor Layton aparecía en muchas negociando con bancos, empresas y servicios básicos del Reino Unido. Incluso había tomado el Scotland Yard. El despido y arresto del Inspector Chelmey. La subida al poder del Profesor. Un nuevo grupo había comenzado a ir contra él y la "Familia", llamado "Los Rebeldes". Con cada periódico Luke cada vez estaba más asustado, preocupado y muy confuso. El resto de periódicos hablaban de sucesos que alarmaban a Luke. Las rebeliones, las huelgas, los asesinatos silenciosos de rebeldes, los altercados. Cómo el Profesor, que ya no era profesor, había reaccionado al ser tirada la primera piedra sobre él y había demostrado a Londres lo que pensaba y hacía con los que no seguían sus ideales. Y, finalmente, la noticia y terminó de helarle. El asesinato de Bill Hawks días después de que Hershel Layton, ahora llamado Monocle, hubiera sido nombrado Primer Ministro del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Quizás...lo que más asustó a Luke fue el hecho de que aquel hombre que había actuado como normal y corriente Hershel Layton era...el culpable de todo lo que sucedía en Londres. Y, sin embargo, Luke aun le había parecido ver algo del antiguo Profesor Layton en él. No sabía si era porque tenía razón o sólo porque era incapaz de odiar al Profesor debido a que aquella dimensión no era la suya.
La puerta se escuchó abrirse y Luke no se atrevía a voltear.
-Well, my boy, ya estoy aquí. Lamento haberte hecho esperar aunque sólo fuera unos minutos.
Un silencio tenso se formó y Luke no tuvo que ser muy inteligente para saber que aquel Profesor se había dado cuenta de los periódicos.
-Oh...Así que lo has visto. Entonces no me andaré con rodeos, muchacho.
Escuchaba los pasos acercarse con lentitud.
-Ahora soy el Primer Ministro de todo Reino Unido, Luke. Controlo absolutamente todo y nada escapa de mis manos. Por otra parte, lamento informarte de que el Luke de esta dimensión está muerto y que, debido a ello, mi dimensión a estado a punto de perecer. Pero tu eres la clave de este misterio, muchacho. Contigo aquí, hay un nuevo Luke que ocupe el puesto del anterior y todo vuelve a ser como antes. -el menor se estremeció al sentir unas manos en sus hombros- No te preocupes, my boy. Yo mismo me he ocupado de alejar a tus padres de "los peligros de Londres", de alejar del asunto a Flora y de procurar que Emmy siga pensando que estás muerto. El tiempo se encargará de cambiar tus recuerdos y yo de enseñarte cual es tu lugar, mi preciado aprendiz.
Luke estaba seguro de que todo aquello era una pesadilla. Tenía que serlo. Seguro que despertaría pronto y...
Una voz cálida en su oído le detuvo del carril desesperado de sus pensamientos.
-Ya ves, muchacho. Estás justo donde debes estar. En casa y con tu Profesor.
OoOoOoOo
Espero esto compense los largos días, incluso meses, sin actualizar ^^
