TERCER CAPITULO me demore mucho creo gomen, pero ya está ojala les guste:
Nuestra segunda clase fue educación física y yo no sabía, ya que había llegado recién hoy. Todos mis compañeros se fueron a cambiar y Ruki Dijo que hablara con la profesora y le dijera mi situación, pero ella se acercó antes a mí.
-Hola, ¿Tu eres la alumna nueva cierto?
-Am sí, soy yo, me llamo misori Shimizu, un gusto en conocerla profesora am etto….
- Misaki hatake, un gusto Misori y por lo que veo no tienes buzo para educación física-me miraba muy pensativa- bueno por hoy solo mira la clase y trata de traer buzo la otra clase ¿bueno?, ya estaremos en la cancha -se fue dejándome sola en el salón-.
Guarde mis cosas y Salí del salón muy tranquila, y pensaba que este año, bueno, lo que quedaba del año iba a ser muy entretenido junto a Ruki, Aoi, Uruha, Reita y Kai…. ¿Kai? –Ah que me pasaba cuando pensaba en el mi cara se llena de calor ¡Nee! ¿Qué me pasa? – Pare y me dirigí a una ventana cerca de mí, apoyo mis brazos en ella y mire hacia afuera, me perdí en mis pensamientos en esos momentos, apoyando mi cabeza en mis brazos, y sin querer de apoco cerré los ojos.
-Oye! Te encuentras bien? – la voz de una chica interrumpió mis pensamientos, me voltee a verla y ella era de pelo largo muy largo le llegaba a la cintura, ondulado, ojos cafés claro con manchitas negras, y grandes, su piel era clara y más alta que yo, ella era muy linda y al parecer no era japonesa, me miraba como esperando una respuesta y se la di.
-Si etto… estoy bien – Sonreí para que no se preocupara más.
-Qué alivio, am oye tu eres la niña nueva de la clase ¿cierto? M… Miso… Misori? ¿Verdad?
-Ah. Eh si yo soy misori – hice una referencia- un gusto en conocerte em bueno no sé cómo te llamas… Gomen.
-Woh eso si que es extraño –serio- yo soy Lelia Cautivo y si responderé a lo que piensas, no soy de Japón, soy chilena y hace 3 años que vivo aquí en Tokio –tomo mis manos y sonriendo me dijo- un gusto en conocerte Misori seamos buenas amigas ¿bueno?
En aquel momento solo pude sonreír y asentir con mi cabeza, ya que la alegría se apoderaba de mí, Lelia me tomo la mano y me dijo que bajáramos a la cancha y que la viera hacer deporte, al decirme eso ella solo reía, sin duda ella era muy amistosa y además de linda.
Bajamos y yo me senté en el pasto mirando la clase, después volvimos a clases y así pasaron las horas en el colegio, almorzamos y Aoi también pelio con Ruki y esta vez Ruki también gano, conversábamos nos reíamos y todo hasta llegar la hora de salida, al fin. En eso me di cuenta de que Lelia siempre estaba rodeada de gente, sin duda ella era popular, me quise ir a despedir de ella pero preferí no hacerlo ya que se veía muy ocupada, así Salí del salón llegue a mi casillero, me cambie los zapatos y Salí.
Iba caminando cuando alguien me paro tomándome la mano. –Oye! Acaso te querías ir sola? – Era Ruki y sonaba molesto, se paró en frente de mí y esperaba que yo hablara.
- Bueno es que am, andaba despistada Gomen, y no quiero molestarte... no quiero ser una molestia.- solo baje la mirada, me sentía mal y no sabía porque.
-Suspiro- no eres una molestia y ya vamos Baka! – Tomo mi bolso nuevamente y así terminaba mi primer día de clase.
En la entrada de mi casa Matsumoto se despidió de mí y se fue, yo entre y vi que mi madre aún no había llegado, subí a mi cuarto, me cambie de ropa, baje y empecé a ordenar las cosas, sacar objetos de las cajas barrer, limpiar etc…
Al terminar por el cansancio me fije que ya eran las 7 de la tarde, me fui a bañar, me puse pijama, baje y me puse a ver televisión esperando a mi madre. Nose cuanto tiempo había pasado pero me quede dormida con la televisión prendida.
-Misori, hija despierta – alguien me movía y me sacaba de mi sueño, abrí los ojos y vi que era mi madre y ya estaba oscuro, sin duda era tarde.
-Hola madre – me senté en el sillón con mucha flojera - ¿Qué hora es? – bostezando y votando una lagrima de los ojitos.
-Son las 9:30, te quedaste dormida pequeña, y veo que ordenaste la casa – me sonreía- muchas gracias, y am ahora ayúdame que vamos a cenar. Debes tener mucha hambre ya que te suena el estómago – en eso sonó mi estómago y me avergoncé un poco, pero de inmediato me pare y le ayude a mi madre para por fin comer.
Ya sentada en la mesa para comer, mi madre me hablaba de su trabajo y se veía muy feliz, eso me alegro mucho. Y después de unos minutos de hablar de aquello mi madre me pregunto por mi día.
-y mi pequeña, ¿Qué tal tu primer día de clases?
-Fue bueno-sonreí-aunque en la mañana un chico llamado Takanori Matsumoto me vino a recoger para ir a la escuela.
-Ah ese chico, él es el hijo de mi compañera de trabajo y yo le pedí ese favor a ella para que su hijo viniese a buscarte y que bueno que así fue me alegro.
-Y el cómo supo donde vivo?
-Bueno su madre le dijo. ¿Y qué tal el chico? – me miro como en un interrogatorio.
-Es muy simpático! – le sonreí mientras le hablaba.
-Mm con que simpático? Nada más?`- en su rostro apareció una risa malvada
-em. Si por- Nee! Madre, no pienses mal- mi madre se largó a reír.
-Jajaja perdón, pero según lo que escuche ese chico es muy guapo, pero bueno dejémoslo así nomas, ahora ven a dormir que tendrás sueño mañana.
Subí a mi cuarto, cerré la puerta y me recosté encima de mi cama, mirando el techo con la mente en blanco, y de un momento a otro me quede dormida.
