"Es decir, que el padre la golpea, pero ella no se va de allí por su hermano pequeño…"
"Exacto." Asintió Ron, mientras golpeteaba con su lapicera incesantemente sobre el escritorio.
Bill frunció el ceño, observando las notas que había tomado.
"¿Cuántos años tiene?"
"Veintidós." Bill volvió a asentir.
"¿Sabes que no podemos hacer nada si ella no realiza la denuncia, verdad?"
"Sí, lo sé. La convenceré de hacerlo. Es muy orgullosa, y lo único que quiere es proteger a su hermano. No puede seguir viviendo con ese hombre."
"¿Tenemos pruebas del maltrato?"
Ron apretó la mandíbula, y asintió una sola vez.
Bill entendió que el pelirrojo había visto los golpes de la muchacha.
El amigo de Ron suspiró.
"Deberás convencerla, y que sea rápido. "
"Iré a su casa al terminar aquí." Respondió el pelirrojo.
"¿Sabes dónde vive?" Ron asintió. "Ron, tú… Sientes algo por ella, ¿Verdad?" El pelirrojo se limitó a fruncir el ceño, y fijar la mirada en el escritorio. Su amigo, que hasta hace unos minutos había cumplido con el serio y correcto papel de abogado, estalló en carcajadas. "¡Ronnie está enamorado!" Y así fue como volvió a ser el mismo Bill que todos conocían.
Ron gruñó, pensando en la extraña metamorfosis por la que pasaba Bill al trabajar.
"No estoy enamorado."
"No te creo, pero tú sigue repitiéndote eso si te hace sentir bien." El pelinegro se puso de pie, pero Ron no lo siguió. "Eres un maleducado."
"Sabes dónde está la puerta, Bill. Vete y no jodas." Bill sólo pudo seguir riendo mientras abría la puerta.
"Ronnie enamorado de Hermi, qué tierno es eso-"Siguió hablando solo mientras se alejaba por el pasillo, y Ron se limitó a sacudir la cabeza.
Su amigo estaba loco, pero era el mejor abogado de la ciudad, así que más le valía hacer lo que Bill había dicho.
Una hora y cuarenta minutos más tarde, Ron subió a su Volvo una vez terminado su día de trabajo, y aceleró en dirección a la casa de Hermione Granger.
Hermione estaba limpiando la cocina, aprovechando la ausencia de su padre, cuando el timbre sonó.
Nunca nadie llamaba al timbre, a no ser que vinieran a cobrar las facturas en las que se había atrasado.
"Quédate ahí, Jazz." Ordenó a su hermano pequeño, que ya iba corriendo a la puerta para abrirla. El niño frenó en seco, pero se acomodó detrás de su hermana para ver quién podría ser.
Hermione asomó un ojo por la mirilla, y el aliento se le atascó en la garganta.
Ron Weasley estaba en su puerta.
Su increíble altura y elegancia parecían tan fuera de lugar allí.
"¿Qué haces aquí?" Preguntó, abriendo la puerta sólo unos diez centímetros, espacio suficiente para asomar el rostro, ignorando las manitas de Harry, que tironeaban de su camisa.
"Vine a verte." Respondió el pelirrojo, como si fuera lo más obvio del mundo.
¿Acaso estaba loco?
"Ron, debes irte, si llega Wendell y tú estás aquí-
"Vengan conmigo."
"Ron, no-
"¿Por qué no?" Hermione lo miró con impaciencia. "Tengo que hablar contigo. Y si no quieres venir conmigo, pues me quedaré aquí hasta que quieras hablar."
"Eres imposible." Masculló Hermione, pero a pesar de sus bufidos y su permanente cara de enojo, siete minutos más tarde ya se encontraba montada en el Volvo de Ron Weasley, escuchando los grititos de asombro que profería su hermano al reparar en cada detalle del lujoso auto.
"¿Starbucks está bien?"
"Como quieras." Susurró, pero la voz no le salió tan agresiva como lo hubiera deseado. Y es que no quería ser agresiva con Ron, él era…tan dulce con ella.
Veinte minutos, tres cafés y dos muffins más tarde, los tres se sentaron en una de las mesas más apartadas, y Hermione clavó sus enormes ojos marrones en Ron, esperando a que hablara.
"Voy a ayudarte."
"No." Sentenció, sin siquiera mirarlo a los ojos, mientras vaciaba un sobrecito de azúcar dentro de su café.
"Sí, lo haré."
"Ron-
"¿Sabes? No lo entiendo, Hermione. No te entiendo." Ron había dejado de lado su café, y se había inclinado sobre la mesa, mirando a la castaña. Hermione pensó que lucía enfadado. "Tienes una posibilidad de mejorar tu vida, de salir adelante, ¡De no ser maltratada, por todos los cielos! ¿Y qué haces? ¡La rechazas! ¿Tienes idea de cuán egoísta es eso?"
"¿Egoísta?" Hermione lo miró con el ceño fruncido, y por un par de minutos, ambos olvidaron la presencia del pequeño niño rubio a su lado, que los miraba con los ojos como platos, y a pesar de amar con todo su ser a su hermana mayor, rogaba que Ron fuera quien ganara esa contienda.
"Sí, egoísta. No eres tú sola quién está en peligro, Hermione. No lo olvides. No desear un futuro mejor para tu hermano es algo sumamente egoísta."
"¡Por supuesto que deseo un futuro mejor para mi hermano!" Hermione estaba indignada. Él no era nadie para venir a decirle ese tipo de cosas… ¿O sí?
"Demuéstralo. Deja de lado tu tan preciado orgullo, y acepta la ayuda que te ofrezco."
"No necesito tu-
"No te atrevas a decir 'caridad'" La voz de Ron no fue más que un susurro, pero a Hermione se le heló la sangre.
¿Podría hacerlo? ¿De verdad podría?
"Tengo miedo." Susurró finalmente, y después de años, se sintió liberada.
La mirada de Ron se calmó, y se llenó de ternura al alargar una mano por sobre la mesa para tomar la delicada y temblorosa mano de Hermione.
La castaña se estremeció.
"No lo hagas." Su voz no fue más que un murmullo.
"Me cuesta tanto confiar en la gente, yo…"Hermione sacudió la cabeza levemente, y tragó el nudo que se había formado en su garganta.
"Puedes confiar en mí. Puedo ayudarte, quiero hacerlo. A ti y a Harry. Déjame hacerlo, por favor." Hermione se perdió en aquellos preciosos ojos celestes durante un par de minutos, y luego, lo supo.
Supo que podía confiar en él.
Había confiado en él aquel primer día en el parque. Y podría hacerlo ahora.
Sin siquiera notarlo, ya estaba asintiendo.
"Está bien." Se limitó a susurrar, y ambos tuvieron que dejar de mirarse a los ojos para voltear hacia Harry, que había pegado un gritito de felicidad.
"¡Genial, genial!" El niño les sonrió ampliamente, dejando ver ese pequeñísimo huequito negro en medio de su dentadura, y Hermione estuvo segura de que había hecho lo correcto.
Oh, amo tanto a esta pareja. Espero que les haya gustado el chapter.
Un beso gigante para todas.
Emma
¿Quieren el próximo capítulo?
Pues,
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