Con ustedes el capitulo 11, espero les guste. Perdón si no actualice muy pronto pero con apenas cuatro días de clases ya tengo mucha tarea :( (Hate it). Gracias por sus opiniones en los caps, de verdad los tomo en cuenta para los siguientes. Gracias mil también por seguir leyendo la historia, les mando saludos, que tengan un gran fin y no se olviden de dejar sus opiniones en los reviews. :)


Tras haber desempacado a mayoría de sus cosas con ayuda de Finn y Marceline, el Rubio se despidió dejándolas solas. Ambas chicas se miraron un poco incómodas.

—Sí que tienes muchas cosas, bueno creo que será mejor comer —Dijo Bonnibel dirigiéndose a la cocina, puesto que la presencia silencio de la pelinegra la hacían perder el equilibrio nervioso.

— ¿Cuál es la sugerencia del cheff? —Preguntó Marceline siguiéndola y por fin hablando.

—Omelette incendiado, tu favorito… — Bonnibel le extendió a Marceline una cebolla y un cuchillo mientras ella cortaba algunas verduras, entonces Lumpy llegó de su clase de francés.

—Amiga vengo ladrando de hambre, ¿Tardarán mucho? —Preguntó tomando una manzana del frutero.

—Si nos ayudas no —Dijo Marceline con una lágrima.

—Regla número uno, Lumpy Space nunca cocina, bueno aprovecharé este momento para explicarte las reglas de éste departamento. La principal regla es que las cosas que tengan un Post-it morado son INTOCABLES a menos que quieras ver la irá de Lumpy Space. No fumar porque ese asqueroso olor a cigarro no es digno de un departamento con clase, así que si fumas será en la azotea —Marceline soltó una pequeña risa, no podía creer que hubiera alguien más ñoña que Bonnibel —En fin, querida no llores, te acostumbrarás… Mandamiento número tres, nunca saldréis ni ostentareis ropas feas o mal combinadas…

Bonnibel ya había terminado de guisar, Marceline se había puesto sus audífonos desde el mandamiento número trece: "Nunca desperdiciareis la mayonesa". Disfrutaba De los Rolling Stones mientras degustaba el guiso de Bonnibel, que como todo, le había quedado excelente.

—Tranquila Lumpy, Marceline sabrá estar a la altura de vivir contigo. ¿Cierto? — Dijo mirando a Marceline, quién seguía entretenida comiendo — ¿Marceline?

La pelinegra vio que ambas chicas la veían por lo que se quitó uno de los audífonos — Si, te quedó delicioso el pollo…

— ¡TSEAAA! ¡Ni siquiera me estabas escuchando! Tendré que repetirte todos los mandamientos de nuevo…

—Mejor escríbelos y me los dejas en el refrigerador, ahorrarás saliva y no degastas mis tímpanos —Replicó la pelinegra.

—No abuses querida, mira que mis padres llamaron que no querían que vivieras acá. No me sorprende, con esas fachas das mal impresión a cualquiera…

— ¿Me estás amenazando? —Pregunto levantándose de la mesa — Porque no me gusta andar debiendo favores y menos a una caprichosa grumosa —Tras estas últimas palabras Lumpy abrió la boca como si gritara en silencio.

—Mira zarrapastrosa, si estás aquí es por Bonnie por qué a mí no se me da eso de andar adoptando vagabundos.

—Ni a mi andar…

— ¡Basta ya las dos! —Gritó Bonnibel a lo que ambas callaron — Marceline sé que te costará trabajo pero por favor se paciente, a menos que quieras vivir en un departamento con baño compartido…

— Pero si ella… —Quiso replicar la pelinegra pero fue interrumpida por la pelirrosa.

— Por favor Marceline… Y tú Lumpy, sé que es tu casa pero tampoco te comportes como un Hitler con ella… Sólo serán unos meses, por favor traten de llevarse mejor… Por mi ¿Vale? —Ambas chicas se quedaron en silencio — Ahora dense la mano…

— ¡¿Qué?! ¡Por supuesto que no! —Gritaron ambas chicas al unísono.

—Les recuerdo que soy la única que cocina aquí y si no quieren vivir a base de Maruchan, ¡Dense la mano!

—Ni siquiera creo que esté vacunada… —Dijo Lumpy

— ¿Ves? —Replicó Marceline a Bonnibel

— ¡Lumpy! Es en serio dense la mano —Ante la seriedad de Bonnibel, Marceline fue quien estiro primero la mano —Lumpy dale la mano… —Y la grumosa chica decidió hacerlo, pero más que darse la mano, sólo chocaron los dedos.

—Bueno es algo… prometan que intentarán no pelear.

—Lo prometo —Contestaron de nuevo al mismo tiempo

—Ok, mejor me iré a ensayar, gracias por la comida Bonnibel.

—Yo iré a quemarme la mano —Dijo Lumpy saliendo de la cocina.

—Sé que no va a ser fácil, pero ya sabrás como convivir con ella —Animó Bonnibel a la rockera.

—Ni un día llevo y ve…

—Se necesita más de un día para que alguien pueda soportarte —Dijo dándole un cariñoso codazo a la pelinegra.

—Hey… es más fácil soportarme a mí que a esa Barbie región cuatro… En fin, mejor me voy al ensayo, al menos fuera no causo problemas… ¿Quieres venir?

— No puedo, debo reponerme en el cuatrimestre.

—No me digas, sacaste nueve punto nueve en alguna materia —Se mofó la pelinegra.

—Es en serio Marceline, si bajo el promedio por lo menos, me pueden rebajar la beca —Contesto con cara muy seria — Ya será otro día.

— El día que te importe más divertirte que la escuela… Nos vemos —Dijo tomando su juego de llaves, un pequeño morral negro y su bajo. Aquél comentario a parte de molestarle, también la dejó algo pensativa, en cierta forma Marceline tenía razón, había veces en las que sólo descansaba de la escuela o alguna tarea cuando se hacía un café o comía para seguir en ello, desafortunadamente no tenía opción… Entonces, un poco de envidia invadió a la pelirrosa hacía la libre pelinegra, desearía ser un poco como ella, poder hacer lo que quisiera y tener una mínima parte de libertad… Tras terminar de ordenar los trastos en el lavaplatos, empezó con la tarea.

Marceline se presentó en el estudio, estaban trabajando ya en la cuarta canción del nuevo álbum, aún sin título, Marceline llevó algunos avances y algunos nuevos arreglos, pero aún seguían algo retrasados, Geoge McRise, uno de los directivos de la disquera seguía presionando a la banda, lo cual sólo hacía que la inspiración fluyera menos.

— ¡Vamos chicos! No puedo creer que ni el nombre del álbum tengan…

—Esto no es como la basura comercial en la que siempre trabajas, esas que salen en un maldito día repitiendo 20 palabras por tres minutos —Respondió Marceline estresada.

—Esta disquera no tiene su tiempo, al menos dejen lanzar un single…

—Es demasiado pronto —Dijo Mike.

—Si de verdad quieres que esto avance deja de joder de una buena vez… —Volvió a replicar Marceline.

—Más respeto chica, recuerda quién manda acá… Los dejaré en paz, pero si en cinco meses no tienen todo listo, olvídense del contrato —Y tras esto, el hombre salió del estudio.

—Hijo de puta —Dijo Keila —Será mejor calmarnos, si no, no sacaremos nada hoy.

—Tienes razón… iré por algunas cervezas, mientras ustedes sigan con el ecualizador… —Dijo Mike y salió.

—Con los arreglos me gusta más… pero aún tengo dudas con el segundo verso…

—Yo creo que está bien… ¿O tienes algún cambio?...

—Más bien en cambiar el coro y que sólo sea una estrofa más… me gustó más éste nuevo: —Dijo tendiéndola una hoja arrugada de papel al tiempo que cantaba el ritmo de aquél nuevo coro.

Hope your happy now
But I'm not giving in
I hope you're satisfied
With your bullshit and your lies
Hope your happy now
But I'm not giving up
I hope your satisfied
You can't sell me alive

— ¡Woao! Has andado inspirada… ¿Se puede saber por qué?

—La mudanza supongo…

—Pues yo digo que queda y el anterior coro que quede al final…

—Entonces por hoy sólo faltaría grabar el coro y poner los últimos arreglos… Si nos apuramos, terminaremos con Hit me y también con ésta… pensaba que se quedara como Hope your happy now.

—Me agrada.

Tras llegar Mike junto con Lila, las horas fueron fluyendo rápidamente entre grabaciones, correcciones, arreglos, cigarrillos y cerveza. Afortunadamente Keila llevaba auto, así que Marceline pudo llegar ebria y salva a su nuevo hogar. Trato de entrar sigilosamente, no sabía exactamente qué hora era, pero ya estaba oscuro y no había mucha gente en las calles, lo que la hizo suponer que ya era bastante tarde, al fin pudo meter la llave en la escurridiza cerradura y pudo entrar, se quitó las botas para poder pasar inadvertida, cosa que de poco sirvió porque para su sorpresa, la sexy pelirrosa salió del pasillo en pijama.

—Bonitas horas de llegar —Regañó Bonnibel

—Lamento haberte despertado y hablando de horas, ¿Qué hora es? —Pregunto la pelinegra sentándose en el sillón.

— ¡Es el colmo! Son casi las tres de la mañana… ¡No puedes andar sin auto, sola y ebria por ahí!... Y de hecho no me despertaste, aún sigo con la tarea… —Aclaró mientras entraba a la cocina.

—Hey… Si hay algo bueno de ya no vivir con mi padre es que no debo andar recibiendo regaños. Y qué… ¿A caso te dejaron inventar la cura del SIDA? Mañana la terminas, mejor duerme… ¡AUCH! —Grito tras pegarse en el meñique de su pie izquierdo con la mesa de centro —Estúpida mesa… —Bonnibel contuvo un poco la risa y prendió la luz de la sala

—Si quieres cenar aún hay del guisado de pollo, yo continuaré con mi cura contra el SIDA —Dijo al salir de la cocina con una taza de café. Marceline, ahora con la luz prendida, pudo ver claramente a Bonnibel con tremendas ojeras… Aún no entendía su esfuerzo sobrehumano en algo tan estúpido como la escuela, pero entonces, mirándola con más atención, pudo ver que traía puesta una playera de la banda y no cualquier playera, sino la que ella le había regalado cuando la conoció.

— ¡Woao! Siempre creí que esa playera había terminado en la basura o regalada a algún vagabundo —Dijo Marceline, un tanto sonrojada por el hecho de que la chica la conservara.

—Pues, la uso de pijama desde que me la diste— Marceline se sonrojó aún más —Es muy cómoda… —Respondió la pelirrosa quién también se sonrojo. Quedó un silencio con cierta tensión en el ambiente, Bonnibel se veía muy sexy con aquella playera negra que contrastaba con todo lo rosa que era la chica. La rockera, sintió una punzada en el vientre junto con un respingo… eso era señal de huir.

—Ok, te dejaré trabajar y me iré a la cama. Que acabes pronto, buenas noches. Y dicho esto, la chica se fue balanceándose un poco hacía su habitación.

A la mañana siguiente, Marceline despertó y el departamento estaba vacío, sus dos roomies se encontraban en la escuela, tras lavarse la cara y los dientes, se dirigió a la cocina, en el refrigerador había una nota en un cursi Pos-it mariposa color rosa… por supuesto de Bonnibel: "Tu desayuno está en el refractario azul, sólo debes calentarlo Y LAVA LOS TRASTOS QUE OCUPES", saco dicho desayuno del refrigerador y mientras se calentaba en el bendito microondas, llamaron a la puerta. Con un poco de sorpresa, salió a atender y para su total disgusto, se trataba de aquél galán recepcionista.

–Hola… Soy Marshall ¿Está Bonnibel? –Preguntó el chico.

–NO –Y tras responderle al hombre, la chica se dispuso a cerrar la puerta pero aquél chico lo impidió con el pie – ¡Hey!

–Aaam, ¿Sabes qué hora llega? Y además ¿Por qué esos modos? –Preguntó el chico aún sujetando la puerta.

–NO tengo idea qué hora llegue y mis modos son mi problema así que ahora vete de aquí –Dijo cerrando la puerta de manera firme y de paso, machucando algunos dedos del pelinegro, tras regresar a la cocina, se dio cuenta que su apetito ya se había esfumado y decidió dormir nuevamente, al fin hoy no tenía ensayo y afortunadamente su padre ya no pagaba la escuela, así que ahora tendría más tiempo para trabajar en el álbum e intentar pensar menos en aquél idiota que ya hasta visitaba a Bonnibel en su casa. "Igual no debería importante, ella es hetero" se dijo a sí misma, sin embargo sus sentimientos nunca estaban en su control. Poco a poco, sus respiraciones fueron cada vez más profundas, Morfeo la envolvió en sus brazos, pero de nuevo estaba en la escena del accidente, la mujer de ojos verdes la veía y la llamaba, la llamaba con urgencia pero Marceline no podía acercarse, no podía moverse… veía a esa mujer sufriendo sin poder hacer nada… De nuevo despertó con lágrimas en los ojos y sudando. Tras calmarse, decidió que mejor visitaría a Simon, definitivamente la idea de dormir debía ser eliminada de sus prioridades.