Seguí caminando a paso lento, habían pasado algunas horas desde que desaparecí del campamento de aquellas cazadoras. Suspire pensando inútilmente en un descanso, mi madre, quien resultaba ser la diosa Artemisa, me había explica que debía dirigirme al campamento mestizo, un lugar secreto donde entrenaban y alojaban a los semidioses ubicado en Long Island.

-¿un campamento?-solté sorprendido-nunca supe sobre eso…

-si-mi madre simplemente asintió, dedicándome nuevamente una de sus pocas sonrisas-es un sitio donde los semidioses se mantienen protegidos

-ya veo-murmure considerándolo un poco, no me vendría mal conocer a otros mestizos, ya había permanecido solo por mucho tiempo-suena interesante...

-el campamento esta dirigido por Dionisio, el dios del vino, además de contar con Quirón, que es el director de actividades…los monstruos no pueden cruzar sus fronteras por lo que no tendrás inconveniente

-en ese caso, partiré en un rato-le avise, ella noto mi entusiasmo y se mostró satisfecha consigo misma

Iba a levantarme cuando note como mi madre se volteaba en busca de algo, al parecer era importante, por lo que decidí esperar nuevamente sentado, al girarse contemple que sostenía un carcaj y un arco plateado, me hizo una seña y lo tome. Lo inspeccione, era muy parecido al de esas cazadoras, aun así mire a mi madre sin replicar en busca de una explicación.

-es para ti-me dijo desviando la mirada algo apenada-necesitas defenderte y pensé...Bueno, lo necesitaras, soy la diosa de la caza, por lo que eres hábil en puntería y precisión, dudo que tengas dificultad con un arco

-gracias-sonreí inconscientemente-lo tendré en cuenta

-Supongo que esto es un adiós-Su rostro se entristeció-cuídate, ¿quieres?

-lo prometo mama-concluí

No dude en aceptar de forma inmediata, ya estaba cansado de huir a causa de monstruos insoportables que querían devorarme, por otro lado, me encontraba nervioso, no por el echo de estar viajando a pie, sino por el insignificante detalle de ser hijo de la diosa virgen, quien por algún motivo decidió romper su juramento. Si,...Realmente mi vida era un asco.

Volví a reincorporarme y camine dando pesadas zancadas al avanzar, ¿ya mencione que estaba cansado?, dioses, lo estaba, solo quería encontrar aquel lugar al que pronto llamaría hogar, por lo general estaba acostumbrado a moverme y viajar de forma constante pero simplemente ahora me era imposible, ¿seria mi inseguridad?, no lo negaría, yo mismo me consideraba una persona solitaria e insegura desde niño, rara vez lograba relacionarme con mis pares mortales y sabia que ellos jamás me entenderían, por lo tanto, lo único que me había importado desde la muerte de mi padre era continuar con vida, vivir cada día al máximo como si fuera el ultimo. Dirigí mi mirada a la luna casi oculta entre las espesas copas de los árboles, así mismo, el viento soplaba de forma suave y reconfortante, sumergiéndome en aquella maravillosa tranquilidad tan propia de la noche.

"en aquel lugar podrás ser tu mismo", me dije, y allí, en medio de ese bosque sin nadie que pudiera verme, sonreí. Yo sonríe al saber que allí me entenderían, porque no tendría aquella sensación de ser diferente, sonreí al saber que en el campamento tendría amigos y por sobre todas las cosas, sonreí al ver mi arco…yo, Jake Parks, sonreí al saber que era hijo de Artemisa.

No me faltaba mucho para llegar al campamento mestizo, lo presentía, en cierto modo estaba esperanzado, como aquellas estrellas que brillaban con intensidad iluminando el oscuro cielo raso. Seguí caminando perdiendo inconcientemente la noción horaria, ya no me preocupaban los monstruos, estaba preparado, me pregunte que clase de personas serian los campistas junto a Quirón, ¿serian amables? ¿Me aceptarían? Me divirtió la idea de averiguarlo por mi mismo...

En ese instante lo supe, vi aquel enorme pino y subí aquella colina, lo supe cuando note los primeros rayos matutinos del sol asomarse por el este, yo al fin había llegado al famoso campamento mestizo.

-oh, dioses-murmure y me dispuse a bajar entusiasmado

Ese día entendí que ocurriese lo que ocurriese, todo estaría bien.