Hola de nuevo, queridos lectores, aquí vengo con otro cap de mi fic "Mi mejor amigo", espero k os guste :D

¿Hace falta que lo vuelva a decir? Bueno, la respuesta es simple: SÍ. Gracias por las Reviews, me alegra que os toméis la molestia de venir aquí a criticar mi obra, como si se tratara de una obra importante. Por eso, te doy las gracias, a ti, al que me está leyendo al otro lado de la pantalla. Gracias por todo :D

La oscuridad se abría paso por todo el escenario, y una espesa y lúgubre niebla color negro le daba al lugar un aspecto aún más tétrico si cabe. ¿Un cementerio? Sí, querido lector, nuestros protagonistas se encontraban todos en aquel oscuro y retorcido lugar, mirando fijamente una tumba con un grabado que helaría la sangre de cualquiera: "Natsu Dragneel".

-Tranquila, Sra. Dragneel, ahora estará en un lugar mejor- Erza intentaba tranquilizar a la madre de Natsu (aunque las lágrimas putrefactamente tristes de la pelirroja le quitaban credibilidad a sus palabras). La relación entre Natsu y sus padres no había sido nunca muy cercana, y ahora ella lloraba la pérdida de su hijo, pero no sólo eso, lo que más le dolía era no poder haber estado en aquel frío hospital, sosteniendo la demacrada mano de su hijo en sus últimos momentos de vida. Le dolía no haber podido compartir con él su último aliento. Se sentía realmente culpable, por no haberlo apoyado como madre.

-Hijo, LO SIENTO- Un grito destructor por parte de la madre de Natsu, y una expresión de pura tristeza por parte de su padre, izo que Erza girara su cara, formando una expresión inconfundible de puro odio. Una expresión indescriptible.

La receptora de esa mirada, la cual estaba sola, sentada en una gran piedra, alejada de la familia, no pudo evitar ver esa expresión. En efecto, Lucy la vio, vio esa expresión de odio por parte de la que había sido su mejor amiga. La melena rubia de la chica, volvía a estar pálida, adoptando tonos albinos, y su mirada se encontraba ensombrecida entre su flequillo mal peinado. Su vestido negro, ondeaba al son de la brisa de la muerte, ese viento tan doloroso, que casi parecía que cortaba tu piel con su contacto. Ahora haced una reflexión, pensad en cómo se debía sentir Lucy, sin duda, se odiaba a si misma, se sentía sola, y la desesperación más absoluta le carcomía por dentro. Nunca podría olvidar éste suceso trágico y que se había llevado egoístamente a su mejor amigo. El único que de verdad la había apoyado y la había querido. La rubia siguió llorando en silencio, y en un intento de despertar de esa pesadilla, pegó un gran puñetazo en la piedra, haciendo sangrar sus nudillos. Entonces…¿era real? De verdad…¿había muerto por su culpa? La rubia, liberó por fin su mirada, traumatizada y destrozada, y fue corriendo hasta la tumba de Natsu, y en un ataque de la más absoluta tristeza, se abrazó a la tumba y susurró eso que tenía que decirle…aunque en el fondo ella sabía que no la oía…tenía que expresarle sus sentimientos hacia él…

"Te amo. No te vayas de mi lado. No podré seguir adelante sin ti. Te necesito"

Repitió esas palabras una y otra vez, expulsando lágrimas sobre la congelada lápida. Si la mirabas bien, parecía que sonreía ante la desgracia de esa pobre chica. Pero, por más que las repetía, solo conseguía que sus piernas se convirtieran en mantequilla, y que finalmente cayera al suelo, al lado de la tumba de su mejor amigo.

-¿Los familiares o amigos del paciente Natsu Dragneel?- La voz de una enfermera, izo que Lucy despertara, sudando y a punto de gritar de pura desesperación. Estaba en medio de la sala de espera de una clínica, y aunque sentía frío, una gran sonrisa se dibujó en su rostro. Todo había sido…una horrible pesadilla. Ahora recuerda, había estado esperando toda la noche a que le hicieran la operación a Natsu. En teoría duraba seis horas.

-Yo- Lucy se levantó, haciendo ondear su melena.

-¿No hay nadie más?- Añadió. La enfermera la miró seria.

-Había una chica, y los padres del muchacho, pero al chica, que por cierto era pelirroja, me dijo que no te despertara, que prefería no….verte…- Los ojos de Lucy se abrieron como platos, pero aún así, Natsu estaba vivo, ¿no?

-¿Se encuentra bien Natsu, doctora? – La enfermera, por primera vez en toda su conversación, sonrió.

-Acaba de salir de una operación, pero está bien- Afirmó. En ese momento Lucy lloró de pura alegría. Posiblemente ese había sido el alivio más grande de toda su existencia.

-¿Puedo…pasar…a verlo?- Dijo Lucy, sollozando.

-Claro, pase- La chica le indicó el camino a Lucy, y como una exhalación, corrió a abrazar a Natsu, y decirle "te amo".

La rubia empujó la puerta, y caminó lentamente hasta Natsu. Éste abrió lentamente los ojos, y la miró, formando una leve sonrisa en sus labios.

-Hola, Lucy- Sonrió Natsu. Lucy derramó una lágrima. Ella pensaba que nunca jamás iba a escuchar su dulce voz.

-Natsu…que bien que estás bien…- El pelirrosa se elevó poco a poco y se sentó en la cama, dejando ver a la rubia su torso envuelto en vendas.

-Siento…todo lo del beso con Erza…pero te juro que fue una broma…yo amo a otra persona, te deberías sentir igual que yo, tu también quieres a alguien de forma especial, y es obvio que NO es Erza. Pero…¿entonces porque te pusiste celosa?- Dijo él con el rostro entre las sombras. Lucy le levantó el mentón suavemente y lo miró sonriente.

-Porque esa persona que tanto amo…eres tú…- El sonrojo de Natsu en ése momento no podría ser más fuerte.

-Yo también te amo, Lucy- Confesó el chico pelirrosa, avergonzado a más no poder.

-Nunca te imaginé diciendo algo así- Empezó a reír Lucy, quitándose las lágrimas de los ojos.

Natsu levantó su mentón un poco más, y acabó uniendo sus labios con los de su tan deseada rubia. Nunca pensó que besar a su mejor amiga, a la chica con la que jugaba en los columpios, se podría sentir tan bien.

-Y finalmente, lo hiciste- Dijo Lucy, con un sonrojo notable en su cara.

-Te amo, Lucy. Llevamos muchos años juntos, pero creo que nunca me he sentido más feliz como ahora, ni cuando fuiste la única que vino a mi cumpleaños a los diez años- Lucy sonrió.

-Y una cosa más, recuerda ésta frase, por favor…- Lucy se sonrojó mucho al oírla, y no pudo hacer más que volver a besarlo.

- Aunque el mudo te dé la espalda, yo estaré contigo, si hace falta, seré tu único aliado encima de la Tierra-

Gracias por leer REVIEWS PLS BYE!