Lamento la tardanza pero al parecer la escuela bloquea mi imaginación (¿Coincidencia?), En fin, he aquí el capitulo 15. Espero lo disfruten y no se olviden de dejar su opinión, crítica, queja y/o sugerencia en los reviews. Muchos muchos saludos y que tengan una gran semana :)
El beso de las chicas fue interrumpido por el asistente del taller, quién sacó el reparado Maverick que esperaba con ansias volver a rodar. Marceline colocó una mochila de gran tamaño en la parte de atrás del auto junto con una guitarra acústica, al encender el motor no pudo evitar revolucionarlo tres veces, una cada vez más estridente que la anterior. Bonnibel no pudo evitar una mueca de malestar ante el imponente sonido del motor al mirar a la piloto.
–Lo siento, de verdad extrañaba ese sonido –Se excuso la conductora.
El estéreo encendió automáticamente al darla vuelta a la llave e irónicamente comenzó a reproducir I'm in love with my car. Mientras se incorporaban a la avenida.
–The machine of a dream, such a clean machine, with the pistons a pumpin' and the hub caps all gleam – cantaba la pelinegra haciendo un extraordinario dueto de voces con Freddie Mercury.
– ¿Es en serio? Le cantas mejor a esta cafetera que a mí –Quejándose en broma la linda copiloto, abrió la ventana.
–Es un clásico, por favor… Y corre mejor que cualquier burbuja morada… Además Gunter no se pone celoso de ti.
– ¿Gunter? ¿Esto tiene nombre? No puedo creerlo…
–Así lo llamó mi abuelo... –Dijo poniendo la palanca en neutral y frenando en la primer luz roja – Además el extrañaba tenerte a bordo… –Dijo dándole un beso en aquellos rellenos labios rosas. El claxon de los conductores detrás de Gunter, hicieron percatar a ambas que el verde ya estaba encendido. Después de hora y media manejando a una velocidad pesadamente lenta debido al ataque de pánico de Bonnibel cuando rebaso dos camiones metiéndose en el carril contrario de la autopista, por fin llegaron a la reserva que estaba a las afueras de la ciudad. Un no tan grande pero muy hermoso pedazo de bosque, lleno de árboles gigantes y un aire mucho más puro que el citadino.
Dejaron el auto en el parking y caminaron hasta encontrar un bello lugar naturalmente tapizado de hojas en tonalidades cafés y marrón a unos metros del lago. El lugar estaba solo, como era costumbre entre los días hábiles. Ambas chicas comenzaron a sacar los implementos necesarios, Bonnibel acomodó una manta para no ensuciar su pantalón preferido, mientras que su compañera decidió disfrutar la textura y el crujir de las hojas. Aunque en realidad Bonnibel iba a recoger muestras del pequeño lago, decidieron aprovechar la tarde en aquél lugar, pasando así su primer momento a solas desde aquella altercada declaración. Marceline destapó un Château Léoville Poyferre que aunque costoso, era el vino favorito de la chica con la melena rosa.
Bonnibel preparó los bocadillos mientras Marceline afinaba la guitarra con sólo su muy entrenado oído. Hablaban más con miradas que con palabras, pero no era un silencio incómodo, por el contrario, se sentían bastante bien y cómodas en compañía una de la otra.
–Iré por las muestras rápido –Al levantarse, dio un beso en la cabellera negra de la chica sentada, caminó un poco y tomó el agua necesaria vertiéndola en unos recipientes plásticos. Dio media vuelta y desde ahí pudo ver que Marceline no estaba, llego y encontró la guitarra recargada en un alto árbol y las dos copas de vino a medio tomar. Un tanto desconcertada, volteo a varias direcciones y sólo se encontraban arboles y una que otra ardilla. Bonnibel soltó un gran grito cuando de la nada, la chica de las manos frías tomó su cintura y entonces la abrazó por detrás gritando un "boo", cosa que casi hace detener el corazón que latía por ella.
– ¡MARCELINE! Por Glob, ¡¿Quieres matarme?! –Gritó volteando su cuello de lado, mientras aquella traviesa reía a bastas carcajadas, recargando su barbilla en el hombro con aroma dulce.
– Más bien quiero que vivamos eternamente – Olió su cabello y apretó un poco más aquél abrazo– Además fue muy divertido como gritaste – Y volvía a reír ante una mirada seria de Bonnibel.
– Rompí la copa por tu culpa –Dijo señalando los trozos de lo que fuera aquella copa y aún con un poco de vino en su bota izquierda.
–No importa, compartimos la que queda… No es como que pruebes babas extrañas…
– ¡Marcy! Si lo dices así suena desagradable
–No te parece tan desagradable así, ¿Cierto? –Tomando su barbilla, incitó un pequeño beso.
Marceline tocó un poco la guitarra y obligó a cantar a su acompañante, aunque sinceramente, por algo Bonnibel era muy inteligente. Jugueteaban con besos y abrazos alrededor de los árboles, hasta que la poca condición de la fumadora, hizo que no pudiera continuar y ambas optaron por recostarse, mientras compartían un audífono cada quién del iPod de la pelinegra, el cual estaba al control de la pelirrosa.
– ¿Puedes dejar al menos una canción? –Se quejaba volteando hacia su costado derecho la cantante, quien se estresaba de sólo escuchar quince segundos de alguna melodía.
–Es que no conozco ninguna banda de éstas…
–Entre todas tus tareas, definitivamente está aprender de buena música… No sólo escuchar DJ's y banditas pop.
– ¡Hey! Yo no te digo nada cuando escuchas aquélla música llena de gritos y tamborazos, bastante estresante por cierto…
–Bla, bla, bla, bla, bla…
– ¡No hagas eso!
–Bla, bla, bla, bla…
–¡Ash! –Arrebató el audífono correspondiente a Marceline y se lo puso para no seguir el juego de Marceline, quien le quitó ambos audífonos.
–Era para que me callarás con un beso, boba –Le dio un pequeño beso en los labios – ¿Comemos?
Las provisiones de alimento para la tarde consistían en algunos baguettes, una tarta de manzana y de postre, frutas rojas para Marceline y al menos una tonelada de chocolate para Bonnibel. Como era su costumbre, la vampiresca chica comenzó por el postre. En medio de aquél almuerzo Bonnibel sacó un tema pendiente para ella.
–Marcy… ¿Qué se supone que debemos hacer ahora?… –Marceline volteo hacía ella aún engullendo su primer baguette.
– ¿A qué te refieres? –No había captado bien el punto de la pregunta, pero Bonnibel lo dijo en un tono con más seriedad que la de costumbre.
– Quiero decir… Tú has salido con muchas mujeres y todos saben cómo eres… –Dijo tratando de explicarse
–No te estoy pidiendo que salgas del closet… si a eso te refieres – Contestó dejando el baguette y mirándola a los ojos.
–Obviamente mi familia no puede enterarse... Pero tampoco quiero que nos escondamos. Me refiero a nuestros amigos ¿Debemos decirles?... No sé de qué manera lo van a tomar. Además si lo sabe Lumpy medio país lo sabrá y eso puede incluir a mis padres.
–Lo único que les causaría saber esto es sorpresa a mi parecer y bueno Grumosa…
–Lumpy –Corrigió Bonnibel con cara de regaño.
–Bueno, Lumpy no dirá nada. Es tu amiga ¿No? –Tomó la copa de vino y bebió de ella – Además no sé porque esa obsesión de querer protocolizar todo, sólo dejemos las cosas fluir.
–No es que quiera ser siempre correcta, es sólo que me gustaría saber hacía a donde voy… o vamos…
–Yo voy hasta el fin del mundo contigo… No siempre puedes planear y controlar todo Peebles.
Por supuesto para Marceline, esa filosofía se había convertido en su forma natural de vida, así que estaba acostumbrada a la incertidumbre pero Bonnibel siempre ha sido de las que tienen su futuro claro y planes con mucha aspiración, así que la irresolución la hacía sentirse perdida y preocupada.
–Te quiero y tú a mí. Eso es lo que me importa, además ¿Para qué poner etiquetas?... Yo sólo sé que quiero estar contigo y mientras eso pase, que el mundo siga girando. –Dijo tomando con su mano el rostro de su compañera para besarla, Bonnibel pudo catar el vino de la boca de Marceline.
–Ok, pero aún no le digas a los chicos, por favor.
– ¿Y qué más da que lo sepan? Creí que no querías ocultar…–Y ante no saber exactamente qué era exactamente lo que tenían completó con un "esto". Cosa que dejo un poco de contrariedad en la pelinegra.
–Sólo dame tiempo, por favor –Dijo tomándole la mano, mirándola de una forma que Marceline pudo ver en sus ojos un poco de miedo.
–El que quieras, pero no debes tener miedo, son nuestros amigos y pase lo que pase, estaré contigo –Bonnibel abrazó a su novia y tras un te quiero, se dieron un beso que transfirió una sensación de seguridad en ambas jóvenes. Marceline bajo las manos por su espalda hasta llegar a su cintura que se acoplaba perfectamente a sus manos. Las manos de la pelirrosa, rodearon el delgado cuello de la rockera, quien tenía dos pequeños lunares en línea, los cuales Bonnibel amaba.
– ¡OH POR GLOB! ¡Lo sabía! –Ambas chicas interrumpieron aquel beso apartándose la una con la otra, abriendo al máximo sus ojos por la sorpresa y volteando en dirección de la conocida voz – ¡Sabía que esto pasaría! –Volvió a decir emocionado Jake quién parecía colegiala emocionada al ver a las dos chicas en una cercanía obvia.
–Qué… ¡¿Qué demonios haces aquí?! –Gritó Marceline a su mejor amigo.
–Vine con mi Lady…
– ¿Lady está aquí? ¡¿NOS VIO?! –Interrumpió una histérica y asustada Bonnibel.
– ¡Hey tranquilas! Estamos algo lejos, pero… bebí mucha cerveza y vine a hacer pipí, porque qué flojera regresar a la entrada… pero vi que había chicas y pues ¿A quién no le gusta ver chicas besarse?… –Ambas chicas le dieron una cachetada al atrevido amigo
–Tarado –Repuso Marceline tras la bofetada.
– ¡Auch! Ok bueno, el punto es que mi novia no las vio –Informó mientras sobaba con sus manos las mejillas marcadas.
–Jake, por favor… Yo sé que Iris y tú se cuentan todo, pero no vayas a decir nada de esto, ni a ella, ni a Finn, ni a nadie, promételo… –Suplicó Bonnibel, Jake miró a Marceline extrañado.
–En su momento pasará… por ahora sólo promételo –Pidió la pelinegra. Aclarando a Jake que estaba de acuerdo con Bonnibel en no decir nada al respecto.
– ¡Está bien! No me maten… no diré nada, lo prometo. Bueno, supongo que querrán seguir en lo que estaban comiendo jeje –Y salió corriendo antes de que la mano de Marceline pudiera alcanzar su nuca.
– ¿De verdad crees que no diga nada? –Preguntó Bonnibel
–No dirá nada, no es tan idiota como para arriesgarse a que lo desangre.
– ¡Marceline! A veces me da miedo tu obsesión con la sangre.
– ¿No quieres que succione un poco de tu cuello? –Movió las cejas pícaramente mientras se acercaba a besarle el cuello, pero la chica la apartó.
–No, podrían vernos –Se negó señalando la dirección en dónde había partido Jake. Y con cierto fastidio Marceline soltó a su novia secreta –Creo que será mejor regresar, además, aún debo preparar algunas cosas para mañana.
Tras guardar todo de nuevo, caminaron hasta el auto y regresaban a la ciudad. Bonnibel tomaba la mano a Marceline cuando ésta manejaba, aunque la pelinegra iba en completo silencio.
– ¿Estás molesta? –Pregunto Bonnibel, sin embargo, Marceline no despegaba la vista del camino.
–No –Contestó secamente.
– ¿Fue porque no quería que nos vieran? –Dijo volteándose aún más hacía su izquierda y ver mejor a la piloto.
–Ya te dije que no, entiendo tus razones.
–Ok –Volvió a incorporarse correctamente en el asiento, sabía que se había molestado, pero era mejor no insistir a menos que quisiera que la chica perdiera aún más la paciencia. El camino transcurrió tranquila y silenciosamente, una vez llegando al edificio, ambas chicas bajaron y el Maverick fue dejado en el cajón de estacionamiento extra que tenía Lumpy. Tras subir la gran mochila y guitarra, Bonnibel abrió el departamento, para su sorpresa el piso estaba solo.
–Creo que Lumpy no está, podemos aprovechar el rato solas –Dijo con una sonrisa, Marceline se ocupo más de dejar la mochila en el piso y la guitarra en su lugar.
–No, siempre llega en el peor momento y nos puede ver –Dijo haciendo cierto énfasis en las últimas palabras.
–Creí que no me estabas pidiendo que salera del clóset ¿Qué fue eso de "no etiquetas" entonces?
–Yo no te pido que vayas por la calle diciendo a todo mundo que sales con una mujer, ni que lo anuncies en periódicos, mucho menos que se lo digas a tu familia o a tus amigos, pero tampoco me agrada que me pidas que yo se lo oculte a los míos y mucho menos que nos escondamos… No es lo mismo ser discretas a de plano ocultarlo Bonnibel. Acepto que estés asustada, más no avergonzada. ¿Entiendes? – Tras un momento de silencio, Marceline fue hacía su habitación, pensativa, Bonnibel la siguió.
–Tienes razón, lo siento. Pero, todo esto es demasiado nuevo y algo confuso. Supongo que has tenido muchas novias, ésta es mi primera vez… ni siquiera tengo experiencia en relaciones, contigo apenas sería la primera…
–Lo sé, pero tampoco lo justifica… –Interrumpió.
– Pero tampoco de la noche a la mañana puedo salir con la bandera gay pregonando lo nuestro… Sólo te pido que seas paciente –Abrazó por la cintura a la pelinegra– Aún me falta entender cómo manejar esto… Pero nunca dudes lo que yo te quiero –Le dio un beso, que Marceline correspondió a modo de respuesta. El besó comenzó a prolongarse y las reacciones en ambas chicas fueron aumentando en temperatura. Marceline separó aquél beso para mirar a Bonnibel haciendo una pregunta crucial y contesto con aquellos ojos azules cediendo a la propuesta. Marceline comenzó a besarle el cuello mientras Bonnibel hundía su mano en la vasta cabellera negra, la vampiresca chica, empezó a despojar a su compañera de aquella linda blusa rosa, mostrando su torso en lencería de ese mismo color. Tras recostarla, sus labios emprendieron camino hacia la zona ahora desnudada.
– ¡Glob! Traigo un desastre de cabello por la maldita humedad –La voz de Lumpy se escucho después de que la puerta del apartamento se abriera.
– ¡Carajo!… –Y tras lamentarse, se incorporó rápidamente. Lo mismo que su compañera quien ya estaba poniendo aquella blusa en su lugar.
