Este es el último capítulo, que debía subir el Domingo pero ¿quién está contando?

Gracias a los que leyeron hasta aquí y me tuvieron paciencia, y prometo que voy a seguir escribiendo sobre esta pareja y otro par más si quieren quedarse a mirar.

Reto del día: salida con amigos.


Dos semanas más tarde.

Las cosas en realidad no habían cambiado demasiado. Si, es la verdad. No es como si alguno de los dos hubiese descubierto la cura del cáncer, sencillamente había empezado a descubrirse como individuos, y hacer eso, como todo, toma tiempo. Aceptar cosas que el ser lleva negándose mucho tiempo hace que entren pequeños malestares, que se siembren dudas, que afloren otras pero que puedan ser cortadas de raíz luego. El mundo no cambia en dos semanas, las relaciones si.

Que una persona que no mostraba ningún tipo de afecto en público empiece a tomarte de la mano mientras camina a tu lado tiene que ser suficiente indicación de un cambio. Llámese confianza, llámese cariño, o llámese las simples ganas de compartir calor humano porque las personas somos así, queremos algo que vemos en el otro para nosotros mismos y lo tomamos.

Ese día habían quedado con Elsa, que después de haber recibido un portazo en la cara por su persistencia, había exigido una reunión para hablar sobre los pequeños retos que habían cumplido y los que aún les faltaban. Ni Killian, ni Emma tenían ganas de continuar con aquello, pero ninguno de los dos se negaba a compartir un café con una de sus personas favoritas en el mundo.

Entraron a Granny's, el centro de reuniones común en Storybrooke, y caminaron hasta la mesa en la que solían ubicarse cada vez que decidían ir a comer o tomar algo allí. Parecía incluso que nadie la utilizaba además de ellos, como si tuviese un reservado puesto encima que todos veían menos ellos. Sin siquiera pensarlo, entrelazaron sus manos sobre la mesa y compartieron una pequeña sonrisa entre ellos. No había necesidad de decir mucho cuando las acciones cubren el silencio.

Elsa entró, observando sus manos entrelazadas con una sonrisa que únicamente puede ser etiquetada como madre orgullosa, y fue casi dando saltos hasta que se encontró sentada frente a ellos. Realmente Emma no entendía cómo habían llegado a verla como una amenaza, teniendo en cuenta que cuando no andaba por ahí congelando todo a su paso, parecía una niña pequeña y bastante más juguetona de lo que debía ser en realidad.

—Supongo que lo logré.— Dijo, sin saludar incluso.

—¿El qué?— Preguntó Killian.

—Que admitieran que se quieren.— Respondió ella, dándose la vuelta para llamar la atención de la camarera que se encontraba por ahí para que tomase su pedido.

—Realmente ya lo sabíamos.— Dijo ella. Probablemente estaba arruinando la ilusión de Elsa, pero su expresión ni siquiera se movió un ápice, como si no fuese a tomar ofensa en ninguna de las palabras que Emma acababa de mencionar.

—Lo sé. Pero yo veo el progreso.— Como la revolución de los detalles y las cosas pequeñas, como si el hecho de tomarse de la mano hiciese un anuncio público… Y para personas como ellos, realmente lo era.

Ambos estaban considerando la idea de agradecerle, de decir algo, sencillamente no acababan de entender el porqué. Si, la idea había sido por completo de ella… Pero realmente ¿qué había hecho? Killian y Emma pasaron una semana entera resistiendo algo que no es fácil de ocultar, como si el hecho de ponerse un disfraz fuese a cambiarles la vida.

—Solamente quería que pasaran tiempo juntos.— Dijo ella tras un par de segundos de silencio incómodo. —Siempre están intentando salvar el mundo, y no son capaces de resolver sus propios conflictos. Necesitaban un tiempo fuera.

Tras un problema venía el otro, y no podían permanecer en un mismo lugar durante demasiado tiempo porque las cosas empezaban a sacudirse bajo sus pies. Pero ¿cuál había sido el truco de magia? Realmente Elsa se había propuesto hacerlos pasar tiempo juntos, pero no había sido una terapia de pareja, sencillamente habían sido ellos y en medio de todo se habían dado cuenta de que estaban perdiendo el tiempo.

—Gracias.— Fue él el primero en hablar, y Emma acabó por asentir tras él.

—No hay mucho que agradecer, en realidad. Los disfraces no son tan costosos, y Killian realmente necesitaba un cambio de look.— Y ella siempre había sido descomplicada con el tema, como si el problema no hubiese estado en que ellos ignoraran lo que sentían, sino en que ella aún no había aparecido para poner en práctica algo tan sencillo pero tan efectivo como la importancia de pasar tiempo sin obligación alguna. Elsa no sabía mucho del tiempo en pareja, del tiempo en soledad y de los espacios en los que uno simplemente debía detenerse a analizar lo que estaba haciendo mal para poder corregirlo, y aún así, había llegado a cambiar gran parte de lo que hacían.

A fin de cuentas, no es necesario ser un experto para saber que una pareja que jamás cambia de rutina, jamás se moverá de lugar. Para el progreso hay que salir de la monotonía... Y el simple hecho de dejar de preocuparse por las apariencias, y empezar a pensar desde la mente del otro crea lazos sanos y estables, que pueden ser representados por el simple hecho de entrelazar sus manos y aceptar un te quiero silencioso en medio de un intercambio de miradas.

—¿Listos para el siguiente reto?— Ambos negaron, porque ninguno de los dos quería saber lo que podía llegar a idear después.


El último reto, el epilogo y un spoiler...

¿Quieren más retos?