COSAS DE GUERRA

(EDAD ANTIGUA)


5

No se sabe cuánto vagó Wandering en aquel Bosque infinito. Pudo haber vagado horas, días, años, tal vez pasó la edad de la tierra o sólo fue un minuto. O tal vez fue la eternidad en un segundo.

"Mi hogar".

Él vagó como ciego, sordo y mudo, tropezando, chocando con todo hasta marearse. Se rascaba la piel con ramas hasta hacerse sangrar. Apretaba sus ojos hasta ver estrellitas rojas. Preso de una picazón que sólo existía en su mente, se lanzaba contra las cortezas, hasta que su cuerpo entero se cubrió de verdugones y coágulos.

"¿Dónde está mi hogar?"

Luego rodó hasta el mar, y una ola lo llevó para luego devolverlo. Y así permaneció en la arena, pero no había sol sino unas nubes grises enrollándose como tentáculos. Los cangrejos se acercaban a él y lo picaban para ver si estaba vivo, cangrejos de cuatro tenazas, y él en venganza los arrojaba al mar.

"¿Cómo regreso?"

Sentía que sus cascos latían, que sus tendones ardían, y una molesta vena en su cabeza también latía con furia. Rodó sobre la arena de colores, y una gaviota se acercó a picotear su cuerpo.

"¿Despertaré algún día?"

Lloró lágrimas ácidas, durante horas, días, años, o quizá lloró por una eternidad en un segundo. Su llanto fluyó como un río, y alrededor crecían limoneros nutriéndose de su tristeza.

"¿Volveré?"

Finalmente se quedó sencillamente tirado, mirando las nubes grises con forma de tentáculos. Se enrollaban sobre sí mismas y devoraban otras nubes. Una lagartija se le acercó. Él la aplastó con un casco y la comió.

"Volveré".


Camina por el borde del Bosque, esperando ver hasta dónde llega el mar. Sin embargo, la extensión azul parece no acabar nunca. Se siente cansado y se echa al suelo.

"Mierda. ¿Cómo pasó esto? Normalmente despierto cuando estoy a punto de morir. Tal vez... no sea un sueño. Pero eso no tiene sentido, ¿O sí? No sé qué pensar".

Con su casco comienza a escribir sobre la arena.

"Estas son mis predicciones para el futuro. El Premio Nobel de la Paz se lo darán a un idiota. Moriremos en un par de décadas por la muerte de las abejas. Un grupo de científicos pendejos descubrirán un virus mortal que provocará una extinción masiva. Tal vez llegue Gokú a salvarnos, como en mi visión".

Aquello le da una idea. Se ríe.

"Podría escribir aquí algunos otros mensajes. Las profecías de Wandering. Tal vez alguien las lea y comience a teorizar... Pero qué digo, nada de lo escriba acá permanecerá. El mar borra todo lo que ocurre en la arena".

Como queriendo confirmar sus palabras, el mar sube y cubre con su agua salada las palabras que él escribió. Sin embargo, al regresar al seno oceánico, las palabras continúan, como si estuvieran talladas en piedra.

"Es un sueño y este lugar tiene la lógica de que nada es lógico".

Al principio se dedicó sólo a copiar haikus y otros poemas de sus autores favoritos. Luego comenzó a añadir párrafos de escritores grandes, citas y mensajes que escribieron. Las palabras de Tolkien, de Lovecraft y Poe. Y al escribir sonrió. Recordó las veces que leyó por vez primera a esos autores; tardes frías de invierno —por ese entonces era un niño bajo y gordo, oscuro como una barra de chocolate—, tiempos de zorros, de gallinas muertas y temores de violencia. Días que pasaban entre programas, cuentos y tazas de té. Su casa tenía un fogón, junto al cual solía sentarse su abuela —anciana y enferma—. De sus labios antiguos nacieron las primeras palabras que él repitió, las historias que él quiso repetir: el resplandor del cielo, la furia de los dioses de la naturaleza, la sabiduría de la abeja, los viajes de los ancestros a través del universo, la simetría de la hoja.

"Ay, abuela, tú me diste ese idioma tan nuestro y tan olvidado, tanto que hasta yo olvidé la gran mayoría de las palabras que me enseñaste".

Ni sus padres ni sus parientes quisieron que aprendiera ese idioma. Pero su abuela le logró a enseñar las palabras que importan.

Mari, mari. Ñuke. Peukallal. Chaltumay. Newen. Inche. Marichiwew...

Pudo olvidar muchas cosas, pero esas palabras están ahí, han estado y lo estarán siempre. Aunque el idioma se olvide para siempre, él se las legará a sus hijos y estos a los suyos, y así hasta cuando Kai-Kai decida hundir el mundo de nuevo y de nuevo Treng-Treng decida salvar a los hombres.

Cierra los ojos y duerme. Despierta. Hay una figura cerca de él.

Es una pegaso, como Daring Do, sólo que de color gris. Tiene crin rubia, un ojo dorado y otro ojo de color rojo. Es gris y en su cadera tiene un montón de burbujas como marca.

—¿Hacia dónde va la luna, cuando no está en el cielo? —pregunta ella.

"No tengo ni idea" estuvo a punto de contestar él. Pero se detuvo.

"¿Hacia dónde va la luna? La pregunta de Méllon, ¡la pregunta de Kvothe!"

—La luna es una dama. Tendrá que hacer sus cosas y no tenemos que molestarla.

Ella sonríe.

—Soy Ditzy Doo, Oyente de Hojas. Los madhen me llaman Derpy Hooves.

"Siento que te reconozco".

—Yo soy Wandering.

—Lo sé, el Bosque entero me lo dijo.

"¡Claro! ¡Derpy!"

Él sonríe. Ella le ofrece el casco, para ayudarlo a levantarse. Su piel es como el musgo. Él la mira, fijándose en sus ojos; uno tiene un iris de refulgente color rojo.

"Es el ojo bizco. Pero acá mira bien".

—¿Puedes echarme una mano?

—Querrás decir un casco.

—Eso mismo.

Wandering la mira. "Hay algo raro... ¡Un thrinos! ¡Ya recuerdo!"

Entonces nota que ella no tiene los cascos en el suelo, sino que levita a siete centímetros. Sus alas están pegadas a su espalda.

"Este lugar mágico. No, no debe ser coincidencia que ella está aquí".

—¿Puedes ayudarme a salir?

—Entraste al thrinos porque te perdiste —dice ella, sonriendo—. Para salir debes volver a perderte.


Aquel Bosque sombrío parece no acabar nunca. De hecho, Wandering se fija en que todos los árboles son el mismo pino repetido por una indefinida cantidad de veces. Siempre la misma altura, las mismas ramas rotas, la misma cantidad de piñas en las mismas partes. Es una simetría tal, que él no sabe si ha avanzado, si da dado vueltas en círculo o si no ha dado un solo paso.

"Este lugar es una maldita trama de mi mente. Es como esas imágenes que se reflejan y jamás acaban".

Sin embargo, debe estar avanzando, pues le parece ver una luz... aunque no sabe si él es el que camina o si el Bosque está avanzando.

—El Bosque siempre está ahí —dijo Derpy—. Aún cuando tú ves el pasto. ¿Camino de qué es la nervadura de una hoja? Es el camino del Bosque. Una hoja es todo el Bosque.

"Veamos qué pasa" —piensa sonriendo, mientras aventura sus pasos hacia allá.

Es un claro en medio de los pinos, con siete antorchas marcando un camino de fuego. El pasto ahí es de color oscuro, como si tuviera tinta en vez de clorofila. Y hay un imponente Trono de piedra volcánica, negro, adornado con capas rojas y dos cráneos bañados en oro rodean su base.

Y algo más, algo que resplandece como una estrella...

Es la yegua más hermosa que jamás había visto. Sus ojos son verdes como el jade maya, su cabello rojo como la sangre y su color es blanco como las nubes. Nunca la había visto, pero le queda claro quién es.

"Nissara, la Princesa Oscura del cuento de Thárros y Résta".

Se acercan dos figuras. Una es un inmenso pegaso, que a diferencia de Fuegoscuro es tan alto como musculoso. Las plumas de sus alas parecen rocas, y también tiene algunos tatuajes rojos en su piel. Es de pelaje café claro, ojos oscuros y su crin es de un color naranja que llega casi a un tono café.

"Fallen Sky".

La otra es una yegua, igualmente muy hermosa. Es de pelaje amarillo, ojos verdes y su cabello es rojo como la sangre. A diferencia de su hermano, ella está sonriendo, y esa sonrisa parece avivar las llamas de las antorchas.

"Starshine".

Una familia ancestral, mirándole. Le parece que son más que simples ponis, que casi son humanos; que son como un meteorito de plata en medio de las rocas. Tanta gloria emanan...

Se arrodilla ante ellos.

—¡Bienvenido! —dice Fallen Sky sonriendo, pero Wandering está asombrado y retrocede un paso.

—¿Quiénes son ustedes? —pregunta algo receloso.

—¿Estás bien querido? —dice la pegaso de color blanco, con una voz tan dulce que él siente que va a derretirse—. Soy yo Nissara tu esposa.

"¿Querido?"

—No entiendo nada —dice confundido, mirándolos.

—¿Padre estas bien? —pregunta Fallen Sky, acercándose a él.

—Yo no sé quién eres —dice confundido.

—Ya veo lo que ocurre —dice el verdadero Fuegoscuro riéndose—. Tú eres yo pero de otro mundo y de otro tiempo.

Detrás de él, está el pegaso con más majestad que ha visto nunca. No es muy grande, es casi de su tamaño, sin embargo es bastante musculoso, como un perro de guerra. Tiene la crin negra, adornada por una corona de bronce, y piel gris; sus ojos son del color de la miel, y tiene una barba, trenzada y adornada con cintas rojas. Lleva varios collares de huesos y está cubierto por tatuajes azules. Sus alas son de un fuerte color blanco.

Wandering retrocede un par de pasos. "¡Mierda!"

—¿Es eso posible padre? —pregunta Starshine confundida, mirando a los dos.

"Es muy bonita, pero su madre..."

No sabe si es parte de su adaptación como Wandering, pero la pegaso blanca le causa una atracción como la que antes sentía por mujeres humanas.

"Momento ¿Me estoy volviendo clopper?"

—En este mundo es posible de todo —dice Fuegoscuro riendo mientras, se acerca a Nissara y la abraza con el ala.

—No entiendo nada —dice Wandering— ¿Quiénes son ustedes?

—Somos Ancestros —responde Fuegoscuro, con una sonrisa feroz.

Las antorchas parecen brillar con más fulgor. Los dos hijos del Rey se acercan a él, mirándolo como si fuera un ser de otro mundo.

—Esto es fascinante, eres del futuro seguro sabes que será de este lugar, ¿No? —pregunta Fallen Sky.

—No creo que esa sea una pregunta prudente —dice Nissara.

—No sé de qué futuro hablan —dice confundido, retrocediendo otro poco—. Ni sé cómo llegué aquí —dice él.

—Quizás vuelvas de la misma forma en que llegaste —le dice Starshine tratando de ayudar.

—No creo que resulte, pues parece que ni sabe cómo llegó —dice Fuegoscuro— ¿Qué opinas, Nissara?

—Pues podrías intentar retroceder en lugar de avanzar —dice ella.

—Es qué no sé cómo hacerlo —dice cautivado por su belleza.

"Ya como estamos, hay que tener decencia y estilo".

—Nosotros podríamos ayudarte, pero no tenemos suficiente poder —dice Fuegoscuro.

—Igual vale la pena intentarlo, padre —dice Fallen Sky.

—Él tiene razón —dice Starshine.

—Se me ocurre una idea... pero debemos estar completamente de acuerdo. ¿Qué opinas, esposa?

—Estoy de acuerdo ¿Verdad hijos? —ambos asienten

—Les estaré completamente agradecido —dice mirándolos con agradecimiento pero sus ojos se centran más en Nissara.

—Para poder ayudarte necesitamos de un gran poder —comienza a explicar Fuegoscuro—. Consíguenos un orbe mágico de esos que custodian en Canterlot y podremos enviarte a tu lugar.

—Sí, yo te acompañaré —se ofrece Fallen Sky

—Hijo, no lo hagas —dice Fuegoscuro—. No posees suficiente energía.

Wandering aprovecha para mirar a Nissara otra vez.

"Vaya que si es bonita. No sería malo quedarse. Con razón Vicente Huidobro escribió:

Mujer el mundo está amueblado por tus ojos
Se hace más alto el cielo en tu presencia
La tierra se prolonga de rosa en rosa
Y el aire se prolonga de paloma en paloma

Aunque nunca creí que iba dedicarle esos versos a una yegua. Rayos, mi nivel de patetismo ha alcanzado un nuevo nivel. Qué vergüenza. Y qué importa. Es un maldito sueño del que no puedo despertar, así que no queda otra que aperrar con lo que venga".

—¿Necesitas algo? —pregunta Nissara, algo incómoda.

—No está dentro de mis modales pedirle algo a una mujer hermosa —dice él, haciendo que Fuegoscuro se ría

—¡No sé qué decir, si mi yo de otro mundo coquetea con mi esposa!

"Lo único genial de este sueño es que las leyendas reviven".

—Quizás en tu mundo conozcas a una chica linda, quien sabe —dice ella para animarlo.

—Eso espero —dice acercándose a ella, toma uno de sus cascos y lo besa—. Pero antes de ir a cumplir con lo que me han encargado, quiero pedirle un beso.

"Hay que tener estilo".

Ella se sonroja mira a su esposo para saber si está de acuerdo. Él asiente con la cabeza

Ella acerca su rostro al de Wandering, y le da un beso. No es un beso muy largo, ni apasionado, pero para él es la eternidad. Esos labios, tan femeninos y hechiceros, tienen el sabor de la frambuesa. Y ese calor de su cuerpo que parece dibujar cielos en el infinito. Y esos ojos que traen luz de estrellas lejanas. Y esos cabellos que parecen rayos de sol entre planetas. Y esa piel donde se contempla la vida y las estrellas.

"¿Irías a ser estrella que Dios te dio esos labios? Esa crin tuya que cuando se ata nace el día, esa crin tuya que al desatarse trae la noche. Esos labios que me anclan al Universo, esos labios que hacen que la vida tenga miedo. Qué me importa el miedo hacia la Nada, si tengo una atmósfera en tu aliento".

—Creo que ya es suficiente —dice Fuegoscuro

Ella ríe un poco, y su risa abre caminos en el infinito.

—No tengas celos. Sabes que siempre tendrás más que besos

"Nada se compara a esa leyenda de semillas que deja tu presencia".

Él sonríe, se acerca a ella y la abraza con el ala.

—Ahora, compañero, vuelve al mundo material y cumple tu misión.

—¡Cuídate! —dicen ambos hijos.

—Procura no cometer alguna locura —le advierte Nissara.

—Lo prometo —dice mientras camina de regreso.

"Eso fue raro pero agradable" —piensa, aún saboreando el beso de ella


Volvió a encontrarse con Derpy. Ella caminaba con confianza, como quien pasea por su cuarto, y él la saludó. Ella sonrió. Ambos caminaron a través del bosque de árboles clonados, él siguiéndola a ella.

—Debes tener cuidado, Wandering —dice ella—. Este es el Otro Lado, la porción del Mundo Espiritual que está directamente encima del Mundo Material.

"Lo... recuerdo..."

—Entré en un thrinos —dice él.

—Así es —contesta ella—. Todos saben lo riesgoso que es eso.

Los thrinos son desgarros entre las dimensiones. Lugares donde las leyes de la física son mentira, y donde irónicamente sólo se respetan las leyes de la fantasía.

—Entrar a este lugar sin un espíritu o un guía es peligroso —dice nuevamente Derpy—. Muchos mueren, o algo peor.

"Lo sé".

Ambos avanzan. Las hojas caen como los días.


Pidieron permiso al Bosque, y el Bosque les contestó, y abrieron un sendero por los entre los sueños. Pidieron permiso al Árbol, y se encaramaron en su copa, y vieron los caminos que estaban lejos, que salían y volvía, y el límite entre el mundo de los vivos y el mundo de los sueños. Dieron las gracias dos veces, saludaron al Monolito, y sintieron danzar sus espíritus. Pero sólo son dos ponis, y volvieron danzando hacia la tierra.

"Debería narrar todo esto".

—Gracias por todo —dice él—. De no ser por tu ayuda, habría enloquecido y degenerado hasta volverme una especie de monstruo necrófago.

"Voy a comentarle todo esto a Haplo".

—No agradezcas nada —dice ella, sonriendo. Su ojo rojo, ahora está desviado hacia otra dirección, y es de color verde.

"Es como la Historia Interminable: ella tiene un ojo rojo, para ver este mundo en la tierra de los espíritus, y un ojo verde, para ver a los espíritus en esta tierra. Derpy en esta época es tan genial, todos es genial en esta época".

—Cuando necesites un Deus ex machina, piensa en mí —dice ella, entregándole un pañuelo rojo. Luego se marcha. Él contempla el movimiento de su grupa al caminar, su crin rubia moviéndose con el viento. Sonríe, y se quita la venda mugrosa de su muslo, reemplazándola por el pañuelo rojo. Lo amarra con firmeza.

"Le contaré esto a Haplo y ambos volveremos a nuestros mundos".

Wandering mira el trazado de sus huellas. Voltea; le parece que desde la profundidad alguien llama.

"Habría sido demasiado encontrarme con un ser mágico. O con una fiesta de seres mágicos. Hubiera sido genial, hermoso y todo, pero ya no soy el Dios todopoderoso que era cuando escribía. Ahora sólo soy un personaje, y los personajes no pueden conocer el vasto mundo sin ser tachados como Gary Stu".


Llegaron a las tierras de los shur-ikail. Gallen, una versión hrámica del adaskish gaell-enn, que significa "Nube Verde". Fue fundado por ponis de etnia adaskia que habían adoptado los usos y costumbres de los hrámicos, después de que estos invadieran en masa el continente de Quon Tali hace quinientos años, para vengar la muerte de Atalaya y Krahut. Ambas tribus se habían unido al fin, como había sido el sueño de la Sacerdotisa Atalaya y el Cacique Krahut, y los shur-ikail se desarrollaron hasta ser la potencia que es actualmente.

Los shur-ikail han desarrollado la metalurgia del hierro, en contrapunto al muy extendido bronce. Sus armaduras de anillos de hierro parecen impenetrables frente a las flechas con punta de hueso, cobre o cristal.

Además, han innovado en el ámbito militar. Los Reinos madhen, aquellos levantados por adaskios, arathi o cornukari, forman en la tradicional falange de ocho guerreros de profundidad. Durante siglos, aquella formación les dio el dominio frente a las desorganizadas cargas de grifos y hrámicos; y los shur-ikail se dieron cuenta que debían hallar una forma de contrarrestar el poder de la falange. Se dieron cuenta de que, aunque poderosa, necesitaba de un terreno llano para ser efectiva, y que tenía muy poca movilidad. Así que desarrollaron la legión, guerreros de infantería pesada, pero más móviles que las falanges. Cada toracita porta una o dos jabalinas, que arrojan antes de iniciar el combate físico. Y en vez de desordenarse, combaten disciplinadamente formando un muro de escudos.

Al principio, la legión fue despreciada por los demás Reinos, pero probaron su valor derrotando humillantemente a las invictas falanges adaskias y cornukari. Desde entonces, todos los demás Reinos han entrenado sus propias legiones, imitando el modelo shur-ikail; pero las mejores tropas son las legiones de Gallen y Araluen.

Todo eso rememora Shas'vesa, contemplando las casas de roble habitadas por pegasos. Puede que tengan alas, pero sus corazones están con la tierra. Nunca destrozarían una nube, ni la forzarían a llover como violadores.

"Con el tiempo, la Fluttershy del futuro descenderá de estos pegasos. Con el tiempo, me refiero a tres mil años en el futuro. Es raro saber todo".

—¿En qué piensas? —le pregunta Haplo.

—Recuerdo —contesta él.

Shas'vesa tiene una idea que le parece jocosa, y decide ponerla en práctica pues está aburrido. Toma la cabeza de su capa de centícoro, y la corre sobre su cabeza, de modo que ensombrezca sus ojos.

—¡Mira, Haplo! ¡Soy un Assassin! —dice riendo. Haplo también ríe.

—¡Miren dónde llegó el hijo perdido de Altaïr! —dice el mercenario yokhama.

Shas'vesa se ríe.

"Quizá mis descendientes, si llegan a usar el Animus, verán todo esto que vi".


Resultó que la Reina Fluttershy no había muerto en los campos de Eleanöt. Sólo la habían atravesado con una lanza. Mientras se recuperaba, extendieron el rumor de que había muerto para evitar que intentaran rematarla.

"Estas cosas sólo lo hacen los shur-ikail. Al menos, la bienvenida es buena".

Piensa Shas'vesa, mientras bebe un cuerno de cerveza. Tiene trozos de cáscara de semilla, está ácida y tan espesa que casi puede masticarse, aún así, nadie objeta nada. "En esta época todo era más sencillo".

Sin embargo, escupe el sorbo que se intentó beber. "¡Agh, es un asco!"

La Reina ha dispuesto una gran mesa para que los Black Haunters puedan comer y beber. Según Méllon, en esa mesa se sentaban los Cien Caballeros de la Luna, una antigua orden de guerreros que rastreaba el territorio cazando bandoleros.

"Pues malos caballeros eran para mandarles a hacer ese trabajo".

La comida es maravillosa, pero pronto Shas'vesa se da cuenta que tampoco está condimentada. Ni sal, ni orégano, ni siquiera miserables cebollas. Al parecer, las moras y nabos suplen aquellos ingredientes. Hay jabalí asado relleno con moras, pastel de nabos, pato relleno con moras, guiso de nabo y patatas, marmotas hervidas con moras, sopa de nabos, ensalada de moras y nabos rellenos con moras.

"Aún y todo, no está tan malo".

Piensa comiendo con buen apetito. Hasta ahora, es la única comida de esa Edad de Bronce que no lo hace vomitar. De aspecto engañosamente inofensivo, la comida está tan caliente que quema su lengua y su paladar, pero logra aguantarse.

Reaver ocupa el lugar de honor, junto a la Reina. "Parece que los rumores eran ciertos".

Frente a él, está Daring. No come con tanta pasión, como él, ni bebe con la intensidad con la que beben los demás mercenarios. Casi le da la impresión de que aquello le da asco. "¿Qué le pasa?"

No tarda en darse cuenta. "Es vegetariana".

Efectivamente, la General de Ariano come poco pues aquel festín le parece repugnante. "Es algo raro que hayan ponis vegetarianos, tomando en cuenta que en esta época son omnívoros y hasta caníbales".

—Si no quieres comer, me lo das —dice él con una sonrisa burlona.

—Vete a la mierda —replica ella de mal humor, bebiendo un trago de cerveza. Acostumbrado ya a sus insultos, él sólo levanta su cuerno en señal de brindis.

"Yo también te quiero".

Haplo, a su lado, come a dos manos, entre eructo y eructo una mascada. Méllon igual devora la comida, y para sorpresa de Shas'vesa, bebe cerveza sin arrugarse ni un poco. "¿Esta no es la época dónde los niños se volvían adultos a los trece años y los hombres tenían relaciones homosexuales?"

Le basta con mirar a algunos de sus compañeros mercenarios. Si fueran humanos, ni siquiera tendrían pelo en los genitales. "Este mundo ¿Es el futuro o el pasado?"

Continúa comiendo. La carne es suave, de algún animal que no conoce, o que estaba acostumbrado a comer con sal y condimentos. "Las moras no están malas. Casi me parece que podría copiar estas recetas para cocinar en casa".


Despertó con un fuerte dolor de cabeza. De hecho, no sólo le duele la cabeza, sino todo su cuerpo, desde las articulaciones a los tendones. Siente una extraña necesidad de beber agua.

"Mierda. No debí fumar en esa extraña pipa de la paz llena de narcóticos".

Está en lo que parece ser un establo. Supone eso por la gran cantidad de paja que está en el lugar, que llena y parece hundirlo. Sin embargo, algo a su lado se mueve. Él se aparta, sobresaltado. Su sorpresa es mayúscula cuando contempla el rostro de Daring, quien bosteza.

"¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!"

—¡Agh! —dice asombrado, y algo asustado— ¿No me digas que...?

—¿No te acuerdas? —pregunta ella, riendo sardónica—. No me extraña. Puedo jurar que eras virgen, que nunca habías bebido y que jamás fumaste la hierba roja de los shur-ikail.

"`¡Rayos! ¡Soy un estúpido!"

—Me sorprende que me dejaras.

—No te adornes, no es que haya venido acá contigo. Estaba con otro pegaso y de la nada apareciste.

Shas'vesa se pone muy rojo. Casi parece que su cabeza va a reventar.

"¡Si no recuerdo no es clop, si no recuerdo no es clop!"

Daring Do se estira. Su cuerpo color mostaza, perlado de sudor y aromas terrestres. Fina musculatura que a la vez es feroz y atractiva. Como humana, habría sido extremadamente atractiva. Sí, Daring Do es muy atractiva. Sus muslos que podrían rodearlo como un río. Su cadera que ancla su mirada. Su abdomen que parece una pista de carrera para sus cascos. Su pecho que a pesar de ser plano, igual le provoca el deseo de acariciarlo. Su cuerpo que emite un calor tan agradable. Shas'vesa siente que todo eso le provoca una erección. Se sonroja.

"Esto parece un mal fanservice".

Piensa poniéndose más rojo. Ella lo mira y se ríe.

—Pareces un maldito tomate.

Él va a contesta, pero algo se mueve a su otro lado, a su espalda. Al voltearse, ve un rostro, masculino pero algo afeminado. Con espanto, lo reconoce como una versión poni de Cheese Sandwich, el muchacho al que él y sus hermanos molestan en el instituto.

"Oh, mierda. ¡Por favor, qué solo me haya follado a Daring!"

Otra figura emerge, del lado de Cheese Sandwich. Es una pata delantera mastodóntica, perteneciente a un mastodóntico pegaso de alas muy pequeñas. Parece una versión poni de Bulk Biceps, el gigante al que él y su hermano molestan en el instituto.

"Hay, no, esto es incómodo. ¡Muy incómodo! ¡Malditas costumbres homosexuales de la antigüedad! ¡Malditos griegos! ¡Malditos todos!"

Cheese Sandwich se voltea, y acaricia el mentón de Bulk Biceps. Ante la atónita mirada de Shas'vesa, acercan sus rostros, y se dan un beso.

Él sale corriendo, perturbado, horrorizado, asustado.

"¡Tengo miedo! ¡Tengo miedo! ¡Temo por mi salud rectal!"


—Si crees que aquí es malo, en otras ciudades es peor —dice Haplo, sentándose a su lado.

—No se vale. Se supone que esta es la época de Aquiles y Ulises, de los grandes dioses del Olimpo, los trescientos espartanos y las bestias mitológicas. Y todo lo que encuentro son cadáveres en aldeas arrasadas y relaciones homosexuales estilo helénica —dice Shas'vesa— ¡Estoy harto de esto! ¡Quiero volver a mi mundo, a mi época!

—Para eso necesitamos ese orbe que te pidió. Uno de los que almacenan en Canterlot.

Shas'vesa alza la vista. Contempla el bosque casi interminable de lanzas que conforma el ejército de Gallen.

—Canterlot es una ciudad lejana —contesta él, y siente que su destino se concentra en esa frase.


Las fuerzas mercenarias y los ejércitos de los poderoso shur-ikail marcharon a Pegasópolis, capital del Reino de Ariano, el orgullo de los pegasos adaskios. Sus torres y palacios, con antigüedad de siglos, se sustentaban sobre amplias nubes; la leyenda cuenta que los adaskios arrastraron su ciudad con ellos cuando escapaban de la persecución de los Windigos. En algunas nubes se alzaban monumentos, de guerreros, criaturas fantásticas y draconequus tocando instrumentos musicales. Pegasópolis, la capital de Ariano, proyectando una sombra de varios estadios sobre el suelo.

A su sombra se reunieron los ejércitos de los Ocho Reinos. El Rey Raven Dark, hermano de la fallecida Reina Rainbow Dash, reunió su Agêma, su Guardia Real, de trescientos bravos guerreros; y logró reunir tres mil soldados, entre epilektoi, hoplitas, ekdromoi y toxotai,arqueros adaskios, a quienes consideraba más confiables que los peltastas mercenarios; juntó además a ciento veinte jinetes.

De las tierras del bosque eterno, donde se oye la canción de las abejas, de los campos de flores bordadas, llegó Fluttershy, Reina de los shur-ikail, con su Agêma, trescientos guerreros equipados con cotas de malla de hierro y rectas espadas cortas; además la escoltaba la Legión Sagrada de Gallen, dos mil toracitas usando escudos de roble; traía también a diez mil soldados repartidos entre unidades de toracitas, ekdromoi y tureóforos; ochocientos jinetes, todos tatuados, veteranos de varias batallas, equipados con mazas, lanzas y cimitarras de hierro; y cerrando la marcha, la temible Legión de Hierro de Gallen, cinco mil toracitas equipados con escudos de madera tachonados en hierro, cotas de malla de hierro, jabalinas y espadas de hierro. Con ella marchaban los mercenarios, cien compañías divididas en cinco legiones, unos veinte mil peltastas y ekdromoi.

En la primera semana, apareció la Reina Lyra de Solamnia, soberana de unicornios cornukari, con su Agêma usando escudos y corazas de bronce; había podido reunir diez mil soldados epilektoi, hoplitas, ekdromoi y peltastas, junto con ciento veinte jinetes. También apareció, avanzando con celeridad, la Reina Ditzy Doo de Araluen, conocida como Derpy Hooves entre los madhen, con su Agêma equipada al estilo de los Agêma de Gallen; traía diez mil toracitas, ekdromoi y tureóforos; su Legión de Hierro y su Legión Sagrada, ambas iguales en disciplina y equipo a las legiones de Gallen; pero lo más impresionante fue que la acompañaban mil doscientas catafractas: los yales blindados con malla de escamas de hierro o bronce, el jinete completamente cubierto por el hierro o el bronce, cubriendo su rostro. La caballería más pesada de Quon Tali, entrenada al estilo de las catafractas orientales.

En la segunda semana, de las planicies al otro lado del Nerung, de las ciudades de piedra y los campos de cereales, apareció la Reina Pinkie Pie de Aloria, secundada por su Agêma de trescientos terrestres grandes como bisontes; logró reunir un ejército de tres mil trescientos soldados y ciento veinte jinetes, más pesados que los jinetes de Ariano pero no tanto como las catafractas araluenses. Poco después, apareció la Reina Applejack, grande entre los grandes, dueña de los sueños y el corazón de varios nobles y guerreros. Su Agêma cabalgaba, a lomos de yales inmensos, y siguiendo su sombra, diez mil epilektoi, hoplitas, ekdromoi y tureóforos, junto con trescientos jinetes ligeros.

En la tercera semana, desde las tierras de los ríos, donde se percibe el aroma al mar, donde los peces vuelan y la noche centella con el canto de las ranas, llegó la Reina Rarity de Vanissar, con su Agêma corriendo a toda prisa; pero a raíz de las duras pérdidas en la Batalla de los campos de Eleanöt, sólo pudo reunir un ejército de mil cuatrocientos epilektoi, hoplitas y ekdromoi y ciento veinte jinetes ligeros. Y desde los lindes de Canterlot, huyendo de la sombra de Apolo, apareció el Rey Shining Armor, hermano de la difunta Reina Twilight; apareció con una nueva Agêma de trescientos unicornios, y con un exiguo ejército de mil hoplitas y ciento veinte jinetes.

Y, para sorpresa de todos, en el último día, llegaron dos mil soldados del Cuerpo de Guardias, una antigua institución creada por los madhen para protegerse de grifos y salvajes. Mezcla de infantería ligera y pesada, los Reyes confiaban más en ellos que en los peltastas. Aparecieron con sus arcos, más pequeños pero más precisos que los arcos usados por ponis, armaduras de cuero y sables cortos.

Así se componía la armada que se reunió a la sombra de Pegasópolis, que en las eras por venir será renombrada como Cloudsdale. Y esa noche, se celebró un consejo para decidir en dónde plantar batalla. Y Shas'vesa estuvo todos esos días practicando sus artes bélicas con Haplo o con Méllon. Y solía pasar la noche danzando con los draconequus.

"Se supone que es la era de la Ilíada y la Odisea, la época de Sócrates y Platón, de las ideas, los dioses y los grandes héroes. Y todo lo que encuentro son pederastas, aldeas arrasadas y cosas que no tienen sentido. Supongo que se debe a que es el pasado de Equestria. Pensar que estos hijos de puta levantaron la civilización futura".


Los Black Haunters formaban la primera legión mercenaria, junto con los Catlikes, los Cold, Kindred, Shadowy, Trash Gnawers, Tricksters y Wildhammers, todos ellos grupos de tureóforos y peltastas. También estaban encuadrados los Stargazers, una compañía mercenaria formada por quinientos jinetes, y los Sun's Crooks, liderados por el ya conocido Príncipe Cleptómano.

La Tempestad, nombre que se había dado a sí misma la alianza de los Ocho Reinos, les encargó ir a toparse con un numeroso grupo de mercenarios leales a Apolo. Dio la casualidad de que dicho grupo lo conformaban los odiados Bonehunters y Burninghearts, los rivales eternos de los Black Haunters. Reaver celebró un consejo con Shurakai Ojos Rojos, líder de los Stargazers, un gigantesco lobo negro que usaba una cimitarra monstruosamente grande, y el ya conocido Príncipe Cleptómano. Entre los tres, decidieron emboscar de noche. Emboscar a caballo.

En su recorrido hasta Pegasópolis, los mercenarios (particularmente los Trash Gnawers y los Cold) habían asaltado las aldeas leales a Apolo. Lo que posiblemente fuera una manera bonita de decir que se habían dedicado a saquear la campiña sin hacer distinciones.

"Peltastas montados. Antepasados pobres de la infantería montada y la caballería a pie, aunque mucho menos poderosos que ambos. Aunque nunca subestimen el poder de una jabalina".

Shas'vesa logró quedarse con un jamelgo gordo y lento, poco dado a obedecer órdenes. Decidió bautizarlo como Botija, en honor a Mario Benedetti y su poema Hombre preso que mira a su hijo.

Se acercaron como serpientes, llevando a los yales con las riendas entre los dientes. En el caso de Sha'vesa, tuvo que patearlo para hacerlo andar.

"Vamos, Botija, no des jugo".

Seawind, Soren y Strider se encargaron de eliminar a todos los guardias de los alrededores. En menos de quince minutos, todos estaban ya montados... excepto Shas'vesa, que aún ni siquiera llegaba al seto donde se amontonaban los bravos mercenarios, en formación de cuña, con los Stargazers abriendo la marcha. Cuando logró llegar, pudo ver que ya se lanzaban a la carga.

—¡Vamos, Botija!

Pero el yal gordo y pequeño sólo gruñó.

Para cuando alcanzó el campamento, ya los jinetes se vanagloriaban de haberlo arrasado. La mayoría desmontó nada más cruzar las primeras tiendas, y prosiguió su combate a pie, pues hay pocos expertos en la lucha sobre yales; la cuña se había abierto, casi como una bala, y sólo los Stargazers continuaban avanzando, ordenadamente, arrasando a los Bonehunters y Burninghearts en su propio campamento. Gran parte de los enemigos muertos sólo eran vélites y asteros, la infantería más desechable; aún estaban cebándose con los príncipes, de mayor rango que los asteros, y recién comenzaban a atacar a los triarios, los soldados de mayor nivel. Lanzaban sus jabalinas, atravesando las carpas y a quien durmiera en ella; normalmente diez soldados por tienda. O simplemente entraban y los mataban antes de que se pusieran las armaduras. Sin piedad. Incluso ya se incendiaba un importante sector del campamento.

Shas'vesa se arregla su capa de centícoro, echándose la capucha hacia adelante, pues al tener base de madera también sirve de casco. Botija decide avanzar un poco, hacia el campamento. Los yales literalmente arrasaron con las tiendas, aplastando a todos los que estaban durmiendo, vélites y asteros. Sus cuerpos yacen, aplastados, como una masa de carne y huesos. Shas'vesa evita mirarlos. Decide marcharse hacia el corazón del campamento, donde la batalla y el saqueo se desbordan. Ahí, contempla su reflejo en un escudo tirado. La capa de centícoro con capucha, dándole la impresión de ser una capa de asesino como su héroe Altaïr; la honda que sujeta con la boca y que tiene runas que no sabe leer; el zurrón de proyectiles, que recuerda a una canana; y el pañuelo rojo atado a su muslo.

"Verdaderamente soy un guerrero de tiempos antiguos. No me veo nada mal para ser un tipo que empezó sin nada. Es como un juego".

Piensa sonriendo. Nota que hay un par de triarios custodiando una tienda; originalmente era un contubernio completo, pero seis han muerto llevándose con ellos a los peltastas que les atacaron. Los dos restantes están malheridos; uno tiene un muslo atravesado por una gruesa lanza y el otro desfallece con tres flechas en el pecho. Sus escudos están hechos trizas, y el hecho de que aún se mantengan consientes es una muestra de la disciplina y resistencia de los triarios. Shas'vesa los acaba con certeros hondazos en la cabeza y se acerca. Ocho triarios y dieciséis peltastas, muertos a la entrada de una tienda

"Debe haber algo interesante, si hay triarios custodiándola con tanto celo, que prefieren morir a huir".

Baja de Botija y entra a la tienda. Por una parte está rasgada: una jabalina penetró y atravesó la garganta de un unicornio, arrancándole casi la cabeza. A juzgar por su elaborada vestimenta, debía de ser un noble venido a menos, un équite.

Pero, aunque su indumentaria podría valer cerca de quinientos dracmas, lo que le sorprende es otra cosa.

Atada con las patas delanteras en la espalda, está tirada una unicornio, en el centro de la carpa. Tiene la piel blanca, ojos rojos y crin azul en dos tonos, con una Cutie Mark en forma de una nota musical. No, más bien, pareciera ser la letra griega Pi en mayúscula. Sea como sea, Shas'vesa se sorprende al ver a esa yegua, pues es innegable de que es como una versión poni de Vinyl Scratch, la amiga de Octavia.

"OK, al parecer todos los anormales que conozco en mi mundo tienen un doble poni. No debo hallarme al mío o el universo estallará. Flas Sentry de seguro es el pasivo en su relación gay estilo helénica".

Sin embargo, los quejidos de la yegua atraen su atención. Tiene los labios resecos, ojeras y apenas se mueve. Seguramente estuvo prisionera, mal alimentada y sin recibir agua durante varias días.

"¡Mierda!"

—No te asustes —dice alarmado por su estado, cortando sus ataduras con un afilado cuchillo pugio que roba al équite. Ella no puede decir nada, su boca está completamente seca. Intenta levantarse, y apenas puede mantenerse en pie. Cae, y él la sostiene. Vuelve a recostarla.

"Rayos" —piensa alarmado. Busca en la tienda y halla una cantimplora llena de agua. La ayuda a beber. Ella hace un intento y logra sorber suficiente para sentirse satisfecha.

"Para ser un pobre idiota, no lo estoy haciendo mal".

Él aprovecha para lavarle el rostro y luego la ayuda a beber otro poco.

—¿Te estás sintiendo mejor? —pregunta. "Dios, es la pregunta más estúpida que puedo hacer".

Pero ella asiente. Shas'vesa suspira aliviado, mientras el alboroto de afuera se va haciendo cada vez más lejano: los mercenarios se esparcen por el campamento, cobrándose venganza contra sus enemigos. Los Bonehunters podían considerarse aniquilados, mas los Burninghearts ya estarían alertados y preparados, exponiendo al contingente a un contraataque. Shas'vesa se la echa al lomo, y vuela para llevarla a su yal. Botija relincha feliz al recibirla.

Aún hay varios Black Haunters en esa zona, la mayoría robándose las cosas de valor de sus enemigos. Pero al oír el relincho de Botija, se giran a mirarlo. Y se le quedan viendo. Varios se ríe, y Shas'vesa no sabe por qué lo hacen, hasta que se percata que está tocando con sus cascos la grupa de Vinyl.

—¡No es lo que piensan! —grita avergonzado, apartando sus cascos.

—La... Princesa debes... Salvarla —dice ella, a duras penas.

"Momento, ya hice mi rescate anual".

—¿De qué princesa hablas? —dice confundido.

—De la hermana de la Reina Pinkie —contesta, mirándolo. Es tan lastimero ver esa mirada de preocupación, impotencia y temor, que él siente que su corazón se desgarra. "Rayos, es peor que una cara de perrito triste... ¡Hey, pero Pinkie es Reina! ¡Recibiré una recompensa si rescato a su hermana!"

—¿Dónde la tienen? —"Decidido, estoy seguro de que terminaré con una flecha en el trasero, como en Corazón de dragón".

—Te guiaré hasta ella —le dice débilmente, aunque ya se nota un poco mejor.

—No te ves muy bien —dice mirándola—. Debes descansar y recuperarte aquí.

Nada más decir eso, piensa en la masacre, los mercenarios de dudosa moral y su delicado estado. "¡Soy un retrasado mental!"

—Solo llévame en tu montura y te diré donde de esta —apremia con urgencia— ¡No hay tiempo!

Él sube al yal, y la acomoda, de modo que la abraza al sujetar las riendas. Botija parece mostrarse más cooperador al tener a Vinyl encima de él, y cabalga sin temor a través de la desolación de la batalla.

—Es al otro lado de este campamento —dice ella.

—Sujétate fuerte— dice picando al yal, que corre atropellando a los Bonehunters heridos, pisoteándolos o arrollando a los que aún se mantienen en pie. Shas'vesa abraza con fuerza a Vinyl, para que no caiga.

Llegan a una tienda, que al parecer estuvo custodiada por una centuria entera de triarios. La mayoría de los triarios yacen muertos, con una docena que se mantienen agonizantes, con varios dardos en el cuerpo y a algunos los atraviesan jabalinas. Shurakai Ojos Rojos y sus Stargazers los destrozaron, pero prefirieron acabarlos con sus proyectiles a exponer a sus valiosas monturas.

—¡Cuidado! —grita, protegiendo a Vinyl con sus alas. Atropella a los sobrevivientes con el yal, y frena. "Ese movimiento no fue intencional. Botija tarda en detenerse".

—Ella está en la tienda —susurra Vinyl—. Si crees que me veo mal, ella está peor. Eso hace que Shas'vesa se preocupe.

—Espera aquí —dice desmontando, y entra exaltado a la tienda— ¡Princesa!

Y he aquí que viene otra sorpresa. Si la yegua unicornio es como una versión poni de Vinyl, la Princesa es como una versión poni terrestre de su amiga Octavia. El mismo tono de ojos, y el mismo estilo de cabello. "Decidido, todos tienen una contraparte poni, y la de Flash Sentry es travesti y se llama Flashdance".

No es mentira que está peor. La yegua similar a Octavia apenas tiene fuerzas para levantar sus patas, y muestra moretones. Él le quita las amarras y la lleva afuera, donde Botija espera, comiendo el pasto ensangrentado.

—Tranquila, Princesa— dice recostándola en la hierba, toma la cantimplora robada y la ayuda a beber. Tal como hizo antes. La yegua similar a Octavia tose un poco y sorbe el agua. Se siente mareada y apenas puede abrir los ojos. Él le lava la cara y la ayuda a beber otro poco. Luego trata de acomodarla sobre Botija.

—¿Crees que puedas cabalgar con ella? —le pregunta a la yegua similar a Vinyl.

—Creo que puedo. Si no nos vamos de aquí, nos irá mal.

"Confía en los mercenarios. Son tipos duros y hacen bien su trabajo".

—Sujétala, y sujétate —dice tomando las riendas del yal con la cola, y vuela guiándolo. Toma una lanza y usa el asta para apartar a los enemigos caídos o agónicos. Ella a duras penas se aferra a Botija, procurando mantener a salvo a Octavia. Y así llegan al campamento mercenario, dónde Shas'vesa le da más agua a ambas.

—Está muy débil —dice frustrado al ver el estado de Octavia.

—Yo cuidaré de ella, después de todo ese es mi deber —dice Vinyl, pidiendo la cantimplora.

El se la entrega y busca otra en su tienda. Tiene una buena idea. "Sea humana o sea yegua, un caballero debe ser un caballero".

—No puedo dejarlas solas —dice él—. Podría llevarlas al campamento de su Reino.

—Sí, es lo mejor. Allá podrán protegernos, esos tipos son unos monstruos —dice Vinyl, señalando al campamento opuesto.

—Lo sé —"Seguramente, mis compañeros ya se los cenaron".

Piensa al ver el humo del incendio, que en la distancia se proyecta apenas como una antorcha.

—Por cierto mi nombre es Vinyl ¿y el tuyo? —dice ella. ya se ve mucho mejor en comparación.

—Shas'vesa, para servirte —dice sonriéndole.

—Encantada —dice ella, feliz

Él sonríe, cautivado por su alegría. El camino al campamento alorn es largo, de al menos una hora. Por fortuna, Botija no pone muchas trabas.

—Fuiste un milagro, ya nos creíamos muertas.

Él se sonroja. "Sólo lo logré gracias a los vagos que mataron a los guardias".

—N-no fue para tanto. Sólo cumplía con mi deber —"Deber de peltasta. Bah, cosas de la guerra y la vorágine. Cosas de hombres".

La noche es oscura, pero nunca fue más cálida. Shas'vesa lo adjudica al incendio del campamento enemigo.

—Supongo que tus amigos acabaron con ellos —dice Vinyl.

—Eso espero —dice sonriéndole. Y no se dan cuenta cuando llegan al campamento alorn. Los guardias dan la alarma, soplando un cuerno de guerra, y de inmediato se apiñan alrededor del yal. Shas'vesa nota las miradas de sorpresa, estupefacción y burla que le dedican a él, y se siente molesto. "Todo porque soy hrámico".

—¡Recupérate! —dice él, despidiéndose de Vinyl.

—¡Espera! ¡¿Te volveré a ver?! —grita ella mientras es llevada hacia los médicos.

—¡Busca a los Black Haunters! ¡Pregunta por Shas'vesa!

Ella lo ve irse, sintiéndose mal. Él avanza un trecho. Se gira a mirar, el campamento alorn extendiéndose ante él, y se pregunta en qué carpa estarán curando a Vinyl y a Octavia.

"Cosas de los hombres y la vorágine. Cosas de guerra".