Personajes pertenecientes a Masashi Kishimoto, solo tomados prestados para la siguiente historia
Pareja Principal: Sasuke/Sakura
Mundo Alterno: Basado en el Libro "Niño de La Noche" de Nancy Kilpatrick
Por favor disfruten del capitulo
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Del Placer al Dolor
El auto por fin se había detenido, Sakura entonces tembló habían llegado por fin y aun cuando había hecho un trato con el mismo diablo ya no sabia si aquello fue en verdad una buena idea.
—Sal—Sasuke desde afuera le ordenaba que lo hiciera, ella con dificultad se movía ya sintiendo los dolores de los golpes; pero al menos el aire le haría bien y se daba valor con esa idea.
Miro la enorme casa que tenia frente a ella, giro su rostro hacia todas direcciones y se quedo perpleja al notar que no importaba que tan lejos enfocara la mirada solo había arboles y mas arboles; una casa ubicada en la mitad de un maldito bosque.
Se pregunto si lograba escapar hacia qué dirección podría dirigirse, no había nada que le indicara la cercanía de la ciudad y eso le preocupo; sabiendo como es Sasuke ella no podría llegar muy lejos así que tendría que analizar cuidadosamente o si no el la mataría esta vez sin piedad alguna.
Bajo la vista al sentir sus pies arder, había olvidado que no llevaba zapatos y tenia fuertes heridas en ellos pero supuso que eso no le importaba al chico; se preguntaba si debía decirle o esperar a que este se le antojara ordenar algún capricho suyo.
Volvió a enfocarse en la casa, era muy grande para no ser notada pero tampoco sabía que tan lejos estaba de la ciudad; había enormes ventanales que le llamaron la atención; era como los que usaban en bancos o sitios de vigilancia.
A la vista de las personas eran oscuros pero del otro lado era tan claro, una manera muy efectiva de vigilar el mundo; así nadie podría ver dentro de la casa pero el si podría ver quien estaba afuera observando.
Casi brinca del susto cuando en un parpadeo una chica de cabellos rojos se arrojaba a los brazos de Sasuke, sin ningún tabú comenzó a besar con mucha pasión al chico, Sakura se quedo perpleja y pensó ¿De qué trataba todo esto?
Esta se separó de él y pudo notar que llevaba unos lentes, aunque no le parecía que ella los necesitara; quizás era para ocultar la peculiaridad del color tan intenso que tenia.
—Vaya, has traído la cena a casa—Se lamio los labios acercándose un poco a Sakura, pero se detuvo al sentir como Sasuke le sujetaba fuerte del brazo.
—Ella es mía, así que aléjate Karin
—Que posesivo, pero que importa; ya comí después de todo
—No molestes tanto a Sasuke Bruja—Un chico aún más extraño hablo desde la puerta, recargado y con los brazos cruzados mostro una sonrisa dejando ver unos afilados dientes tal cual tiburón; eso asustaría a cualquiera pensó Sakura.
—Suigetsu calma a tu mujer
—Qué puedo hacer, es indomable cuando se pone así—bufo mientras la mujer de cabello rojo se acercaba para colgarse del cuello del chico.
Sakura se quedo helada, a donde había ido a parar; esa chica había besado a esos dos como si nada; y por lo que había escuchado el que era su esposo era el chico dientes de tiburón.
—Camina—De nuevo ordeno Sasuke causando enojo en Sakura, comenzaba a odiarle por esa manera de pedir las cosas.
Al entrar noto que había una enorme sala la cual resaltaba una chimenea, junto a ella varios sillones de muy buen gusto; pensó que quizás se la pasaban hablando de cómo sus comidas daban o no peleas.
Bufo por la ironía en que se encontraba, el frio del piso le hizo bajar la vista; era hermoso un magnifico mármol tan pulido que su reflejo le agrado; aunque hubiera preferido estar en mejores condiciones y no tan golpeada; el piso negro le recordó un poco a los ojos de Sasuke.
Negros, brillantes y muy fríos.
Continuo su recorrido hasta llegar hasta aquella chimenea, el calor le fue muy agradable y sonrió al sentirse como un viejo gato que se acercaba al cálido fuego para calentar sus viejos huesos.
—Es agradable ¿no es cierto?
Se sobresalto al no haber notado a nadie en la sala, pero ahí estaba una mujer de edad avanzada; calcularía que tendría unos setenta años; sus cabellos en un ligero color violeta y sus ojos entrecerrados como si el fuego le platicara cosas y ella pusiera con suma atención.
Las ropas de la mujer le llamaron también su atención, eran largas como aquellas viejas shamanes que siempre salían en las antiguas películas de indios y vaqueros, no le desagradaban de hecho las considero bonitas por los dibujos que llevaban a las orillas.
—Gracias…son ropas que me agradan mucho
Sakura se quedo perpleja por aquello, ella no había ni movido los labios pero esa mujer había leído sus pensamientos, se sintió tan transparente y vulnerable como si de agua cristalina se tratara; se quedó ahí mirándola tratando de buscar alguna explicación.
—Hay cosas que no tienen lógica pequeña— De nueva cuenta la anciana le había respondido sin que ella abriera los labios, supuso de inmediato que esa gente tenía habilidades que iban más allá de su entendimiento; respiro calmadamente para no entrar en pánico al menos esa mujer le inspiraba algo de tranquilidad en esa situación.
La anciana de pronto se recargo como si un rayo la hubiera fulminado, Sakura se asustó al creer que quizás la anciana había muerto en su presencia; al parecer era más humana de lo que había pensado.
Toco su pecho sin sentir ningún latido de su corazón; el roce de su piel contra la suya le produjo escalofríos por lo helada que estaba; mientras que su corazón latía a mil por hora y sentía que la sangre le hervía por la repentina muerte de la anciana.
—Eres todo un caso chiquilla— los pequeños ojos negros que la miraban con burla, tan penetrantes y tan pérfidos que le produjo casi un infarto en ese instante; cayó al piso al tropezar con sus mismos pies.
La anciana acaso había resucitado de un momento a otro, aun cuando se llenó de tantas preguntas todo volvió al inicio; el lugar donde ahora era presa no era habitado por más que seres oscuros que poseían habilidades sobrehumanas, lo que llamaríamos como vampiros.
El salón se llenó de risas, Sakura aun en el piso miro en todas direcciones; apretó sus puños con fuerza mientras se levantaba con dificulta olvidando de nuevo el dolor en todo su cuerpo; ella era su presa, era ahora su bufón que brincaba con cada chasquido de sus dedos.
Miro con enojo a Sasuke, sus ojos verdes parecían arder en una llamarada verde; aun con el negro de los ojos de Sasuke ella no pensaba dejarse humillar por ellos aun si con eso perdiera la vida; eso era algo curioso sabiendo que había estaba peleando por ella horas atrás.
—Chiyo sí que te gusta asustar a la comida
—Suigetsu, deja que me divierta a mi modo; sé que no soy ninguna jovencita pero eso no quiere decir que sea una amargada, y tu Sasuke será mejor que te lleves a esta chiquilla a tu cuarto; mira como la has dejado.
—No es mi culpa que se resistiera tanto, aunque debo decir que ha sido muy entretenido. —Sin ninguna delicadeza tomo del brazo a Sakura y la llevo escaleras arriba, los presentes solo encogieron los hombros pero Chiyo no quito la vista hasta perderlos por completo.
En el segundo piso se dio cuenta de que era más grande por dentro de lo que se veía por fuera, entro en la segunda puerta y quedo más sorprendida de lo grandiosa que era.
El piso era alfombrado en un elegante color vino y lo agradeció en sus pensamientos, sus lastimados pies se sentían entre nubes al casi flotar olvidando levemente el dolor; entre empujones entro por completo a la habitación.
La cama era inmensa con grabados en madera en forma de flores, las sabanas de seda en color blanco marfil resaltaban con el color caoba de la base; unas gruesas cortinas del mismo tono de la alfombra que resaltaban con las paredes en tono blanco; una pequeña mesa al otro extremo cubierta con un mantel satino y sobre este un fino florero de un delgado y selecto vidrio.
Al lado de la cama dos veladores del mismo tipo de caoba; sobre ellos había un enorme candelabro en color dorado, con cuatro velas en cada uno; se dedicó a observar por el resto del sitio dándose cuenta de que en esa habitación solo se alumbraría por la luz de los cirios.
El enorme ventanal frente a la cama tenía el mismo tipo de vidrio del que había visto por fuera de la casa; a simple vista nada se apreciaba por la noche oscura pero pensó que si hubiera más iluminación podría ver mejor donde se encontraba.
Una puerta en color amarillo pálido al fondo daba a un baño que más adelante apreciaría con una tina tan grande como para tres personas; un pequeño armario lleno de toallas, sabanas e infinidad de cremas para más de seis meses.
Un ligero aroma broto de golpe en cuando quedo a mitad del cuarto; las rosas sobre el jarrón aromatizaban delicadamente; le llamo la atención el rojo intenso que igualaban al color de la sangre; era tan atrayente y confuso pero no podía dejar de observarlas olvidando la razón de su presencia en ese lugar.
—Este será tu hogar durante las próximas dos semanas, harás todo lo que te diga sin replicar; dormirás cuando yo lo diga; despertaras cuando yo lo diga; comerás cuando yo lo diga.
Despertó de su corto letargo con la voz de Sasuke, no pudo evitar mostrar enojo pero se contuvo; su cuerpo le dolía y eso la hizo reaccionar; pero el que el chico se sentara en la cama la comenzaba a poner nerviosa.
— ¿Cuándo saldré?
—Eso lo decidiré yo, no saldrás de aquí hasta que yo lo diga; así que no intentes escapar toda la casa tiene sistema de seguridad; las llaves solo yo las tengo así que todo será inútil.
— ¿Y si algo pasa…? O más bien ¿y si te llega a pasar algo?
—No tienes tanta suerte, así que en lugar de estar soñando mejor prende la chimenea
— ¿Chimenea? — giro en dirección donde le señalaba, la habitación era tan grande que no se llegó a percatar que había una; por fortuna sabia como prenderla así que no se le complicaría. Pensó en que si lo hacía para alumbrar más la habitación, dar calidez a su cuerpo o solo por el gusto de seguir dándole órdenes.
—Debe estar encendida todas las noches, cuando este aquí debes tenerla encendida
—Como ordene Sr. —Sakura respondió sin pensarlo, su tono sarcástico y natural pareció no haberlo molestado pero sabía que algo haría para seguir molestándola.
—Desvístete ahora
La orden la tomó por sorpresa, lo miro aun sentado en la cama con esa sonrisa tan hiriente y soberbia; sabía que no tendría ninguna probabilidad de hacerle algún ataque físico; por un momento pensó en quemar la casa ya que ahí tenía la chimenea pero si había un sistema de alarmas no sería raro encontrar también uno en contra de incendios. Trato de respirar con la mayor calma del mundo, pero el segundo grito le devolvió a la habitación; así que solo se fue retirando la ropa lo más lento que podía.
Doblo su vestido y accesorios tratando de ganar tiempo, los coloco sobre uno de los veladores alejando el candelabro; aunque pensó que no sería mala idea un terrible accidente por incendio; pero lo malo es que serían sus ropas lo primero en desaparecer; el huir desnuda no le ayudaría mucho y más si terminaba en manos de algún pervertido. Su suerte no era la mejor en esos momentos, pero tampoco quería averiguar que algo mucho peor le podría pasar.
Quedo solo en ropa interior, pero en cuanto el hizo un movimiento con sus manos indicando que continuara se mordió levemente los labios; desabrocho su sostén dejándolo caer sin pensarlo; la mirada tan fija en sus pechos le hizo sentirse incomoda pero continuo hasta retirar sus pantis y quedar completamente desnuda.
—La ropa me la llevare, no quiero verte con nada cuando yo este aquí—aquello le molesto, no sabía si él había visto dentro de sus pensamientos la idea de huir y por ello quería tenerla lo más vulnerable posible; aunque también estaba la idea de humillarla en cuanto tuviera la más mínima oportunidad.
Hizo de nuevo una seña para que ella retirara su ropa; le miro confundida y solo alcanzo a levantar una ceja pero algo por dentro le decía que era mejor no decir nada y solo obedecer sus órdenes sin replicar nada.
Comenzó por los zapatos y después por los calcetines, desabrocho el cinturón y bajo el cierre del pantalón bajándolos lentamente; pensó en que tan rápido seria el para correr si lo atacaba con sorpresa; pero prefirió no averiguarlo y siguió después con la chaqueta y camisa.
Miro la blanca piel de todo su cuerpo, era delgado pero bien marcado; no sabía si el hacía o no ejercicio; pero prefirió no entrar en esos detalles puesto que se estaba distrayendo de su pan de huida.
Sintió como fue arrojada contra la cama, sabía que no lo había hecho con toda su fuerza; el miedo crecía y se concentraba directamente en su estómago; el sujeto su cabello haciendo que su cuello se doblara levemente; paso su lengua por él y bajo hasta su hombro; seguía aquel leve recorrido y sabía lo que la deseaba y por lo que le había perdonado la vida.
Así que controlando sus temores comenzó a besarlo también por el cuello, pasando sus dedos ligeramente por su piel; de un rápido giro el quedo sobre ella; la jalo más hacia él y comenzó a besarla y lamerla por todos los rincones de su cuerpo y ella lo imito de igual manera.
Pensó que no era tan terrible como parecía, él estaba siendo muy amable con ella; se mostraba muy excitado y se preocupaba por que ella también lo estuviera; sentía como su lengua entraba y salía por su intimida haciendo que su cuerpo se estremeciera de placer; no recordaba haber tenido nunca esa sensación tan placentera.
Ella correspondía esas caricias, sabía muy bien que le estaba gustando por la expresión de su rostro; el miembro había crecido bastante y la dureza que mantenía lo confirmaba muy bien. Su excitación iba en aumento, se sentía húmeda y placentera; cada poro de su piel lo sentía perfectamente y la consciencia se iba perdiendo con cada caricia dada.
Los jadeos aumentaron, se desconocía; se sentía loca de placer; el poco control se perdió muy pronto y de golpe sintió como la jalo hasta el sintiendo como la penetraba de golpe; no hubo tiempo de nada; apenas había doblado ligeramente las rodillas e inconscientemente lo jalo más hacia ella sintiendo ese ultima e intensa embestida.
No supo en qué momento se había quedado dormida, solo que había pensado que quizás esas dos semanas no serían nada mal; el chico era muy buen amante y había sido muy amable con ella. Quizás la situación se había salido de control pero no había terminado esa noche nada mal; después de todo el tiempo pasa más rápido si lo disfrutas tanto.
Despertó al otro día ya pasadas las dos de la tarde, esta vez reviso toda la habitación con mucho cuidado; las ventanas eran de grueso vidrio muy resistente; romper alguno sería inútil y provocar un incendio seria su muerte; tomo con calma una ducha la cual disfruto como nunca antes; el agua caliente relajo bastante su cuerpo el cual ya no le dolía.
Uso las cremas que había en la repisa del baño; eran tantas que no se había decidió por ninguna; pero estaba bien ir probando una diaria; al menos en ese sentido se sentía muy bien atendida. Cuando salió ya estaba una charola con lo que sería su desayuno almuerzo del día; el olor era bastante agradable; además de que tenía bastante apetito por lo que no le costó acabárselo sin ningún problema.
Miro con detenimiento la ventana; lo único que se apreciaba era una infinidad de árboles; no sabía a donde había ido a parar; a pie sabía que le tomaría más de un día el legar a algún lado; al menos eso pensó en ese momento y trato de recordar algún folleto turístico en el que estuviera señalado algún área verde.
La tarde iba cayendo y lo único que llevaba puesto era una toalla en color azul, era suave y agradable que la sensación de tenerla contra su cuerpo le impido quitársela; además de que no tenía nada de ropa que usar. No sabía si el loco presuntuoso de Sasuke le permitirá al menos usar una playera o algo con que cubrirse.
Cuando el sol comenzaba a ocultarse escucho la puerta abrirse, la misma chica pelirroja entro con la bandeja de su cena; la miro confundida pero ella pareció solo ignorarla; pensó en pedir su ayuda para escapar pero recordó el comportamiento que había tenido y supuso que sería inútil hacerlo.
Después de haber dejado su cena en la mesita salió del cuarto haciendo un movimiento de despedida con la mano, el sonido de la llave girar le decepciono al recordar que era el juguete sexual de Sasuke; al final un ave enjaulada.
Miro su cena; una sopa de verdura con carne; pan y te de jazmín; el aroma de todo le resulto demasiado tentador; no sabía que tenía tanta hambre y volvió a devorar la comida con tanto apetito que se sorprendió puesto que nunca había de comer de ese modo.
Paso el resto del tiempo pegada a la ventana, observando cada rincón; tratando de averiguar algún rincón que pudiera romper y salir; pero termino por resignarse al no encontrar absolutamente nada. El reloj seguía su marcha, cada hora seguía a su parecer tan lenta; que apenas eran las doce y se sentía angustiada, el chico no aparecía y no sabía cómo tomarlo; pero lo que más le preocupaba era esa ansiedad que se estaba formando en ella; si el aparecía era para repetir lo de la noche anterior.
Se sentía como una tonta chiquilla esperándolo, pero la sensación del sexo nunca lo había experimentado y no sabía si era una pervertida por la idea; una fantasía sexual; una princesa encerrada en un castillo con todo lo que deseara en cuestión de comodidades, un hombre que no era feo, un excelente amante que la tomara e hiciera sacar ese lado que desconocía de ella.
Escucho el sonido del reloj que marcaba las doce, la puerta se abrió en ese instante y el entro; no pudo ocultar la sonrisa pero esta se borró de golpe cuando la mirada Sasuke era contraria a lo que esperaba. La toalla fue arrancada de golpe y los gritos de él resonaron en la habitación.
— ¿Me estas contradiciendo? ¡Cómo te atreves, no valoras tu vida en lo más mínimo! —quiso responderle, defenderse; pero de nuevo estaban esos ojos que parecían arder en fuego; se congelo de miedo y apenas y podían sus pies moverse al ritmo de su cuerpo.
El gritaba por todo, ordenándole incontables cosas que habían dejado de tener sentido para ella; sintió como era sujetada con mucha fuerza por la muñeca y su rostro se retorció de dolor; ahora sabía que si se descuidaba ese chico loco le haría daño si se lo proponía; pero estaba tan concentrado en su enojo que no le permitía defenderse en lo más mínimo.
—Debería atarte para que entiendas tu situación—Sakura negó con la cabeza incapaz de hilar alguna palabra, el chico estaba totalmente fuera de sí; mucho más que en las otras ocasiones y eso estaba asustándola.
—Muévete hacia la cama, ¡Ya! — De nuevo el grito retumbo en toda la habitación, casi se tropieza con sus pies al dirigirse al mueble; giro levemente su rostro y él se quitaba el cinturón del pantalón— ¡Ponte de rodillas! —Su grito fue más fuerte y las piernas se le doblaron por el miedo.
No quería llorar ni mostrar el terrible miedo que tenía en ese momento, la posición en que se encontraba era humillante pero no sabía cuál era mayor que la otra.
—Será mejor educarte para que lo entiendas, baja la cabeza
No supo que tanto se decían el uno al otro, no le suplicaría por nada del mundo por su vida; sabía que era fuerte y no se doblegaría pero no estaba tan segura después de sentir el primer golpe del cuero contra su suave piel; grito por el fuerte dolor en su desnuda piel, no supo la magnitud del golpe hasta que recibió un segundo.
Estaba atónita, era humillante y doloroso; fue hasta que el tercer golpe que sus lágrimas salieron de sus verdes ojos; apretó los dientes intentando no sacar ningún grito ni gemido de sus labios.
Pensó que podría soportarlo, no suplicar que se detuviera; pero al cuarto golpe su cuerpo se estremeció por la piel sensible; pero sus palabras no salieron; no sabía que tanto le decía; sus lágrimas y el dolor le nublaban todo a su alrededor, tampoco supo cuánto duro todo aquel tormento ni como seguía ahí recibiéndolo.
No supo el momento en que él se había marchado, ella solo estaba sobre la cama en forma fetal; adolorida, humillada; no supo en que momento había amanecido o si seguía despierta o dormida; el momento en que Karin estaba trayéndole el desayuno o si era o no observada.
Lo odiaba, lo odiaba con todas sus fuerzas y lo único que deseaba era desaparecer y no saber nada más.
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Gracias por haber entrado a leer la historia mucho tiempo sin actualizar, pero falta de tiempo libre entre otras cosas; espero tampoco que se enojen por la escena pero Sasuke tiene algunos problemas personales que se relacionan con su pasado y le impiden ver a las mujeres como personas.
Pero el tiempo dirá como Sakura y Sasuke puedan ir avanzando o quizás este se vuelva aún más loco; así que me gustaría saber que opinan todos ustedes.
Nos seguimos leyendo
¿Creen que merezco algún Review?
Nos leemos en el siguiente capítulo: El Placer de un Juego
