Título: Él no cambia
Sumary: Post-Manga. Aunque había abandonado su época y a su familia por estar con él, las cosas no son como Kagome las imaginaba. Todo por culpa de un estúpidamente tímido semi-demonio. Todo seguía como antes, porque él no cambia…
Ranking: K+
Género: Romance/Humor/Comedia/Drama
Advertencia/Recomendación: Quizás un poco de OoC.
Cantidad de palabras: 2,199
Disclamer: InuYasha sí es mío. Solo que los derechos de autor, legales y demás son de su amada creadora Rumiko Takahashi… Tan sólo es cuestión de esperar 50 años para que él pase al dominio público y lo haré completamente mío (O.o?)
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La confianza en una sonrisa.
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InuYasha retrocedía a grandes pasos sin saber como actuar ahora.
Kagome le había prácticamente rogado perdón por atreverse a lastimarlo y el… Tan sólo huía como un imbécil y cobarde…
¿Así, o más idiota?
"Como si pudiera serlo" Se respondió mentalmente.
A pesar de tantas cosas, su estupidez lo hacía resistirse a dar la media vuelta y arreglar esta situación de una vez por todas.
¿Por qué no era capaz de decidirse y volver a la cabaña, a decirle a Kagome sobre sus sentimientos?
Cuanto extrañaba sus momentos juntos, las conversaciones que nunca terminaban, las miradas cruzadas, esas veces en que sus manos se encontraban y el calor escalaba al rostro de ambos sin tener el valor de soltarse…
Todo era tan distinto en sólo tres años. Ni siquiera ahora podían asemejarse a tan sólo unos meses atrás, cuándo aún por lo menos se hablaban. Extrañaba el cielo azul de esos días, el cielo de ambos. En medio de la penumbra de sus recuerdos ya no importaba nada: ni la desconfianza, los celos, los planes absurdos de un monje o las intervenciones de una embarazada metiche o las ingenuas esperanzas de una infante…
Se sentía capaz de olvidar todo por volver a estar bien con Kagome.
Un sonido en seco lo hizo detenerse, alertándolo de inmediato. Un suave aroma embriagó el aire y le hizo bajar la guardia unos momentos, reconociendo a la intrusa como conocida. Ahí, en medio del campo decidió que aunque aún no era capaz de tragarse su orgullo podía aparentar que así era con esa mujer. —Vaya, creí que nunca te alcanzaría…—Exclamó ella, en tono cansado. — ¿Por qué huiste de esa manera, tonto? —Fue su voz aproximándose lo que le hizo dar la vuelta para enfrentarla. Era un tonto, eso ya lo sospechaba medio mundo pero seguiría sin confirmar ese dato; aunque también jamás admitiría que por cobarde escapó de ver llorar a Kagome.
—Sango…—Llamó él con recelo, su aparente sonrisa tranquila seguía sin causarle demasiada confianza. — ¿Acaso quieres que regrese a matar al esposo tuyo, ése hijo de…?—Y lo más aterrorizante que consiguió ser la castaña lo mandó a callar con la simple mirada.
—No, pero me preocupas. —No esperaba eso, tuvo que consentir. Pero eso de ninguna manera la excluía de ser un objeto de su arrogancia y orgullo, aunque la castaña fuera una mujer necesitaba desquitar su enfado con alguien, si no la hería con algún comentario no se sentiría satisfecho con la ira que cargaba.
—Deberías preocuparte más por ese monje lidibinoso. —Señaló. Sango frunció el ceño, pero siguió escuchando como si nada. ¿Qué no se enteraba? Conocía a ese semi-demonio de varios años antes y reconocía cada faceta, por ahora tan sólo buscaba pleito sin importar el costo. Obviamente ella no le daría el gusto. —Están casados, se supone que debe respetarte y no andar detrás de Kagome…
—En todo caso…—Se acercó tocándolo por sobre el hombro, ignorando su último comentario; InuYasha reaccionó en un pequeño sobresalto que casi logra arrebatar una sonrisa a la exterminadora. Por suerte, la seriedad seguía en su rostro para lograr el efecto deseado de sus siguientes palabras. —Es mi problema… ¿No lo crees? Lo dicho por Miroku es verdad, tú no tienes ningún lazo que la ate a ti, lo único que has conseguido es ser una especie de amigos compartiendo una vivienda…—Masculló sin delicadeza, estudiando las expresiones del ambarino. Su rostro era sombrío, difícil de descifrar y comenzó por causarle escalofríos. —Sin embargo es lo más lejos que puedes llegar. No debería de…
— ¡Si me importa! —Explotó irascible, empujándola con apenas una pizca de delicadeza. Maldita labia de esa mujer que conocía su punto débil para contraatacar. Nunca debió busca pelea con una mujer, y menos si esta te conoce desde hace cuatro años; lo que ningún ser humano había durado con él, excepto por la pelinegra. — ¡Kagome debe estar conmigo porque…!
— ¿Por…? —Cuestionó ella, alzando una ceja, deteniéndolo de decir cualquier sarta de estupideces. Sus labios se movieron, más ninguna palabra quería salir por sí misma. ¿Qué iba a decir? Ni él mismo entendía sus emociones cuando tenía a la chica cerca; eran nervios, ansiedad, angustia, rabia… Todo se arremolinaba en su interior sin una solución coherente sabía porque ella debería estar junto a alguien que no se entendía a sí mismo.
—No entiendo porque te interesa más saber de mí que de tu esposo…—Intentó desviar el tema de nuevo a ella, sin embargo la pregunta de Sango iba más allá de simple curiosidad y motivos sencillos.
—Porque confío en él. —Sentenció, impresionando tanto al semi-demonio que incluso se dignó a dar media vuelta y confrontarla con una expresión de incredulidad en el rostro. Ella sonrió y prosiguió a explicarse. —A pesar de todo he aprendido que la confianza en una relación es imprescindible y yo confío en que pronto obtendré una buena explicación por parte de mi marido. —En realidad, más le valía tenerla y una muy buena. Esa mirada de tendencia asesina en Sango alertaba todos los instintos del ambarino. —Y tú…—Interrumpió sus pensamientos. — ¿Confías en Kagome?
¿Confiar?
InuYasha quedó en blanco.
La verdad era que… No lo sabía.
¿De verdad confiaba en ella? Hace tan poco tiempo no conocía mucho de esa palabra inútil y vana en su estilo de vida; había creído confiar en Kikyou hace mucho tiempo y resultó en una tragedia dónde ambos se traicionaron por no creer en la persona que decían amar.
Todo había sido un plan para quebrarlos desde dentro, utilizando los sentimientos que tenían el uno por el otro. Jamás se arrepintió tanto de ceder a los caprichos de un psicópata.
Entonces… ¿Qué era la confianza?
Sango le hablaba sobre sentirse segura sobre los sentimientos de un hombre que siempre había sido infiel, mujeriego y un pervertido con cualquier falda que se le cruzase en el frente. Parecía inconcebible… Porque, aún sin tener la explicación de su boca ella ya suponía los motivos y aceptaba que Miroku actuase de esa manera porque sabía que él no la iba a traicionar.
¿Y ellos? Apenas hace unos minutos entraba a la cabaña creyendo lo que sus ojos le presentaban sin considerar nada. Si lo pensaba unos segundos con frialdad, el hecho de que Miroku había dejado expuesta la escena, que Kagome estaba llorando, que quien la mecía era ese hombre… Todo pudo ser tan claro…
Sólo vio lo que quería ver, un beso entre la pelinegra y el azulino.
Sin embargo, en el medio de la confusión y el desespero, Kagome lo había tomado por la camisa y pedía perdón por sus palabras.
A ella no le importaba que tuviera sujeto por el cuello al monje hasta el punto de la asfixia. ¿Por qué? Sencillo: confiaba en que no era capaz de hacer daño a un amigo. No obstante el tonto era él por no esperar una explicación de los labios femeninos. — ¿Y bien? —le apuró la exterminadora, lucía molesta al percatarse que se había olvidado de ella.
—No. —Fue sincero, no era capaz de confiar porque no estaba seguro de ella. Más bien, no se sentía seguro de él mismo. —No sé lo que piensa, me siento inseguro… Siempre me pregunto: ¿me odiará? —Preguntó sin esperar la respuesta, extrañamente el viento pareció pronunciar "No, jamás lo haría InuYasha" ¿Imaginación, delirio o era su voz? Quizás se estaba volviendo loco. —Sango, tu eres capaz de hablar abiertamente con Miroku, pero yo con Kagome… Bueno, con nadie hablo.
—Lo sé, incluso me sorprende que te hayas abierto conmigo.
— ¡Feh! No digas tonterías. —Parecía terriblemente adorable con ese enorme sonrojo sobre su rostro, la castaña tenía que admitir que ese idiota era lindo cuándo sonreía de esa manera tan avergonzada.
—Lo que me gustaría saber es ¿que sientes por mi amiga…?—No, demasiado pedir para él.
Sango estaba sospechosamente amigable y platicadora, incluso parecía mirar seguido a los arbustos laterales.
No le prestó demasiada atención a la pregunta ya que aún no tenía la respuesta ¿Qué sentía? Pues egoístamente la quería pegada a él todo el tiempo, no quería que hablara con nadie más –esencialmente otros hombres- y deseaba que dejara de llorar y le sonriera sólo a él. Según los humanos eso era el cariño, entonces él la quería… Sin comprender que es lo que realmente abarcaba.
No podía dar una definición al sentimiento que aceleraba su corazón cuando estaba cerca de ella.
Una furtiva mirada, esta vez más descarada, hacia el arbusto que se movía demasiado le hizo caer en cuenta de los hechos. Lo mismo que había hecho Miroku instantes atrás para reconciliarlos, según él, y al parecer ahora Sango era la enviada.
Olfateó el aire percibiendo la dulce fragancia de su sacerdotisa y la del otro odioso y metiche que sentía era incapaz de tolerar a escasos metros.
Sus sospechas se habían confirmado, Kagome estaba escuchando detrás de ese arbusto. Gruñó un poco sin embargo luego se calmó, quizás era mejor así, porque jamás sería capaz de decirle todo eso a la cara y menos ahora que su rostro ardía en vergüenza. Menos mal que no pensaba en voz alta…
¿Cómo explicarle? No confiaba en ella ni en sí mismo y creía que la quería como todos los humanos lo hacen con alguna persona que llega a ser especial. Su sentimiento era parecido al que tuvo por Kikyou, y a la vez era tan intenso y diferente; deseaba protegerla, estar a su lado y seguirla a dondequiera que vaya, inclusive formar un hogar de humanos.
Y si Kagome se iba… Si se iba, se sentía desolado, si sonreía y hablaba con alguien más le hervía la sangre de furia, si lloraba por su culpa le daban ganas de estrellar su propia cabeza contra un árbol. Más fuerte, más penetrante que antes… ¿El cariño entre humanos era siempre tan abrumador? Apretó fuerte su puño, preocupando a la castaña. — ¿Qué te sucede?
—Sango, yo… a Kagome…—Avanzó hasta los arbustos ante una mirada nerviosa de la castaña. No se había percatado de nada por la inmensa felicidad de creer que al fin conseguiría la confesión de InuYasha, gracias al cielo que no se entretuvo pidiendo explicaciones a Miroku de "ése" hecho y siguió sus consejos. Kagome, detrás de aquellas ramas, escucharía todo.
— ¿Si? —Inquirió ansiosa la castaña, parecía que fuera a ella a quien se le estuvieran declarando.
—La he visto aquí detrás. —Y con sus garras destazó cada rama y hoja hasta destapar las tres figuras frenéticas que buscaba un escape por cualquier medio. Miroku, Rin y Kagome sonreían intentando apacigua la vena saliente y la ira latente del ambarino con los ojos entrecerrados. —Incluso están tu esposo y Rin. —"La quiero" quería decir "Yo a Kagome la quiero" pero la vergüenza de una situación donde todos estaban presentes lo impidió.
— ¡¿Qué hacen ahí!? —Sango intentó parecer sorprendida, pero el plan estaba descubierto y no había marcha atrás.
—Bueno, yo estaba preocupada por InuYasha…—Rin fue la primera en alzar la voz, al igual que correr al lado de Sango.
—Eh, yo… ¡Vine por mi esposa! —Igualmente escapó con su mujer, Sango aunque estaba aturdida tenía una fiera expresión de batalla por si se atrevía a tocarlos.
—InuYasha… yo…
—Kagome…—Se vio interrumpida bruscamente.
Ni hablar, suspiró pesadamente preparándose para la sarta de insultos, grosería y reclamos que seguro soltaría por haber estado espiando. Después de todo, él dijo no confiar en ella. —Lo siento…
InuYasha abrió los dos soles que eran sus ojos, parecían una visión irreal de la miel bañando un ocaso y extinguiendo todo matiz duro y frío, sólo quedaban los tonos dulces y de empalago que le dedicaba a la azabache. Inuyasha se colocó en cuclillas, musitando sobre su oído. —Per-Perdón por hacerte llorar. —Tartamudeó un poco, la verdad es que estaba realizando su mejor esfuerzo por ser entendible. —Mejor sonríe…
—InuYasha, tú…—Con lágrimas en los ojos se abalanzó para abrazarlo.
—Una vez te lo dije…—Dudó un poco. —N-no me escuchaste por quedarte dormida pero… m-me gus-gusta mucho t-tu sonrisa…—Y provocó un sonrojo en ambos, por lo que se separaron abruptamente.
Y a pesar de lo dulce del momento el híbrido salió huyendo avergonzado por semejante confesión, que a su parecer, era demasiado para un par de vidas. Por más que fuera una verdad le costaba decirlo, aunque el hecho de verla sonreír resultaba una grata recompensa.
Así, surcando rama tras rama para alejarse veía como esa sonrisa adorada se extendía por sus labios hasta el máximo punto, adoraba verla sonreír.
Sus piernas cesaron al momento en que una nueva idea surgió en su mente; sí, había sido vergonzoso decirlo pero esperaba con sus palabras verla sonreír.
De un modo u otro estaba mintiendo antes, quizás no se había percatado todo este tiempo al no entender el significado de esa palabra, pero al fin reconocía que confió en que ella sonreiría después de eso. Si entre ellos existía la confianza, sería la de ver siempre en ella una sonrisa.
Ese tonto de Miroku… Pero gracias a su ayuda esta vez había logrado un avance; lástima que por orgullo esta noche se vería obligado a buscar otro lugar para dormir.
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N/dp: (*Se escucha la voz de altoparlante* Favor de tomar su turno para recojer sus armas y demás equipamiento, la cacería contra la autora, Kourei-chan, está por iniciar) Ok, promesa perjurada de que no lo vuelvo a hacer… Espero. Bien, ¿alguien me creería que –sí, nuevamente xD- olvidé mi contraseña del y, del correo? Voy a anotarla en mi pared, que siempre se me va… Bueno, no tengo trabajo, ni dinero, y hasta hace poco ni teclado, esos y muchos más son los motivos de mi tardanza.
Este fic está seguro, ya que como dije estaba escrito hasta casi el final (de echo, sólo faltaba el epílogo xD) así que nuevamente garantizo actua de Lunes y Viernes, para su mayor comodidad (?) Espero que les guste el episodio (que raro se oyó eso) en la última actua del año… ¡Feliz Navidad atrasada y un adelantado próspero 2014!
Y cómo diría Germán: El 2013 fue un buen año, pero el 2014 le va a llegar con una patada en el c*** xD
Taishita StarkTaisho: Esa banana me da miedo xD Era su plan suicida en caso de emergencia, él lo ayuda con Kagome y así lo deja en paz para ir a hacer perversiones por ahí (?) Oh, Koga… No, la verdad no aparece pero aún puedo unirlo :3 Perdona la tardanza, entendí las consecuencias… *Kou mira atrás y su casa está destruida, con los restos incendiándose* Lunes y Viernes nos vemos ;D
Mandy9108: Jajaja, lo sé, yo que lo escribo me desespero por llegar al final xD Lunes y Viernes nos volveremos a leer ;D
Elena79: Muchas gracias a ti, perdona la tardanza y el auto-suicidio de Miroku (?)Lunes y Viernes nos volveremos a leer ;D
Lizell: Muchas gracias e.e Ahora viene "mejorada" xD Notarás ligeros cambios a comparación de la versión anterior, espero que te gusten. Lunes y Viernes nos volveremos a leer ;D
Astron: Muchas gracias e.e Sigue una invasión espacial, InuYasha se nos casa (?) con la princesa para detener el ataque pero Kagome tendrá que rescatarlo xD Lunes y Viernes nos volveremos a leer ;D
Guest: Muchas gracias, me halagas bastante :D Lunes y Viernes nos volveremos a leer ;D
Arianawh0a: Claro que lo continuaré, espero que te haya gustado y perdón por la tardanza. Lunes y Viernes nos volveremos a leer ;D
