COSAS DE GUERRA
(EDAD ANTIGUA)
4
Se le permitió quedarse con la espada, que Résta llamó Kathístamai, un tosco trozo de metal, más cobre que otra cosa. La hoja tiene rayones y está llena de muescas, y la empuñadura es de hueso con cuero y madera brava. En fin, es un arma mal hecha que no merece un nombre tan complejo.
También exigió para sí la piel del yal caído, que pretendía quedarse un terrestre de dientes podridos y olor a trasero. Tuvo que darle un golpe que convirtió dichos dientes en una dolorosa y asquerosa pasta purulenta y hedionda.
Haplo amablemente se ofreció a hacerle un tahalí para Kathístamai, y Winter Soul accedió a curtir la piel del centícoro a cambio de dos dracmas.
Ahora, Wandering espera junto a una hoguera, mientras sus compañeros cumplen sus encargos y los draconequus conversan con el Centurión Reaver y atienden a la pegaso.
"Esta es una noche de perros".
Se habría echado a dormir, pero no es capaz de dormir. Al cerrar los ojos, se le viene a la mente todo lo pasado en el día: la marcha, la ciudad, su batalla... Un rato se entretiene mirando las estrellas, y otro rato se entretiene contando las imperfecciones de su largo cuchillo.
Justamente hace esto último, cuando una vocecilla a su espalda lo sobresalta.
—¿Qué haces? —le pregunta Méllon, a su lado. Pero al girarse, está al lado contrario.
"¿Cómo hizo eso?"
—Nada.
—Es una respuesta tonta —se queja el niño quimérico—. Sí hacías algo. ¿Puedo mirar tu xifos?
Antes de que Wandering pueda contestar, el niño ya ha tomado el arma y la examina.
—¡Ten cuidado! ¡Puedes cortarte!
—¡Puedes cortarte! —se burla Méllon— ¡Tú puedes cortarte, afeminado!
Aquello ofende sobremanera a Wandering. "Pequeño desgraciado. Por suerte te convertirás en piedra".
—Vaya, es una arma digna de un Lissen —dice el pequeño al ver el reflejo de sus ojos—. Es de cobre.
"Genial. Hasta yo sé que el cobre es el más débil de los metales".
—Te la regalo. Seguro se partirá al primer golpe.
El bofetón de Méllon chasqueó como un látigo. Wandering abre sorprendido los ojos.
—¡Nadie habla así del cobre! ¡Es uno de los minerales que mejor reacciona con la magia! —hace una pequeña pausa—. Para ser un hijo de Krahut, ¡Eres un débil hijo de puta!
—¡Cállate! —grita perdiendo el control.
—¿O qué?
—¡No sé! ¡Algo haré!
Pero, para su sorpresa, Méllon se ríe.
—Para ser un hijo de Krahut, eres muy poco divertido. Arreglaré tu xifos, para que puedas dejársela a tus hijos. Sólo pido una historia a cambio.
"¿Una historia?"
—P-pues... —"Debo elegir mi mejor fanfiction"—. Esta era una pegaso llamada Fluttershy...
—¿Cómo la Reina?
—¡Sí, como la Reina, ahora cállate! Se llamaba Fluttershy, y cada día seguía una rutina, que para ella no era nada pero para las criaturas era toda una fiesta...
Haplo no tardó en llegar con un tahalí de cuero. Olía a animal, a cera y a ceniza; tosco y rugoso. No parece la obra de un experto, de hecho casi da pena. A Wandering no le importó, después de todo está en una época arcaica, pero sí lo descolocó la noticia que le dio Haplo.
—Tú rescataste a esa yegua, por lo tanto existe una deuda de sangre...
—No quiero que una hembra de caballo me deba la vida —dijo con una sonrisa.
—En este mundo no funciona así...
—¿De qué hablas?
—En todas las obras, si un personaje salva a otro, el salvado contrae una deuda con él. Pero aquí es diferente. Se supone que el salvador está guiado por deidades para salvar al otro.
—No entiendo...
—Tú debes estar con ella y protegerla hasta que ella te salve a ti.
—¡Eso es una estafa!
—Eso es la tradición de este país. Hay un término para eso: Kir'qath, que significa defensor. Ahora tú eres su Kir'qath.
Wandering suspiró, antes de decir con todo el sarcasmo del mundo:
—Genial.
La pegaso resulta ser una persona de calidad. Se llama Daring Do, y es la General del Ejército de Ariano. Cuando fue a verla, ella lo golpeó otra vez, dejándole un moretón. Cuando Winter Soul, hablando en un idioma que parece el sonido de una nube soplando, logró convencerla de que no era un enemigo, ella por toda disculpa dijo:
—Creí que eras un ánima.
"¡Jodida desgraciada! ¡Primero Discord y ahora Daring Do! ¿Quién viene ahora, Derpy?"
Los ojos de ella son rosados pero destacan como mirada de leopardo. Haplo le comentó todas su obligaciones de Kir'qath, y una de ellas es dormir a la entrada de su tienda. Otra era presentarse ante su protegida, y contrario a lo que podría parecer, fue la parte más difícil.
Al parecer, la Reina Rainbow Dash llevó a sus tropas a una emboscada, donde ella misma pereció descuartizada por perros de guerra. "Cosas de guerra y la vorágine". Daring Do logró escapar junto con un puñado de sobrevivientes y la reserva.
—Los sobrevivientes se reúnen en Ariano —le dijo ella—. Debo partir cuánto antes. Es un largo camino, no apto para los débiles.
A él no se le pasó por alto el tono de burla. "¿Cree que no sería capaz?"
—Lo recorreré —dijo firme, pero ella se rió.
—Habrán muchos peligros.
—No esperaba menos —Wandering comenzó a molestarse. "Esto no vale la vida de un centícoro".
Ella se rió al oír su respuesta.
—No pareces un guerrero. Ni un mercenario. Tienes toda la apariencia de ser un cobarde artesano.
"No estoy para soportar estas estupideces".
—Eso no me impidió salvarte la maldita vida —dijo fastidiado.
—¿Qué dios me envió un guardián cómo tú? —contestó ella igual de molesta.
—Quisiera saberlo, para maldecirlo.
Luego de eso, Wandering se quedó afuera de la carpa, ovillado como un perro. Lo único que lo mantuvo cuerdo esa noche, fueron recuerdos. Recuerdos de su familia y amigos, las manos de su madre amasando el pan, la banda que tenía con sus hermanos, sus primas Wendy y White Wing. Llegar tarde, y que la subdirectora Luna lo reprendiera por sus continuos retrasos. La vez cuando golpeó hasta sangrar, a un petimetre jugador de fútbol, y desde entonces el puño es su símbolo totémico. Otra vez cuando rompió la guitarra del pisaverde de Flash Sentry. O cuando se juntaba su familia, gentes duras de trabajo y suaves de sonrisa, mil veces más hombres que cualquier soldado, marine o policía.
"Juro que volveré, o si no desencadenaré una masacre sin precedentes, comenzando con esta grandísima hija de puta".
Y así, varias horas antes del primer rayo de sol, cuando la luna aún abraza, se levantó. Parecía un tigre dientes de sable en el cuerpo y en el alma. Estiró sus alas con el primer rocío, y practicó aletear una y otra vez hasta que pudo elevarse sin problemas.
—¿No sabes volar? —le pregunta Méllon, acercándose mientras mastica una fruta.
—¿Y eso a ti qué te importa?
—Calma. Sé que los fanfarrones se burlarían, pero los draconequus estamos para enseñar —dice con una tierna sonrisa.
"¿Cómo se terminará convirtiendo en una criatura tan fea?"
—No sé si deba confiar...
Una bofetada estalla contra su mejilla.
—¡Los draconequus somos los seres más confiables del mundo! —grita enfurecido el pequeño.
—L-lo lamento.
—¡Laméntalo! —dice molesto mientras se va.
"Mierda. Es mi talento arruinar todo".
¿Cómo diferenciar el amanecer del atardecer? Wandering se siente raro, al estar activo dos horas antes de que la luna se escondiera. Casi todos en el campamento se levantan a esa hora, hasta su protegida. Los ojos de ella son rosados pero destacan como mirada de leopardo.
Ahora, ella está a su lado ahora, alrededor del fuego, mientras habla con Reaver, Haplo y los draconequus. Están decidiendo qué hacer.
"Estúpidas tradiciones".
—El Capitán-Halcón Starkad viene de camino, después de cumplir un contrato para los yokhama de Ishterebinth —dice Thárros, el draconequus.
"¿No era que tenían contrato con Lyra?"
—¿Qué bando lo contrató?
—Vamos a luchar por Apolo.
—¡No! —grita Daring Do poniéndose de pie— ¡No pueden luchar por él! ¡Va a destruir nuestros Reinos!
—No somos de ningún Reino —dice Reaver—. Pero no me interesa apoyar a quien mató a Fluttershy.
"Esto me recuerda a algo que escribí una vez".
Daring está exaltada, no parece ser la pegaso que llegó medio muerta de sed y cansancio. Sus ojos como puñales se clavan en cada uno.
—Los Soul Eaters no pueden apoyar a Apolo —dice molesta.
—Los Soul Eaters somos mercenarios —dice Résta, mirándose las uñas—. Somos geniales, sí, increíbles, simpáticos y geniales, pero somos mercenarios al final. Trabajamos por dinero.
—Los mercenarios luchan por quien mejor paga —dice Thárros
—Lo sabe todo el mundo —dice el pequeño Discord. "¿En qué momento llegó?"
Ella maldice entre dientes, y luego lo mira. Wandering se rasca la cabeza, intimidado por esa mirada. "No entiendo mucho de lo que ocurre aquí". Se fija en que Haplo no dice nada, ocupado en tallar un tótem.
"Esto se vuelve cada vez más raro. ¿Por qué ella me mira así? Bueno, creo que como guardián debo apoyarla en esto".
—Si me permiten decir algo —dice él levantando el casco— ¿Se puede saber cuánto paga Apolo?
—Mil denarios —contesta Résta.
—Yo puedo pagarles diez mil denarios —dice Daring Do—. Una vez lleguemos a Ariano.
—Nosotros vamos a Gallen —explica Reaver—. A reabastecernos y tal vez a aceptar contrato. No sé si los draconequus nos acompañarán.
—Iremos con ustedes. Sólo tardará una semana el viaje. Cuando lleguemos, tendrás que pagar los mil denarios que despreciamos y luego viajaré a ver si el Capitán-Halcón acepta el trato.
—Gallen y Ariano están muy cerca. Creo que es razonable.
Si no fuera escritor de medio tiempo, Wandering no se habría dado cuenta del alivio que Daring se esfuerza por disimular.
"Todo gracias a mi, perra".
Ese día, la marcha no fue tan penosa. No hallaron ninguna aldea destruida, aunque cada tanto se hallaba esqueletos y grupos de cuervos oscureciendo montículos de carne putrefacta. Avanzaron por entre campos de cereales, y los temerosos ponis terrestres huían. Ese día, Wandering caminó con su honda atada en la cabeza, orgullosamente. Durante la noche, Winter Soul le entregó la piel curtida del centícoro. Por un lado la piel, por el otro el sedoso pelaje lanoso. La cabeza, embalsamada y aún con los cuernos, más parece un casco que una capucha. Wandering sonríe al recibirla y ponérsela.
Su ración de alubias ya no parece tan asquerosa.
"El odio me da fuerzas".
Piensa mientras traga.
—Oye, tú —dice Méllon, acercándose— ¿Me siento yo contigo o tú vienes a sentarte acá?
—¿No tienes a nadie más a quien fastidiar? —replica molesto.
—Es que tú eres el único que se molesta —dice el pequeño riendo.
"Estúpida alucinación. ¿En qué momento se supone que despierto? O tal vez no estoy soñando y de verdad viajé a otro mundo. Pero eso es muy loco ¿Qué aconsejaría Nietzsche?"
Casi puede oír las palabras del filósofo volando con el viento: ¡Deja de quejarte y pórtate como un Superhombre!
"Bueno, es que Nietzsche era un cabrón. Algún filósofo más simpático... ¡Sócrates! ¿Qué aconsejaría Sócrates?
Y una vez más, le parece oír la respuesta: No me preguntes a mí, yo sólo sé que no sé nada.
"Maldita sea".
—Tú has lo que quieras —dice molesto.
—Eres raro. Como una persona con un tumor en la cara. Sólo que tu deformidad no es un tumor, sino algo más bien del alma.
"¿Eres un mutante y vienes a hablarme a mí de mutaciones? Bueno, supongo que tiene experiencia en eso".
—Tal vez. Es que vengo de muy lejos.
—Un Wing que no es Wing —dice divertido Méllon, quien posteriormente será Discord—. En ese caso tienes que aprender más aún. Ven, mis padres están contando una historia que te servirá si quieres pasar inadvertido.
Dicho esto, Méllon se fue hacia otra hoguera. Wandering los sigue.
—Esta es una historia de hace cuatrocientos años —comienza a narrar Thárros—. Por ese entonces los Ocho Reinos tenían otro nombre y no se fundaban aún las Polis de Nandelt. Por ese entonces aún las torres de Domhain podían verse desde las costas de Cerinia, y desde el Gran Océano se oía aún la música de Lukomorié. Digamos que por ese entonces, existían simplemente los Reinos de Kyralia, Elyne, Lan, Lonmar y Sachaka.
—Cuatrocientos años no es nada —continúa Résta—. Pero esos Cinco Reinos formarían los Ocho que son ahora, después de que Pegasópolis ardiera hasta sus cimientos. Esos eran las primeras naciones levantadas por madhen o Primeros Ponis.
—La malvada Reina Ashara dominaba el país de Sachaka —prosigue Thárros con su narración—. Con un ejército de renegados derrocó a su esposo. Pero su hija no compartía sus intereses, así que la Reina constantemente la hechizaba para privarla de voluntad. La Princesa Oscura se llamaba Nissara, y era bella como un amanecer. Tenía cabellos rojos como el fuego más ardiente, ojos verdes como la hierba y piel blanca como la nieve del invierno.
Wandering casi puede imaginársela. "Sería muy hermosa".
—Cierto día, un bárbaro de la tribu de los ilirios, antepasado de los Wing, llegó a las tierras de Sachaka y rescató a la Princesa Oscura de las garras de su madre. El nombre de ese guerrero se perdió, pero todos lo llaman Fuegoscuro. Él era un Wing clásico: piel gris, cabello negro, ojos marrones.
—Ambos lograron derrotar a Ashara y pusieron en el trono al verdadero Rey. Tuvieron dos hijos: Fallen Sky, quien era grande y fuerte como un oso, y Starshine, que heredó los ojos y el cabello de su madre.
—Aquella familia tuvo muchas aventuras. Fallen Sky tuvo grandes amigos, como Elie Blank, de la tribu de los setari; Lian, una sacerdotisa adaskia; y Lance, un guerrero de la tribu de los midari. Lance, más tarde, se casó con Opal, la Reina Hechicera de Kyralia.
—Tengo una pregunta —dice Wandering alzando la mano— ¿En esa época todos los Reyes eran brujos malignos?
Los demás oyentes lo miran con molestia, sin embargo Thárros sonríe.
—Es una buena pregunta. Así era, en efecto. Los Reyes eran magos que usaban la energía de sus súbditos para sus hechizos. El recuerdo de esas épocas quedó en la mente de las futuras generaciones de terrestres y pegasos.
—Como bien dice mi esposo, así era en esa época. Y un Rey malvado despertó un mal muy antiguo —en ese momento, parece ensombrecerse—. Verán, el Gran Enemigo, en el comienzo de los tiempos, dejó una estirpe de monstruos de gran poder, dedicados a causar la destrucción total. Los llamamos "Señores del Mal".
—Ese Rey despertó al Tercer Señor del Mal, una entidad tan monstruosa que la llamamos Vladek. En lenguas antiguas significa "Fruto del Rencor". Lance, Opal, Elie y Lian intentaron detenerlo cuando se acercó a Kyralia, pero los cuatro murieron.
—Fallen Sky perdió a sus amigos y decidió hacer lo posible por proteger a los hijos de Lance y Opal. Por suerte, en esa misma época, un guerrero de la Isla del Invierno llegó al continente y logró derrotar al Tercer Señor del Mal, pero esa es otra historia...
—Los hijos de Lance y Opal formaron la dinastía Apple de Eämor, y continúan gobernando hasta el día de hoy.
—¿Y qué pasó con Fallen Sky?
—Tuvo varias aventuras. Él y su padre, Fuegoscuro Wing, son los ancestros más antiguos de la tribu Wing.
Wandering se estira. "Esta historia apesta. Es como una versión comprimida de Los hijos de Húrin y El Silmarillion, pero no tan divertida ni entretenida. Sin embargo, la narraron tan bien que no me di cuenta hasta ahora".
Entonces nota que Méllon lo mira con rabia.
—Es fácil criticar. Si tienes una historia mejor que esa, cautívanos con tu poderosa labia.
"¿Qué mierda? ¿Me leyó el pensamiento?"
—Leo tus gestos. Tu rostro es un libro abierto. Así que no digas nada, eres de esos tipos que dicen algo y la joden, dicen otra cosa y la vuelven a joder, ¡así que no jodas!
Wandering se rasca la cabeza.
"Esto pierde sentido a cada minuto".
Dormir afuera de la carpa de Daring Do es más confortable, según Wandering. Las mantas llenas de pulgas son una incomodidad, en cambio, su nueva piel de centícoro es perfecta. Además, las noches reciben una extraña brisa cálida que le resulta muy agradable.
—Es el Soplido de Nala —le conversó Méllon un día—. Así llaman los Wing a ese viento tibio.
Un día, al abrir los ojos se topó de frente con una espada desenvainada. Una vez se repuso del susto, Méllon le mostró orgulloso el trabajo suyo.
—Bueno, mío y de mis padres —confesó con un leve sonrojo.
No hay punto de comparación. La nueva espada es tan diferente de la vieja como lo es una joya de una piedra. Aproximadamente mide desde su mentón al suelo, su forma rememora a las antiguas gladius romanas, y además la hoja brilla como el cielo, con un mango de hueso y madera envuelto en cuero.
—Es hueso de centícoro, para que haga juego con la capa. La madera es fresno, de una rama partida por un rayo y casi fosilizada. Forjamos otra vez la hoja, añadiéndole mucho más cobre.
—No sé de metalurgia, pero creí que el bronce es mucho más duro que el cobre.
—Sí, el bronce es más duro, es útil para cortar carne. Pero el cobre es mágico, por eso lo usé para forjar esta xifos que daña a los espíritus.
—¡Yo no quería una espada que dañara espíritus!
—¿Por qué no? Todos los idiotas se cuelgan sus armas para hacerse los valientes, y presumen de lo hábiles que son matando a otros idiotas. Pero nadie lleva un arma para dañar espíritus. Eso te hace único.
—Claro, y cuando uno de esos idiotas venga a matarme, lo espantaré con mi espada de cobre.
—Tienes una honda. Es el arma más mortífera que hay. Sí, serás inútil en el cuerpo a cuerpo. Haz que tus enemigos nunca lleguen a él.
Aquella última oración lo hace pensar.
"Que nunca lleguen al cuerpo a cuerpo. Sí, en esta época la honda era mortífera, aún no usan armaduras de acero".
Daring Do era un misterio. Parecía siempre empeñada en hacerlo sentir miserable y demostrarle que no servía. Wandering sólo se limita a cumplir lo justo con sus obligaciones de Kir'qath, durmiendo a la entrada de su carpa, probando su comida primero para ver que no esté envenenada y no perderla de vista en todo el día.
—¿Quién fue el imbécil que inventó esta tradición de mierda? —se queja con Haplo.
—Ten paciencia. Piensa que en quinientos años desaparecerá para siempre, así como desaparecerán los cultos a los Dioses Poni.
Wandering gruñe. "Esta época es deprimente".
El entrenamiento de Méllon es duro.
—¡Esa piel, esa xifos y esa honda es demasiado equipo para un vago como tú! ¡Gánatelas!
Ha dejado sus cosas en lo alto de un pino. No es tan alto, pero para un equino como él es enorme. El pequeño ató sus alas, y le ordena escalar el árbol para bajar sus cosas.
—No podría simplemente volar —"Aunque no tengo idea de cómo hacerlo".
—¡No sabes ni volar! —grita el pequeño— ¡Primero aprendes a trepar, luego a planear y luego a volar! Así funciona la naturaleza.
Como si quisiera confirmar sus palabras, un lagarto del tamaño de un bate de béisbol escala un árbol cercano, y al llegar a una rama alta, se lanza, extendiendo sus costillas como pequeñas alas de piel, planeando varios metros.
"Es como un dragón volador en versión gigante".
El entrenamiento de Méllon es duro. Le obliga a recitar un poema en un idioma imposible de pronunciar, mientras corre a través del bosque, cargándolo a él en su lomo.
—¡Se pronuncia csonrut-akwocj, no sarut-akuaj! —replica el pequeño niño draconequus, agarrándose de sus crines.
—¡Ese idioma es como una maldita infección a la garganta! —grita él, molesto— ¡Cantarlo ya es imposible!
—¡No es cierto, profano!
Y para demostrarlo, canta con una voz increíblemente dulce y melodiosa.
Jnunnurut'ak-nekwah,
ozsûn-miráä'ut iz jnuhhannet
alparan uk'sanet ai'mirat
Isnuhinet.
Csonrut-akwocj
ai'zsúün iz-nohat
csut.
Y al acabar, siempre tiene lágrimas en sus ojos.
"¿De dónde sale la música? Cada vez que cantan, surge la melodía como del aire".
—Debes pagar por la xifos.
—¿Cuánto dinero quieres?
—El dinero es pago para mercenarios y estúpidos. Un draconequus se paga con cosas de verdad importantes.
"Lunáticos".
—¿Qué quieres como pago?
—Pues no sé. ¿Conoces alguna canción que yo no conozca?
—Yo no conozco canciones.
—En ese caso, tendrás que pagarme con tu sangre —dice tranquilamente.
—¡Momento! —grita sobresaltado— ¡Acabo de recordar una!
—Cántala —dice el pequeño.
"Veamos, veamos, alguna canción que no conozca este tipo..."
Es imposible que conozca la canción que le va a cantar. Se aclara la garganta un poco y comienza.
Hace mucho tiempo que yo vivo preguntándome
para qué la Tierra es tan redonda y una sola no más
Wandering frena alarmado.
—¿De dónde demonios viene la música? —grita. Está estresado por todo.
—¿A dónde va la luna cuando no está en el cielo? —pregunta Méllon con tranquilidad.
—¿Qué...? ¡Eso no responde a mi pregunta!
—¡Ese es el problema tuyo! ¡Necesitas respuestas, respuestas y más respuestas! ¿No te das cuenta lo infeliz que te vuelve el querer saberlo todo?
Aquellas palabras, sencillas palabras, sumen al humano con piel de poni en una profunda reflexión.
"Tal vez tenga razón. Debería disfrutar más este sueño. Después de todo, un escritor no visita su mundo creado todos los días".
Desde ese momento, Wandering es otro.
Comienza a prepararse como una lanza. Cumple con cada uno de los ejercicios de Méllon. Le canta todas las canciones que sabe y le cuenta todas las historias que conoce, libros enteros de su mundo saliendo de sus labios para entrar en los oídos de un pequeño niño draconequus. Corre junto con los ciervos de espinaca, espantándolos, alcanzándolos por aliento. Domina el vuelo, pero prefiere dejarse llevar por las corrientes de aire a aletear, fundiéndose así con las bandadas de buitres y águilas que usan esas carreteras celestes; e incluso, una vez superó la barrera de las nubes, y sus ojos contemplaron un enorme océano de copos blancos, una alfombra de lana como un valle extendiéndose, ante sus ojos los cúmulos, cirros y cumulonimbos. Y su corazón se apretó, o mejor dicho, estalló de gozo como un cohete, cuando en la lejanía las nubes se rompieron, y una ancestral ballena celeste saltó por las nubes y luego volvió a hundirse, para nadar a través del cielo.
"¡El pasado de Equestria fue hermoso!"
Harto de las alubias, competía con los perros y limeks por la carne, arrebatándoles jugosos trozos. O subía a los nidos y robaba huevos, pero siempre uno por nido, y nunca si tan sólo la puesta era de uno. Una vez comió un huevo de águila, en el borde de una roca, mirando al vacío y las ballenas del cielo volar.
"¿Cómo rayos volé tan lejos?"
Educó sus tendones en las cascadas. Educó su piel en las espinas. Sintió las tristezas del venado. Aprendió la conducta de las águilas. Comprendió la ciencia de la nube. Recreó los pétalos del fuego. Fue depredador entre los buitres.
"¡Vamos, que sueños así no hay muchos! ¡Debo disfrutarlo!"
Los demás mercenarios están asombrados. Haplo no dice nada. Los draconequus parecen encantados.
—Ha dejado de ser lo que era —dijo Thárros riendo, un día cualquiera—. Merece un nuevo nombre. Y Méllon tendrá el honor de dárselo.
Acostumbraba correr carreras con los lobos de madera. Hundía sus cascos en el arroyo y pensaba. Se bañaba en los manantiales, dejando que las cascadas cayeran por su espalda. Trabajaba toscos trabajos de piedra que eran su orgullo personal. Cazaba ardillas y otros animales pequeños, y coleccionaba sus pieles de colores.
"Me siento como los antepasados".
Ya eres un antepasado, susurraban las hojas cuando las mecía el viento. El espíritu de la naturaleza ha penetrado en ti como el agua en la tierra, le decían las piedras. Vuela conmigo, vuela lejos, vuela alto, cantaba el viento. Me tocabas mis cabellos, me consolabas, susurraba una vertiente.
Él sólo sonreía.
"¿Me he vuelto un Gary Stu? No más de lo que es un indígena del Amazonas comparado con un citadino cualquiera. No más Gary Stu de lo que es un joven massai del África comparado con el hijo mimado de un empresario".
Se instruyó en la geografía del relámpago. Husmeó en los pies del río. Se ciñó el corazón con pieles negras. Edificó las torres del humo. Se construyó de fibras taciturnas. Se ungió como el centro de la uva. Estudió para ser viento helado. Se combatió hasta apagar la sangre.
Sólo entonces fue digno hijo de la tierra.
Los draconequus están de acuerdo en darle un nuevo nombre.
En el Mundo Antiguo, los nombres son muy importantes, y lo siguen siendo en todas las eras por venir. Un nombre te define y te concede poder. Y los draconequus saben de eso más que ninguno.
—A veces, un nuevo nombre puede cambiarte totalmente —dijo Thárros, una vez—. Otras veces, tú cambias tanto que mereces un nuevo nombre. No es algo que se tome a la ligera. Sobre todo tu Verdadero Nombre. Nunca dejes que nadie sepa ese Nombre.
Thárros se refiere —y Wandering lo sabe bien—, a su nombre espiritual-astral, que no es capaz de pronunciarse con labios carnales.
Como no podía ser de otra forma, Méllon obtuvo el honor de darle un nuevo nombre. Para eso esperaron la luna llena, y el pequeño estuvo meditando largas tardes, mientras Wandering contemplaba el horizonte o se alimentaba con los lobos.
Y esta es la gran noche.
—Un Kir'qath no es sólo un guardaespaldas. Es un instrumento de la tierra —dice Méllon, con el rostro surcado por marcas blancas. Ambos están junto a una hoguera circular, el niño draconequus enfrente de él; Wandering está cubierto con pinturas blancas, que simulan el rayado de una cebra.
"Un nuevo Nombre. Los nombres contienen poder. Y mientras más tengas, menos podrán dominarte".
—Te bautizo como Shas'vesa Eldianuk —dice el pequeño, con solemnidad—. Y a partir de ahora, ese será el nombre por el que te conocerá el mundo.
Shas'vesa demora sólo un segundo en responder como él le había enseñado:
—Me siento honrado de recibir ese nombre. Lo usaré con honor.
"Shas'vesa-Eldianuk. Fuego Mercenario-Pájaro Alado. Buen nombre para alguien que está soñando".
Y ahora Shas'vesa vuela por el bosque, como gusta de hacer. El Mar Interior se extiende como un lago de sal, y lo que más tarde sería el mítico Everfree es un bosque tan grueso como ancho es un estadio, formando un anillo alrededor del mar.
"Volaré por el Bosque Everfree, y demostraré que no es tan temible".
Sonriendo ante su audacia, agarra impulso, y sobrevuela el abrazo vegetal. "Daré una vuelta alrededor del mar y listo".
Decide marcar el comienzo con un árbol de hojas doradas, que destaca como una torre de oro en medio del verde oscuro.
Y así vuela alrededor del mar, una y otra y otra vez. De hecho, da tantas vueltas que le parece no haber dado una sola; que el mar en vez de ser un lago en medio de un bosque, es en realidad un enorme brazo de océano abriéndose camino. Y el bosque no es un delgado anillo de arboles, sino una espesa manta vegetal que se alza hasta donde alcanza la vista.
"¿Qué mierda?"
Se detiene. Árboles, mar y más árboles hasta donde alcanza la vista. El árbol dorado no se ve en ningún lado.
"¡¿Qué mierda pasó?!"
Se detiene. Trata de reflexionar. Siente miedo. Desciende. Se acerca a la orilla del agua.
"Tranquilo. Es solo un sueño. Los sueños cambian, incluso cuando parecen no poder cambiar más".
Pero por alguna razón, siente que es distinto, como un sueño dentro de otro sueño.
"Ya me volví esquizofrénico".
Puede ver un inmenso paisaje prehistórico.
Inmensos bosques de equisetos se alzan entre helechos ciclópeos y pozos supurantes de azufre y humo. Enormes Triceratops, iguanodontes y Stegosaurus pastan, aquí y allá, o tienden a descansar sus pesados cuerpos de constelación escarlata; y el Parasaurolophus hace sonar su trompeta recién robada del Edén. Los Apatosaurus se alzan, para alcanzar las cimas de las araucarias. Ankylosaurus acorazados como tanques prehistóricos, avanzando pesadamente con la sabiduría de las eras. Los Velociraptor husmean las huellas del río, rebuscan el nido cuyos cofres de color blanco atacarán con apetito. Y entre reptil y reptil, eternidad y dinosaurios, delgadas figuras humanoides hacen su día a día.
"¿Hombres serpiente?"
Delgados, pero aparentemente son más altos que los humanos, a lo menos unos dos metros de altura. La piel cubierta de escamas de distintos colores, más claras en la zona abdominal, más oscuras en la espalda y los brazos. Cabezas triangulares, como la de una cobra, y las hembras poseen pechos pequeños.
"Esto es raro".
Los ve cazar en grupos, construir extrañas pirámides. Reverenciar el paso del Tyranosaurus y adiestrar pequeñas alimañas para la caza y la guerra. Ve a sus chamanes danzar, cubiertos de plumas de Gigantoraptor, o a sus guerreros luchar con espadas hechas de las garras del Therizinosaurus. O cabalgar a lomos de un Gallimimus y volar sobre un Pteranodon.
"Me recuerda a los juegos de Turok. Para ser un sueño, es bastante entretenido, podría escribir una historia basándome en esto..."
Y los hombres serpiente hacen su evolución: construyen ciudades subterráneas en volcanes apagados, doman dinosaurios y llenan su civilización de colores, de esculturas de terópodos, saurópodos y reptiles marinos.
Hasta que cae una estela del cielo.
"El meteorito".
Pero no es un meteorito.
Una esfera achatada de metal, con ventanales opacos y plateados. Nada de aquello le recuerda específicamente al acero o a la plata, pues los materiales parecen ser tan diferentes a los conocidos por el hombre como lo son las estrellas a los planetas. Una nave... Una Nave espacial aterrizando en medio de la Tierra adolescente.
"Vaya..."
Y de ahí emergían criaturas extraterrenas, criaturas odiosas, asquerosas, descarnadas, criaturas de rostros imposibles, seres encorvados, anchos y con manos con cinco dedos. Cuerpos alargados, como longanizas, cubiertos de pelos negros, picudos y gruesos como clavos. En la parte frontal tienen un racimo de apéndices anaranjados, alargados como dedos y que llevan un diminuto punto negro en el extremo. Una cola que se separa en tres, semejantes a látigos, y cinco patas, delgadas pero duras como las patas de una araña. En la espalda, dos enormes apéndices que se doblan en un ángulo agudo y acaban en tres dedos con garras, dos arriba y uno abajo.
"¡AGH! ¡QUÉ MIERDA! ¿QUIÉN ES EL ENFERMO QUE INVENTA ESTO?"
Y esos seres colonizaban el mundo. Obligaban a los hombres serpientes a esconderse bajo tierra, y cazaban a todos los dinosaurios.
"Así que esa es la verdadera causa de su extinción".
Y entonces fundaban ciudades flotantes en el cielo, y abajo, en la tierra, la vida renacía en la forma de minúsculos ratones, que comenzaban a llenar el mundo. Es el Reinado de los mamíferos desarrollándose a los ojos sorprendidos de Shas'vesa, desde el Plesiadapis, el Andrewsarchus merodeador, hasta el inmenso Indricotherium. Colosales Brontotherium en las llanuras, y una isla virgen como una doncella, una isla con Toxodon, capibaras y Macrauchenia corriendo de aquí a allá; aves del terror en la sombra de los árboles. Y por puro capricho, los demonios extraterrestres unían esa isla con el continente.
"Momento. ¿Acabo de ver la unión de Sudamérica con el resto de América? Pobres mamíferos grandes y torpes, con razón dicen que Sudamérica fue siempre saqueada. Ya desde los tiempos prehistóricos".
Entonces ve un homínido. Un tímido Australopithecus.
"No. ¿Ahora veré la evolución del hombre?"
Una nave de aquellos seres atrapaba a un grupo de monos, y los llevaban al laboratorio. Ahí, con ciencia y más ciencia, trataban de crear una nueva raza. Una nueva raza sin mayor pretensión que servir de entretención y alimento para sus creadores.
"¡Ah, cresta! ¡E-esto es un sueño, por lo tanto, en un sueño es posible que los extraterrestres crearán al hombre... porque es solo un sueño...!"
Y así aparece el hombre sobre la tierra.
"Quisiera saber quién es el vago sin vida que escribe esto".
Pero aún no se sentían satisfechos. Escogen a un grupo de humanos y comienzan a experimentar de nuevo. Ve, en una especie de computadora táctil, cómo una red de venas y arterias toman la forma de una mano. Luego se recubre de piel, la mano se cierra en un puño y cuando vuelve a abrirse, se llena de luz.
"¡Momento! ¡Eso lo sacó de Dragon Ball!"
Y a continuación son veinte personas, cada uno pareciendo representar a una cultura. Hay un romano, luchando junto a un guerrero tatuado celta y un arquero asirio. Por alguna razón no parecen hombres normales, tal vez es por la cantidad de flechas que el asirio es capaz de disparar por segundo, o la manera en que brillan los tatuajes del celta cuando recibe los destellos láser. Combaten contra los extraterrestres, veinte personas contra toda una raza. Hay una sacerdotisa maya, un guerrero tolteca y un curaca chimú. Dos mujeres de piel oscura, una portando un escudo zulú, y la otra lleva una túnica roja que recuerda a las de los massai. Hay un hoplita griego, un egipcio en un carro tirado por un rinoceronte, un arquero chatria sobre un mastodonte. Todos parecen ser algo más que hombres, como los semidioses de las historias griegas.
"Genial".
Y al derrotar a los extraterrestres monstruosos, cada uno se marchaba con un grupo de personas y fundaba su civilización. Más tarde, eso veinte ancestros desaparecían de la tierra, y los humanos iniciaban su expansión. Lo de siempre: conquistas, nuevas armas, las guerras, dictaduras, masacres.
"¿Dónde le acelero a esto?"
Y entonces ve un enjambre de misiles nucleares salir desde todas partes del mundo, volar y caer, devastando la tierra, quemando las ciudades, dejando una costra seca. ¡Momento! Hay ocho personas, ocho jóvenes, de pie. Les recuerdan a algunos personajes de series que veía o ha visto. Uno en particular le recuerda a Gokú, y está alzando los brazos...
"¡Va a hacer una Genkidama!"
Pero ve también a una extraña criatura, un humanoide grotesco de enorme tamaño, y un joven de cabello negro y una cinta con un símbolo en la frente.
"¿Eren y Sasuke?"
¡Sí, los reconoce! Los reconoce de series que veía o ha visto. Akane Tendo, Ashitaka, Rina Inverse, Son Gokú, Kaoru Kamiya, Yoh Asakura, Kagome Higurashi, Ulquiorra...
"Está bien, de todas las cosas aleatorias que podían ocurrir, esto es lo más loco. Más que lo de los extraterrestres... No sé si sentirme o muy versado o simplemente un otaku friki al poder reconocerlos a todos".
La Genkidama crece hasta ser dos veces el tamaño de la Tierra. Gokú la lanza contra el planeta.
"¿Qué...?"
Y luego de eso, de nuevo el verdor. Es de nuevo la vida, aunque otra vida. Ahora hay grifos, dragones y criaturas varias. Animales que hablan, que construyen civilizaciones. Ponis de colores construyendo sus Reinos, Pegasópolis, Earth y Unicornia, y otra nave espacial cayendo en una isla...
"¡Puta, por la mierda! ¡Ya quiero que acabe esta aleatoria secuencia de imágenes locas y sin sentido! Aunque parece que esto tiene que ver con lo que está pasando afuera, con los ponis"
Una figura enorme y majestuosa camina, secundada por un grupo de animales con aspecto legendario. Esa figura espera a que bajen los nuevos extraterrestres... y cuando emergen, Shas'vesa está sorprendido como nunca. Los extraterrestres son caballos altos, con alas, y un cuerno en la frente...
"¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Los alicornios son los aliens! ¡Los alicornios vienen de otro PLANETA! ¡Pero esto en un sueño! ¿Es un sueño? Alguien despiérteme por favor ¡Alguien despiérteme por favor! ¡ALGUIEN DESPIÉRTEME POR FAVOR!"
