Hola, ha pasado un tiempo desde mi ultima actualización, el colegio me ha mantenido ocupada y por supuesto también mi vida diaria, este fic ya estaba en borrador y por fin lo termino, espero que sea de su agrado y realmente me encantaría saber si lo es o no, o su opinión, no me importa sin en sus reviews ponen una sola letra, o escriben que la historia es una mierda, solo quiero comentarios, si así de desesperada estoy, saludos. Otra cosa, solo quiero agradecerles a los que han estado leyendo este fic aunque solo sea por tener algo de hellsing que leer.
Codicia Humana
Chevick espero a que la draculina se alejara para luego marcharse tranquilamente. Llegando a la oficina del líder, lo vio salir.
¿Qué te pareció?
¿Qué cosa señor?
Su mirada cuando le dije que la misión seria de día.
Ahhh, eso. Ja ja ja ja, pues muy bien señor, tal vez sonreía, pero en su mirada se veía el odio, además, ella no puede desobedecerlo ¿no es así?
Es verdad.
Soltó una bocanada de humo. Y miro por una ventana el soleado y verde escenario que había junto a su casa.
Tengo que asegurarme que me obedezca. No puedo permitir que criaturas como ella le hagan daño a los que amo.
…
Y ¿A qué horas mañana? Señor.
Primero averiguare el horario de trabajo de los empleados, mañana irán encubiertas, no deben haber víctimas inocentes, ¿entendido?
Sí señor.
Te veo en la oficina mañana a las cinco am.
Ella suspiro y entendió que era tiempo de marcharse.
…En un pasillo de la mansión. Emilie llegaba cansada a su habitación solo para ver la gota de sangre que había derramado anteriormente, se acostó en su cama y la gota desapareció.
Que incómodo.
Una cama no era precisamente un lugar para un vampiro, simplemente no podía descansar como debía; el silencio que sentía en su ataúd era algo incomparable, allí en esa cama ya no podía evitar sentir la presencia de los que estaban cerca de ella, ahora seguramente nadie tocaría a su puerta sin llevarse una pequeña sorpresa.
Ella abrió su mesa de noche y saco la carta, primero al olio y luego olio el arma que recién le habían dado.
¡Qué maravilloso!
Volvió a olerlas las dos juntas.
¡Wow!
... Al siguiente día. Chevick y la draculina entraban al edificio de una compañía con traje de científicas, el edificio era blanco y algo sofisticado para la época, el primer piso tenía unos grandes vidrios que dejaban ver toda la recepción, la mayoría de gente allí eran trabajadores ya que era temprano en la mañana. Pasaron de largo la recepción y se dirigieron a una pequeña zona donde se supone que hacían la parte experimental de sus productos.
Al llegar vieron una pequeña recepción y se presentaron.
Buenos días, acabamos de ser transferidas ¿Es esta la zona experimental?
Hablo Chevick.
Si ¿De qué parte vienen?
Inverness
Hablo la draculina.
Jo, dicen que por allá las cosas están interesantes. Sus tarjetas.
Ambas pasaron sus tarjetas falsas y siguieron hasta un ascensor que la encargada abrió con su tarjeta. Antes de que las puertas del ascensor se cerraran Emilie dirigió unas pequeñas palabras a la encargada.
Gracias Mili.
Al cerrarse las puertas la encargada quedo en shock.
… En el ascensor.
¿Qué fue eso?
Ho nada, solo le daba las gracias.
Jumm
Chevick saco un aparato de su bolsillo que puso donde se introducía la llave del ascensor.
Entonces ¿todo claro?
Por supuesto. Oh vienen dos hombres.
Chevick guardo el aparato y se reincorporo rápidamente. Al llegar la puerta se abrió y entraron dos hombres, Chevick y la draculina salieron.
Bien, ahora comienza la verdadera misión, no atraigas demasiado la atención.
Siguieron por un pasillo largo de vidrio rodeado por pequeñas oficinas, algunas con personas trabajando, las oficinas separadas por vidrios; cada una era como un pequeño laboratorio. Siguieron caminando hasta llegar a un intersección de cuatro caminos, Chevick volteo al oír el bajo sonido de muchos animales, sin pensarlo se dirigió a la sala de donde provenía el sonido y en una jaula vio a un mono, inmediatamente se acercó y poso sus manos sobre la jaula.
¿Animales? Debe haber una llave por aquí.
Hablo por lo bajo.
Esta no es la misión a la que nos han encomendado.
Ah. Pero estos animales… ¡Debemos sacarlos de aquí!
Ya es demasiado tarde para ellos ¿Qué aras? ¿Regresarlos a su naturaleza?
Pero…
¡Alto ahí! ¿Quiénes son ustedes?
…
El hombre saco una radio de su bolsillo, Emilie abrió rápidamente sus ojos. Las iban a delatar.
Ehehe-e-e-e. No, acabamos de ser transferidas.
Seguridad-
Hablo por la radio pero sin terminar, la draculina cogió su muñeca con violencia ocasionando que el hombre dejara caer la radio.
Has silencio
Quito el seguro del arma apuntando a su cabeza. El hombre asintió con su cabeza. Un aura oscura rodeaba a la draculina. Chevick noqueo al hombre por la espalda y este cayó al suelo, la draculina lo alzo de la camisa.
¿Qué hacemos con el?
Tenemos que llevarlo a algún lugar donde nadie lo encuentre. ¿Tienes algo para atarlo?
Podemos hacer otra cosa.
Ella entendió inmediatamente a lo que se refería al ver su expresión.
Sabes que no puedes…
Jhuh m
Lo dejaron debajo de una mesa en un laboratorio cercano a las jaulas de los animales, atado de brazos con una pañoleta a la mesa y otra pañoleta en su boca. Ambas se dirigieron a la zona de la cecaelia.
Um
¿De qué te preocupas? Humano ¿Por qué te importan tanto esos animales?
Ha ¿Cómo puedes decir eso? ¿Que no ves? Están allí encerrados ¡Están experimentando con ellos?
Y ¿Qué pasa? Hacen los mismo con migo.
… ¡Pero! ¡Esos animales no son como tu! Tu eres distinta, solo eres un-
¿Vampiro?
Monstruo
¡Ja ja ja ja! ¡Que divertido! Estas tan ciega, no hay diferencia entre esos animales y yo. Solo somos usados por los humanos para lograr lo que ellos quieren. No importa lo que hagan o como nos traten, los mas importantes siempre son ustedes. Son unos codiciosos.
Como te …
La draculina poso su mano frente a su cara, una bala se encontraba allí incrustada.
Parece que tenemos compañía.
Mas balas comenzaron a sonar, Chevick se agacho viendo como la draculina recibía cada una de ellas de forma rápida. Un suspiro salió de Chevick.
¡No los mates!
Pero no sirvió de nada, Emilie había matado a los tres hombres que no habían alcanzado a huir, cada uno de ellos con un disparo en la cabeza. Ahora Chevick apuntaba con su arma a Emilie.
Ho, creo que ahora entiendo porque siempre me mandaban a misiones sin humanos. Son tan sensibles. Adelante, dispárame.
No tenías que matarlos.
¿Tu crees?
¡Claro que no tenías! ¡Pudiste solo haberlos dejado en el piso!
Cállate
¡…!
¡Tú no das las órdenes! Si los hubiera dejado con vida abrían llamado a la radio en busca de mas ayuda, y al contrario de evitar mas muertes hubieran venido mas. ¿Qué no lo ves? Ellos casi te matan.
¡Pero esto!
No, es todo, tenía que matarlos, tu no puedes contra ellos tu sola, agradece que murieron que te salve la vida a pesar de que no fue una orden.
Mas hombres aparecieron al fondo del pasillo.
¡Rayos!
Los hombres lanzaron granadas de gas y una lluvia de disparos comenzó, una bala se incrusto en el estómago de Chevick y cayó al piso, su vista se comenzó a nublar.
Rayos… Que inútil.
La draculina tomo su pistola y a través del humo pudo sin problema alguno, acertó cada uno de sus disparos en las frentes de los que no estaban a cubierto. No pudo evitar sonreír y seguir matándolos, cuando ya no hubo a quien mas disparar y el humo se disipo, se acercó al cuerpo de su compañera intentando ignorar su sangre saco la bala que tenía y la monto en su hombro.
Al llegar a la sala donde tenían a la cecaelia unas balas incrustaron en el cuerpo de la draculina, que dejo caer a Chevick.
¿Que es esto? ¿Balas de plata? No… ¿¡Que tienen estas balas!?
Un hombre emergió detrás de muchas personas.
Un gusto, son balas con un potente veneno, que aunque no te maten probablemente te dejen inconsciente.
La draculina ahora caía al piso.
Mi cuerpo. Así, que así es como capturaron a la cecaelia.
Correcto, y también a ti, nos vendrías muy bien para experimentos.
Dijo con una última sonrisa pervertida.
¡Ja ja aj ja ja ja ja!
¡…! ¿De qué te ríes? Que no ves que te ganamos.
¿Quién te crees que soy? ¿Envenenarme? No lo permitiré, algo así no puede vencerme y menos escoria como tú. Ahora mueran.
Ella se paró.
¡Dispárenle!
Los disparos tampoco me hacen nada, no importa de que sean, es su fin.
Miles de disparos entraron a su cuerpo, pero como había dicho, no le hacían nada, siguió caminando por imposible que paresiera.
¿Cómo puede ser?
Hablo nerviosamente una mujer.
La gente comenzó a correr, pero muy tarde para algunos, las balas del arma se acabaron salvando a los. Detrás de una estantería un hombre cargo su arma, solo pensaba que moriría como lo habían hecho sus conocidos de un segundo a otro; "moriré", "debo matarla", "mis amigos están ahora muertos". Espero a que la vampiro se acercara y le propino un disparo en la mandíbula pero para su desgracia nada ocurrió, solo pudo ver la mirada de un demonio. Emilie cogió el arma del líder como si un niño cogiera de mala forma un tenedor y de esta forma la incrusto una y otra vez en su cara, el hombre grito desesperadamente hasta que la sala se silenció, aún quedaba gente con vida, pero estaban demasiado aterrorizados como para hacer algo, aun así, ella aun debía matarlos, se acercó a un hombre agachado detrás de otra estantería.
¿Sabes cómo abrir esa la jaula de la cecaelia?
…
Responde.
El hombre simplemente estaba demasiado asustado como para responderle. Ella volvió a tomar su arma y volvió a matar de la misma manera al hombre.
Despierta.
Chevick se despertó notando el gran dolor en su estómago, frente a ella podía presenciar los cuerpos caídos de mucha gente.
No…
Al pararse se acercó al único cuerpo en pie y olvidando lo que iba a decir pudo ver después de ella un gran recipiente de cristal con una cecaelia golpeándolo con sus enormes y robustos tentáculos morados, su cuerpo y mirada llena de cansancio y su largo pelo rizado color dorado.
Es casi hora.
Si
Con mucha dificultad acerco un dispositivo a la puerta del recipiente y lograr abrirlo. Este se abrió.
¿Queda alguien con vida?
Si
¿Enserio?
Deje unos cuantos, ninguno ha escapado o ha hecho algo siquiera, ese hombre allí tirado esta con vida, y otros ocultos detrás de esa puerta.
Ya veo. Te dejo el resto a ti.
Se sentó en una silla mientras la draculina se acercó al hombre tirado en el suelo.
¿Qué estás haciendo?
Ella lo tomo de una pierna y se dirigió a la cecaelia, tirando al hombre a la criatura; que enrollo sus fuertes tentáculos en el y comenzó a desmembrarlo y destripar cada parte de su cuerpo, habiendo dejado allí carne desfigurada en trocitos. Chevick estaba demasiado cansada como para hacer algo, incluso el nauseabundo sentimiento de presenciar tanta muerte, solo vio como en los ojos de Emilie se podía presenciar un sentimiento tan benévolo que no comprendía.
Maldita, ese era el hombre que nos podía brindar información… ¿no es así? Alimaña.
¿Alimaña dices? ¿Y que eres tu? ¿Un perro? Woof, woof.
Chevick se desmallo. Emilie entro en la celda, la cecaelia comenzó a enrollarse en ella ejerciendo una presión lenta.
¿Quién eres?
Me llamo Luz Emilie.
¿Emilie? ¿No eres otro de esos crueles humanos?
No, no soy un humano.
La mirada de la cecaelia cambio a una de enojo y comenzó a apretarla mas fuerte, Emilie se disponía a destripar sus tentáculos con sus propias manos, cuando recordó: "No debes de lastimarla". Su aura se nublo de oscuridad. La cecaelia dejo de apretar.
Perdón.
Muy bien te sacare de aquí.
¡No! No… Yo puedo sola.
La cecaelia salió del recipiente mientras al draculina recostaba a Chevick en su hombro.
¿Puedo pedirte un favor?
¿Qué es?
Hay unos humanos allí, no los puedes matar.
¿Qué?
Los necesito.
Está bien.
Al final llego un camión al cual se metió la cecaelia con las 5 personas en sus brazos, la draculina y Chevick recostada en el piso.
