En uno de esos momentos breves pero intensos de inspiración se me ocurrió otra visión de la misma serie, esta vez centrado en Walter. Dedicada a mi amiga CieloCriss.
The bad guy
Crónica de los monstruos invisibles
Niño. Cinco años. Abre el armario de su cuarto. No hay monstruos. Ni rastro. Le libera. Duerme en paz. Nunca los hubo.
Séptimo curso. Meses temiendo suspender música. Será terrible. Llegan las notas. Tres setenta. Mira el número varios minutos. Y no pasa nada.
Se enamora. Se juran amor eterno. Ella conoce a otro. Lo deja. Vuelve a casa solo, con la vista en el suelo. Y no pasa nada.
Una llamada. Su padre está en el hospital, es su segundo infarto. Otra llamada. Sus temores se cumplen. Y descubre que no pasa nada. Nunca es como creía.
Walter puede actuar. Puede evitar que Jane se ahogue en su propio vómito. Sabe cómo hacerlo. Pero no lo hace. Solo mira. Solo son segundos. Y se va. Y no pasa nada. No hay señal alguna de que algo haya cambiado. No se escapa su alma ni su piel se vuelve cetrina. No hay excusas rebotando en su cabeza ni una conciencia de pega buscándolas. No. No ha costado. Abrió el armario y no había monstruo alguno. Solo ha sido otro descubrimiento, otro giro más a ninguna parte. Como todo.
