Lamento la demora siendo que ya estaba escrito, ojala y les guste gracias por leer!
Los rayos que se asomaban por la ventana le hicieron apretar los ojos un poco más, y enroscarse en las sabanas que le cubrían, ¿Dónde estaba? ¿Qué había pasado?... y abrió los ojos de golpe al recordar lo sucedido esa noche; los gritos antes de que esos sujetos entraran a su casa, el grito de su padre diciéndoles a él y a su madre que corrieran, los disparos, el miedo de su madre, después nada… a su madre ocultándolo en un pequeño espacio de la habitación, ella disparando a uno de los intrusos, a ella cayendo sin vida después de un impacto en su pecho.
Y comenzó a llorar, su madre estaba muerta, pero ¿y su padre?, ¿dónde estaría? Poco a poco se levanto y vio la habitación donde estaba y la reconoció como la que el ocupaba cuando iban a visitar a Milo y a sus padres.
Escucho como alguien tocaba a la puerta y como esta se habría y se encogió más en la cama abrazando sus piernas. Por la puerta apareció una bella mujer de cabellos pelililas, era Saori, la madre de Milo; al verle despierto le sonrió tímidamente.
-Buenos días Cami, ¿como estas? – le pregunto ella mientras se acercaba a la cama donde el pequeño descansaba, se sentó en ella y acaricio la lacia cabellera del niño, extendió los brazos para invitarlo a acercarse, y el pequeño la abrazo acunándose en su pecho.
No sabía si debía de preguntar ya que temía la respuesta pero su necesidad de saber fue mayor así que se animo a preguntar – Saori… ¿Dónde está mi papá?- ella ya se esperaba algo parecido, y comprendió porque solo pregunto por su padre, ya que por lo dicho por Julián el pequeño había presenciado como su madre era asesinada. Lo abrazo un poco más fuerte y solo atino a responderle.
-No te preocupes Cami, nos tienes a todos nosotros, no estás solo, no estás solo- y el pequeño comenzó a llorar una vez más al comprender que sus padres ya no estarían más a su lado.
-Llora pequeño, no guardes nada, aquí estoy yo para ti- y si estuvieron ambos un buen rato, el desahogando su dolor, ella consolándolo con su presencia; cuando el pequeño estuvo un poco más calmado fue cuando le dijo- Cami, debemos arreglarnos, hay que despedirlos como es debido.
El pequeño solo asintió débilmente entendiendo a que se refería.
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Pareciera que el clima reflejaba el ánimo de los presentes, estaba nublado y gris, apenas comenzaban a caer pequeñas gotas de agua, como si fueran las lágrimas de aquellos que se mantenían serenos en el exterior mientras se derrumbaban interiormente.
Era una gran multitud los ahí reunidos todos vestidos con trajes obscuros, algunos con anteojos negros sobre sus rostros, otros sosteniendo sombrillas para protegerse de la lluvia que apenas comenzaba, otros cuantos con sombrero en mano por respeto y otros descubiertos sin importarles el hecho de empaparse con el liquido caído del cielo.
Era el cementerio privado de la familia, solo los miembros directos o aquellos allegados tenían el derecho de descansar en ese lugar; en ese momento estaban reunidos frente a una lapida blanca de mármol, decorada con un ángel que expandía sus alas y señalaba al cielo, en la inscripción se podía leer lo siguiente:
"Aquí descansen sus cuerpos, mas no sus almas, que al cielo regresan."
"Descansen en la compañía de nuestros amigos que aquí yacen y esperen el momento de encontrarnos una vez mas"
En nuestra memoria quedan grabados amigos nuestros
Descansen en paz
.: THIERRY LECORD & AURORA FLORIT :.
Con amor y aprecio su hijo, hermanos y amigos.
Frente a todos ellos más cerca de la lapida se encontraba un pequeño niño con la mirada perdida en la inscripción, vestía un conjunto para la ocasión mientras que era empapado por las cristalinas gotas de lluvia que se fundían con las silenciosas lagrimas y su cabello, acariciando su rostro, tratando de darle consuelo.
Un poco más lejos pero al pendiente del pequeño se encontraban Julián, Saori y un pequeño de ojos turquesas y cabello azul tomado de la mano de su madre.
Se sentía realmente triste de ver a su amigo así; si eso le hubiera sucedido a él, no estaba seguro de cómo habría reaccionado, pero lo que si sabía era que querría tener a alguien en quien apoyarse, y Milo estaba dispuesto a ser el apoyo de Camus, así que soltando la mando de su madre se acerco a su amigo; su padre hiso un movimiento para detenerlo pero la mano de Saori se lo impidió.
Al estar ahí no lo pensó dos veces antes de tomar la mano de su amigo y darle un pequeño apretón para que el otro supiera que él estaba ahí, Camus giro su rostro para ver a su amigo el cual le dedico una leve sonrisa, no de alegría sino de ánimo y le dijo:
-vamos a casa Camus- el otro miro una vez más la tumba de sus padres y después se dejo guiar por su amigo.
Todos comenzaron a retirarse, al final solo Julián, Saori y DM habían quedado en el lugar mientras los pequeños les esperaban en el coche con Saga y Kanon, los gemelos.
Sin retirar su mirada de la lapida el peliazul hablo a DM – Saori, DM será el encargado de enseñarte como utilizar un arma, mañana comenzaran "tus clases"- diciendo esto se dispuso a retirarse del lugar, la chica miraba el nombre de su amiga mientras recordaba la petición que tiempo atrás le hiciera a su esposo…
"Julián, sé que no tengo por qué preocuparme, pero no siempre estarás tu o los chicos para cuidarme! Quiero sentirme capaz de defenderme sola!"
"Pero querida eso no es necesario, no me gustaría que tu manejes armas, eso déjamelo a mi de acuerdo?"
"Por lo menos si no lo permites por mí, permítemelo por tu hijo, quiero sentirme capaz de defenderlo bajo cualquier circunstancia, una madre hará lo imposible por proteger a sus hijos, tanto morir como matar por ellos"
Lo único que recibió ese momento fue el silencio de su esposo, más no una respuesta. Se sentía agradecida porque así podría ser capaz de valerse por sí sola en caso de que algo como lo que acababa de ocurrir se repitiera, pero se sentía triste por el hecho de que algo como esto tuviera que ocurrir para hacer entrar en razón a Julián. Y así se dirigió hacia donde los demás la esperaban.
Era de noche cuando una pequeña sombra se deslizaba por los pasillos de la casa, tratando de hacer el menor ruido posible, pero aun así fue descubierto por el hombre que salía del estudio en esos momentos.
-Milo, que haces despierto a estas horas, y ¿a dónde crees que vas?- le pregunto su padre al encender las luces del pasillo, el pequeño al verse sorprendido solo agacho un poco la cabeza y comenzó a balancearse de un lado al otro sin responder.
-Milo te estoy hablando- le volvió a decir su padre ahora un poco molesto por no recibir respuesta.
-yo… yo quería ir a ver a Camus, debe sentirse muy solo y quiero hacerle compañía- le respondió el pequeño mirándolo a la cara con esos grandes y bellos ojos. El mayor estaba a punto de mandarlo a su habitación cuando al voz de Saori le interrumpió – déjalo ir amor, estoy segura que Cami apreciara su compañía- decía al asomarse por la puerta tomando el brazo de su esposo mientras lo dirigía de nueva cuenta al estudio. El otro solo la miro y luego a Milo y suspiro, dándole a entender al pequeño que podía continuar.
Así Milo se dirigió a la habitación donde estaba Camus, entro a la habitación y vio como su amigo se movía inquieto en la cama, así que se acerco y se subió metiéndose entre las cobijas.
-Camus, estas despierto?- le pregunto Milo en un susurro por si el otro ya dormía. Un ligero sollozo fue su respuesta, y le abrazo por la espalda mientras le decía
-La verdad no sé qué decir, solo que aquí estoy para ti, yo nunca te dejare - sintió como el otro se daba la vuelta quedando frente a frente, sus turquesas vieron los zafiros húmedos de su amigo- Lo prometes?- le pregunto el pequeño, el otro le sonrió para decirle con seguridad- Lo juro!- y el otro se acurruco en su pecho a la par que Milo le abrazaba protectoramente- tengo miedo, que pasara conmigo?- preguntaba Camus mientras enterraba mas su cabeza en su escondite, Milo lo medito un momento hasta que respondió – Papá siempre habla de que somos una familia, y ustedes son parte de ella, por lo tanto nosotros estaremos contigo, yo siempre estaré a tu lado- respondió con un bostezo, ambos estaban cansados y comenzaban a entrar al mundo de los sueños. Y así quedaron abrazados, uno protegiendo al otro, con una promesa que se mantendría por el resto de sus vidas…
Continuara...
Este es originalmente lo que faltaba del capitulo uno completo, la continuacion ya esta lista, solo debo saber donde dividir, gracias por leer!
