Disclaimer©CopyRight Masashi Kisimoto

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Summary: ¿Qué hubiese pasado si Ino nunca ayuda a Sakura a defenderse cuando era pequeña? ¿Sería tímida? ¿Y si fuera hermana menor de un Hyuuga? ¿Poseería el Byakugan? –Nuestra misión es quitarle lo tímido a Sakura-chan, dattebayo. ¿Están dispuestos a hacerlo, equipo 7? NaruSaku

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Pairing: Naruto&Sakura.

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Disfrutad de la lectura.

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La Tímida e Inocente Sakura Hyuuga

Capitulo Segundo: Reunión del Clan Uchiha

By: Suki Harlett

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–¡Te ves muy bien, Sakura-chan!– chilló Tsubaki viendo lo linda que se veía su hija. Sakura se sonrojó.

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Su madre le había puesto –obligado–; un hermoso kimono azul con decorados rosados y púrpuras. Llevaba un bello obi rojo, que contrastaba de manera increíble con su exótico cabello rosa. Ah, por cierto, ¡si que apretaba!

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Neji llevaba un simple pero elegante kimono plomo, con un fino obi negro.

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Tsubaki sonrió viendo a sus hijos. Ella solo se había puesto un kinomo amarillo con un obi púrpura. Pero tampoco era necesario el que ella destacara, ¡sus hijos tenían que destacar!

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–Bien, los demás ya están en la reunión, aunque yo creo que es una fiesta, o si no, no hubieran invitado a todos los clanes.–

–¿Invitaron a todos los clanes?–

–Si, el Clan Nara, el Inozuka, el Akimichi, Yamanaka, pero el que lo esta organizando es el Clan Uchiha, y nosotros estamos invitados.– comentó Tsubaki feliz.

–Pero, madre, ¿también nos han invitado a nosotros?– apuntó con voz suave Sakura.–Me refiero…a nosotros…por ser la rama secundaria.–

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El ambiente se enrareció de repente. Sakura se arrepintió de lo que acababa de comentar. ¿Pero que hacerle? Era la verdad. Tsubaki sonrió después de unos segundos.

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–¡Si!–chilló la pelirrosa mayor como niña pequeña.– ¡También nos han invitado!–gritó.– Y adivina que, Sakura-chan, ¡los Uchiha dicen que quieren conocer a la niña que tiene el Byakugan Jade! ¿Qué me dices de eso? ¡Eres conocida, hija!–

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Sakura se sonrojó. ¡A ella! ¡¿La querían conocer?! Sintió que se iba a desmayar.

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Neji sonrió. Cada vez que su hermanita se ponía nerviosa, tenía una cara de fotografía: sus mejillas se sonrosaban tiernamente y sus ojos adquirían un brillo adorable.

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–¡Ya vamos!– gritó Tsubaki, tomando a sus hijos – a el molesto Neji y a la sonrosada Sakura– y los llevó arrastrando hacia la residencia Uchiha.

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Un niño de cabello azabache y ojos negros bufó.

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Maldita fiesta…

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Si, si, la maldita "reunión" de tan solo 10 personas de clanes importantes que se termino convirtiendo en un fiestón de más de cien personas. ¡No dudaba de que haya uno que otro colado!

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Y nos es que le molestara el tremendo ruido que todos hacían– bueno, eso molestaba de por sí, pero no era lo peor– si no los molestos invitados.

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¿Quién había invitado a esa tonta rubia? ¡Se le había tirado encima veinte veces! Bueno, no fue la única, por que todas las niñas de su edad habían echo lo mismo.

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–¡Sasuke-kun!–Sasuke se quedó como piedra al escuchar de nuevo esas voces.– ¡Sasuke-kun!– Si, como lo habéis adivinado, son las locas "fangirls" que persiguen a Sasuke por toda la fiesta.

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Suspiró. Tendría que buscar un mejor escondite.

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–Mamá…–musitó una sonrojada oji-jade.– ¡La casa era enorme!

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De seguro que habían muchas personas ahí, y definitivamente, Sakura no iba a soportar eso. ¡Miles de personas la estarían viendo! Y ella odia que la miren…

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–¡Que linda mansión!–gritó Tsubaki.– ¿No lo crees Neji-chan, Sakura-chan?–

–Hmp.–

–Etto…–

–¡Ya, ya pasen!–

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Los tres entraron. ¡Por kami! Si la casa parecía enorme por dentro, era más que gigantesca por dentro. Ya entiendo por qué hay tantas personas sin incomodarse.

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Sakura se mordió el labio.

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Muchas personas…

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Neji analizó la casa. Era bonita. Bueno, a quien engañaba, era fantástica. Las paredes eran blancas y el color le daba un toque aún más amplio y acogedor. Había una enorme y elegante araña(*1) adornando el techo y las paredes tenían finos decorados. El tapiz del suelo era color vino tinto. En la pared de al fondo había un enorme símbolo de un abanico rojo. El símbolo de los Uchihas.

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Había una puerta corrediza que daba al enorme jardín – que más bien parecía un parque– que estaba abierta, dejando a varios invitados poder estar muy tranquilamente en el jardín. En ese lugar parecían estar todos los niños.

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Tsubaki parecía estar buscando a alguien. Estaba que daba saltos y entrecerraba los ojos para poder ver a esa persona en medio de tanto gentío. Sakura supo que su madre había encontrado su objetivo cuando ella sonrió.

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–¡Ven, Sakura-chan, ¡hay que presentarte a Mikoto!– chilló la pelirrosa mayor. Tomó a Sakura de la manga del kimono y la jaló hacia dos mujeres que hablaban animadamente.

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Una de ellas tenía la cabellera tan negra como la noche; y la otra tenía una cabellera rojiza y brillante. Vestían elegantes kimonos y Sakura se avergonzó del solo pensar que esas dos mujeres eran importantes y que una niña tonta como ella estaría parada enfrente de ella. ¡No!

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–Mikoto-san.–saludó Tsubaki con una mano levantada.– Kushina-san.– dijo dirigiéndole la mirada a la pelirroja.

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Las mujeres voltearon a verla.

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–¡No lo puedo creer, Tsuba-chan!–chilló Kushina lanzándose a los brazos de Tsubaki.–

–¡Tsubaki-chan!–repitió la misma acción la mujer Uchiha.–

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Las tres mujeres comenzaron a charlar, pero Sakura lo ignoró. Ella observaba curiosa la puerta del jardín donde habían un grupo de 11 niños, incluido su hermano Neji; parecían algo aburridos, ya que no hablaban ni reían, como se supone que unos niños como ella harían. En el grupo estaban incluidas Hanabi, Hinata e Ino, donde las dos últimas hablaban de lo más bien y Hanabi estaba un poco apartada, pero sujetada de la mano por Hinata.

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Sakura agitó suavemente el kimono de su madre y la mujer la miró.

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–¡Ah! ¡Ella es Sakura-chan…–gritó Tsubaki agachándose y abrazando a su hija.–…es mi hija menor! ¿Es una preciosidad, no es así?– presumió presentándola ante la Uzumaki y Uchiha.

–¡Pero que mona! ¡Es preciosísima!–exclamó Mikoto abrazando a la sonrojada Sakura.– ¡Que linda! Soy Mikoto, la amiga de tu madre.–

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Kushina la observó con ojos de puntitos.

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¡Ella era la futura esposa de su hijo! Esperen… ¿¡Era hija de Tsubaki y Hizashi?! ¡Por eso se le hacía tan conocida esa carita de angel y esos ojos y cabellos tan peculiares!

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–¡No puedo creerlo, Sakura-chan, eres hija de Tsuba!– gritó Kushina apuntando a la pelirrosa mayor con el dedo.– ¡Pensaba que solo habías tenido un hijo!– gritó creando un alboroto. Tsubaki se sonrosó.– Bueno, ahora la acepto definitivamente como mi próxima cuñada.–rió. Tsubaki sonrió ante las ocurrencias de su amiga Kushina; sabiendo que se refería a que quería que su Sakura-chan se casara con Naruto-chan.

–Si es así, lo acepto. Me encantaría que mi Saku se case con el hijo de mi mejor amiga.– respondió Tsubaki sonriendo.

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Los rostros de las tres mujeres era para fotografía: Kushina tenía una mueca maniática; Tsubaki mostraba una juguetona sonrisa y Mikoto una sonrisa fingida. ¿Y como estaba Sakura? Más roja que un tomate y con los ojos blancos (*2) de la sorpresa y el nerviosismo.

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–¡M–m-m-a-a-amm-a-aá!-

–Solo le falta ser más atrevida.– comentó Kushina.

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La mujer pelirroja se agacho hasta estar a la altura de Sakura y acarició la mejilla roja de la pobre Sakura.

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–El ser tan tímida es un gran defecto, ¿lo sabes, Tsuba?–

–Claro que lo sé. Pero que le puedo hacer. No puedo hacer nada sin que se sonroje.–

–¡Si, ese es un pequeño defecto! Pero no importa, ya que sé que cuando se vuelva esposa de mi hijo, yo podré quitarle ese defectito.– vociferó Mikoto, hablando por primera vez en esa amena conversación.

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Sakura, sin dudas, se sonrojó aún más de golpe. ¡Estaba tan roja como la sangre!

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–¡Ni hablar! Será mi nuera.– retó Kushina.

–¡Va a ser mi nuera, Uzumaki, mi Sasuke-chan es mucho más guapo!–

–¡Claro que no! Mi Naruto-chan se va a casar con Sakura-chan…– dijo la pelirroja abrazando protectoramente a la paralizada Sakura. Sus mejillas estaban tan cual un tomate y sus ojos estaban blancos de la vergüenza, estaba mirando hacia abajo, jugando con sus pies con nerviosismo, Tsubaki pareció notarlo, pero no hizo nada; parecía interesante esa conversación. En especial porque podría contribuir con el futuro de su adorada hija.–…porque mi hijo tiene ojos azules y bonitos. ¡No como los simplones ojos negros que los Uchiha se traen! Además, Sakura-chan ya conoce a Naruto-chan y se han hablado. Más bien, los encontré hablando en la salida, muy amenamente.– habló con picardía.

–¡Ya, cállense ambas!– gritó Tsubaki al ver el estado de Sakura. Un poco más y se desmayaba.–¿No ven lo que le hacen a mi hija?– preguntó molesta.–Ella se casará con el mejor de sus hijos, sea lo que sea, además…¡Sakura tiene tan solo 8 años!–

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Mikoto y Kushina voltearon a ver a la pequeña: era verdad, estaba apunto de caer en estado de inconciencia. La pelirroja lentamente se paró, quitando su mano de la caliente mejilla de Sakura. Mikoto suspiró sonoramente y volvió su mirada a la niña.

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–Lo siento, lo siento, no te preocupes por nada, Saku.– se disculparon. El rostro de Sakura recuperó poco a poco su color.

–N-no importa, Kushina-sama, Mikoto-sama. R-realmente, disculpa si les causé molestias.– murmuró con voz tenue la pelirrosa menor.

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Kushina sonrió.

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–¿Qué tal si vas al jardín? Ahí están todos los niños.–

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Sakura vió suplicante a su madre en busca de un permiso. Tsubaki sonrió y asintió.

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La oji-jade caminó hacia el enorme jardín y abrió la puerta corrediza e ingresó.

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Todas las miradas de los infantes se clavaron en ella de inmediato.

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5 horas antes…

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–¡I-ino-chan!–chilló Hinata con una sonrisa en el rostro. Ino levantó la mano en modo de saludo e ingresó a la gran mansión.

–Maldición, Hinata, tu casa es enorme.– carraspeó enfadada la rubia. Ella apenas tenía un departamento.– ¿Para que me pediste que venga?

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Hinata sonrió.

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Aunque su amistad con Ino había comenzado por conveniencia, las dos se relacionaban de maravilla. En otras palabras, se habían vuelto verdaderas amigas. Algo que al comienzo Hinata no previó, pero terminó sucediendo. Lo mismo con Ino.

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Al comienzo, Hinata solía ofrecer –obligar- a Ino que almorzasen juntas en el almuerzo después de la academia ninja. Ino aceptaba, para no ser descortés.

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Pronto Hinata aprendió del carácter fuerte de Ino, e Ino aprendió de la astucia de Hinata. Se volvieron amigas. Y no se dieron cuenta. Solo sucedió.

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Su padre Hiashi había llegado el día de hoy cuando Hinata volvió de la academia anunciando la visita a la casa Uchiha; una reunión había dicho él. La fiesta sería el día siguiente. Garumi –la madre de Hinata- había propuesto que Hinata invitara a unas de sus amigas para que se arreglaran juntas para ir a la reunión, que de paso acicalaran a Hanabi. Fue por eso que Hinata invitó a Ino, y ahora la rubia estaba en su puerta.

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–¡Para ir juntas a la fiesta Uchiha, Ino!– gritó la pelinegra con una sonrisa.

–Oh, ya veo. ¿También te invitaron, eh? Bueno, eres una Hyuuga.– habló la rubia de nueve años como si nada.– Yo soy del Clan Yamanaka, así que me invitaron también, Hinata.

–¿Entonces que esperamos? ¡Hay que alistarnos!– chilló la niña de ojos grises jalando la mano de Ino.

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Ino siguió a Hinata hasta la habitación, donde estaba un niña llamada Hanabi –que era la hermanita de Hinata– y una mujer de cabellos oscuros y unos grandes ojos color almendra –que era la madre de Hinata―; en la cama, habían cuatro hermosos kimonos, que Ino deduzco, eran para las cuatro, al parecer la habían contado a ella.

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Los segundos corren, los minutos se crean y esta es la manera con la que el tiempo pasa.

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–Amo este kimono, gracias Hinata.– sonrió Ino complacida. Dio una vuelta sobre sus talones, resaltando el bello kimono amarillo.

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Se sentó al lado de Hinata para comenzar a acicalarse con una fina capa de maquillaje.

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–Hinata, ¿Cuándo salimos a la reunión?–

–No te desesperes. Ya todas estamos listas, lo ves.– dijo Hinata haciendo referencia a su kimono azul. Apuntó con el dedo a Hanabi, que estaba sentada en la grande cama, estando vestida con un lindo kimono rojo.– Mi mamá también esta lista.

–¿Tenemos que esperar a Sakura-chan?–preguntó Ino con una media sonrisa. Estaba interesada en ver la reacción de Hinata al mencionar a la pelirrosa.

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La mirada se la pelinegra se oscureció.

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–No.–respondió con voz ronca.– La rama principal no tiene que esperar a la secundaria.

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A pesar de las palabras de Hinata, Ino supo que las intenciones de la pelinegra iban más allá de las reglas del clan. Ella sabía sobre el rencor de Hinata, había podido saber algo de eso en esos días, en que se habían vuelto amigas.

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–Oi, oi. No te pongas así, Hina.–dijo la rubia con voz divertida.– Hanabi.– la castaña la miró.– ¿ya estas lista?

–H-hai. No se preocupes por mi, Ino-san.

–Entonces vamos.– anunció Hinata bajando las escaleras de la gran mansión para encontrarse con su madre; pero una voz hizo que las tres detuvieran su paso.

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–¡Ya llegue!– gritó una voz masculina ingresando a la mansión. Ino, Hinata y Hanabi se escondieron para no ser vistas.

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Hinata se asomó para ver al que le pertenecía la voz: era Neji, su primo. Pero eso no era lo que más le intrigaba, sino el hecho de que Sakura estaba en su espalda.

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Una mujer, que Hanabi y Hinata identificaron como Tsubaki Haruno de Hyuuga, la madre de Neji y Sakura; apareció en escena.

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–¿Qué sucedió?– preguntó sumamente preocupada. Quitó a Sakura de los brazos de Neji y la abrazo sobreprotectoramente.

–Me golpee entrenando con kunais, mami.–musitó Sakura con voz dulce.

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Tsubaki vio de reojo a Neji. Observó como Neji asentía forzadamente y al parecer, eso la convenció.

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–Bueno, hay que curar tus heridas. Ten más cuidado en los entrenamientos.– comentó Tsubaki, juntando sus manos sobre las heridas de su hija, curándolas con un Jutsu Médico.

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Hanabi tragó saliva. Ella sabía quienes le hacían esas heridas a Sakura; pero Hinata nunca le permitió decírselo a los padres de Sakura. Alzó la mirada, encontrándose con los ojos grisees de su hermana mayor, que la miraban amenazantes. Lo más seguro es que su hermana ya sabía que era lo que pensaba. Ino notó la mirada amenazadora que Hinata le mandaba a Hanabi y suspiró.

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Cuando Tsubaki terminó de curar a su Sakura, miró a sus hijos y proclamó:

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–Bueno, vístanse lo mejor que puedan, que en unos minutos vendrá su padre.– dijo con una sonrisa. Neji y Sakura la miraron curiosos.– Nos invitaron a una reunión para tomar té en la casa de una familia Uchiha. Si no me equivoco, de un tal Fugaku, Mikoto, Itachi y Sasuke Uchiha.

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Sakura y Neji parecieron estar sorprendidos.

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A nosotros nos dieron esa noticia ayer y a ellos recién ahora, que problema.–pensó Hanabi preocupada.

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Sin tiempo que perder, Sakura, Neji y Tsubaki se fueron escaleras arriba a cambiarse. Ino, Hinata y Hanabi salieron de su escondite, y junto a Garumi, fueron a la reunión en la mansión Uchiha.

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5 horas después…

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Todas las miradas de los infantes se clavaron en ella de inmediato.

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Sakura tragó en seco y no logró ni avanzar un paso cuando sintió un peso echársele encima.

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–¡Sakura-chan!–gritó la voz. ¡Era Naruto!– Que bien que has venido, ¡ahora no estaré solo, dattebayo! Uh, ¿Por qué estás tan roja, Sakura-chan?

–N-naruto.–tartamudeó tratando de controlar su sonrojo.

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Un niño de once años con un pegado traje verde capto la atención de la pelirrosa y el rubio. ¿Quién era ese? Tenía el peinado con un casco, era pelinegro, y sus ojos eran excesivamente grandes y redondos. Sakura no pudo evitar sonrosarse aún más cuando el niño se puso de rodillas enfrente de Sakura, y ante la mirada incrédula de todos, miró a la oji-jade con corazones en vez de ojos.

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–¿Eres Sakura, verdad?– preguntó. Sakura asintió automáticamente.– Soy Rock Lee, eres hermosa, ¿quieres ser mi novia?– preguntó de la nada.

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1…2…3

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Como pueden ver, ahora se aprecia un escenario diferente. Se ve al pobre Lee tirado en el suelo todo moreteado –e inconsciente por la paliza que acababa de recibir–; a una Sakura totalmente roja de la vergüenza; a un Naruto riéndose a carcajadas; a una TenTen picando con un palito el cuerpo inerte de Lee ; y finalmente, y para terminar la extraña escena, a un cabreado Neji con el puño alzado y una gran vena saltando en su sien.

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Pobre Lee.

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–¡Idiota! ¡Como se te ocurre! ¡Tiene tan solo ocho años, baka!– gritó Neji totalmente furioso.

–Pedófilo.–murmuraron al unísono Itachi y Sasuke, viendo divertidos la escena.

–Jajaja, que tonto. ¿No lo crees, Shino?–preguntó Kiba, un niño que llevaba un perro, a su acompañante, al ver la cómica escena.

–Hm.– "contestó" el denominado Shino. A pesar de tener nueve años, su traje le daba un aire de misterio.

–¡Jajajajaja! ¡Que baka!– río Ino descontroladamente, Hinata solo la veía como si estuviera loca. Aunque bueno, hay que aceptarlo… Lee se lo tenía bien merecido.

–Pobre Lee.–comentó Chouji metiendo un bocadito en su boca.

–Pobre Sakura, diría yo.–sustentó Shikamaru viendo el cielo nublado vagamente.–

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–¡JAJAJAJA! ¡Que baka eres, Lee! ¿Cómo puedes creer que Sakura podría aceptar ser tu novia?– siguió carcajeándose Naruto, revolcándose en el suelo exageradamente.

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Sakura veía a Naruto totalmente avergonzada.

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–Na-naruto.–tartamudeó nerviosa y sonrojada tal cual un tomate.– D-deja de reírte.

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El rubio se revolcó en el suelo unos segundos más y decidió pararse, aun riendo ligeramente.

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–Esta bien, Sakura-chan. Pero que acepta que estuvo gracioso.–Sakura solo lo vio neutra.– Bien, pararé de reírme.–sintetizó cruzándose de brazos. Sakura sonrió ligeramente y la mirada de Naruto se endulzó.–Por cierto, Sakura-chan. Te ves preciosa.

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Ahora si, Sakura estaba más roja que el fuego quemándose.

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–¡Hey, Saku!–gritó una voz. Sakura volteó nerviosa a ver a la que la llamó.

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Era TenTen.

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A TenTen si la conocía, era la compañera de su hermano mayor, Neji. Su madre Tsubaki había insistido a Neji a que invite a sus compañeros de equipo para conocerlos. Así que Neji no tuvo más opción que invitarla junto con Lee para que vinieran a la mansión Hyuuga, y así fue cuando la conoció y se volvieron algo extraño, pero ahora TenTen la solía visitar con frecuencia. Y a ella no le molestaba, al contrario, TenTen era su mejor amiga. En este caso, TenTen llevaba un hermoso kimono verde y sus típicos moños a cada lado de su cabeza; tenía un ligero maquillaje, pero se veía hermosísima.

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–¡TenTen-san!–saludó Sakura feliz. Naruto la miró dudoso.

–Saku, ya te he dicho que quites las formalidades.–dijo con una sonrisa. Sakura se sonrosó levemente.– ¿Y quien eres tu?– preguntó viendo al rubio con una ceja alzada. Es que no solía ver a Sakura acompañada, y mucho menos, de alguien que no sea de su mismo género.

–¡Soy Naruto Uzumaki, dattebayo! ¡El próximo Hokage! Y Sakura-chan es mi mejor amiga.– concluyó viendo a la castaña con desconfianza.

–Oh, ya veo. Amigos.–dio TenTen con voz burlona y enfatizando la palabra "amigos". Movía los ojos de arriba abajo en una mueca picarona, que Sakura no tardó en deducir.

–¡T-tenTen-san!–gimoteó avergonzada.

–Bien, bien, me voy. ¡Diviértanse!– gritó TenTen, no sin antes mandarle una fugaz mirada a Sakura, reír, y finalmente, alejarse hacia otra parte del gigantesco jardín.

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Sakura puso ambas manos a cada lado de su cara, cerró los ojos y suspiró. Estaba demasiado sonrosada y no podía controlarlo. ¡Bua! ¡Justo enfrente de Naruto–kun!

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–Sakura se ve muy linda.– comentó Ino viendo detenidamente a la oji-jade.– Si que su madre sabe vestirla, ese kimono hace que sus ojos y cabellos resalten más. La condenada tiene los ojos más bonitos que los míos.–murmuró lo último un poco celosa.

–Se ve horrible.–bufó Hinata. A quien engañaba, la mocosa se veía mejor que ella misma. Pero claramente, nunca iba a aceptarlo.

–Ya párale Hinata.

–Le odio.

–S-sakura-chan se ve muy linda.– murmuró Hanabi, pero Hinata e Ino la oyeron perfectamente.

–Cállate, Hanabi. Nadie pidió tu indeseable opinión.–masculló la pelinegra viendo a su hermana amenazadoramente.

–Ya, en serio, Hinata, deberías dejar ese odio. No tengo idea de porque la odias tanto.

–Es por eso mismo que no me comprendes, Ino.

–Da igual, no seas aguafiestas y vamos por un refresco, ¿te parece, Hina?

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Hinata suspiró y siguió a Ino. Fueron a la mesita en donde había ponche y se sirvieron un poco cada una. Caminaron de regreso, cuando, inesperadamente, Hinata chocó con alguien y el refresco rojo se derramó en el suelo. Por suerte, ningún atuendo se vio manchado.

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–Ten más cuidado por don–

–Lo siento, íbamos distraídas y no nos dimos cuenta. Lo siento. Soy Ino Yamanaka, por cierto.– interrumpió Ino antes de Hinata se atreviera a agredir verbalmente a la chica. No es que Hinata fuera mala, lo que sucede es que ahora Hinata estaba algo molesta.

–Tsk. Tengan más cuidado. Soy Karin Amei.– se presentó la niña, de al parecer doce años. La niña tenía un bonito atuendo color lila y usaba unas gruesas gafas rojas que adornaban sus ojos carmesís. Usaba un poco de maquillaje y tenía un lindo adorno que recogía su pelirrojo cabello en un bonito peinado.

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Fin del Capitulo Tercero

Reunión del Clan Uchiha

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By: Suki Harlett

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(1*) Con la "araña en el techo" se refiere a unas elegantes lámparas que son enormes y que la mayoría de veces son ubicadas en el techo del ingreso de una gran mansión.

(2*) Con "ojos blancos" no se refiere al byakugan, en este caso, se refiere a otra cosa. En algunos mangas, animes, historietas, se usa el efecto de "los ojos blancos" que se usa para sintetizar que el personaje esta asustado, sorprendido, triste, etc.

Por cierto, cuando dije "fuego quemándose" era sarcásticamente.

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Nota de la autora.

¡No he muerto!

Je, je, seguramente varios pensaron que había muerto, pero, miren, sigo vivita y coleando.

Lo siento, sé que fue imperdonable que me tardara tanto, pero tuve mis razones: tuve una gripa del demonio que hacia que me atorara constantemente y tuve demasiados deberes. Además, el 29 de septiembre fue mi cumpleaños :D

Realmente lamento la tardanza, y les prometo que no se volverá a repetir.

¿Alguna duda, sugerencia, reclamo, felicitaciones?

Todas bien recibidas.

El capitulo a estado largo. Veintiséis páginas de Word. Bueno, se lo merecen.

¿Uh, una reunión en la casa Uchiha, que pasará?

¿Lee es un pedófilo por declarársele a Sakura, que tan solo tiene ocho años?

¿Qué hará Karin?

¿Les gustó?

¿Les gustó la paliza que le dio Neji a Lee?

¿Mikoto vs. Kushina, quien ganará?

Manden sus reviews, queridos lectores.

Aprovecho para decirles que me encantaron, simplemente no pude evitar llorar al ver sus hermosos 14 reviews.¿Podremos llegar a más? Se los ruego, sería un sueño. Manden su review.

Sin más me despido, pronto la conti, les prometo que la subo dentro de muy poco. Ahora si no tardaré.

Saludos, Suki Harlett.

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¿Reviews?

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By: Suki Harlett