Harry detestaba a ese hombre. Detestaba su mirada furiosa, su cuerpo gigante, y sus puños siempre cerrados. Detestaba lo que le había hecho a su hermana, y detestaba que lo estuviera mirando como si deseara golpearlo.
Porque quizás eso era lo que deseaba ahora.
Harry se encogió en su banco junto a Molly, la mamá de Ron, y ella rodeó sus delgados hombros con un brazo.
Molly era muy buena. Siempre preparaba galletas.
¿Por qué los papas de algunas personas eran tan buenos, y el suyo no?
Bueno, no podía quejarse. Él tenía a Hermione, y Mione era la hermana más genial de todas.
Cuando ella se giró para mirarlo y le guiñó un ojo, Harry se relajó un poco.
Sí, definitivamente, Hermione era la mejor.
Luego de lo que parecía una eternidad, el hombre de la peluca graciosa se puso de pie y habló largo y tendido con palabras que Harry no entendió.
Supuso que todo había salido bien, porque Hermione se puso de pie y fue rápidamente hacia él para abrazarlo con fuerza contra su pecho, antes de girarse hacia Ron y enterrar el rostro en el cuello del pelirrojo, que acaricio sus cabellos con suavidad, sonriendo.
Todo el mundo sonreía, notó Harry.
Bueno, todos menos Wendell, a quien ahora se llevaban de allí con las manos detrás de la espalda, y que no paraba de gritar palabras groseras en contra se Mione.
"¿Ya podemos irnos, Hermione?" La castaña asintió, con los ojos llenos de lágrimas, mientras lo tomaba de la mano y caminaba junto a él fuera de allí.
Hermione estaba en las nubes.
Era libre, por fin era libre.
Sentía como si un enorme peso hubiera sido quitado de encima de su pecho, y por fin podía respirar profundamente. No más miedo, no más golpes.
Estrechó la mano de Ron con más fuerza.
Ese hombre.
Ese hombre había cambiado absolutamente todo. Todo.
Cielos, cuánto lo amaba.
…
"¿Hermione? ¿Puedo hablar contigo?"
La castaña asintió mientras se metía en la cama, debajo de una enorme capa de mantas. En cuanto estuvo acomodada, palmeó el espacio junto a ella, esperando que Ron se acostase junto a ella, como lo hacía todas las noches.
En lugar de eso, el pelirrojo se sentó junto a sus piernas, inspirando hondo.
"No te mudes." Murmuró finalmente, y Hermione abrió los ojos como platos.
"Ron, no-
"Escúchame, ¿Bien?" Hermione asintió lentamente y él se mordió levemente el labio inferior antes de hablar. "No quiero que te vayas. Creo, no… Sé que estarás mucho mejor aquí que en cualquier otro lugar. Adoro tenerte aquí, a ti y a Harry, y no puedo dejarlos ir…"
"El que me mude no quiere decir que dejemos de vernos, Ron."
"Lo sé, pero de todas formas, no quiero que lo hagas. ¿Eres feliz aquí, Hermione?" La castaña asintió casi imperceptiblemente. "Y tú me haces feliz a mí, cielo. Te amo, y si te vas yo no… No puedo dejarte ir."
"Espera, ¿Has dicho que me amas?" Hermione se enderezó en la cama.
Creía estar entrando en alguna especie de estado de Shock.
"Sí, lo he dicho." Susurró Ron, apoyando una mano sobre las sábanas, a la altura en donde se encontraba el muslo de Hermione. "Te amo."
"¿Por qué?"
Ron frunció el ceño, extrañado.
"¿Cómo que por qué?"
"Tú eres tan… Perfecto, ¿Cómo puedes amarme?"
Ron soltó una risita.
"¿Cómo podría no amarte, cariño? Eres la mujer más adorable que he conocido." Susurró, acercándose más a ella antes de inclinarse para besar su cuello con dulzura. "Dime que tú también me amas, Mione."
"Te amo…" Susurró ella, echando el cuello hacia atrás para sentir la caricia.
"Ahora dime que no te irás."
"No lo haré." Estaba siendo coaccionada, pues Ron sabía que ella no podía pensar con claridad cuando él hacía eso.
Ron sonrió contra su clavícula.
"Perfecto." Susurró antes de subir el rostro y perderse en sus labios.
I know, I know, I know, es corto, y es el ante-último capítulo. El próximo será nuestro final, y pues… ¡Listo! Un saludo y beso gigante a todas.
Emma!
Pues, como saben, este es el penúltimo capítulo…
Lamentablemente estamos a punto de acabar el fic :(
5 reviews = actualización INMEDIATA!
Con amor,
Old Brown Shoe :P
