No me peguen por descuidada, yo me pego solita :c
¡Gracias a Raquel Emanuele por sus reviews, y su muffin! Aunque sea virtual, lo estoy disfrutando mucho.
¡Doble capítulo porque alguien no actualizó ayer! ¿Me merezco otro muffin?
Killian no sabía cuánta razón tenía hasta que escuchó tres golpes en la puerta de su departamento esa mañana. Se dio la vuelta, cubriéndose los oídos con una de las almohadas que encontró a la mano, pero lo único que su silencio produjo fue que Elsa golpeara con más fuerza y Hook no tenía muchas ganas de que lo sacaran de allí a patadas por traer a mujeres demasiado ruidosas a su pequeño lugar. Aún así, se estaba arrepintiendo cada día más de su absurda incapacidad de ser grosero con esa mujer.
Se levantó, bastante poco presentable, y abrió la puerta para dejarla entrar. —Son como las nueve de la mañana, ¿en serio?—.
—Para un pirata, te levantas demasiado tarde. ¿No se supone que deberías estar despierto antes que el sol para vigilar a tu tripulación y todas esas cosas?— Preguntó, como si fuera lo más obvio del mundo.
—Cuando no hay un barco del cual encargarse, es difícil preocuparse por su inexistente tripulación.— Después de todo, había cambiado su barco por Emma, incluso se había quedado sin un sitio en donde dormir por más tiempo del que le gustaba admitir… Pero ahí estaba. Y tenía todo el derecho de dormir hasta pasadas las nueve de la mañana si quería.
—Pues olvídate de eso esta semana, tenemos tareas que cumplir.— Fue su respuesta, mientras sacaba una caja pequeña de su bolso y la abría. —Saca un papel.
—No sé por qué siento que me voy a arrepentir de esto.— Pero aún así, su mano se introdujo en la caja y extrajo uno de los papeles doblados que se encontraban dentro de la misma. —¿Qué es esto?
—Lo mismo quiero saber yo. Así que léelo.— No negaba que Elsa era muy inteligente, pero a veces le gustaría que fuese más específica con respecto a sus palabras, porque ¿cómo era que no tenía idea de lo que decía el papel que se encontraba en una caja que claramente le pertenecía?
—Cambio de ropa.— Leyó, sin poder sacar mucho de ello. —¿Es eso una indirecta para que vaya a vestirme?—.
—También, pero más que eso, es tu reto de hoy.— Estaba esperando que Elsa se hubiese olvidado de aquella locura, después de todo, Emma y él se habían estado escondiendo toda la tarde anterior con tal de evitar las miradas y las risas que nadie se evitaba por ocultar cuando los veían andando por el pueblo vestidos… como lo que fuese que estuvieran vestidos.
—¿Se supone que debo cambiar de ropa con Emma?— Preguntó, completamente incrédulo, y una sonrisa traviesa se dibujó en el rostro de la rubia que tenía en frente.
Cuando Hook tocó la puerta de la casa de Emma con una rubia casi andando a saltos detrás de él, supo exactamente la expresión que se encontraría en la cara de la dueña del departamento y quiso salir corriendo.
—¿Pero qué…?— Se dio la vuelta, dándose cuenta de que Henry se encontraba detrás de ella y por eso no lanzaba maldiciones al aire como sabía que probablemente quería hacer. —Dime que no.— Una mirada de súplica hacia él, y él no pudo hacer más que encogerse de hombros, sintiéndose terriblemente incómodo porque su cuerpo se sentía como aprisionado en medio de la ceñida ropa.
Estaba vestido con una chaqueta de cuero roja, una camiseta blanca y unos jeans más ceñidos al cuerpo de lo que estaba acostumbrado a utilizar. A Elsa al menos no se le había ocurrido la idea de decolorar su cabello para imitar el rubio de Emma, pero Hook no mencionó nada al respecto porque no quería darle más ideas.
—No pude encontrar una réplica de la chaqueta de Killian en ningún lado, así que creo que tendrás que conformarte con la de él.— Y esto si que consiguió una sonrisa de su parte, después de todo, ver a Emma con su ropa probablemente sería lo más agradable que pudiera llegar a pasarle.
—¿Qué se supone que están haciendo?— Un Henry bastante confundido preguntó desde la cocina. —¿Y por qué estás vestido como Emma?
—Elsa.— Respondieron los dos al mismo tiempo, ganándose un asentimiento de parte del menor, que de seguro se imaginaba el resto.
—Y yo te voy a invitar a desayunar para que Hook ayude a tu madre a vestirse como es debido.— Le dijo la aludida a Henry, y con un asentimiento de cabeza le indicó que se levantara y la acompañara. El joven hizo justamente lo que le indicaba, después de todo era la mejor amiga de su madre y a él le gustaba pasar tiempo con ella. Puede o no que su curiosidad tuviese que ver con que era la única que no había aparecido en su libro de cuentos hasta el momento, y que hubiese estado cautiva en un florero durante años.
Al llegar a Granny's, ninguno estaba esperando todas las miradas que habían recibido una vez sonó la campana que indicaba que alguien estaba entrando en el lugar. Emma esperaba que eso fuese más normal que verla con el cabello azul, pero aparentemente no lo era… Y además le dolían los hombros.
—¿Cómo puedes cargar con esto todo el día sin romperte la espalda?— Preguntó a Killian, mientras miraba a su alrededor para ubicar una mesa apartada que se encontrara desocupada para poder ocultarse allí mientras desayunaban.
—Es la costumbre, supongo.— Después de todo, antes de tomar tan rústicos métodos como alternativa de navegación, había trabajado para la milicia… Y estaba más que acostumbrado a cargar con cosas pesadas sobre su espalda.
Emma no dijo nada más, se encargó de ocultarse hasta que Ruby pasó a tomar su pedido, no sin antes dedicarles una mirada graciosa que acentuaba el hecho de que no se estaban escondiendo muy bien. Hook se movía incómodo en su silla, y su forma de mirar el reloj de la pared como si deseara que el día se acabara pronto hizo que Emma soltara una pequeña carcajada.
—¿De qué te ríes, Swan?— Una sonrisa desdeñosa hizo el acompañamiento necesario a sus palabras.
—Mi ropa no es tan incómoda. Además, tu al menos pudiste llevarte algo a tu medida.— Era una vil imitación de la forma en la que ella se vestía usualmente, su guardaropa no era precisamente variado porque ella jamás se había preocupado en demasía por la forma en la que se veía.
—Si tu consigues sobrevivir con mi chaqueta puesta toda la mañana, es porque eres una verdadera guerrera.— Aunque jamás se la había dado a probar a nadie más, era muy consciente de lo mucho que pesaba.
—¿Y qué gano yo?— Una sonrisa juguetona de parte de la mujer, un encogimiento de hombros de parte de él.
—No sé cómo me dejé convencer de esto.— Emma dijo en voz alta, vociferando los pensamientos exactos que estaba teniendo Hook en ese momento. La rubia se deshizo de la chaqueta, moviendo el cuello de un lado a otro, intentando disminuir la tensión de alguna manera.
Killian se quitó la chaqueta de cuero, y sacó algo un poco más cómodo de una mochila que llevaba colgada al hombro. Emma se dejó caer de frente sobre su cama, intentando no quejarse demasiado. Sentía que su espalda realmente la odiaba en ese momento, pero ella era más valiente que eso…
—¿Quieres un masaje?— ¿Valentía? ¿cuál valentía? La forma en la que asintió, como si le estuvieran ofreciendo un millón de dolares en lugar de un masaje, era suficiente indicativo de que su cuerpo la estaba odiando por aceptar aquellos retos.
¡Fin del capítulo! Pero no voy a pedir flores, o tomates y zapatos hasta la siguiente actualización.
