Actualizo pronto porque hoy si anduve inspirada esperemos siga fluyendo la imaginación, les mando muchos saludos, no se olviden de dejar sus reviews con la opinión del nueco cap y gracias mil por seguir leyendo la historia. Me han preguntado mi twitter, está en mi perfil :)

—MARCELINE, me puedes decir… ¡¿Qué demonios le pasó a tu auto?! — Dijo Hunson Abadeer al abrir la puerta del cuarto de Marceline, sin embargo, aquella chica estaba totalmente dormida — ¡POR DIOS MARCELINE! Apesta a marihuana el cuarto —Ante la calmada pero enérgica voz de su padre, Marceline despertó, aún ebria y algo drogada — Te quiero ver inmediatamente en el despacho — Sentenció el padre de la recién despertada.

Tras poder levantarse de la cama, salió de la habitación y bajo las escaleras, seguramente iba a ser un gran y extenso regaño pero no podía esperar tanto su hambre, tras hacer una escala a la cocina, abrió las puertas y encontró a su padre leyendo unos papeles.

—Siéntate — Dijo tras cerrar la computadora portátil y entonces voltearse a mirar a su única hija —Voy a ahorrarme todo el tiempo que siempre gastó al intentar razonar con alguien que al parecer se empeña en ser una inmadura malcriada — Marceline seguía mirando a la nada — No puedo seguir soportando verte así, seguramente ibas ebria cuando chocaste… Aún sabiendo lo que puede pasar si eres así de negligente… Acabó de llamar a uno de los mejores anexos de la ciudad… Si quieres seguir viviendo en ésta casa será mejor que aceptes ir y dejes de una buena vez la maldita banda que sólo te ha traído a éste tonto estilo de vivir —Impuso aquél hombre mirándola fijamente a lo que Marceline seguía con la mirada y la mente perdida — Contéstame de una buena vez... ¿Captaste al menos lo que acabo de decir?

—Hoy vi a Ashton —Pudo apenas pronunciar la joven

—Así que ese imbécil fue el pretexto de hoy para hacer tus estupideces… Ya han pasado años desde que él te dejó. ¿De verdad vas a seguir refugiándote en tu debilidad? No seas mediocre Marceline, yo no te eduqué así — Dijo con la sangre fría característica del hombre de negocios.

—Tú nunca me educaste —Le reprocho, por fin mirando a su padre — ¿Qué fue lo que le diste a ese tarado porque me dejará? Dices quererme y me tratas como si fuera un maldito negocio, ¿Cuál fue el valor cotizado entre ustedes dos aquélla noche por mi persona?

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—Ambos sabemos que eres un sin vergüenza, quiero que te alejes de ella Decía Hunson sentado detrás de ese mismo escritorio.

¿Por qué lo haría? Su hija es y será muy rica además es muy sexy y me ama, no veo el porqué dejar todo eso sólo porque se le da la gana — Contestaba de manera sínica un joven de unos 23 años viéndose las uñas.

Te recomiendo no ser insolente, aprovecha que me he puesto a negociar y no solamente tomar acciones —Abrió un cajón de aquél lujoso escritorio y le extendió un papel al chico — Es mi única oferta a cambio de que te desaparezcas de una buena vez, te advierto que aceptes o no mi generosa opción, desaparecerás de la vida de mi hija a toda forma.

—Eso ya no importa, pasó y punto. Tú presente y futuro es el que debe preocuparte y mantenerse en tu mente, no esos juegos que no te llevarán a nada.

—Contéstame… Por una vez en tu maldita vida se honesto y responde.

—Ese tarado se conformo con 250 mil libras, no sé porque tanto drama, finamente te hice el favor de deshacerte de un estúpido como ese, ahora basta de tontas fatalidades, será mejor que vayas preparándote que mañana mismo te quiero en el cetro de rehabilitación.

—Como siempre decidiendo por mí, pero sabemos perfectamente que eso no va a suceder, así que mañana mismo me largo de aquí.

—Si te vas, significa que renuncias a todos los beneficios de estar aquí, en pocas palabras no me haré cargo de ningún gasto tuyo…

—Me vienen valiendo cuatro hectáreas de rábano tu maldito dinero, al parecer es más fácil para ti deshacerte de mí que ser un padre, pues bien, como ya dije, me largo de aquí Y tras levantarse molesta, cerró con un portazo aquél despacho.

Cuando llegó a su habitación empezó a darse cuenta que no era pan comido independizarse de esa forma, aunque tenía el departamento que Simon había dejado libre cuando entró al asilo, este estaba siendo alquilado, el contrato de renta terminaba en seis meses así que tenía que conseguir algún otro lugar, las presentaciones se las pagaban bien, pero posiblemente tendría que conseguir un empleo para completar los gastos, no tenía idea qué clase de empleo buscar, pero finalmente no tenía opción, no iba a darle gusto a su padre, tras ver lo que se avecinaba el estrés y el enojo se apoderaba cada vez más de ella. Decidió pensar todos los problemas después y empezó por empacar sus cosas, mientras sacaba las maletas su celular comenzó a vibrar en el buró, era un número no registrado en aquél aparato, aún así decidió contestar, al tiempo que activaba el altavoz para poder tener las manos libres — Diga Dijo de manera poco cortés.

— Hola Marceline, habla Bonnibel.

— ¿Cómo es que tienes mi número? Cuestionó a la pelirrosa, por si hubiera sido poco el problema que ahora tenía, recordó como andaba chanceando con aquél idiota, cosa que la hizo molestarse más.

— ¿Estás bien? Te escucho… rara.

—Sólo dime qué quieres…

—Creo que dejé mi celular en tu casa, ya lo he buscado y no aparece… ¿Crees que puedas fijarte por favor? En caso de que aparezca me avisas y voy por él.

—Si yo me fijo, adiós Y sin dar oportunidad a que Bonnibel se despidiera, cortó la llamada.

Del otro lado de la línea se encontraba Bonnibel muy desconcertada, ¿Qué demonios le habrá picado a Marceline?... Si era por Marshall el enojo estaba muy fuera de lugar, además era una tontería pensar que ella estuviera celosa o algo por el estilo, definitivamente era la mujer más extraña y misteriosa que había conocido… Bueno, no es como si conociera a mucha gente.

Finn y Jacke llegaron a lo que era la casa de la ahora independiente Marceline quien les había pedido ayuda y refugio unos días para así ganar tiempo y pensar claramente qué es lo que haría. Los chicos fieles a la amistad estuvieron ahí en unos momentos. Marceline acababa de empacar toda su ropa cuando los chicos entraron a su habitación.

—Marceline, ¿Qué le paso a tu auto? Preguntó el rubio.

—Es una larga historia Finn, primero quiero arreglar esto y ya después les digo.

— ¿De verdad te irás? Digo, la última vez sólo fue berrinche — Comento Jacke, a lo que Marceline lo miro con cara de pocos amigos — Ok, yo sólo preguntaba para ahorrar el trabajo.

—Ésta vez es en serio —Dijo mientras guardaba algunas cosas en cajas y los chicos hicieron lo mismo — Quiero irme lo más pronto posible…

— ¿Pero qué paso? — Insistía Finn

—Ya te dije que después te cuento, por el momento ayúdenme a empacar quiero irme hoy mismo — Los chicos hicieron caso a su amiga, empezaron a empacar cosas de la pelinegra, quién se aseguró de empacar lo más personal antes de que llegaran sus amigos.

Afortunadamente Keila pudo conseguirle una camioneta, la cual ya estaba repleta y aún le faltaban varias cosas, al parecer, la mudanza constaría de varias vueltas, Finn se llevó la camioneta con la primera carga, mientras los otros tres chicos seguían empacando instrumentos, muebles, desarmando la cama y demás cosas típicas de una mudanza… Aunque en este caso sólo era el cuarto de Marceline y no toda la casa. Finalmente en la madrugada ya, fue que terminaron. La pelinegra sintió bastante nostalgia al ver el cuarto completamente vacío, no pudo evitar recordar como su madre y ella pasaban mucho tiempo jugando al té o ella escuchando los cuentos que la fallecida madre le leía. Jacke entro abrazándole por el hombro y se dispusieron a irse… Todo estaba listo, un nuevo giro en la vida de la rockera había empezado.

Marceline les contó a sus amigos el porqué de la mudanza, en realidad no pensaba estar más de una semana con ellos, las cajas y cosas de Marceline acaparaban casi todo el departamento.

—Oye Marcy… ¿Y no has pensado que, tal vez si deberías ir a Rehab? —Preguntó Finn sin mirar a la chica — Digo, sólo es una opinión…

—Ya lo he pensado, pero sinceramente no quiero… Es raro, sé que me hago daño pero no quiero ayuda… — Explicó un tanto confundida — Así que no, no, no —Agrego con comicidad para romper la tensión de la respuesta.

—Supongo que ocuparás el departamento del viejo Simón, eso es genial de ahí queda cerca todo en la ciudad —Agregó Jacke

—Sí, pero eso será hasta unos meses, recuerda que se alquila y el contrato aún no vence —Mañana buscaré algún departamento o cuarto al menos.

— Pues… podrías hablar con Lumpy, dónde vive hay tres recámaras.

— ¿Y quién chingados es Lumpy? — Preguntó la rockera.

—La amiga de tu super amigui Bonnibel — Respondió Jacke en un tono burlón.

—O sea, no podemos estar más de tres horas sin que Bonnibel se enoje por algo o ella me saque de quicio… ¿Cómo demonios podría si quiera vivir con ella?

—Pues se veían muy hogareñas cocinando — Contestó Jacke con risas y Marceline, sin comprender por qué, se ruborizo un poco.

—Bueno, igual sabes que te puedes quedar el tiempo que quieras acá, el sofá se hace cama así que no dormirás incómoda.

—Gracias chicos, de verdad gracias —Dijo controlando el nudo en la garganta. Y los chicos se miraron algo extrañados, ese comportamiento era algo raro en ella.

— ¿Estás en tus días? —Preguntó Jacke mirándola extrañado.

—No tarado, hoy vi a Ash… — Los chicos pusieron cara sería pues saben perfectamente o que significa el tema "Ash".

— ¿Dónde? — Preguntó Finn.

—Cuando venía de dejar a Bonnibel, él fue quién me chocó el auto… Por mi culpa en realidad…

— ¿Y cómo te sientes? — Preguntaron los chicos al unísono.

—E l amor por él ya se fue desde hace mucho, pero sigo sintiendo rencor por él y conmigo misma… Pero bueno, será mejor dormir lo que queda de la noche, mañana debo ver muchas cosas — Dijo mientras desdoblaba el sofá-cama y los chicos también se preparaban para el siguiente día.

Tras haber buscado por tres día sin éxito algún departamento, Marceline regresó a casa de los chicos exhausta, hacía mucho que no había utilizado el transporte público, pues el Maverick aún tenía el golpe en la parte de atrás, lo que hacía que caminará más, afortunadamente éste fin de semana tenía dos presentaciones con la banda, eso significaba dinero que ahora en realidad necesitaba, iba por las escaleras cuando una dulce voz a sus espaldas la hizo detenerse.

—Hola Gloria — Saludó la pelirrosa — ¿Visitando a los chicos?

—Marceline, por favor —Dijo seria — Y si una visita, de una semana por lo menos — Dijo mientras abría el departamento con la llave que Jacke le había dado hace tiempo.

— ¿Qué es todo esto? —Dijo mirando las cajas que había en todo el apartamento.

— ¿No te ha contado Finn? En pocas palabras me acabo de independizar, más a la fuerza en realidad.

—Y ahora vivirás con los chicos…

—No, sólo es en lo que encuentro un buen piso, no tenía idea de lo difícil que es, ya llevo tres días y el mejor es uno dónde el excusado está en la cocina y al parecer fue la escena de algún delito.

— ¿Pues en dónde buscas? En el piso dónde vivo sobra una habitación, podrías vivir conmigo…

Marceline no podía creer el ofrecimiento de Bonnibel, además no pudo evitar sonrojarse ante la frase "vivir conmigo".

— ¿Te imaginas el desastre?

— ¿Tan mala te parece la idea? Obviamente tendría que hablar con Lumpy, pero no creo que tenga problema.

— Lo pensaré.

¿Lo va a pensar? Bonnibel no podía creer que dudará de su propuesta, no es como que en el departamento de Lumpy hubiera habido algún homicidio. ¿Tan mal le caía a la pelinegra? En todo caso debería ser al revés. Marceline pudo notar la molestia de Bonnibel, pero definitivamente era algo suicida ir a vivir con ella, si apenas viéndola en pocas veces ya la tenía al borde de un enamoramiento, vivir con ella significaría el holocausto.

—No lo tomes personal, es sólo que no conozco a tu amiga bien, ni a ti de hecho, así que sería algo incómodo para ustedes compartir piso conmigo.

—Bueno, si no te parece tan desagradable me avisas, el departamento es de los padres de mi amiga, así que ni siquiera pagarías renta— Bonnibel pudo ver el interés de Marceline al escuchar aquello — Además, pretendes vivir sola cuando no puedes hacer un simple omelette sin incendiar algo.

—Larga vida a la pizza — Dijo a tono de broma, pero ya adquiriendo un tono más serio completo —Pues, si tu amiga no tiene algún problema creo que si lo consideraría —Cualquier persona en su sano juicio no habría objetado, pero Marceline no lo era, es cierto que el no pagar renta era ya su salvación, pero por otro lado, Bonnibel era el segundo pro y contra de la situación, la conversación quedó interrumpida por la llegada de Finn, con algunas bolsas.

—Bonnibel… no me dijiste que vendrías.

—Ya habíamos quedado, ibas a comprar el material de la práctica y yo te traía el previo.

—Por cierto Bonnie, tu celular — Dijo Marceline extendiéndole el teléfono — Bueno, debo irme al ensayo, los dejo — Y tras esto Marceline salió del departamento.

Tras la visita y la noticia de Marceline, Bonnibel llegó a su departamento e inmediatamente platicó con Lumpy la situación de la pelinegra.

— ¡¿Vivir aquí?! — Preguntó Lumpy en un agudo impresionante — ¿De cuándo a acá son tan amigas?

—Oh vamos Lumpy, es sólo hasta que pueda ocupar el departamento de su abuelo, sólo unos meses, además si ella vive aquí, podrías ver más a Mike…

—Mike, ese ingrato… ¿Crees que ni siquiera me ha hablado en éste día? Además, no sé, qué alguien tan vulgar viva aquí… ¿Qué dirá el chico del 522? No vaya a creer que aquí vive pura vaga, con lo que me gusta…

—Mira, si te haces amiga de Marceline, significa que tendrás entrada asegurada a los eventos más importantes y geniales de todo Londres, incluido el Ooo…

—OK OK OK… Pero sólo unos meses, Y SOLO porque tú me lo pides… Ahh y que me consiga estar en lista en Ooo cada fin… ¡Sólo por eso!... Y que no se le acerque al del 522…

—Jajajaja dudo que lo haga, Marceline es lesbiana… pero gracias Lumpy, eres la mejor.

— ¿Lesbiana? ¡¿Y SI SE ENAMORA DE MI?!...

—Eso significaría que eres guapa para cualquier género…

—Bueno eso es cierto… ok, está bien que se mude, pero si se atreve a besarme demandaré una orden de restricción, ¿Vale?

—Gracias Lumpy, eres la mejor.

—Lo sé Bonnie, lo sé… Ojala no me arrepienta.