¡Hola de nuevo! Este es el primer día de retos, lo anterior fue solamente la introducción a lo que estará ocurriendo.

Ya saben, ninguno de los personajes me pertenecen, si me pertenecieran habría hecho que Emma le declarara su amor eterno a Killian muchos capítulos atrás...


—Me niego rotundamente a hacer esto.— Fue lo primero que le dijo a su amiga cuando tocó su puerta esa mañana. Habían acordado desayunar juntas antes de verse con Killian en el pequeño apartaestudio que había rentado desde hace poco. Sin embargo, al ver el disfraz tan ridículo que tendría que ponerse decidió que lo mejor era volver a la cama y fingir que el aceptar esos retos estúpidos era cuestión de una de sus pesadillas.

—¡Dijiste que lo harías! ¿Acaso te has convertido en una mujer sin palabra?— Odiaba que se metieran con ese aspecto en específico, y Elsa lo sabía. Siempre que decía que haría algo, lo hacía sin más, era su palabra contra la del mundo y había vivido mucho tiempo basada en su palabra, siendo esta su escudo.

—Te voy a odiar toda la vida por esta idiotez.

—Tienes que solucionar tus problemas de pareja.— Para ella era tan sencillo como eso, y seguía diciendo todo como si fuese lo más sencillo de hacer.

—Para solucionar nuestros problemas de pareja necesitaríamos ser pareja primero.— Si Emma quería complicar algo, lo hacía sin más.

Una mirada asesina fue suficiente para que Emma se metiera en su baño y se pusiera la ridiculez que le habían dicho que se pusiera. No le hallaba sentido a estar vestida de esa forma, pero tenía que admitir que ver la cara de Hook cuando Elsa le entregara su parte del vestuario sería algo que empezaba a resultar necesario en su vida.

—Me niego rotundamente a hacer esto.— Fueron las palabras de Killian una vez Elsa le hubo entregado su disfraz y ella no pudo hacer más que reírse. —¿Qué?—.

—Nada. Pero, ¿acaso vas a decepcionar a Emma? Ella ya se encuentra afuera, ganándose las miradas de todo el mundo.— Y esas palabras habían actuado como magia en el pirata, que tras poner los ojos en blanco y recordarle a Elsa que no estaba de acuerdo con nada de lo que estaba ocurriendo, se dio la vuelta y cerró la puerta del baño de su apartaestudio para empezar a cambiarse.

Se sentía completamente ridículo. Él, que tantas cosas había hecho en su vida como para tener que reducirse al nivel de utilizar un disfraz ridículo únicamente porque eso ayudaría su vida amorosa. Para empezar porque ¿en qué podría ayudar un disfraz a que Emma se diera cuenta de que le quería? ¡Había cambiado su barco por estar con ella! Y las cosas, aunque habían mejorado, seguían como antes. Esa tensión absurda entre ellos que ninguno de los dos conseguía entender del todo.

—¿Qué te hizo creer que el azul me queda bien? Por algo utilizo una chaqueta de cuero roja todo el tiempo.— Se siguió quejando, mientras esperaba que Hook saliera con su parte del disfraz. Suponía que si ella tenía una peluca azul y un vestido azul, él tendría al menos que verse la mitad de llamativo que ella, que la podían ver desde el otro lado de Storybrooke sin ningún tipo de problema.

—No te queda tan mal, Swan.— Escuchó que decían a sus espaldas. —Lo que yo no entiendo es como alguien podría peinarse de forma tan ridícula—.

Al darse la vuelta, Emma pudo ver como cada punta de su cabello parecía estar señalando un lugar diferente, como si hubiese puesto accidententalmente el dedo en un toma corriente… Fue imposible que una sonrisa burlona no se mostrase en su rostro, evidenciando que si, tal vez, solo tal vez, Elsa tenía razón al decir que valdría la pena verlo a él.

—¿Me recuerdas exactamente por qué aceptamos hacer esto?— Preguntó Hook, dirigiéndose directamente a la mujer rubia que los miraba con una sonrisa difícil de interpretar.

—Porque los unirá como pareja.— Repitió, el tono de su voz indicaba clara irritación, después de todo, les había repetido eso mil veces y ellos parecían sin querer entenderlo por completo.

—No somos pareja.— Fue lo primero que dijo Emma, como si fuese instintivo negarse por completo a ello. No era su culpa, simplemente le costaba horriblemente aceptar ese tipo de cosas, en especial de parte de alguien que al inicio había querido hacerles tanto daño.

Elsa tenía toda la razón al querer trabajar en sus problemas personales, ambos lo sabían. Simplemente ninguno de los dos quería aceptar que tenían cosas en las cuales trabajar. Killian estaba colado por ella, había intentado demostrarlo de todas las formas que conocía y aún así no había sido suficiente… Y tampoco tenía muy en claro como un disfraz sería prueba de su amor.

—Y de serlo, ¿cómo es que disfrazarnos va a ayudarnos en cualquier cosa?— Elsa los miró como si fuese lo más obvio del mundo.

—Pues, los disfraces no están escogidos al azar. ¿Acaso me creen estúpida?— Aparentemente no tenía un pelo de estúpida en aquella melena color platino, pero Emma y Hook seguían sin ver con completa claridad la imagen que ella quería pintarles en sus mentes. —A partir de este momento son pareja. Sus fans los llaman Gruvia y son de una serie que todo el mundo ama—.

Un par de segundos de incómodo silencio siguieron las palabras de la rubia, definitivamente no tenían idea de qué era Gruvia, y todos los que pasaban los miraban como si de repente les hubiese crecido una segunda cabeza. Si, los personajes de cuentos también se alarman cuando ven a dos personas que no reconocen con una peluca azul y el cabello despeinado como si te hubieras electrocutado.

—No lo pillo.— Acabó por decir Hook, después de un intercambio de miradas con Emma. —Y realmente no estoy acostumbrado a usar gomina de esta manera… Así que creo que voy a ir a lavarme la cabeza—.

—Que ni se te ocurra.— Elsa parecía una niña pequeña a veces, con sus metas extrañas y sus ganas de hacer algo bueno por la gente porque sentía que había hecho demasiado mal durante demasiado tiempo. No entendía cual era su necesidad de hacer de cupido, pero realmente no podían decirle que no porque sabían que estaba intentando enmendar muchas cosas en las que se había equivocado en el pasado… Y estaba empezando por juntar a dos personas. No entendían como eso era una meta coherente, con o sin ayuda, Hook y Emma se reducían a tensión sexual y confusión.

—Para salvar el mundo, realmente tienen una capacidad de entendimiento cuestionable.— Emma le dedicó una mala mirada, pero no dijo nada. —Deben actuar como pareja. Como esa pareja. ¿Quieren acaso decepcionar a sus fans actuando como idiotas?

—¿Tenemos fans?— Preguntaron al tiempo. La verdad es que Emma estaba mucho menos desubicada en esos conceptos que Hook… Y no sabía cómo iban a sobrevivir un día entero actuando como personas que no eran.

Después de un par de horas bastante ridículas, Hook y Emma acabaron por conseguir que alguien distrajera a Elsa, no era necesaria mucha parafernalia para hacer algo así, en realidad algún cumplido acerca de sus pequeñas habilidades y ella ya se encontraba allí hablando del tema. ¿Qué hicieron ellos? Lo más fácil: entrar en el Volkswagen amarillo de la rubia, y desaparecer en el bosque que lindaba con las afueras de Storybrooke.

Emma no tardó demasiado en quitarse la incómoda peluca azul, mientras Killian la miraba con una de esas miradas que nadie está completamente seguro de cómo interpretar.

—Así que, ¿nos vamos a rendir?— Preguntó Emma, mientras intentaba desenredarse el cabello con los dedos.

—Como si Elsa fuese a dejar que nos rindieramos.


Espero tomates, zapatos, ¿o flores? Dudo de las anteriores, pero por si acaso, me gustan las amarillas.

¡Gracias por llegar hasta aquí!