Los personajes le pertenecen a la Amodiada J.K Rowling. Este fic participa en el reto "Amortentia al azar" del foro "La Sala de los Menesteres"
Capítulo 3: Expecto Patronum
Aunque estuviera revolviendo su poción, sus manos temblaban violentamente, Cedric no sabía dónde metense, de repente las mazmorras eran demasiado pequeñas, no circulaba el aire suficiente y este volvió a sentir esa sensación pero no solo en la boca del estómago sino también en el pecho. Desde que el aroma a incienso había inundado sus fosas nasales, tenía suerte de acordarse de cómo se llamaba.
Cuando la clase finalizo, este hizo lo más rápido posible para guardar sus cosas y salir de las mazmorras, necesitaba aire ya mismo o se desmayaría. Fue el primero en llegar al pasillo y lo único que supo hacer fue recostarse en una pared y respirar exageradamente con una mano en el pecho. Sus amigos se pararon a su alrededor y Cedric tuvo que soportar que cuatro pares de ojos lo escanearan de arriba abajo y ahí fue cuando el mar de preguntas comenzó.
-¿Cedric, te encuentras bien?
- Noooo, esta estupendamente, solo tiene aspecto de haber visto a un Inferi Am.
- Seguro que no desayuno bien, vamos al Gran Salón que ya es hora del almuerzo.
- ¿Lo único en lo que piensas es en la comida, Dan?
- Estoy bien – el sentimiento de asfixie ser estaba convirtiendo en dolor de cabeza y solo pudo sonreír por los comentarios de sus amigos- Estoy de acuerdo con Dan, vamos, que me estoy muriendo de hambre.
- Aris y yo los alcanzaremos luego, tenemos que ir por unos libros a la biblioteca- dijo la Ravenclaw.
- Los veo luego- Ariel los saludo con un beso y un abrazo, era como si estuviera a punto de ir se viaje y nos los volviera a ver nunca más, por alguna rara razón ese pensamiento lo entristeció. Cuando la chica se acercó para saludarlo el aroma a incienso llego hasta sus fosas nasales y por unos segundos ambos se quedaron quietos en esa posición, mejilla contra mejilla con sus narices lo suficientemente cerca de sus cuellos para que cada uno pudiera sentir el aroma del otro. Ambos se apartaron avergonzados, el rostro de la castaña estaba al rojo vivo y antes de irse corriendo atrás de su amiga, que le llevaba cinco pasos de distancia agrego- Adiós.
Si no fuera por los codos de Dan clavándose en sus costillas ni los grititos raros de Amanda, no se habría dado cuenta que se había quedado mirando como Ariel se perdía a lo lejos. Solo una persona tenía ese peculiar aroma y el solamente lo había sentido en una persona, Ariel.
-No saquen nada de sus mochilas, hoy abra una clase especial – dijo el profesor Lupin y con un movimiento rápido de varita las sillas y mesas se apilaron contra las paredes, Cedric podía jurar que era el primer profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, que le caía bien a todos los alumnos de las cuatro casas- Bien, como sabrán los Dementores desde el partido de Quidditch tienen prohibido estar cerca del castillo, pero por medidas de seguridad les enseñare el encantamiento Patronus.
Todos los presentes temblaron ligeramente al escuchar el nombre: Dementores, Cedric nunca olvidaría lo cerca que habían estado de él y el frio y la tristeza que había sentido. Pero inmediatamente la habitación se llenó de murmullos al escuchar del encantamiento Patronus, él había escuchado hablar del encantamiento, pero nunca le había enseñado como hacerlo, ¿Cómo sería su Patronus?, pensó.
- ¿Alguno sabe que son los Patronus? – pregunto Lupin e inmediatamente una mano comenzó a moverse con frenetismo en el aire- Si, dime.
- El encantamiento Patronus es una fuerza positiva que repele a los Dementores y hace que estos en vez de alimentarse de nuestra alegría, lo hacen pero de los Patronus y estos tienen la suerte que los Dementores no los pueden herir- dijo Ariel con una sonrisa, ella era toda una experta en DCAO, su materia favorita.
- Muy bien, quince puntos para Hufflepuff -dijo Lupin, para luego agregar con voz clara- El encantamiento es así, Expecto Patronum. Recuerden pensar en el recuerdo más feliz que tengan.
Dicho eso las varitas comenzaron a moverse y la sala se vio inundada de voces que repetían una y otra vez el encantamiento, Cedric trato de concentrarse en su recuerdo más feliz, pero tenía tantos que no era capaz de decidirse por uno. El castaño levanto la mirada y se encontró con que ya muchos lo habían logrado como su amiga Amanda, cuyo Patronus era un caballo, mientras que los de algunos pocos estudiantes, solo eran simples destellos sin forma, sin hablar de la mayoría de los estudiantes, que no habían ni logrado por lo menos que apenas apareciera un destello plateado.
Cuatro rostros sonrientes invadieron su mente, Dan, Carol, Amanda y Ariel estaban riendo, eran como pequeños flashbacks que había recolectado en todos los años de amistad que habían tenido entre ellos. Alrededor de cinco y seis años que los conocía, que eran solo más que sus amigos, eran sus hermanos, aun con los ojos serrados pero con esos miles de recuerdos en su mente movió la varita y al mismo tiempo que sus ojos grises volvían a abrirse exclamo con voz clara:
- Expecto Patronum.
Al principio empezó como un simple destello para luego convertirse en un lobo que comenzó a corretear por toda la sala, como los demás Patronus, el ojigris vio como un águila volaba de un lado a otro por los aires muy cerca del techo y al bajar la vista hacia el mago dueño del Patronus, estaba su amigo Dan, pero rápidamente aparto la vista al ver como un tejón plateado pasaba entre sus piernas.
- Lo siento Ced- exclamo su amiga Carol con una sonrisa.
Sus ojos seguían de cerca al lobo que correteaba de un lado para el otro, este se metía entre las piernas de los alumnos y hasta por las de Lupin, haciendo que casi se callera de espaldas, pero raramente el Patronus se quedó al lado de una chica que movía la varita con ferocidad y con gran rapidez mientras trataba de decir el encantamiento y al ver que no le salía, lanzaba insultos, que hasta se podrían decir que no eran aptos para que una chica como Ariel los dijera.
- ¿Qué sucede?
- No sé, no me sala… mierda- exclamo Ariel más que furiosa, molesta e irritada, mientras movía su varita para un lado hacia el otro- Expecto Patronum – nada, eso hizo que su enfado empeorará- Expecto Patronum– la chica no lo tolero más y lanzo su varita por los aires más que enfadada- No logro decidirme, por cual recuerdo húsar.
- Aris tranquilízate, tal vez estas moviendo mal la varita- dijo este tratando de tranquilizarla una vez que con un simple Accio este recuperara la varita de su amiga y se la entregara- Ven te ayudo—su pecho estaba contra su espalda, su mano se serraba en la de ella que sostenía su varita y su nariz estaba tan cerca del cuello de Ariel que podía sentir el peculiar aroma del incienso que desprendía de su túnica. Y Cedric tuvo un extraño deseo de depositar allí sus labios- Así y ahora piensa… en el recuerdo más feliz que tengas.
- Expecto Patronum-ambos se quedaron así sin moverse, mientras observaban como el lobo, que había vuelto a corretear por ahí, estaba acompañado de una zorra.
Luego de saludar a sus padres y a sus amigos, Cedric Diggory juntó a los otros tres campeones se encontró junto a Bagman en la entrada del Gran Salón, para así encaminarse a la cancha de Quidditch donde seria llevada a cabo la tercera y última prueba del Torneo de los Tres Magos. Los cinco estaban caminando por los pasillos hasta que una voz lo llamo.
- Ced.
- ¿Qué? – le pregunto a Ariel mientras se acercaba a ella, mientras los demás seguían su camino. La respiración de la chica era agitada seguramente por la corrida que había hecho hasta alcanzarlo, estuvo a punto de preguntarle qué pasaba, pero todo pasó demasiado rápido. Ariel tenía su rostro entre sus manos y sus labios contra los suyos, todo había sido tan rápido que cuando abrió los ojos la chica ya no estaba.
Tambaleándose llego hasta el campo de Quidditch y antes de reunirse junto a los demás saco la varita, había algo en su pecho, quería hablar con Ariel, quería verla, quería besarla.
- Expecto Patronum – automáticamente en el momento de invocar el encantamiento, el beso invadió su mente. Cedric aun sentía los labios de ella contra los suyos- Busca a Aris y dile que…- este comenzó a hablar con su Patronus, pero no fue hasta que fijo sus ojos grises en el que lo vio- Ariel – fue lo único que dijo, para luego ver como la zorra plateada se alejaba por el campo.
Hola, espero sinceramente de corazón que les haya gustado y disfrutado, me excedí un poco de las palabras, ya que el limite era 1500, espero que no cuenten estas palabras, o si no estoy más que frita. Bueno, no se olviden de dejar sus más que sensuales Reviews.
Besos y abrazos, Sofi
