Disclaimer: Masashi Kishimoto©CopyRights
.
.
.
.
.
Summary: ¿Qué hubiese pasado si Ino nunca ayuda a Sakura a defenderse cuando era pequeña? ¿Sería tímida? ¿Y si fuera hermana menor de un Hyuuga? ¿Poseería el Byakugan? –Nuestra misión es quitarle lo tímido a Sakura-chan, dattebayo. ¿Están dispuestos a hacerlo, equipo 7?
.
.
.
.
Pairing: Naruto & Sakura
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
La Tímida e Inocente Sakura Hyuuga
Capitulo Octavo
Todo por mi equipo
By: Suki Harlett
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Nota mental: nunca más llegar puntual a una reunión o algo parecido que tenga relacionado a Kakashi Hatake. Es un hecho que llegará cuatro horas tarde.
Definitivamente.
Caminó media sonámbula, media despierta por las calles de Konoha para llegar al campo de entrenamiento. Kakashi los había citado a primera hora, y no había podido dormir por razones…personales.
Naruto, Naruto, Naruto.
—¡Cállate!
Sí, muy personales.
Como sea.
Cuando llegó al campo de entrenamiento, Sasuke ya estaba ahí. Inmóvil. Parado como piedra con los ojos abiertos. Parecía un muerto en vida. Sakura lo escrutó con la mirada antes de apoyarse en un árbol.
—Buenos días.
Hacía un sol inaguantable y aquel árbol daba un poco de sombra.
Bendito árbol.
El próximo en llegar, fue Naruto. Después de tres horas. Naruto al verla la saludó efusivamente (¡Buenos días, Sakura-chaaaan!), mientras que se sentaba a su lado debajo de aquel árbol. Ha, bendito árbol.
La pobre chica sintió como algo le había cosquillas en el estómago, mientras que sonreía educadamente al rubio. Estaba segura que esa incomodidad en el estómago no era por alguna comida que le había caído mal, porque prácticamente salió corriendo de la mansión Hyuuga con apenas un saludo (¡Buenos días, padre, madre, Hiashi-sama, Hanabi-san, Hinata-san, Neji-nee-san! ¡No puedo desayunar, voy tarde!), porque no había desayunado.
Sakura suspiró aliviada, al parecer Naruto había dejado en el olvido lo que sucedió ayer. En Ichiraku Ramen.
Después de una hora, Kakashi se dignó a aparecer.
Sasuke pareció reaccionar y frunció el ceño furioso. Y de alguna forma u otra, lo entendía. Despertarte a primera hora, sin tener tiempo de desayunar, para estar puntual a un entrenamiento y que tu sensei llegue cuatro horas tarde…no es nada relajante.
Naruto también parecía enojado— aunque solo tuvo que esperar una hora—.
Kakashi apareció en escena con un montón de humo. Cuando el humo se disipó, el equipo siete vio al hombre con su único ojo visible cerrado, dando señal de que estaba sonriendo.
—¡Yo!—gritó levantando una mano, en forma de saludo. Cuando vio la expresión molesta de los tres, se rascó la nuca despreocupadamente—. Lamento llegar tarde, pero en el camino encontré un gato negro y tuve que darle toda la vuelta a la aldea. ¿Un gran problema, no?
—¡Llega tarde!—gritaron Sakura y Naruto al unísono.
—¡Ese es el pretexto más patético que he oído, dattebayo!
—Hmp—Tal vez no había sido una amenaza, pero esa fulminante mirada con el sello Uchiha sí que asustaba.
Evadiendo cualquier tipo de problemas, Kakashi sonrió. Una sonrisa –que aunque su máscara no permitía apreciar con claridad— que era imposible distinguir si era sincera o fingida.
Sakura no supo distinguirlo bien.
—Comencemos. ¿Han desayunado? Lo necesitarán.
Sip, este no es mi día.
—¡No pudimos!—gritaron los tres al mismo tiempo.
Kakashi río.
El hombre de cabello gris sacó un librito naranja ante la atenta mirada de los gennin.
—¿Icha Icha Paradise?— leyó Naruto, sin comprender.
Acto seguido, Kakashi sacó dos cascabeles.
—La prueba de hoy decidirá si se quedan conmigo para hacer misiones, o si vuelven a la academia ninja, mocosos—Kakashi no apartaba la mirada de su librito. ¿Qué se traía?—. Lo único que tienen que hacer es quitarme estos cascabeles.
—¡Pero solo hay dos de ellos!—gritó Sakura. ¿Acaso…?
—¡Y somos tres!—le siguió Naruto.
—Solo dos de ustedes podrán pasar. Él más débil volverá a la academia—Kakashi parecía muy empeñado en su idea.
—¿¡QUÉ?!—gritó el rubio con la mandíbula desencajada hasta el piso. Sasuke abrió los ojos con sorpresa, pero no mostró mayor signo de impresión.
—Neji-nee me había advertido de esto—pensó Sakura, al recordar lo que había dicho Neji cuando le comentó que su nuevo sensei sería el famoso Kakashi Hatake, muy conocido por nunca aprobar a sus alumnos.
—Sí, cállense—Kakashi guardó su libro en su porta-kunais y luego sacó un reloj de alarma. Lo puso en un tronco cercano y apretó un botoncito—. Bien, alarma puesta a las 12:00 am.
Naruto se cayó sentado al suelo, lanzando blasfemias en contra de Kakashi. Sakura solo se limitó a analizar un poco las palabras de Kakashi.
—Tienen que coger los cascabeles antes de esta hora. El que no pueda no almorzará.
—¡QUÉÉ! ¡Usted es muy cruel, Kakashi-sensei!—Kakashi simplemente lo ignoró.
—El que no pueda, lo ataré en ese tronco y comeré delante de ustedes.
El pobre rubio estuvo a punto de gritar, pero Sakura se apresuró y la tapó la boca con sus suaves manos. Las mejillas de Naruto obtuvieron un color rosado, y prefirió quedarse callado.
—No lo van a conseguir, a menos que tengan deseos de matarme.
—Eso es muy peligroso, sensei—musitó la única chica del grupo, retirando sus manos de la boca de Naruto, quien no tardó en hablar de nuevo.
—¡JA, JA! ¡Si ni si quiera pudiste esquivar el borrador!
—El que más protesta, suele ser el que tiene las peores notas—Se dirigió Kakashi a Naruto.
—¡Malas notas!—pensó Naruto, bastante furioso.
Sakura tragó saliva. Kakashi-sensei…se estaba pasando.
—Comenzaremos es tres…dos…
Pero claro, Naruto sieeeempre estaba impaciente (demasiado, a decir verdad) y sacó un kunai y corrió hacia el hombre de cabello gris.
—¡Naruto!—gritó Sakura.
Cuando el rubio estuvo a punto de incrustarle el kunai a Kakashi, él desapareció. A penas Naruto pudo reaccionar, antes de darse cuenta que ahora el kunai estaba apuntando a su propia cabeza y que Kakashi estaba detrás de él, manipulando su brazo con una simple llave.
Kakashi suspiró.
—Que impaciente eres, niño. Todavía no he dicho que comenzábamos.
—¡Apenas pude verlo!—pensó una ligeramente nerviosa Sakura.
—Así que esto es el famoso nivel Jounnin…—pensó Sasuke.
—Pero al menos, ahora parece que si tienen intención de matarme—Se río Kakashi. ¿¡Cómo se podía reír?! –. Al menos ahora he empezado a cogerles cariño—Le dio una mirada a Sakura, quien ni siquiera la notó por estar pendiente de Naruto—. ¡Empezemos!
Los tres jóvenes dieron un salto y se alejaron con una velocidad digna de un ninja.
Aunque solo fueran gennin.
—¿A qué se debe tu presencia aquí, Neji?—preguntó Minato, observando atentamente como el pródigo Hyuga entraba al despacho del Hokage con una leve inclinación como saludo.
—Hokage-sama, solo quería comprobar si un rumor era cierto.
Minato alzó una ceja.
—Toma asiento. ¿Qué rumor?
—Es sobre Kakashi Hatake, el sensei de mi hermana y Naruto—Minato asintió, al tanto de esa información—. Había escuchado que él tenía una técnica diferente para evaluar a los novatos.
—Así es—El rubio abrió uno de los cajones de su escritorio y sacó un de color rojo, con varios papeles salidos. Abrió una página es especifico y se lo entregó al chico de ojos blancos.
—¿Qué es eso, Hokage-sama?
—La lista de los aprobados por Kakashi—informó Minato, con un suave asentimiento con la cabeza. Neji lo tomó, y al leerlo, no pudo evitar mostrar toda su sorpresa.
Y preocupación.
Porque todos los alumnos de Kakashi Hatake, habían desaprobado.
—Lo básico en un ninja, es ocultar su presencia—dijo Kakashi al aire observando a todos lados. No había nadie—. Que bien, todos están escondidos.
—¡¿Qué espera?! ¡Hay que tener una pelea limpia y justa!
O tal vez no.
—Ese idiota—murmuró Sasuke, alzando los ojos. Naruto jamás de los jamases cambiaría.
—Naruto—murmuró Sakura asomándose más por arbusto donde se encontraba escondida.
—Oi, comparado con los otros, ¿no eres un poco rarito?—preguntó Kakashi.
—¡LO RARITO ES TU CORTE DE PELO! ¡AAAAAAAHHH!—gritó Naruto tirándose contra Kakashi. De nuevo.
Kakashi lo miraba sin expresión alguna. Acercó su mano a su porta kunais, y Naruto se paró en seco pensado que sacaría un arma.
—Regla básica de un ninja. Taijutsu. Ahora te enseñaré como se pelea—musitó Kakashi, para finalmente sacar su preciado librito naranja—¿Qué esperas? Ven y pelea conmigo.
—Pero, oye, oye, ¿vas a pelear con tu libro?
—No veo que sea un problema.
—¡¿Por quién me tomas?! ¡Dattebayoooo!— gritó Naruto lanzándose –por tercera vez en ese día—contra Kakashi.
El rubio de lanzó una patada, que Kakashi atrapó con su mano sin ningún problema alguno. Naruto volvió a patear con una especia de fallida patada circular, que el hombre de cabello gris volvió a esquivar sin hacer esfuerzo.
—¡Ah, mierda!—gritó el rubio furioso, esta vez lanzando un puñetazo…al aire. Kakashi había desaparecido—¿Qué rayos?
Naruto sintió un escalofría por la espina dorsal.
—Un ninja no debe dejar que un enemigo de le ponga atrás, idiota—Era la voz de Kakashi.
El hombre estaba de cuclillas, con ambas manos juntas, solo dejando el dedo medio e índice sobresaliendo.
—La postura de sus manos…—murmuró Sakura, horrorizada— ¡Es el sello del tigre! ¿Le va a hacer una técnica?
—¿Ese sello es de…Katon Goukakyu No Jutsu?—pensó Sasuke, crispando los dedos.
—¡Cuidado, Naruto! ¡Es un justu!—gritó Sakura, revelando su escondite, y llamando la atención de Naruto.
—¿Qué?
—Demasiado tarde—musitó Kakashi.
Naruto, horrorizado, trató de moverse lo más rápido que pudo, pero ya era evidente su destino. Cerró los ojos con fuerza, pensando de que tal vez ese iba a ser el día más doloroso de tooooda su vida.
Pero nunca llegó.
—¡Juuken, puño suave!—gritó Sakura lanzándose contra Kakashi.
El hombre de cabellos grises saltó esquivando por poco la palma de Sakura, quien solo se quedó mirando a Kakashi si cambiar de posición: piernas ligeramente separadas y el brazo derecho extendido, con la palma abierta. Un chackra verde claro desprendía de su palma derecha.
Kakashi sonrió internamente.
—Técnica de un Hyuga—pensó Kakashi.
Sakura pareció darse cuenta de su posición, y de que Kakashi ya no trataba de atentar contra Naruto. Bajó su brazo rápidamente y se apresuró a ayudar a Naruto, quien seguía con los ojos cerrados.
—¿Qué fue eso?—murmuró Sasuke, impresionado. Esa técnica le era familiar.
—¿Sakura-chan?—murmuró Naruto sin ocultar su sorpresa. Cuando abrió los ojos, Sakura estaba llamándolo, con una dulce sonrisa en el rostro (que lo dejó embobado por unos segundos) y Kakashi estaba lejos, con el libro guardado.
La voz de Kakashi los interrumpió.
—Muy bien. Al parecer ya están comenzando a trabajar juntos.
La alarma sonó.
—¡No puede ser!
—Bueno, solo tengo dos almuerzos, pero como Sakura me cae bien, solo le daré uno a ella. ¡Nos vemos a la una de la tarde para continuar el examen! Es su última oportunidad—informó Kakashi.
Le entregó el almuerzo a Sakura en un recipiente rectangular y desapareció en una nube de humo.
—¡Cómo es esto posible!—gritó Neji, levantándose súbitamente de su lugar— Eso quiere decir que Sakura reprobará, y… ¡Naruto también, como es que puede hacer eso a su propio hijo!
Minato le iba a contestar, pero una voz femenina los interrumpió.
—No le íbamos a dar la prueba de ser un ninja en una bandeja de plata—musitó la mujer. Era Kushina—. Naruto tenía que ganárselo. Al igual que Sakura-chan. Ellos dos son capaces, junto con el Uchiha a pasar la difícil prueba del Hatake. Confío en Naruto.
Neji bajó la cabeza.
Él confiaba en Sakura.
Sasuke, Naruto y Sakura se encontraban en un pequeño claro del bosque. Los tres estaban sentados en el césped, uno cerca de otro. Sakura en el centro de ambos chicos. Sasuke apartó la mirada rápidamente cuando la chica de ojos del color del jade volteo a verlo con preocupación. Sakura volteó la mirada hacia Naruto, que veía el recipiente rectangular que Kakashi le había dado, sin discreción alguna.
Los tres estaban muertos de hambre. ¡Y a Kakashi solo se le había ocurrido darle comida a Sakura! Sakura no pudo pasar en alto como Naruto prácticamente se comía la comida con la mirada.
—Yo también me muero de hambre…pero…—pensó Sakura.
La pobre pelirrosa abrió el recipiente, deleitándose al instante con el delicioso aroma que la comida japonesa desprendía. A Naruto se le cayó la baba, y Sasuke soltó un gruñido, y Sakura casi se desmaya por el hambre.
—Pero tengo que arriesgar mis propias fuerzas por mi equipo.
Curiosamente, dentro del recipiente habían dos pares de palitos japoneses (*).
Sakura tragó saliva, antes de dejar el recipiente en el césped, lejos de ella; y extender ambos palitos japoneses a Sasuke y a Naruto.
—Sasuke…Naruto—llamó. Ambos la voltearon a ver: con los ojos fuertemente cerrados, las mejillas rosadas, y la boca haciendo una adorable mueca—Yo…yo no tengo hambre, ustedes coman.
Naruto abrió los ojos ligeramente sorprendido y Sasuke se sorprendió, pero no lo demostró. Antes de que alguna pudiera decir palabra, Sakura salió corriendo a algún lugar del bosque.
—¡Sakura-chan!
—¡V-vuelvo en un rato!—exclamó desde lejos, nerviosa.
Y desapareció.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Nota.
Siiii por ahí hay lectores, hola. Bueno, lamento la tardanza. La próxima no demoraré. Espero que les haya gustado, 18 paginas de Word para ustedes :)
Ah, por cierto: ¡UN MILLÓN DE GRACIAS A VAMPIRE ANDREA POR SER EL REVIEW NÚMERO 100!
También muchas gracias a ustedes, chicas (¿por ahí un chico? Haha) sin ustedes no huviera podido completar algo tan bonito para mi :)
Las quiere,
Suki Harlett.
PD: Voy a cambiar la imagen de la portada de la historia.
