Capítulo 5
Marcado
¿Dónde está tu mazo?, ¿tu jurado?
¿Cuál es mi delito esta vez?
No eres un juez pero si vas a condenarme,
¡mejor condéname en otra vida!
-Paramore.
Draco sabía a donde lo llevaba.
Harry lo estaba llevando al bosque.
Y no había peor lugar en donde él quiera estar ahora.
De cómo Harry (que era casi un niño), había logrado burlar a los aurores era todo un misterio. Pero con Harry la mayoría de las cosas lo eran. Incluso aunque fuera un libro abierto, al menos sus páginas no estaban rotas.
No es como si él mismo estuviera…vacío.
No.
Esa no era la palabra.
Para que algo te duela necesitas estar lleno. Lleno de vida, lleno de desilusiones, lleno de esperanza. Lleno de errores. Eso es de lo que estaba hecho Draco. De errores. Y no hacía más que pisar en falso.
Aunque de alguna manera, sus padres comenzaron esto, ahora él tenía que terminarlo, él y solo él. Devastaba. Arruinaba. Destruía.
Draco había sido un niño feliz.
Sólo porque no sabía. Porque era un ignorante en un mundo roto. Pero había sido feliz, un niño mimado, malcriado, lleno de regalos y cosas superficiales, en una casa vacía, porque si bien su madre siempre había estado atenta a él, había ocasiones en las que la mansión le parecía demasiado grande para alguien tan minúsculo como él.
Tan puro.
Porque había sido feliz de la manera en que solo un niño puede serlo.
Nunca se había dado cuenta de que su preciosa bola de cristal, de la que sus padres, sus padres solamente, se habían encargado de construirle, se había quebrado lentamente, y de pronto, había explotado.
Y es en eso en lo que se había convertido.
En las piezas rotas que nadie recoge. En las ruinas, y, ¿quién quiere ruinas, cuando un palacio está a tu alcance? Ahora era él solo, no tenía a nadie más, ahora no se tenía a nadie más que sí mismo.
Por eso no entendía a Potter. Porque estaba intentando (porque Draco no era tonto, se daba cuenta) reparar las piezas, pegar las piezas quebradas, volverlas a poner en su lugar, cuando eso resultaba imposible, sólo estaba siendo el héroe de causas perdidas que siempre había sido. Pero esto era demasiado. Porque estaba afectando a Draco profundamente.
¿Quién se creía que era?
¿Quién podía llegar a ser para interrumpir en su miserable y patética vida, llenándola de patetismo? Nadie, eso es lo que era. Nadie.
No tenía derecho.
Pero, realmente, Draco no tenía intención de soltar su mano.
El por qué Harry provocaba esas sensaciones en él, no lo sabía. Tal vez sí, un poco, pero no quería pensar. No quería hacer absolutamente nada. De lo único que estaba seguro, es que por más desganado y muñeco de trapo en lo que se haya convertido, la vida no se detenía por nadie. Y mucho menos por un peón tan simple como él.
Tal vez, lo único que lo prendía del hilo entre la vida y la muerte, la vida y la locura, y el amor y la muerte, era que tenía que salvar a sus padres. Sí, eso era lo único suficientemente fuerte como para mantenerlo, no estable, pero con los pies en la tierra.
O algo así.
Aunque sintiera, que con cada día se desvaneciera un poco más.
Harry corría como un niño que va a buscar sus regalos en Navidad. Creyendo ciegamente. O simplemente no queriendo ver.
No quiero pensar en nada. No quiero sentir nada.
Quiero irme.
Aunque su desesperación interior menguara cuando sentía a Harry cerca suyo. Esta no parecía ser la ocasión.
Él era incapaz, absolutamente incapaz de demostrar sus sentimientos verbalmente. Era un problema que siempre había tenido, sospechaba vagamente que venía de familia.
No es que fuera un chico débil de cuerpo, solo que, desde muy pequeño, conocía las consecuencias de enfermedades inofensivas. No era nada en realidad. Pero antes le gustaba exagerar para que su madre le diera dulces hasta enfermar del estómago, siempre le había gustado exagerar, le hacía sentir un héroe, solía conseguir muchas cosas practicando el arte de la actuación (como en tercer año), sin embargo, ya no más. Sentía que muchas cosas habían cambiado este verano.
Era como si toda su vida fuera un pequeño segundo, algo insignificante, y llegado el momento, todo cambia, ya no eres nadie, el destino te da la espalda, tus ideales te golpean, y te das cuenta de que no eres nadie. Nada. De que no existes. De que gracias a ese pequeño instante que fue tu vida no sirvió de nada, más que para provocar el daño que te han hecho.
Draco no se sentía vacío. Se sentía desbordado. Todo dentro de él eran ruinas y desilusión llena.
Había experimentado mucho de ese sentimiento, en unas horas, llenándose de ese sentimiento, fue lo suficiente como para derribarlo por completo. Para cambiarlo todo.
Se tocó, inconscientemente, la venda en su cuello.
No pensaba quitarla nunca.
Deseaba desaparecer.
No podía sentir la mano de Harry.
—Draco—lo llamó Harry—. ¿Estás bien?
De repente le costaba respirar.
Oh, no.
Eso no había pasado desde hace siete años, maso menos, ahora no podía pensar con claridad.
Esto era diferente.
Diferente.
Parpadeó, intentando que las imágenes no llegaran lo suficientemente profundo como para generar otro ataque.
A veces sucedía así.
Todo se borraba.
— ¿Draco?
Su voz se escuchaba preocupada. Pero no podía moverse. Sus pulmones iban a explotar. Le dolía el cuerpo. Justo como aquella vez.
— ¿Estás bien, sobrino mío? —esa voz…impregnada de sarcasmo le aterraba mucho más que su imagen, mucho más de lo que aparentaba, porque por dentro no lo hacía, su voz no aparentaba.
«Loca».
— ¿Qué dices? —Lo había dicho en voz alta, no podía, en esa situación canalizar sus emociones, sus sentimientos, todo se juntaba, dejando a esa masa confundida y aterraba que ahora lo conformaban.
Le tiró del cabello de forma brusca. Siempre había odiado que le jalasen fuerte el cabello, era casi sagrado para él, pero ya no sintió la necesidad de replicar. De todas maneras, no podía.
Su cuerpo cuero cabelludo estaba goteando sangre, y sus hebras rubias se teñían de carmesí de a poco. Era un dolor punzante y estable.
—Repítelo—susurró sobre su oído, casi escupiendo saliva. No podía pensar en lo asqueroso que era eso, porque su cuerpo estaba temblando deliberadamente, no podía controlarse. No sabía qué hacer. Siempre le habían de una u otra forma dicho lo que tenía que hacer, incluso por más que siempre intentara demostrar lo contrario.
Era un experto de la manipulación. En un nivel muy bajo, en realidad. Porque no podía controlarse a sí mismo. ¿Cómo controlaría a otros?
Tal vez, todo era fingido.
Su vida.
Lo que era.
¿Quién era?
Ella sonrió, como si adivinara sus pensamientos y fuera esa la repuesta exacta que buscaba.
No dudaba de que fuera así.
Su cabello seguía siendo jalado. Y se sentía como si en cualquier momento fuera a explotar.
Necesitaba salir de ahí.
—Oh, no, cariño, cariño—canturreó.
Lo tiró al suelo.
—Esto recién empieza.
Lanzó un gritó ahogado.
Se agarró con desesperación la cabeza, mientras, sin intención, se tiraba de los pelos. Tal vez para reaccionar. Para que el dolor se detenga. No lo sabía.
— ¡Draco!
Harry se había arrodillado a su lado, y cuando intentó ayudarlo, él se apartó como si sangrara, como si lo estuviera lastimando.
Apenas pudo distinguir su mirada herida. Le dolía el cuerpo.
—N-no…puedo…ahhgh….r-respir…
De repente, la estrangulación imaginaria, sus pulmones que ardían, y su dolor agonizante se habían detenido.
Se había detenido en el suelo.
Pero…se estaba moviendo.
No entendía lo que estaba pasando.
Y Harry tenía una expresión de horror en el rostro, mientras lo llamaba a gritos, pero no podía oír realmente, todo era un murmullo bajo agua.
Era como ahogarse en agua salada y profunda, como perforar cada centímetro de tu piel. No podía pensar, lo único que sabía era que parecía como si estuviera convulsionando.
Se estaba ahogando.
Sintió que se mordía su propia lengua. Y en un último grito ahogado con los ojos bien abiertos, sintió el sabor metálico de la sangre, mientras todo a su alrededor desaparecía y él se desvanecía por completo.
Lo siento, lo siento. Se suponía que ayer lo iba a subir, pero tuve que hacer un trabajo y no encontré el tiempo. ¡Ayer fue el cumpleaños de nuestro dragón! Y por eso me siento terriblemente avergonzada de no poder publicar nada -se va al rincón-. Pero ya actualicé hoy y aunque no fue un capitulo muy bonito, después se pone mejor.
Gracias por los review y si les gusta la historia pueden dejar un comentario, y si no les gusta, también :33
Besos a todos,
-Vulnera
