¡MUCHAS GRACIAS POR LEER! Perdón por dejarlas en suspenso y gracias por los reviews. Espero les guste el cap y espero sus opiniones.

En una oscura y desordenada habitación, aquella pelinegra comenzaba a despertar, sintiendo diez veces más la fuerza de gravedad, tras fruncir el ceño y retorcerse un poco, la realidad empezaba a materializarse y con ello, la resaca, pero esta vez no venía sola, traía la resaca moral consigo. La ansiedad comenzó a hacerse presente en la recién despertada chica, ¿En qué momento se le hizo fácil tomar aquél atrevimiento? Y lo más importante, ¿Qué demonios iba a pasar si Finn se enteraba?... "Sólo fue un beso" se decía para aminorar aquella culpa.

Pero es que todo el tiempo en el bar no podía dejar de pensar en besar aquellos rosados labios, Bonnibel había permanecido de forma constante en su mente a partir de verla por primera vez desde el escenario, en su pasado sólo había sentido esa atracción por una persona: Ash… De sólo recordar a aquél cretino que tanto daño le hizo se sentía la mujer más estúpida del mundo. Él se fingió falsamente enamorado, la hacía sentir acogida y querida, cosa que desde la muerte de su madre no sentía y mientras el recuerdo de aquella vez en que Ash sínicamente se desenmascaro volvía, los ojos de aquella chica comenzaban a llenare de lágrimas. Contrario a lo que mostraba en el exterior, Marceline siempre ha sido "una débil sentimentalucha de clóset" como ella lo definía con sus únicos amigos, que con su estupidez, probablemente se vería reducida la lista sólo a Jake, si bien le iba.

Un poco más al norte de la ciudad, una nada descansada Bonnibel seguía pensando en aquél beso, muy molesta, pero por más que intenta evadir cualquier pensamiento de Marceline, por alguna extraña razón no podía, todo el tiempo recordaba el momento en el que sus labios tocaron los de la rockera, ni siquiera supo cómo reaccionar en aquél momento, se sentía molesta por tal atrevimiento y sin embargo muy en el fondo admitía que no había estado nada mal… Y eso, le molestaba aún más, la chica le caía mal, era la representación de absolutamente todo lo que desaprobaba, irresponsable, viciosa, pesimista, igualada… Simplemente no entendía por qué demonios seguía pensando en aquél buen beso que debería parecerle escabroso… Un momento, había pensado "buen beso"…

— ¡QUE TE HABLAN POR TELEFONO! —Grito impaciente Lumpy quién apenas gritando así consiguió la atención de su meditabunda amiga. — ¿A caso te has quedado sorda?
—Lo siento, estaba algo, concentrada… —Excusándose tomó la bocina que le extendió Lumpy — ¿Hola?...
— Hola Bonnie, ¿Por qué no has venido a verme? —Le reclamó una infantil voz que correspondía a su hermano menor, ella había crecido en Brighton una pequeña ciudad en la provincia inglesa, que quedaba a bastantes kilómetros de Londres, así que sólo podía visitar a su familia en los periodos vacacionales, rara vez podía ir en días festivos o fines de semana debido a tareas y falta de dinero. Aún así hablaba con su familia casi diario.
— Lo siento Gumball, pero tengo mucha tarea y no he podido ir, pero ya casi salgo de vacaciones y prometo llevarte un regalo cuando vaya ¿Te parece?
— Si me compras un aventurero atómico te perdono, mis papás no han querido comprarlo además te extraño mucho, no tengo con quien jugar, ni con quién estar cuando mamá y papá pelean.
—Yo también te extraño Gum, muchísimo, ¿Sabes? Cada que papá y mamá discutan puedes subir a la casa del árbol con el teléfono y hablarme, no importa la hora ni lo que haga, prometo contestar… Y si, te llevaré a tu mega átomos.
— ¡Es el aventurero atómico! No te vayas a equivocar…
— Jajaja ok, perdón, ya anoté el nombre, prometo no equivocarme…
— Está bien, te quiero mucho y también… —En el fondo se escuchó una voz femenina, "Gumball, ¿Haciendo otra vez bromas?" — No mamá, llamé a Bonnie, estoy hablando con ella — "Cuántas veces te he dicho que no molestes a tu hermana, dame ese teléfono" tras esto, ahora era esa voz quién hablaba.
— Hola hija, espero que Gumball no te haya interrumpido en algo, ¿Estás bien?
—Sabes que Gumball puede llamarme cuando quiera, no me interrumpe. Mamá, procura que cuando discutas con papá no sea cerca de Gumball.
—Lo sé amor, pero ya sabes, tu padre está muy presionado con los gastos de la Hipoteca y el préstamo, el dinero apenas nos está alcanzando y tú padre se estresa, lo que hace que me estrese.
— Ya les dije que puedo trabajar y estudiar, para al menos mantenerme y hasta ayudarles… así no tendrían tantos gastos y una posible entrada más...
— ¡Por supuesto que no! Mi amor, nosotros lo resolvemos siempre, no quiero que te distraigas de la escuela pues podrías perder la beca, definitivamente no, amor, ésta crisis sólo es temporal y no quiero que absolutamente nada te desvíe de el gran futuro que tendrás. Recuerda que te queremos, te llamo mañana.
— Ok, adiós mamá.

Tras esto colgó el celular, parecía que no podía tener una conversación con sus padres sin dejar a lado las presiones de su carrera, amaba a sus padres, sin embargo odiaba esa presión sobre sus hombros, aunque no podía darse el lujo de decepcionarlos, mucho menos desaprovechar lo que con tanto esfuerzo le han dado, precisamente por ese amor que les tenía, continuó en sus trabajos. Poco a poco la noche tomó posesión de la ciudad, apenas estaba por terminar, pues su mente tenía malabares mentales que la distraían de sus obligaciones, sin embargo ya sólo faltaba una tarea que liquidar pero necesitaba información de la práctica en el laboratorio y Finn aún no le había mandado el mail, cogió el teléfono y sin necesidad de agenda marcó el número, el tono de conexión se corto pero se sorprendió al escuchar una voz femenina contestar, por lo que ella se quedó completamente callada.

— Mansión de los tarados de Finn y Jacke, ¿Con quién de esos dos gusta hablar?... — La pelirrosa olvidándose del motivo de la llamada colgó inmediatamente al reconocer aquella voz, ¿Es que a caso no podía librar a esa chica? Además después de analizarlo unos segundos, no entendía el por qué había colgado, simplemente tenía que pedir a Finn al teléfono. Tras esa sensación de estupidez, volvió a marcar y afortunadamente ahora era Finn quién había descolgado el teléfono.

—Hola Finn, este... necesito los datos de la práctica, no me los has mandado.
— Oh, te los mando en un momento, aunque el reporte se entrega dentro de dos días…
— Lo sé, pero sabes que no me gusta atrasarme… Por cierto… ¿Era Marceline quién contestó antes?
—Si, vino a visitarnos, ¿Quieres venir un rato?
— ¡NO!, este, no gracias, debo terminar otras cosas aún… Por cierto, ¿Te ha contado algo acerca de ayer?
— Jajaja si, qué loco ¿No? — Bonnibel entro en pánico, ¡Cómo es posible que le contara a los chicos lo del beso! Y más aún que Finn lo tomara como algo normal.
— Bueno, yo puedo decir que, no sé cómo, la verdad es que… —Presa del pánico no podía concretar oración alguna, para su fortuna Finn fue quién siguió hablando.
— No puedo creer lo de la anciana, Mar lo estaba contando, no puedo con la risa Jajaja —Un alivio enorme sustituyo el pánico de la chica en seguida — En fin, te mando el correo ya mismo ¿Vale?
— Vale, gracias. — Y sin agregar más finalizó la llamada, al parecer aún había rastro de buen gusto por parte de Marceline al no decir nada. Recordó el beso robado, por el desconcierto que la acción le había causado, se quedo estática, recordó la mano fría de aquella pelinegra en su rostro y entonces la vio demasiado cerca hasta que sus labios tuvieron un contacto, breve, pero lo suficiente para que un pequeño respingo corriera por su espalda, sin darse cuenta tenía su mano tocándose la boca, sacudió la cabeza para reaccionar y así intentar concentrarse en su último deber el cual fue hecho de una manera perfecta, como todo lo que la joven hacía, se dispuso a dormir, pero su pijama aún no se secaba, el clima de Londres no ayudaba en nada con ese tipo de cuestiones, buscó en su clóset alguna pijama provisional y en un pequeño rincón se encontraba la playera de The dark souls, le recordó a la molesta pelinegra y por alguna extraña razón la usó y para su sorpresa, era comodísima.

Después de pasar el día con sus amigos Marceline pasó a la licorería por su habitual botella de escoses, se sentía mal de no haber podido hablar con Finn acerca de lo que había pasado como hubiera sido lo correcto, aunque, como ya sabía, lo correcto nunca se le ha dado. Ese día era uno de los pocos en que no tenía plan con la banda, así que no le quedaba más remedio que ir a su casa, afortunadamente su padre de nuevo se había ido por unas semanas, cosa habitual. Estaba acostumbrada a estar sola, antes en esos casos Ash era quién le brindaba su compañía todo el día, pero justamente ese día había cumplido ya cuatro años que la soledad se convirtió la única compañera sentimental de la cantante.

¡Creí que me amabas! ¡TODO EL MALDITO TIEMPO ME VISTE LA CARA! ¿Cuánto valió mi amor por ti? ¡¿Cuál fue mi maldito valor?!

Tras ésta memoria, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, odiaba llorar y más por algo tan estúpido y una traicionera lágrima resbalo por su mejilla. Al llegar a casa destapo la botella y fue poco a poco drenada con el cobijo de la madrugada, era increíble que a tantos días de que su corazón no volviera a ser el mismo, continuara sintiendo el mismo dolor que en aquél entonces, estaba improvisando con su bajo el cual se había apoderado de ella y ahora era aquél instrumento el que materializaba sus sentimientos en notas y algunas letras vagas…

Tell me why don't you killed me,
and put a gun, against my head,
I'm better off dead
I'm better off dead

You never told me
what was hiding behind those walls
A empty shadow, a fake person
now I'm still lost…