Ya estaba todo listo. El resto, dependía únicamente de ellos.

Kagome había llegado hace dos días a su casa. Aprovecho el tiempo para compartir con sus amigas, saludar a familiares y acostumbrarse al aire que había abandonado. Sesshomaru también en Japón, se quedó oculto en su casa, ya que no quería que Kagome se fuese por su culpa.

Y aquel día... Era la fiesta. La celebración que definía si ellos se quedaban juntos o terminaban esa relación para siempre.

El salón principal de la casa, se hallaba lleno de alimentos, y otras cosas. Aunque las grandes puertas de mármol que daban al jardín se encontraban abiertas, dando espacio al verdadero lugar de celebración. Ahí en el jardín extensas mesas decoradas finamente, con distintos manteles de bordes diseñados y arreglados, comida, refresco, licores suaves, etc. El apartado de regalos hacía otro lado. Todas las paredes, tanto del lado de la casa, como las echas de arbustos cortados en esa forma, se encontraban decorados con un par de simples, pero finos tallados y colgantes. No era exactamente una fiesta elegante, donde todos levantaban el meñique, pero la buena apariencia en estas cosas, era importante para la familia. Entre los lados del jardín, también, se encontraba un pequeño sector de baile, un DJ estaba tras el mezclador. Todo al estilo más de adultos jóvenes.

Los invitados comenzaron a llegar.

Personas, Grupos, al final, muchas personas se encontraban en el lugar. Kagome era el centro de atención. Siendo saludada y abrazada por medio mundo. La verdad, le sorprendía, no tenía una fiesta así de hace como ocho años, desde.. la partida de él. Explayó una pequeña sonrisa melancólica.. Si era sincera.. Aun lo extrañaba, hacía ya casi ocho años que no lo veía, no hablaba con él y no sabía absolutamente nada.

Suspiró. Los recuerdos no le hacían bien.

Continúo saludando a los demás. Se divertía con una fiesta así. Con amigos, familias y sus dos casi-hermanas, de Sango y Rin. Inuyasha andaba curioseando por allí, mientras sonreía al ver a Kagome un poco más feliz, Rin iba a su lado. Sango se hallaba discutiendo un poco al lado de Miroku, debido a que este aun ponía miradas inadecuadas a otras damas, pesé a que ya había pedido matrimonio a la castaña.. Como siempre, todo un mujeriego.

Sesshomaru logró colarse a la celebración sin que Kagome se diese cuenta. Era difícil, su cabello plata era demasiado llamativo, pero quería verla. A costa de todo.

La fiesta siguió su curso. La comida comenzó a ser la parte principal, mientras todos se entretenían en bailar al lado del DJ. El cual por cierto, si sabía mezclar música. Hasta que.. Kagome, bailando en compañía de Rin y Sangol, vio una conocida cabellera plateada. No era de Inuyasha estaba segura de ello.. No sería él.. ¿O si? ¡No podía ser!

Salió corriendo tras él. Quería alcanzarlo. Tenía mucho rencor, y quería dejarlas las cosas claras con él, de otra manera, no podría jamás entablar relaciones con los demás.

Corrió. Con desesperación corrió tras él. Lo quería. Lo quería despreciar desde ahora. No se creía capaz, pero mejor así.

— ¡Sesshomaru!—exclamó con fuerza.

Sesshomaru escuchó ser llamado. Había estado viendo a su hermosa dama bailar todo este tiempo en la pista, y salió cuando consideró que podían atraparle. Pero.. ¿Había sido descubierto ya? ¡Maldición! No quería que nadie lo viera. Menos ella. Lo comenzaría a odiar, y no se perdonaría jamás eso. Comenzó a correr más rápidamente, intentando envolverse con los demás invitados.

Le falló. Tropezó con una de las invitadas, aunque esta pudo continuar, el fue atrapado por Kagome antes de eso. Ella le agarró del traje, y ahí él pudo apreciar el cambio que había tenido aquella joven. Sus ojos, pesé a encenderse con facilidad, ahora se mostraban casi inexpresivos. Como si no le pudiese doler más el alma de lo que ya lo hacía. Estaba preocupado. Y aquella chica había cambiado, aunque mantenía la esencia de infantil y tierna que siempre mantuvo. Una personalidad deliciosa, a de destacar.

— K-kagome..—murmuró, sin saber que decir.

Kagome con rabia, literalmente, arrastró el cuerpo de Sesshomaru hacía el balcón adentro de su casa. A aquel donde ambos por primera vez comenzaron a ser "Novios" Y donde ella tenía planeado decidir entre dos caminos ahora en su vida. Sesshomaru lo sabía, y temía ser rechazado por ella. De nadie más que por ella.

— Vamos a hablar.—afirmó, o más bien, sentenció Kagome. Sesshomaru asintió.

Llegaron en cuestión de segundos. Ella se plantó frente al balcón, mientras Sesshomaru yacía observándola, esperando algo. Pero nada, ella tenía un semblante frío e inexpresivo.

— Kagome.. Y-yo.. N-no..—intentaba articular, pero no podía.

No tenía el cinismo requerido aun. No para decirle.. "Perdóname".. Se lo quería gritar, pero.. ¿Tenía el derecho siquiera? ¡La había abandonado! No podía ser más miserable. Se sentía basura, no tan solo por dejarla, si no también por considerar que podía perdonarlo. Era imposible un perdón tan descomunal como ese.

— Se que no me perdonarás, pero te mereces saber que me arrepiento. De lo que hice, de lo que te hice, y de que fui tan idiota, como para considerar que después de casi 8 años, me perdonarías.—suspiró, con los ojos cerrados.

Kagome le observaba.

— ¿Por qué?—pudo preguntar al fin, con la voz ahogada, apunto de llorar. — ¿P-por qué.. M-me de-dejaste..? ¿Hi-hice al-algo mal?—tartamudeó, ahora si, con lágrimas rodando sus mejillas.

Sesshomaru no lo soportaba. ¡No podía! Ese cuerpo que él siempre estaba ahí para secar sus lágrimas, y para no permitirle llorar más en su compañía. De unos simples pasos, casi corriendo, jaló el cuerpo de ella, para abalanzar-lo contra su pecho, rodeando toda su curvatura con sus extensos brazos. Por él estaba llorando, y ella tenía derecho de ser feliz.

— No hiciste nada mal. Yo fui el culpable. Te mereces algo mejor, ojala algún día, puedas considerar perdonarme,.. Por mientras.. Yo siempre.. siempre.. te voy a querer. —comentó con débil voz,. Había venido aquí con la intención de convencerla, pero.. Se estaba rindiendo. Por que la veía llorar, y sabía que era el culpable, y no podía sentirse peor. Necesitaba saber que ella estaría con alguien mejor, aunque le doliese el alma por el resto de sus días.

Kagome se permitió por segundos corresponderle, para luego separarlo con un poco de brusquedad.

— ¡¿Entonces por qué?! ¡¿Por qué me abandonaste aquí?! ¡¿No consideraste que me dolerían esos ocho años juntos, para que lo mandarás todo al diablo?!—exclamaba. Se sentía fatal. Y Sesshomaru daba toda la razón simplemente.

— No merezco tu perdón, Kagome.—contestó él, haciendo levantar la vista a la azabache.— Quiero rogarlo, pero se que no lo merezco. Por eso,.. Quiero decirte que lo hice mal. Que de todo me arrepiento y de ser capaz, me vuelvo para jamás cometer tal estupidez. ¿Me fui? Por una estupidez. Por sentirme ahogado. Pero te perdí, y me di cuenta de que me faltaba más ahora de lo que sentía antes.

Kagome no respondió.

— Es-espero.. puedas encontrar al mejor hombre de tu vida.—terminó por decir Sesshomaru, con la voz quebrada, y sus propios ojos acuosos.

— Te odio.—declaró ella, para abandonar el balcón con lágrimas en los ojos.

¡No te quiero volver a ver! Quiso gritar, pero.. No podía decirle algo que le rompía el corazón a ella. Sesshomaru se quedó ahí. Hasta verla desaparecer, y dejarse caer sobre el frío suelo. No podía en ningún sentido sentirse mejor. Estaba destruido, por dentro y por fuera. Y ya no lo podía ocultar. Se fue todo al carajo, siéndole imposible pensar positivo, se dejo inundar por pensamientos furiosos, llenos de verdadero dolor. ¿Este es el final? Se cuestionó. Aunque le quedaba claro que si. Y que ya no tenía nada más que hacer en ese país.

Rin vio desde su posición, el momento en que ambos se encontraron, además de que pudo presenciar como ambos subían junto a Sango e Inuyasha. Todo resultó mal. Y cuando ella hubo bajado, se lanzó a los brazos de sus amigas, llorando desconsoladamente. Las dos chicas, acariciaban su cabello, pidiendo que se tranquilizará. Inuyasha subió disimuladamente al balcón. Su hermano estaba mal, casi igual a la azabache.. no terminaba de entender.. ¿Si se querían.. por que dejaron que todo se fuera? No lo sabía, y se limitó a recoger a su hermano del suelo. Estaba frío. Más pálido, en sus ojos, ya no había el brillo dorado sin igual, si no que algo apagándose, volviéndose castaño. Sesshomaru no reaccionaba. Sabía que alguien le ayudaba, pero no daba crédito a sus ojos para apreciar de quién se trataba, mucho menos tenía el tiempo, sintiéndose como él en esos momentos.

— Todo salió mal.—resopló Inuyasha, con preocupación y tristeza.

Sesshomaru indentifico al ayudante como su hermano e intentó despertar de la pesadilla en la que se hallaba, pero no podía. Y ya comenzaba a enterarse, de que no era un sueño más donde Kagome lo dejaba a él, era la realidad. Se levantó y agarró su celular.

— Si hermano, lo siento.—se disculpó el mayor.

Antes de que Inuyasha respondiera, Sesshomaru marcó un número y comenzó hablar.

— Un asiento para el vuelo de mañana a Londres, a la tarde por favor.—pidió.

La Señorita aceptó, explicándole que tendría que venir antes a retirar el boleto, pero ya estaba comprado. Mañana a las 14:00 Sesshomaru regresaba a Londres. Inuyasha colocó una cara de horror, pero su hermano logró escabullirse por una segunda escalera, para no tener que ver la desagradable escena de ver a la mujer que más amaba llorar.

O*o*O*o*O

Ya estaba amaneciendo. Eran aun las 8:00 am. Pero Sesshomaru se dedicó de temprano a arreglar sus cosas. Tenía decidido despedirse de sus padres y hermano para irse rápido, almorzaría en cualquier otro lugar que no fuese su casa, aun si era solo pan. No quería volver. Ya había tomado una decisión. Terminaría con su carrera en Londres, y se iría a otro país. Comenzaría una vida nueva o al menos, eso quería, por que sabía internamente que, sin Kagome, eso no seria posible.

Suspiró. Cerrando su maleta.

La hora ya había avanzado a las 10:00 am.

Tomo una hora más en ir a bañarse y vestirse. Ordenó su habitación y por fin, cerca del medio-dia, fue al salón, donde sus Padre e Inuyasha junto a Rin hablaban. Se imaginaba de que, sin embargo, no se veía en el derecho de interrumpir.

— Bueno, me voy.—pronunció desde la entrada.

La mirada de todos fue sobre el mayor, casi suplicantes de que no se fuera. Que por favor cambiase de opinión, pero Sesshomaru se mantuvo firme, con una mirada inexpresiva y una sonrisa triste. Rin se sintió apenada por ser tan falta de ayuda a los dos, por que detonaban los ojos de ambos, que sin el otro no podían vivir.

Los padres se levantaron, con la intención de detenerlo, más el se les adelantó, abrazándolos en señal de despedida. Murmurando un ligero.. No se preocupen. En sus oídos, para que estuviesen más tranquilos. Se acercó a Inuyasha y le sonrió. Su pequeño hermano hizo todo lo que pudo, se merecía todo, y más a una buena mujer como lo era Rin, abrazo también al pequeño Taisho y al final solo pronunció un triste "Lo siento" Para Rin e Inuyasha. Y se marchó. Con la intención de no volver jamás.

O*o*O*o*O

Sus ojos están secos. El rededor de ellos rojos, y en sus mejillas, marcas de lágrimas. No paró de llorar en toda la noche. Lo quería.. ¿Pero que era ya?.. El dejó todo y se fue, regresando, sin ser capaz de confiar en su propio cariño. O al menos eso pensaba una muy herida Kagome. No durmió. Eso se notaba en las bolsas bajo sus ojos. Se veía casi amarilla, como si estuviese enferma. Sango la acompañó toda la noche, mientras Rin tuvo que regresar con Inuyasha ya luego. No podía describir bien su sentir en el momento, solo sabía que no sentía "Ella", era como no estar ahí. La castaña amiga de la Higurashi, regresó, trayendo consigo desayuno para Kagome. No comió. Con amabilidad, pero.. No podía comer. Su mano temblaba.

Sango estaba preocupada.

El celular de Taijiya sonó. Contestó rápidamente.

— ¿Hola? ¿Rin?—cuestionó Sango, al escuchar una voz alterada del otro lado.

— ¡Dame con Kagome! ¡Por favor, ya te explicó!—exclamó lo más claro posible. Sango obedeció.

Kagome tomó el celular.

— ¿Que sucede, Rin?—sin aparente tono visible, Kagome habló.

— ¡Mira, escúchame! Tu y él son unos idiotas ¡¿Lo sabes verdad?! ¡Por favor! ¡Dejen de ser tan ignorantes y ve a por él! Lo amas. Él te ama, nos llamó durante seis años, preguntando todos los días sobre ti, como estabas y como encontrarte. Miles de veces te llamó. Miles de veces hizo el intento, y nosotros no lo dejamos. ¡Te ama! Admite que fue un idiota y desgraciado al abandonarte! Pero.. ¡¿Eres acaso capaz de hacer tu vida sin él?! ¡No puedes, el tampoco! Si no te apuras al aeropuerto, el se irá, y quiere no regresar jamás. ¡Quiere no hacerte sufrir más, pero son unos estúpidos! ¡Sin el otro, ustedes dos no viven, ni siquiera se diferencian de un cadáver! LEVÁNTATE DE LA MALDITA CAMA Y VE A BUSCARLO, O ARREPIÉNTETE POR EL RESTO DE TU VIDA POR NO HABERLO HECHO!—gritó lo más rápido que podía, y lo más claro igual.

Las lágrimas de Kagome parecieron desaparecer. Casi como si fuese milagro, dejó de temblar durante los gritos de su amiga y se levantó de la cama.

— Lo haré.—respondió a Rin. Y colgó.

Rápidamente, le pidió a Sango que por favor encendiese el auto, ella salía en segundos. Indicó que iban al aeropuerto, por poco y no iban a ser las 13:00 pm. Se vistió con la primera cosa decente que pudo, saliendo a toda velocidad hacía el auto. Se adentró en él, y Sango prácticamente estaba en una carrera de autos, pues se aseguró de pasar a todos los de enfrente, llegando lo más rápido que podía hacía el aeropuerto.

Por favor,.. No te vayas. ¡No lo hagas, Sesshomaru! Pensaba con desesperación increíble, apretando el cinturón que había entre sus manos.

Minutos, casi horas para ella, llegaron al aeropuerto, ya casi eran las 13:10 pm, y salió del auto, tan rápido como Sango cruzó por la entrada del lugar. Se adentró a la zona donde yacían los que estaban abordando los próximos aviones a salir. A la lejanía, su distinguible cabello plateado ondulaba entre la fila. Y se desesperó. Perdió la cordura de una vez. Esquivando al guardia que quería detenerla, se abalanzó a la fila perdiendo entre los múltiples pasajeros al macizo guardia que se empeñaba en detenerla.

— ¡Sesshomaru!—gritó con fuerza, rezando internamente por que le hubiese escuchado.

Un consternado Sesshomaru, buscaba con la vista a la dueña de la angelical voz, a la que él tanto amaba. Se rindió ante la idea de que tal vez lo hubiese imaginado. Pero, una vez más escuchó el grito, hasta una tercera vez. ¡Lo estaba llamando! Buscó desesperadamente la imagen de su mujer, y la encontró a la lejanía, corriendo con agilidad para escapar del macizo guardia que la perseguía. Soltó sus maletas, y corrió al lado de la chica, atrapándola.

— ¿Kagome? ¿Qué pasa?—preguntó sorprendido, intentando ocultar su felicidad de verla allí.

— Si te vas, definitivamente, jamás te perdonaré.—respondió ella, sonriéndole lo más que podía.

Sesshomaru no necesito más para apoderarse suavemente de sus labios. El guardia se rindió. Mientras ellos compartían el dulce contacto de los labios del otro. Sesshomaru la mantenía unido a él por la cintura, ya que ahora tenían una diferencia de estatura de unos 15 cm. Era gracioso verla tan chiquita, ya que antes, ella no era tan baja, o él no era tan alto. Le sonrió, para separarse y dejarla respirar.

— ¿No quieres que me vaya?—ahora preguntó el mayor.

— ¿Tu quieres irte?—contraatacó ella.— Ya me has visto, no somos nadie por separado. No, no quiero que te vayas y me dejes.

Sesshomaru sonrió, a pegándola más a él.

— Tampoco quiero dejarte, jamás.—respondió a su oído.

Kagome se apartó de Sesshomaru, mientras este sonreía un poco triste.

— ¿Perdóname, si? Fui un idiota. Jamás me perdonaré haberte dejado.—pidió, casi rogando por el perdón de la mujer que más amaba.

— No importa ya, mientras sepas que si lo vuelves a hacer.. Te olvidas de que existo.. ¿Clarito, verdad amor?—preguntó al final con una aura un poco negra.

Sesshomaru comprendió el mensaje: "Tu última oportunidad, si no, ya sabes.. Nada." .. Sonriendo a ella, se dispuso a tomarla nuevamente entre sus brazos.

Canceló el boleto, recogió sus maletas y se largó junto a Kagome. La próxima vez que él viajará, esta hermosa azabache a su lado, iría con él, si o si.

O*o*O*o*O

Kagome terminó su carrera al igual que Sesshomaru. Claro que sufrieron bastante en el tiempo que tuvieron que separarse para continuar el estudio, lo bueno, es que ambos, con grandes esfuerzos terminaron antes y pudieron verse rápidamente en Japón nuevamente. La azabache hacía poco había cumplido 26 años, y los celebró en grande con su familia. Sesshomaru igual estuvo ahí. Inuyasha anunció formalmente su relación con Rin, la cual se hizo un nido de amor después de todo. Que decir de Sango y Miroku, hasta la fecha, Sango tenía un hijo, y pronto vendría el siguiente, casados por supuesto. Inuyasha comenzó a hacerse cargo de la empresas de su familia, en lo cual Rin también adentró al trabajo.

Kagome ganó su título y tomaba uno que otro caso dependiendo de que se tratase. Era la representante legal de variados tipos de personas. Aun no asumía que tendría que hacerse cargo de todo el dinero y financiamiento de su propia familia, sin embargo, Sesshomaru prometió estar siempre a su lado.

Hacía ya un poco más de un año, que Sesshomaru y Kagome, habían regresado a Japón para comenzar a vivir juntos. Habían comprado una casa, ni tan humilde, ni tan exageradamente grande, cercana a la mansión de sus padres. Todo avanzaba bien. Y ya en una cena, de esas que solían compartir, Kagome tenía que hacer un importante anuncio, sorpresa para todos e incluso para Sesshomaru.

Levantándose de su asiento, alzó su copa, brindando por cualquier cosa al principio, para luego agregar..

— Y por mi futuro hijo.—alzó la voz más en ello.— Mío y de Sesshomaru por supuesto.

Rin palideció. Inuyasha abrió la boca del asombro. Miroku y Sango se levantaron para abrazarla simultáneamente, mientras los padres de ella esperaban su turno. Sesshomaru sin importarle los demás, apartó a los demás de su camino y levantó entre sus brazos a Kagome, con una felicidad inmensa.

— ¿Se-seremos padres?

— ¡Si!—contestó alegremente.

Los labios de Sesshomaru tomaron los suyos, y los suegros por supuesto, se levantaron a felicitar a la Madre de su futura nieta. Nada podía salir mejor. Era todo un perfecto mundo, donde Kagome tendría al hijo de ella y Sesshomaru. Sonaba raro, pero una felicidad indescriptible la invadía de solo pensarlo.

-.-.-.-.-.-

Tiempo después, Kagome yacía con una pequeña niña recién nacida entre sus brazos. Su padre, besaba la frente de la niña, y los demás, observaban con ternura la escena.

— Te llamarás Lya. Bienvenida al mundo, mi pequeña.—saludó su Madre.

El Padre le sonrió.

— Es tu madre ¿La ves?.. Yo soy tu padre, pequeña Lya.—habló el peli-plata, jugando con las manitas de ella, causando una risilla.

La pequeña niña, tenía las pocas pelusas de cabello de un color plateado, aunque hacía bajo, por la parte de la nuca, estas se hacían negras, lo cual extrañaba a todos, pero viendo a Kagome y Sesshomaru no había duda. No había abierto los ojos, pero seguramente considerando su cabello, podría tener heterocromía (Ojos de distinto color) O más posiblemente chocolate. Lo cual alegraba a Sesshomaru. Todos en la sala no podían evitar pensar en el pasado.

Y ahora todo se volvería una bonita anécdota que contar a sus hijos, cuando ellos estuvieran más grandes. Aunque Rin se sentía algo sola, ya que ella aun solo continuaba su relación con el menor de los Taisho, este se sentía igual. Acercándose al oído de Rin, murmuró a su oído:

— "Seremos los siguientes."—resonó la voz del peli-plata en la cabeza de ella, limitándose a sonreír y asentir, con rubor en sus mejillas.

Sesshomaru continuó acariciando a su pequeña y recién nacida hija. Y al final.. Toda una pelea de años de separación, se volvió en el momento más feliz de su vida, no solo por su hija, si no por su adorada esposa. Con la cual se había casado hacía ya unos 6 meses.

Se podía decir que todo terminó bien.. Y ahora reía al recordar todo lo que pasó en Londres, al igual que Kagome al memorar lo que vivió en el extranjero. Todo quedaba con:

Al final, siempre estaremos juntos. No importa lo que pasé. Eres mio. Y soy tuya.

La pequeña sonrisa de la bebé, la primera en competencia con la sonrisa de su adorada Kagome.

Fin~


Hasta aquí pues... Espero les haya gustado este final;33

Faby Sama; Bueno la idea era un pequeño conflicto, como en cualquier cuento de hadas, sucede algo y los protagonistas podrán estar felices;33. Si, Sesshomaru en esta oportunidad se equivoco, pero hay que ver, Kagome es Kagome. Espero que este capítulo -el final- te haya gustado;3 ¡Nos vemos en una próxima historia! Gracias por leer.

azucenas45; Gracias!, se agradece mucho que lean y dejen sus comentarios positivos;3! Seguiré con ello, ya que como tú, esta pareja es mi favorita :D. ¡Saludos!

sameht; Que bueno que te interesará, aquí la continuación; la cual espero hayas disfrutado. Gracias por leer y comentar! ;D

merry; ¡Aquí la continuación! Espero os agrade, gracias por leer;3

Recuerden que siempre podrán saber de mi/pedir cosillas/y cualquier comentario, o si queréis conocerme, a mi facebook; Shinza'Wall Dí Loreehid ;D, siempre me agradará hablar con todos ustedes! Espero pasen por allí;3.