No tengo mucho que decir excepto que agradezco cualquier review y comentario; no me importa si es solo una letra o una oración que para ustedes no sirva, a mi me sirve muchísimo.


Ansias de Comer

Señorita.

Llamo a la puerta. La draculina se despertó de un momento a otro y se giró viendo su nuevo cuarto.

¿Qué quieres?

El líder me mando enseñarle la casa

¿Casa?

Se a él le gusta que le digan "casa".

La draculina sonrió como si de una tontería se tratase.

Dígale que ahora no quiero.

Pero.

No quiero.

Dijo que era importante. … Señorita.

Pero que molesta eres. Solo dile.

Y se oyó un disparo; la draculina estaba acostada con los ojos cerrados, los abrió rápidamente y salió de la habitación. Fuera de la habitación había mucha gente en el piso y sangrando, tal vez no se le notaba pero detrás de su cara de seriedad había una muchacha queriendo que todo eso siguiese así.

¿Dónde? ¿Dónde?

Dijo mientras intentaba oler al cometedor de la tragedia, de repente fijo su vista a un punto específico y sonrió levemente.

¿Tu?

Dijo con burla en su vos.

… En otro lugar de la mansión. Se encontraba un hombre caminando con un arma un poco grande en la mano.

…En otro lugar de la mansión. El líder estaba decidido sacando un arma de su mesa de noche.

Aquí esta.

Mientras su sirvienta lo miraba.

¿Quién crees que sea?

No lo sé y no me importa.

Dijo al mismo tiempo que terminaba de cargar su arma con las municiones que había sacado de su bolsillo. Comenzó a caminar hacia la puerta mientras su sirvienta le seguía por la derecha.

Quédate mas atrás Chevick.

Como ordene señor.

El hombre salió por la puerta y apunto a todos lados. En su mente pensaba molesto, que el mismo no debería estar en ese lugar de la casa; aun no la conocía bien. Siguió caminando con Chevick atrás, comenzó a mirar cuarto tras cuarto buscando quien había hecho eso, ya nadie en la radio le daba la ubicación.

…En otro lugar de la mansión. La draculina estaba cantando una canción mientras caminaba malévolamente hacia su próxima víctima.

"Ahí voy, ahí voy

Por ti, por ti

Te matare

¡Ja ja ja ja!

Y finalmente comeré.

Empalando y jugando muy cerca de la muerte

¡Me voy acercando!

¿Qué aras? ¿Escapar, huir o vivir?"

Se acercó al hombre que se encontraba atrás de la puerta atento a la canción y a disparar en cuanto pudiera. Ella se paró enfrente de el con una pose de "ven acá".

¿No tienes balas? Pues recarga, mira te doy tiempo.

El hombre asustado lo hizo, apunto y disparo. Ella lo esquivo y luego decidió dejarse disparar. Cuando le dio callo como si fuera una persona completamente normal. El hombre salió menos asustado de la habitación, pero mientras se encontraba caminando algo detuvo uno de sus pies: una masa de materia negra con un ojo mirándolo mientras de este salía un brazo y la mitad de una cara. Como no decirlo; el hombre grito y se veía aterrorizado.

…En otro lugar de la amnsion. Un hombre y una mujer olleron el grito y volteron al unisono para luego empezar a correr.

…En otro lugar de la mansión.

Te comeré, destrozare y asi se me quitara el hambre.

Decia ella mientras le trapabapor el cuerpo, con una verdadera cara de querer comerlo y destriparlo.

Para, para, quieres. No te lo puedes comer.

Sin ella dejar de mirar al que se iba a comer dijo:

¿Enserio? Pero es que por sus venas recorre una sangre tan deliciosa, a pesar de ser un desgraciado inútil, su sangre es deliciosa, ¿no podría tan solo? Je je ¿comérmelo?

Jo… No, no puedes. Chevick dispara.

De un momento a otro abrió los ojos.

¿Dónde estoy? Y que… ¿Qué son estas cosas? Ya veo, me dejaron aquí por un tiempo.

Inmediatamente dejo la sala quirúrgica y se materializó en una oficina.

¡Carajo! ¿Pero qué haces aquí? No puedes seguir sin mí permiso.

La sirvienta me llamo venir ¿recuerda?

Dijo burlonamente.

¿Qué quieres?

¿Y ese hombre?

No es tuyo

Pero casi lo era.

¿Y que hay de los elementos quirúrgicos en la habitación donde estaba?

No sabíamos si te iba a pasar algo porque no despertabas.

Sabes, solo tenías que ordenármelo, aun si hubiera sido una bala bendita me hubiera arreglado en menos de un segundo.

Bueno eso ya no importa, te llamaba aquí para hablar de tu nuevo comportamiento, pero eso no es tan importante, te llego una misión.

La draculina sonrió.

Mira, nada de matar humanos, ni siquiera si te hieren.

Por mi bien.

Supongo que trabajar solo con armas, eso dicen tus informes.

Como usted lo prefiera señor, incluso soy capaz de utilizar elementos que destrozarían a cualquier vampiro.

A los ojos del líder todo estaba bien.

Luz, ningún humano te puede pertenecer.

Eso ya lo veremos.

Emilie desapareció y el líder emitió un pequeño gruñido; ella sería un problema.

Al reaparecer dentro de su habitación vio un arma en su mesa de noche, al parecer única; probablemente era un arma echa para ella o bueno no exactamente para ella, pero si única. Debajo de la pistola había una carta con un sello de león carmesí.

Que gran detalle.

Sonrió dejando ver uno de sus colmillos y centró toda su atención en la carta.

"Querida Emilie, como regalo de bienvenida a nuestra familia se te ofrece este arma para uso único del exterminio de seres sobrenaturales.

Ibrott

Tipo: Semiautomática Peso Completo: 3.02 gr.

Calibre: 11mm Munición: Plata y oro

Capacidad de Cargador: 30 cartuchos

Esperamos de la manera más cordial que le brinde un trabajo excelente.

Para mas información Consulte el manual en el anexo 1.

Al terminar de leer acerco la carta a su nariz para olerla suavemente mientras cargaba en la otra mano su nueva arma. Metió la carta en su mesa de noche y se puso a investigar su arma; un arma negra destacando un tamaña un poco mas grande a las otras, bordes plateados y dorados hechos de algún material desconocido, en uno de sus lados inscrito estaba "Ibrott" en cursiva de color plateado. Mas que ver el arma Emilie estaba exaltado por tener un arma otra vez en sus manos, aun mejor para ella de del líder; saco su cargador, la investigo por dentro, apunto de varias formas y cuando finalmente quedo satisfecha la metió junto a la carta dentro de la mesa de noche.

Se acostó en su cama con una cara extrañamente cansada mirando a la mesa en la cual había dejado la carta.