La decisión del corazón.

Camus aparto el arma de la sien derecha de Milo, para luego contornear su perfecta ceja con el cañón. No podía…

-No puedo matarlo, hay mucha evidencia en este momento.-se dijo para sí, tratándose de convencerse de que era esa la razón por la que no le mataba- es esa la razón… No la que realmente te amo… La razón, no es que te metiste en mi corazón…- Miro fijamente al chico- de algún modo... tengo que solucionar este problema... De otra forma...

Miro la copa de vino, de la que Milo había estado bebiendo, había colocado una droga en un descuido del chico. Claro está, mientras la droga hacia efecto, se había asegurado de que Milo no notara que esas extrañas sensaciones tenían que ver con un ingrediente extra en su bebida.

Restaurante del pueblo, al medio día siguiente

Camus entro, vistiendo ropas casuales y con la mochila en su espalda (señal que se iría a algún lado a tomar fotografías). Busco con la mirada entre las mesas, los dueños del lugar y el camarero sabían muy bien a quien buscaba.

-Aun no vino-informo la dueña, mientras se acercaba a la mesa que siempre ocupaban los jóvenes. Camus se acercó y tomo asiento- debe estar en la salita sanitaria...

-Me lo suponía... ¿Que hay hoy?-pregunto educadamente y en un tono frío el francés. La mujer se lo dijo y el joven pidió un plato. Dado que no sabía a qué hora caería Alex, era preferible que llegara y se encontrara con un platillo caliente y no uno frío.

Una hora después.

-Ya está decidido que Alexander no vendría a comer...-Camus se limpió los labios con la servilleta y dejo el dinero sobre la mesa.- Nos vemos mañana...

-¿Quieres llevarle algo para comer?-pregunto amablemente la anciana. Camus lo pensó un poco y acepto la oferta, suponiendo que el joven debería de tener hambre.

Salita Sanitaria.

-¿Alex? No, no se apareció por aquí...-en médico le miro, mientras el otro arqueada una ceja.- me llamo la atención que no lo hiciera...

-¿No vino?-Camus entrecerró los ojos- o le dijo que me jugara una broma...

-Alex, no llego nunca a trabajar.

-Pero... si me saludo y me dijo que venía...-informo Camus, a quien comenzaba a notarse la preocupación.- ¿se habrá desviado por algún paciente?

-Hay veces, que va a ver a una mujer mayor... Pero eso lo hace los martes y hoy es jueves...

-¿Y si esa señora tuvo algún percance y Alex esta con él?-pregunto Camus, tratando de no mostrarse preocupado.

-Debería de haberme avisado...-informo el medico encargado.- Espera unos momentos que te averiguo...-el hombre se acercó al teléfono y marco un número. Luego de un rato atendieron y hablo con alguien.- gracias. No, no se ha aparecido por ahí...

-Iré a buscarlo, se fue con la bicicleta, pudo haber tenido un accidente...-Camus salió del lugar y se subió a su auto.

Departamento, ciudad contigua.

-¿Como que no aparece?

-Lo que escucha, el joven con el que ha estado manteniendo una relación estuvo preguntando por él. Al parecer, no le ve desde la mañana, cuando venía para el pueblo.-el informante que tenía en el pueblo, había llamado apenas tuvo la oportunidad y la confirmación que el chico no estaba.- ¿vendrá?

-Por supuesto, es mi testigo.-Informo mientras cortaba el llamado.- Justo ahora, vienes a desaparecer... maldito seas Milo.-gruño, mientras se levantaba de donde estaba sentado- primero, te enamoras y ahora desapareces... ¿qué falta?-apretó los labios hasta formar una fina línea- que aparezcas muerto en algún lado...

Casa de Camus, esa misma noche.

Luego de haber buscado a "Alexander", con los tres policías del pueblo y algunos voluntarios que le tenían estima al muchacho. Lo único que hallaron fue la bicicleta de este, arrojada, entre unos arbustos. Por eso cuando Camus, o cualquier otro, pasaba por ese camino no le podía ver. Dado que el follaje, servía como buen escondite. Camus estaba hablando por teléfono, cuando alguien comenzó a insistir con el timbre.

-Te llamo luego.-informo mientras se acercaba a la ventana y observaba quien importunaba su calma. Cortó el llamado y se acercó a la puerta- ¿Si?-pregunto sin abrirla.

-¿Camus Chasseur?

-Si-replico el joven, aprovechando que no le podían ver para mirarse las uñas- ¿qué necesita?

-Soy el detective Capriconett. Necesito hacerle unas preguntas.-escucho como se retiraba el pasador y al poco tiempo la puerta se abrió. El detective entro sin esperar invitación y se dirigió a la muy cómoda sala de estar.- ¿Cuándo fue la última vez que vio al señor Alexander Sargas Shaula?

-Hoy a la mañana.

-¿Hora?

-Alrededor de las... 7 u 8...-informo Camus, mientras pensaba un poco.- no se... estaba medio dormido...

-¿En dónde lo vio?

-Parado al lado de la cama... me fue a despertar para avisarme que se iba... ¿Sucede algo?-pregunto, al notar la expresión del detective.

-¿Usted mantiene una relación con el señor Shaula?-pregunto el detective, mientras anotaba algo en su libreta.

-Sí. Somos... pareja.-informo el francés, con cuidado.- ¿pasa algo con eso?

-No.

-Usted es el hombre que visita seguido, a mi pareja... ¿por qué?-pregunto mientras entornaba los ojos.

-asuntos oficiales.

-¿Que tiene que ver mi novio con los "asuntos oficiales? Es solo un enfermero... -dijo Camus mientras apretaba los labios- Dudo que haya desaparecido porque si... Apareció su bicicleta, pero no él... y ahora aparece un fulano diciéndome que está relacionado con asuntos oficiales.

-Mira, si él no te conto... será por algo.

-Sera porque tú le ordenas cerrar la boca... te eh visto varias veces.-Camus le atravesó con la mirada.- Si no has venido para nada útil... lárgate. -Sura se acercó al muchacho y le tomo de la remera.- ¿Qué hace? ¡Suéltame!

-Escucha... todo iba bien, hasta que tu apareciste.-informo, mientras intensificaba el agarre en la remera- Mira bien francesito, no me fastidies y más te vale que a el Señor Shaula no le haya pasado nada. Por qué te armare una causa y te entregare en bandeja de plata a los jueces.-el hombre se acercó a la puerta la abrió y se retiró de la casa. Camus espero unos minutos, luego de escuchar como el auto arrancaba y se alejaba, antes de dirigirse a la cocina y luego de ahí al garaje cerrado que poseía bajo la casa.

Garaje.

Camus se acercó a uno de los dos autos que tenia de su propiedad, abrió el baúl de uno de estos y se encontró con la aterrada mirada turquesa de Milo. Con cuidado le quito unos cabellos del rostro y poso su fría mirada en los aterrados ojos del heleno. El chico había estado todo el día en el baúl de su segundo vehículo. Todo el día con sus tobillos y muñecas sujetos con cinta de embalar. Cinta que se podía comprar en cualquier lado o que cualquier persona podía tener a mano. Había un tercer trozo de cinta sobre los labios del chico, para evitar que este gritara en pedido de innecesario auxilio.

-Te quiero quitar la cinta, pero no se... de seguro gritas...-le informo, mientras apoyaba un pie sobre el parachoques trasero y le embozaba una de sus enigmáticas sonrisas.- no te hare daño.- los ojos aterrados del heleno le miraron ligeramente confundidos- mejor, no te quito la cinta. No me dejaras hablar.- observo el pecho del joven subir y bajar con irregularidad.- de seguro te preguntas el porqué de la situación ¿No?-pregunto sutilmente.- bueno, creo que me tengo que presentar desde el inicio... Me llamo Camus Albert Chasseur, como bien sabes, soy fotógrafo en mis tiempos libres y asesino a sueldo cuando se me antoja aceptar los trabajos. ¿Quisieras presentarte nuevamente?-Observo atentamente a Milo, quien muy lentamente fue asintiendo. Camus le retiro la cinta y luego hizo girar el rollo que tenía en su muñeca, como advirtiéndole que estaba dispuesto a callarle nuevamente.

-Soy... Milo... Sebastián... Antha... Atharest Escorpianiak-Logro decir el chico, ya teniendo la voz quebrada al final de las últimas palabras-por... fa...favor...no...No...No me... mates...-Camus puso los ojos en blanco, corto un trozo de cinta. Milo contuvo las lágrimas y trato de romper el nudo de su garganta- mí... padre era contador y llevaba las cuentas... Algo paso, falto dinero y lo mataron... El jefe, me tomo a su cuidado... porque era un niño... y no tenía... madre...

-¿Por qué los griegos querrían matarte?-pregunto algo sardónico Camus- si el jefe, te tuvo cariño y te tomo a su cuidado.-comento distraído, haciéndose que no supiera toda la historia tras el chico.

-Los griegos, quieren deshacerse de los italianos-informo Milo, con ojos llorosos- no fue coincidencia que yo estuviera ahí... Por favor, Camus... por favor...-ya rompiste mi corazón, tenme algo de piedad y no me mates lentamente. Quiere decir, pero las palabras no salen de sus labios.

-¿Por qué no me dijiste... que eras un testigo protegido?-Camus entrecerró los ojos- sabes, me cayó de patada que me contrataran para matar a mi propia pareja.

-¿que... qué?-Milo aun con las manos en la espalda y sujetas con la cinta le miro confundido.- ¿cómo... no sabías quién era?

-Me entere hace unas semanas, cuando me contrataron para matar a un testigo protegido... Acepte el trabajo-Atravesó con la mirada al chico- a que no sabes... lo lindo que me callo enterarme de esa forma. ¿Sabes que pude haber terminado muerto por tu culpa?-Milo apretó los labios, conteniendo las ganas de decirle que se fijara quien era el que había pasado todo el día en el maletero de un auto creyendo que tarde o temprano alguien abriría y le dispararía a quemarropa.- Agradece, que de alguna forma, te amo... Porque si no... Ya estarías muerto.

-Me...-¿me dijo que me ama?- pensé... que...-los ojos de Milo se llenaron de lágrimas.

-¿Que te estaba usando para tener sexo y luego te mataría sin piedad?-pregunto Camus. Lo tuve en mente, pero resulto ser que te amo...- no es mi estilo...-informo, ocultándole la verdad al chico.- Ahora tengo que hacer unas cosa...-coloco la cinta sobre los labios de Milo- perdona, que tengas que hacer el viaje en un sitio tan incómodo y caluroso... pero es la única forma que se me ocurrió.-Milo le dedico una mirada interrogante.

Península alejada, varias horas después.

Milo sintió como el auto se detenía, le habría agradecido, a Camus, que hubiera tenido la sutileza de permitirle ir al baño antes de semejante viaje. Escucho como este bajaba del auto y las voces de otras personas. Paso lentamente saliva, mientras su temerosa mente pensaba lo peor. Escucho los pasos acercarse al vehículo y como la traba hacia su característico clic.

-Con razón tenían que esconderte, estas igual...-al escuchar esa voz el joven de ojos turquesas abrió los ojos y se encontró con un rosto familiar.- espera que te libero...-informo mientras sacaba un cuchillo de hoja retráctil y le liberaba los tobillos, como así también las muñecas.- hora de ser libre...-Milo se quitó la cinta de los labios y abrazo al sujeto.-no tanto cariño... hay otros presentes.

-¿Pero...?-Miro confundido a Camus y luego a la persona que le recibía como si nada.

-Camus, es hijo de un muy estimado colega mío...-informo el hombre de ojos turquesas también.- que tu padre haya sido un idiota, no quiere decir que vaya a permitir que maten al hijo de mi hermana...

-Procura que no se meta en problemas...-informo Camus, mientras bajaba la tapa del baúl.- la próxima dudo que pueda salvarle...

-No te preocupes, dentro de una semana, será problema tuyo...-Informo el hombre, mientras agarraba sutilmente a Milo del brazo.- tenlo por seguro-Camus embozo una imperceptible sonrisa. Dejando a Milo completamente perdido, dado que no entendía de que hablaban.- tienes que hacer que limpien tu auto, lo que menos necesitas es que encuentren rastros de cabello y otras cosas...

-Sé muy bien cómo hacer mi trabajo.-informo el francés, mientras veía como los griegos se retiraban y se llevaban al joven que amaba.

Tres meses después.

-Así que... ¿todo había sido parte de un elaborado plan de tu tío?-pregunto Camus, mientras aplicaba sutiles besos en el cuello de Milo.

-Aja... era un arma de doble filo... y yo era el único con una edad aproximada... Los idiotas ni se fijaron... me aceptaron como "garantía", ignorando que mi verdadera función era espiarles…-Informo el otro, mientras recorría la espalda del francés con sutileza.- creyeron que era un muchacho para el comercio nocturno o un consentido del jefe... Solo que mi tío, les puso como consigna que no me utilizaran para nada de eso…

-la verdad, que yo no arriesgaría de esa forma a alguien que significa tanto para mí...-comento Camus al oído del chico, para luego meter su lengua en él.- No, definitivamente jamás me arriesgaría a perderte.

-Pensé que no te enamorabas de nadie...-comento el heleno más joven, mientras buscaba los labios del francés.

-Siempre hay una primera vez...-informo el francés, mientras rosaba sus labios con los del heleno- nunca hubiera creído que Capricornett fuera un trabajador de tu tío...

-No lo parece... Realmente se asustó cuando no me encontraban, también asustaste a mi tío...

-Quería asegurarme con qué clase de locos trataba...-comento Camus, mientras se movía y dejaba que las finas sabanas de tela acariciaran su desnuda piel.- te informo, que de no haber pasado... te hubiera matado.

-¿Pasado qué?

-Que no hubiera pasado que me enamoraras... maldito griego mañoso... Nadie entra en mi corazón y mucho menos se queda.-informo mientras acariciaba el cabello del heleno.

-Es que... soy irresistible.-comento sardónico Milo, olvidándose ya de montar el papel de pobre victima que tiempo atrás se había visto obligado a llevar.- no hay quien se resista a mí... Ya viste a los del jurado... gracias a ellos, mi tío tiene el control de todos los puertos... Bueno, su gran mayoría.

-Por poco y arruino una posibilidad única...

-¿de cuál hablas?

-La posibilidad única, de ser feliz...-informo Camus, antes de besar con pasión los labios de Milo- hice bien... en escuchar la decisión que tomo mi corazón... Procura, que esa decisión no haya sido en vano...

-Tienes mi palabra-informo Milo, mientras correspondía al anterior beso, con uno más profundo. Al mismo tiempo que sentía las manos de francés, reanudar la exploración de su piel.


Milo dormía profundamente a su lado, Camus se acercó y le dedico un suave beso en los labios. Al separarse miro los parpados cerrados del joven y beso su entrecejo con cuidado. Con sus labios aun apoyados en la tersa piel, susurro solo dos palabras.

-Te amo.

Fin.