¡Hola a todos! ¿Quién me extrañó? Yo lo hice, les he tomado un gran cariño a todos, no me maten Q-Q
El capitulo de hoy es más largo que el anterior, disfrútenlo (¡Se los ordeno!)
Dedicado a todas las personas que se toman tiempo en leerlo. Gracias por todo.
Disclaimer: Nada de esto es mío, menos la historia que fue creada por mi rara mente, todo es de Jin (Shizen no teki-P), alábenlo.
Editado por: Runo Cartwright.
Capítulo 8:
"¿Mi secreto? No lo dejaré ir"
El cuarto en que estábamos era amplio y el piso era de un pasto verdoso, tan brillante que parecía sacado de otro mundo. Desde aquí podíamos ver el hermoso cielo estrellado que adornaba esta noche gracias a la falta de techo, era un espectáculo fantástico, estrellas fugaces por allí, nebulosas por allá y auroras boreales que coronaban la majestuosa escena.
Volví a la realidad o mejor dicho a la virtualidad cuando Ene-san agarró mi brazo para llevarme a donde estaban nuestros compañeros, ya estaban todos en el lugar de encuentro esperando que llegáramos, creo que nos tardamos bastante.
El maestro se paró en frente de todos mostrando su autoridad hasta en su postura.
—Me encontraron, aunque creo, es solo una corazonada, que fue un poco difícil para algunos —hablaba, a pesar del notable sarcasmo, con elegancia en sus gestos —, Ahora les diré el propósito de porque los traje a este lugar. Ese laberinto tiene cinco caminos que llevan a este lugar estando programado para cerrarse cuando dos personas ya hayan pasado por la puerta, y la razón es porque vamos a hacer parejas para la clase, pero quiero saber si alguien sabe cómo se clasificaron para quedar así.
Tsubomi levantó la mano lentamente, a lo que el profesor Kozakura le dio permiso para hablar con un movimiento de cabeza.
—Yo creo que es por poder, por la clase. —respondió Tsubomi con un poco de inseguridad.
—No está mal, pero no es eso exactamente ¿Alguien más? —ante lo dicho la peliverde se alegró un poco por no estar completamente equivocada, yo solo pensaba en que podría ser, pero digamos que no soy la mejor con esto, me rendí poco después de pensarlo.
—Eh… yo creo que pueden ser por ¿opuestos? —dijo un tanto nerviosa Momo-san, lanzando una mirada de reojo que me hizo pensar que había llegado con él. El maestro Kozakura sonrió.
—Muy buena deducción, Kisaragi-san —con un movimiento de manos sacó unas pulseras de distintos colores del espacio— Quiero que se junten con la persona que pasó por su misma puerta y vengan a recibir esto.
A su orden, Momo-san se juntó con su hermano como yo había dicho, Seto-kun con Hibiya-kun, Mary-san con el albino, yo con Ene-san que ya había soltado mi brazo, y por desgracias de Tsubomi, a ella le había tocado con Kano-kun mientras yo rezaba mentalmente para que el rubio no llegara al hospital por su cercanía con la Arque-maga.
Mi pulsera era de color violeta; qué adorable era.
—Y esas serán las parejas de Defensa, espero que lo acepten porque será así el resto del semestre —el profesor dijo, provocando que Tsubomi apretara su puño con tanta fuerza que el viento dejo de soplar solo para esconderse—. Es hora de irnos. Buenas noches alumnos, hasta la próxima.
Dicho eso, la imagen de nuestro profesor desapareció al igual que la pulsera y los millones de pixeles que conformaban el escenario.
Después de la clase decidimos quien iba a hacer la cena: nos tocó a mí y a Ene-san. Nos pusimos de acuerdo que íbamos a hacer lo que fuera que necesitáramos y empezábamos con nuestro trabajo.
Recordé la gran quemadura que seguía en el piso de mi habitación, así que fui, tomé un trapo que había entre mis pertenencias, un delantal y me puse a limpiar. Media hora después, gran parte de la mancha no estaba, pero era lo más que podía hacer si no quería romper el piso.
—¡Y ese es el trabajo que hace la súper-mega-extra-giga-fantástica-gran-limpiadora Ayano! —exclamé para soltar un ruido de satisfacción, guardé el material usado, que después iría a lavar cuando averiguara donde hacerlo. Fui a lavarme las manos. Para cuando salía del baño, a tocar mi puerta, tras de ella se encontraba Ene-san, pero en vez de su falda de siempre traía un short gris.
—Te ves bien, Ene-san. —le comenté aunque no esperaba que se sonrojara.
—E-es culpa de Konoha —titubeó para luego estallar de vergüenza— ¿Quién se cree? Vino a mi cuarto mientras descansaba, tomo todas las faldas que encontró a su paso y me obligo a cambiarme por esto, aunque no me desagrada del todo, es muy lindo el diseño ¡pero ese no es el punto!
—Ya, ya, calma Ene-san, mejor sigue contando —eso dije, tenía todas las ganas de seguir hablando pero recordé que había que ir a cocinar— O mejor mientras preparamos la cena.
La peliazul aceptó de mala gana y subimos a la cocina, decidimos cocinar algo simple, arroz primavera con pollo al horno y empezamos a preparar.
El olor que desprendía el lugar era hipnotizante, siempre me había gustado, es un deleite para mi olfato, me recordaba a mi madre. Sumida en mis pensamientos había olvidado qué estaba haciendo hasta que sentí como alguien me sacudía.
—Ayano-chan. —decía la de coletas mientras agarraba mi espalda.
—¿Qué pasa? —respondí volviendo a mi trabajo, ella se había dado cuenta de la ida a la luna de mi cabeza, era mejor esquivarla— Oye ¿y qué pasó con Konoha-kun?
La cara de mi amiga había pasado a rojo rápidamente, como un semáforo, pero en vez de detenerse me soltó y tomó un cuchillo, por un momento pensé que iba a atacarme pero ella agarró la tabla de picar y empezó a cortar verduras velozmente.
—Después de estar mucho tiempo rogándole que no se llevara mi ropa, dijo que solo iba a hacerlo con una condición. —al decir eso el sonido del filo contra la tabla cesó y la chica bajó la cabeza dispuesta a callar mientras pudiera, cosa que yo no la dejaría.
—¿Cuál era la condición? No creo que te haya pedido algo tan terrible —quería enojarla para que soltara lo sucedido.
—Bueno, él me dijo que…
—¿Te dijo…?
—Me dijo que fuera a comer con él —finalizó con la voz más cantarina que pudo tener, logrando ocultar un poco su rubor.
—…
—…
—Entonces…
—¿Sí?
—Ene-san, entonces él te invitó a una cita.
—Yo creo que —la de coletas agachó la cabeza y siguió cocinando, yo hice lo mismo —para él no es tanto una cita, sino una salida de amigos.
—Puede ser. —concluí y con eso se suspendió la conversación.
El aroma era cada vez más delicioso, me estaba entrando hambre, por suerte la comida estaba casi lista. Fui a preparar jugo o eso iba a hacer antes de darme cuenta que la peliazul ya se ocupaba de eso.
—Voy a ir a arreglar la mesa, después puedes traer las otras cosas cuando te desocupes, por favor. —sin esperar su respuesta salí con servicios y vasija al comedor donde me esperaba una gran mesa de roble, puse todo en su lugar, al parecer Mary había cambiado nuevamente las flores por unas más frescas.
Fui a buscar lo que faltaba, Ene-san estaba revisando la comida. Entré nuevamente al comedor y me alerté de que una conversación se estaba llevando a cabo en el balcón de la sala, caminé en silencio para no distraerlos, pero por mi mala suerte podía escuchar pedazos de lo que decían:
—Esto está mal, si nos descubren nada bueno pasaría. —habló una voz femenina, por su tono de voz llegué a la conclusión de que era Tsubomi.
Intenté concentrarme en mi labor pero la curiosidad me había ganado.
—Así es más divertido. —dijo en tono burlón Kano-kun ¿qué pasaba entre esos dos?— Pero si te preocupa podríamos ir a hablar con tu padre y hermana, seguro lo entenderían.
—Mi hermana sí, pero mi papá, ya sabes… —su voz se fue apagando cada vez más.
Raramente, los vasos se veían demasiado atractivos en este momento.
—Vamos a solucionarlo juntos. —él sonaba tan serio, ¿qué causaba que los dos estuvieran así? Distraída, no me di cuenta de que empezaron a caminar hacia acá, a causa de la adrenalina corrí con pasos tan ligeros y con tanto sigilo a la cocina que hubiera costado mucho escucharme.
Ene-san me miró extrañada.
—¿Qué paso? —preguntó, yo sólo intentaba calmarme.
—Nada. Vine a buscar lo que faltaba ¿Vamos?
Sin respuesta, caminamos y fuimos a avisar que estaba listo. Kano-kun y Tsubomi seguían como siempre.
Viernes en la mañana. Desperté y fui al baño a arreglarme, nuevamente había dejado todo sucio en lugar donde dormí pero me dije a mí misma que siempre iba a ser así. Saliendo, fui a abrir la ventana del balcón, estaba amaneciendo y en el jardín podía ver como las figuras de Seto-kun y Mary-san entre varios árboles. Estaban recogiendo algunas de las flores dentro de la amplia variedad de vegetación del lugar.
Charlaban alegremente mientras cada uno tomaba varias rosas, violetas, azucenas, lirios, margaritas y otros tipos de flores. Salí abriendo un poco más el ventanal para sentir como la fría brisa mañanera chocaba contra mi rostro. Temblando observé como el par que estaba en el jardín empezaban a bailar suavemente donde los rayos de sol alumbraban.
Me apoyé en el barandal para observar la linda escena que ocurría frente a mí, ellos se llevaban demasiado bien para ser solo amigos. La luz que desprendía el sol de la mañana me recordó que pronto tendría que ir a tomar desayuno.
—Ah, claro. Seto hará hoy el desayuno, tal vez Mary lo esté ayudando, aunque en verdad pasan demasiado tiempo juntos ¡es como su guardaespaldas!—pensé, de pronto me empezó a doler un poco la cabeza así que preferí retirarme, era probable que el aire frío me hubiera hecho un poco mal.
Fui a la sala de estar, aún era bastante temprano, pero eso no evitó encontrarme a Tsubomi leyendo un gran libro que se veía muy viejo y desgastado. Me senté junto a ella pero no despegó la vista del libro.
—¿Qué lees, Tsubomi?
—Es un libro que encontré en la biblioteca, se trata sobre la Arque-magia, quiero ver si encuentro algo sobre mi clase. —soltó la peliverde sin dudar.
La dejé leer tranquila un rato hasta que recordé la escena que había escuchado por error anoche. Rápidamente reaccioné, viéndola varias veces para asegurarme de que no me estaba leyendo la mente, pero Tsubomi seguía fija al libro.
Sin pensarlo, comencé a cambiar de posición en la que estaba sentada a cada rato y pegarle con la punta de mis dedos rítmicamente a mi rodilla, como hacía cuando estaba nerviosa. La chica sentada al lado mío no lo notó, pero pasados ya unos quince minutos de un extraño tiempo monótono, se levantó haciendo un fuerte ruido que hizo que quedará inmóvil ante la acción de mi amiga, para luego fulminarme con una mirada que provocaría que hasta la criatura más peligrosa y grotesca chillara del susto.
—¿Te ocurre algo Ayano? —se podía notar la impaciencia de Tsubomi en como hablaba. Casi lograba ver la vena de su frente.
—Na-nada importante, solo me preguntaba una cosa y pensé "Tsubomi seguramente sabrá" así que… — ¿Le digo la verdad? ¿que había oído como hablaba con Kano-kun en privado? Seguramente, si ellos habían ido ahí era para que nadie los escuchara ¿qué pensaría de mí si lo supiera? Era mejor preguntárselo en otro momento —así que ¿Seto-kun y Mary-san están saliendo?
La peliverde, aún desconfiando un poco, se apoyó en la pared para acomodarse mientras me contestaba.
—Como decirlo… ellos dos se han conocido desde hace bastante, sus familias se conocen una a la otra. Se ayudan y cuidan el uno al otro y casi siempre están juntos. Podría decirse que comparten una relación no-formalizada oficialmente. —finalizó mostrando una leve sonrisa.
Aunque otra cosa era un poco más clara ahora, seguía con esa duda en la mente sobre de que hablaba con el rubio en el balcón la anterior noche.
—Kukuku~, ¿Así qué Kido-chan estaba sonriendo? —Kano-kun apareció detrás de la peliverde asustándola, pero la chica al tener grandes reflejos en instante lo había dejado inmovilizado contra la dura pared de madera, era probable que si no hacía algo lo terminaría matando.
—Tsu-Tsubomi, creo que podrías dejarlo libre. —segundos después, gracias a mi intromisión, el rubio me agradecía con su típica sonrisa mi ayuda. Veinte minutos después, seguía con la misma expresión mientras molestaba a la peliverde.
Nos avisaron que ya estaba todo listo y fuimos al comedor, donde mi hambre se sació igual que la de todos los demás.
Ya con los cascos puestos (y mi estómago lleno) el profesor nos transportó al que parecía ser el patio de la academia pero sin los edificios, por lo que el sol alumbraba todo el sector, aunque había algo diferente: a unos metros de nosotros el pasto cambiaba por una plataforma de piedra con un gran corazón de mosaico azul, rojo y amarillo, rodeado por diez más pequeños de varios colores.
—Esta será su primera clase de Magia. Para empezar quisiera que las mismas parejas de Defensa se formaran por el respectivo color de sus brazaletes en los mini-corazones —mi lugar estaba en frente del de Ene, con una distancia de por lo menos quince metros. El maestro Kozakura, parado en el centro del corazón gigante siguió con su explicación— Como ya saben, todos nosotros, todas las personas de este mundo pueden usar la magia de manera natural, sin que podamos rechazarla por el resto de nuestras vidas; la magia está dentro de sus corazones y los guiará por el camino que ustedes elijan, pero para eso deben aprender a usarla, mucha gente a muerto por su falta de control.
Con más movimientos de manos y palabras dichas con precisión, sacó diez llaves que parecían ser de plata con cadena incluida, y diez pequeños cofres de oro con incrustaciones de piedras preciosas que volaron una de cada una hasta nosotros, que al caer en nuestras manos, se fueron cerrando solos los cofrecitos.
—Mi clase es la de Portero de los Secretos, puedo cuidar lo que sea que se me encomiende. La gente como yo es muy escasa. Lo que haremos en la clase de hoy será una demostración de poderes, estos cofres fueron hechos por mí, se guardará automáticamente un secreto suyo que, para hacerlo más divertido, será su secreto más vergonzoso. Junto a su equipo, tendrán que protegerlo de los demás con todos los tipos de hechizos que conozcan. —en la cara del profesor se formó una sonrisa —Aunque en el caso de Tateyama, creo que solo podrás correr.
Esto era muy injusto, yo era la única que no podía defenderse sola. Ene-san me miró con ojos de apoyo que me reconfortaron un poco, pero rápidamente los cambió por una cara que realmente me asustó. Miedo era poco para describir lo que sentía, los que llegaron a verla casi saltaron del susto y se dieron cuenta de que sería mejor alejarse de ella.
—Dejen todo menos la llave aquí y úsenla como collar. A mi señal, tendrán cuarenta segundos para juntarse con su compañero y huir a alguna parte. El equipo que junté más llaves gana. La persona que pierda la suya no puede continuar.
Eran reglas bastante simples, aunque tendré que formar una buena estrategia para "sobrevivir" a este juego.
—Otra cosa: en su pulsera hay un botón rojo, presiónenlo por favor. —al hacerlo, mi ropa y la de los demás fue remplazada por un traje de cuerpo completo hecho de cuero, color negro que combinaban con las botas con cordones de planta baja que adornaban mis pies— Esos trajes se adaptan a los poderes, ya verán por si mismos. Vamos a comenzar, alumnos.
Todos se miraban entre sí, parece que tomaban en serio la frase "En la guerra y en el amor todo se vale".
—¡Preparados! —la figura del maestro desapareció junto con los cofres, en cambio, su voz permaneció imponente.
Cambié mi posición a una adecuada para correr.
—¡¿Listos?!
Me pregunto si Kisaragi-kun usaría sus poderes contra mí.
—¡Fuera!
La orden resonó y me sacó de mis pensamientos, corrí hacía Ene-san, casi salté encima de ella. Mientras los demás nos rodeaban la de coletas me indicó que la siguiera.
—Treinta y tres… treinta y dos… treinta y u… —la voz del maestro Kozakura contaba hacia atrás el tiempo que nos quedaba, yo seguía a la peliazul a una especie de bosque con pocos árboles, pero abundantes en hojas y ramas. Paramos para recuperar el aliento al estar lo bastante adentradas para que los otros no nos vieran— Ayano-chan, no hay tiempo para planear algo bien elaborado ¿se te ocurre alguna cosa? —su mirada indicaba desesperación. Intentaba pensar en que hacer pero había demasiados distractores; sus ojos, la voz de mi profesor que indicaba que quedaban menos de veinticinco segundos y mi nerviosismo me bloquearon.
Intenté relajarme. Miré mi alrededor: la capa verde que cubría los alrededores me sofocaba, había grandes piedras que podrían servir de protección pero no la suficiente para evitar un ataque. Vi como una ardilla que paseaba por ahí empezaba a subir hasta una rama del árbol más alto y mi mente se iluminó.
Mi compañera, que observaba las expresiones mi rostro, se extrañó por la última que había adoptado e intentó ver si seguía aquí.
—¿Ayano-chan?, ¿pensaste en algo? —ante su pregunta, recordé que mi amiga aún no sabía de mi plan.
—Ene-san, tengo la idea perfecta.
A mí se me ocurrían cosas fuera de lo común, pero Ayano-chan estaba loca.
Pensé en lo que me dijo cuando salió de su ensimismamiento: quería subir a un árbol y empezarle a tirar piedras a los demás para distraerlos y atacarlos. No podía decir nada contra ella, al menos había pensado en algo no como yo que apenas podía pensar en que le harían daño a mi amiga.
Ella estaba recogiendo algunas piedras, así que le indiqué que se subiera a mis hombros. Apunté con las palmas de mis manos hacía el suelo y murmuré un conjuro. Mientras que mis manos empezaban a tirar hielo para usarlo de propulsor, el conjunto negro cambió por mi vestido de Bruja. Al llegar a una rama lo suficiente gruesa para sostener a mi amiga, la dejé y empecé a descender lentamente mientras anunciaban los últimos diez segundos.
—¿Y ese vestido, Ene-san? ¿De dónde lo sacaste? —me preguntó la castaña sentada en la copa del árbol. Cierto que aún no conocía esto.
—Es mi traje de hechizos. Se cambia solo, al usar la magia. —contesté, sería genial poder verla en un conjunto como el mío algún día.
Un sonido interrumpió el relajante ambiente del bosque. Acababan de terminar los cuarenta segundos más largos de mi vida. Intercambiamos miradas con mi compañera y me dispuse a esconderme detrás de un arbusto.
Nuestro plan era esperar que el primer equipo llegara y viera Ayano-chan para yo atacarlos por la espalda. Nada más simple.
Dentro de mí veía la imagen de Shin-kun diciendo que podía pensar en una mejor estrategia, me reproché a mí misma por pensar en él en estos momentos.
Pasado un tiempo sin señales de nada hasta que Ayano-chan dio el aviso de nuestras primera víctimas:
—¡Ene-san! Ahí vienen Hibiya-kun y Seto-kun —dijo mi compañera de equipo desde arriba. Observé como a lo lejos dos personas corrían hacía nosotras, Seto iba adelante, los dos seguían con el conjunto negro. Yo llevaba la delantera por mi calentamiento previo.
Se acercaron a Ayano-chan, que les empezó a tirar piedras desde su posición, entonces fue cuando Seto liberó sus poder haciendo que raíces subieran para agarrar a mi amiga. Salí de mi escondite y congelé su ataqué, ya no había vuelta atrás. Congelé las piernas y las manos de ambos antes de que pudieran darse cuenta de quien los atacaba. Estábamos a salvo.
—¡Ayano-chan! ¿Estás bie… —antes de pudiera completarlo Hibiya apareció inmovilizándome. La castaña intentó bajar para ayudarme cuando sentí como Hibiya caía al piso y yo junto a él, giré mi cabeza y vi como Konoha le quitaba su llave al chico que me apresó. Retrocedí de espaldas sin quitar mi vista del albino, estaba a su merced. Podía hacerme el maleficio que quisiera, pero lo único que hizo fue soltar una extraña neblina para desaparecer por donde lo llamaba Mary, su compañera.
Suspiré aliviada, me levanté le quité su llave a Seto, que se encontraba aprisionado entre mi frío hielo. Hibiya no se movía, era un poco preocupante. Mi amiga, que por fin había bajado de su escondite, tomó mi mano e indicó que sería mejor seguir.
Caminamos fuera de la arboleda, no había nadie a la vista, cuando de repente la misma niebla cubrió todo el lugar, apreté la mano de Ayano-chan, esto era malo, ahora mi pesadilla se hacía nuevamente realidad. Me tiré de rodillas y algunas lágrimas brotaron de mis ojos, cuando una figura surgió e iluminó todo mi alrededor.
La radiante personalidad de Momo no era solo eso, ella era tan luminosa como el mismísimo sol. Junto a ella estaba Kisaragi-kun, que su ropa negra contrastaba tan bien con el vestido blanco de volantes que enfundaba a su hermana. A pesar de lo cercano que estaban de nosotras, sus vistas estaban fijas en otras personas: Konoha-kun, que caminaba tranquilamente en el claro ambulante que lo rodeaba a él y Mary, dirigiendo su camino hasta nosotros.
Dispuestos a pelear, los hermanos Kisaragi corrieron a donde los albinos se encontraban cuando una lluvia de flechas cayó sobre todos.
Casi como un pájaro, Tsubomi venía con una sonrisa para atacarnos, cuando sentí como alguien me tapaba la boca, para empezar a controlar y retorcer mi interior.
Reviví varios recuerdos; mis padres y yo nos encontrábamos cenando cuando la escena se desvanecía, luego lo mismo pasaba con todas las personas que conocí en esa ciudad. Hiyori-chan era apartada nuevamente de mi lado y mi papá se acercaba para decirme que todo estaría bien. Que mentira.
—¡Ayano, despierta! —la cara de mi padre se distorsionó para intercambiar lugar con la de Kisaragi-kun para recordarme la realidad. Me levanté y sentí que algo me faltaba, la llave había desaparecido igual que la del chico que estaba a mi lado.
—¿Qué pasó? ¿Y qué me pasó a mí?
—Kano uso sus poderes y caíste inconsciente, él te quitó tu llave, Mary de alguna manera logró arrebatarme la mía. Será mejor ir a ver cómo van los demás.
Los concursantes que quedaban estaban batallando un poco alejados. Había un incómodo silencio entre nosotros dos.
—¿Sabes dónde están Seto y Hibiya? No los he visto. —preguntó el chico con el que caminaba, me sentí aliviada de que quisiera hablarme.
—Quedaron fuera. Ya sabes, Ene-san y Konoha-kun son muy poderosos.
—No me cabe la menor duda. Contra Ene no soy rival.
—Ha pasado tanto tiempo desde que vi tus poderes ¿Has usado los consejos que te di?
—Eh, si lo he hecho, pero a esta edad ya no es que sirva mucho pelear contra un muñeco de peluche. —ambos reímos, era como los viejos tiempos.
—¿Qué tal si me das una muestra de tu poder? Estaría feliz verlo. —pregunté, a lo que él asintió. Me ordenó que cerrara los ojos. Contra mis pies algo frío chocó e hizo que empezara a flotar tal como con Ene, pero la diferencia era que nadie me llevaba.
—Ahora puedes abrir los ojos —le obedecí, vi como estaba parada en sombras tan oscuras como la noche, Kisaragi-kun parado frente a mí, algo sonrojado, me ofreció su mano la cual no dudé en aceptar. Por cada paso que daba un escalón hecho de sombra se creaba para que no cayera —Ya llegamos.
La batalla final ocurría frente a mis ojos sin que yo pudiera hacer nada. Konoha-kun y Mary-san tenían todo el control con sus poderes; Tsubomi junto a Kano-kun buscaban la manera de contraatacar y avanzar hacia el final de esta pelea; en cambio, Momo y Ene-chan se habían unido para defender lo último que les quedaba.
Quise acercarme más y si no hubiera sido porque Kisaragi-kun me sostuvo, me hubiera caído diez metros abajo. Me sostenía de la cintura y de a poco me incorporé, quedamos demasiado cerca el uno del otro, y pasé a recordar la escena del comedor, que hizo que me sonrojara.
—Perdón, no quería… —se intentó disculpar y se alejó de mí, algo en mi corazón se había roto diciendo "que niña tan tonta, siempre caes en lo mismo".
Cuando volví a mirar la pelea, sólo quedaban los albinos y Ene-san, que se veía algo deprimida, ella miró hacia acá, me sonrió y dejo que le quitaran su llave sin resistencia.
Unas trompetas sonaron para estrenar a mi profesor que salía del gran corazón, nos había tele-transportado hasta la plataforma de nuevo.
—Hora de felicitar al equipo ganador: ¡Kokonose Haruka y Kozakura Mary! —unos aplausos sonaron de fondo. Los mencionados fueron invitados a donde el profesor y les fueron entregadas los diez cofres con sus respectivas llaves— Pueden hacer lo que quieran con ellas. Es hora de irse. —después de un abrir y cerrar de ojos, aparecimos en la sala de la academia.
Espero que hayan disfrutado (como les dije) el capítulo. Podrá notarse que es un poco más largo que los demás (¿No? Ah... bueno ;w;)
Alguna cosa que no les haya quedado clara, comentarios, pero si están demasiado desesperados, agreguen que desean una respuesta o directo a PM.
Les demostraré que puedo fangirlear mi propia historia (los que aún quieran tener un buen concepto sobre mí, sáltense este párrafo xD): ¡Estaba que le colocaba Tsunbomi! Deseo que queden de pareja ¡LO DESEO! (-Chica que está en contra del KanoAya). Konoha es tan ashlfalkjlkjafkljaf. Pervertí (mentalmente) demasiado la parte en que Konoha acorrala a Ene aklfjñklñañlkfalñlñkñlfa (Los que quieran comentar acerca de mis pensamientos, háganlo)
Antes de nada, quiero dejar algo en claro, no es que alguien me lo haya reclamado ni nada, pero no quiero que se les pase por la cabeza sin justificación. No contesto los comentarios en el Fic para agregar más palabras, las palabras que dejo son las justas y las necesarias para quien lo lea. Les dejo la contestación aquí ya que es más fácil comunicarme con todos, además, hay gente anónima que no les puedo dejar PM, y si no les dejo a los otros es porque quiero que se enteren de la misma información que los demás (Y algunos ni siquiera contestan mis mensajes).
Respuestas de Reviews:
Zero Nakamura: Onii-chan, I love you too, and I love my fanfic too. (Ib está tonta en este momento y no puede decir nada más) See you later.
Reira26: Esposa mía, lee esto rápido que te extraño. Espero que te haya gustado aún más este, que si que me esforcé. Te hice esperar más Q-Q Perdón.
Guest: Quien sea que seas, AAAAH también para ti (?)
Mimic Tatori: No sé que decirte, solo... ¡comenta más! Besitos
Zachei: Ese KonoEne fue totalmente al azar, no lo había planeado xD La alucinación de Ene es un secreto muy grande, hoy di una mini (Pero MINI) -pista. Te va a gustar mucho el nuevo Fic, espero que lo leas cuando salga (Aún no ;n;)
Kazuma Ryouga: Hiyori no aparecerá aún, está en algún lugar secreto (?) "Robando tu corazón" te encantará, espero que este cap también.
UnPonyElefanteAzul: Onee-chan, al fin, ya había perdido las esperanzas. Todos los personajes tiene algo que contar ¡Sobre todo las "?" protagonistas! (Dije demasiado).
Lucarioks: Ayano es la que tiene más secretos, hay algo que nadie se imagina. Voy dando datos de a poco porque debo hacer un año completo xD
Bye-bye, los ama, Ib Tears.
