Derechos reservados Masashi Kishimoto, historia sin fines de lucro con el único fin de disfrutar de sus personajes en situaciones que más de uno quisiéramos.

Historia sin mayor complicación que el de las situaciones entre Naruto y Hinata, sus encuentros y problemas en cuestiones sexuales; diría que es más una historia para pasar un buen rato.

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Abril

Querido diario, este mes ha sido tan largo que no sabría si llorar o solo tirarme en la cama; Naruto por situaciones familiares ha tenido que estar todo el mes en un sitio muy lejano.

Pensé que lo soportaría pero ha sido muy difícil, nunca creí que podría acostumbrarme tanto a su compañía, extraño tantas cosas suyas como su parloteo sin parar, sus bromas o la manera en que se queja de Sasuke.

Pero irónicamente esta distancia ha unido más nuestra peculiar relación, hablamos todo el tiempo de cómo nos va en el día; tenemos el celular o el internet así que siempre estamos conectados y lo mas que me ha sorprendido es que a él se le facilita decir mejor las cosas por este medio.

O quizás es que la tecnología le causa tantos problemas que él solo sigue su camino, lo que sea es muy agradable.

El día que dejo la ciudad fui a despedirlo, intente no mostrar lo muy triste que estaba pero creo que se dio cuenta; beso mi frente abrazándome con tanta fuerza que el llanto me gano; pero era por una extraña felicidad.

Y fue así como inicio el mes de abril con un hasta pronto y volveré, su sonrisa desbordante y su pulgar arriba dándome ánimos a su propio estilo.

Abril 01- 12:00 am

¡Hina-Chan llegue! _ mucha hambre por el viaje ahora comeré un ramen que mi madre trajo

Abril 02 – 03:00 pm

Esta haciendo frio, como puede hacer tanto frio cuando en Konoha está el pleno sol, Hinata estoy comiendo unos fideos deliciosos tienes que probarlos

Ese tipo de mensajes me llegaba todo el tiempo, que comía, que hacía, que le dolía, donde estaba, mensajes de buenos días y de buenas noches.

Pero después del día quince no recibí ningún mensaje suyo, y eso me preocupo bastante; no contestaba mis mensajes ni las llamadas; de tristeza pase al desconcierto con muchas dudas en mi corazón.

— ¿Por qué no me respondía? ¿Acaso lo acosaba demasiado con los mensajes? ¿Ya no pensaba más en mí?

Me encerraba en mi cuarto intentado concentrarme en los deberes, pero no pasaba más de cinco o diez minutos cuando veía el celular nuevamente esperando que algún mensaje me hubiera llegado; el dolor comenzó a acumularse con el pasar del tiempo y es que el no saber nada de él me preocupaba demasiado.

Intentaba sonreír pero cada día me resultaba más difícil el lograrlo, las dudas se acumulaban sin saber cómo resolverlas; me preguntaba si no había conocido a alguien más y por ello ahora me ignoraba por completo.

Paso las horas en clase mirando por la ventana, las aves volando, el ruido de aviones en el cielo; la desventura de mu juventud que se va con esta terrible incertidumbre; pero los comentarios son mucho peor aun cuando se que no lo hacen de mala fe.

—Naruto ya no regresara

—Su familia se mudo a otra ciudad y el no se despidió

—Quizás ya tenga otra novia

El mes se acaba y no sé nada de Naruto, pienso que quizás sean ciertos mis temores y lo mejor es resignarme para seguir adelante; pero algo por dentro no me deja tranquila, quizás sea que no estoy contenta con todo esto; quizás es que al menos esperaba otra manera de que pasaran las cosas.

Mi hermana Hanabi me ha visto y solo dice que causo lastima— si estas tan deprimida por lo que te pasa, en lugar de lamentarte deberías enfrentarlo y dejar de huir—

Sus palabras retumban en mi cabeza y me cuestiono si debo o no hacerlo, pero ¿entonces como debería enfrentarlo? ¿Tendría que ir a buscarlo?

—Ten, te presto todos mis ahorros; sé que no gastaras mucho en el viaje pero es mejor que te sobre a qué te falte

—Hanabi…no debo

—Es eso o seguir contemplando tú propia lastima, así que tú decides

Hanabi tenía razón, así que decidí seguir su consejo por lo que decidí aventurarme un fin de semana para ir en su búsqueda; si todos sus mensajes que me enviaba sobre donde estaba y lo que hacía entonces poder encontrarlo no sería complicado.

Con una mochila con lo básico, mi corazón temblando de miedo por lo que pudiera encontrar y un fuerte deseo de no querer rendirme; salí muy temprano para tomar el primer tren aunque sin decirles toda la verdad a mis padres para no preocuparlos.

Hanabi prometió que me cubriría en mi travesía, Ino también lo haría pero con la condición de que me reportara con frecuencia para que supieran que estaba bien; así que inicie el primer viaje de mi joven vida que haría sola en el cual enfrentaba muchos temores.

Intente no quedarme dormida, pero la tensión de todos esos días más mi falta de sueño que se había acumulado había terminado por vencerme; fue hasta que los fuertes rayos del sol me dieron directamente hacia los ojos despertándome.

Era la primera vez que tomaba un tren pero la vista de aquel inusual viaje me produjo cierta alegría, la ciudad ya se podía ver a la lejanía y a pesar de que ya casi era mediodía el sol no era demasiado fuerte; abrí la ventanilla dejando entrar un poco de la brisa fresca que me despertó por completo.

Al detenerse el tren baje lo más rápido que pude, por fortuna hay mapas de la ciudad en las estaciones por lo que de inmediato comencé a buscar el lugar donde según estaba Naruto, no estaba muy lejos de ahí y no tardaría más de media hora en poder llegar.

De nuevo mi corazón comenzó a retumbar con tanta prisa que comenzó a doler más fuerte, lleve mi mano hacia mi pecho buscando calmarlo; el temor de encontrar algo que hiciera pedazos mi atormentado corazón me hacía temblar.

Pero ya estaba tan lejos de casa y tan cerca de la verdad que no era momento para acobardarme, tome un taxi el cual sentía que iba tan lento que tuve deseos de bajarme en cualquier momento para seguir el camino corriendo; me sentí tonta por tener esos pensamientos que eran producto de mis miedos.

No me cobro demasiado y cuando baje, un enorme edificio de condominios estaba frente a mi; era tal cual dijo Naruto en uno de sus primeros mensajes; tal alto que le causaba demasiado cansancio el mirarlo de solo imaginar que tendría que subir hasta los últimos pisos.

Pero no pude pasar siquiera del primer piso en donde estaba la recepción.

—Lo siento Srita no puedo dejarla pasar

—Pero…vengo a ver a Naruto Namikaze

—Lo entiendo, pero ellos no han venido desde hace quince días aproximadamente

El escuchar aquello me hizo casi caer, todos esos días sin tener noticias suyas; ellos habían dejado el edificio y no tenía más pistas para continuar la búsqueda.

— ¿Hinata…Hinata Hyuga?—Una voz me hizo levantar mi rostro y encontrarme con un hombre muy alto, tenía un cabello mucho más largo que el mío en color blanco, ya era mayor pero tenía dudas porque no recordaba conocerlo.

—Perdón, ¿le conozco?

—Ja, ja, ja así que tú eres la famosa Hinata—

— ¿Cómo es que me conoce?

—Perdón, mi nombre es Jiraiya y soy el abuelo de Naruto; el habla mucho de ti

— ¿Su abuelo? Entonces ¿sabe dónde está el?

—Vaya así que has venido de Konoha porque estabas preocupado por el

—Bueno…no he sabido nada de él—coloco su mano en mi hombro y me miro algo serio

—Acompáñame te llevare a donde está el

El camino fue largo, estaba cansada por estar de un lado a otro y no había comido; aunque la verdad en ese momento no sentía ningún deseo por probar bocado; tenía tantas preguntas de que estaba pasando pero también había algo de felicidad dentro de todo el barullo de sentimientos en mi; Jiraiya había mencionado que Naruto hablaba mucho de mí.

Me quede helada cuando llegamos al sitio en donde se suponía estaba Naruto, mire casi con ojos llorosos a Jiraiya quien me miro y sonrió con su mano sobre mi hombro.

—Tranquila, el está bien

Como no preocuparme si habíamos llegado a un hospital, pensé en tantas posibilidades; quizás era por el pariente que tenían que visitar en esta ciudad; no sabía que mas pensar con cada paso que daba el aire se me escapaba el silencio era lo único que predominaba y solo era guiada por Jiraiya.

Entramo a una habitación y fue entonces que lo mire, estaba en la cama dormido y presentaba algunos moretones; las lagrimas salieron sin poder evitarlo pero no pude caminar; no fue más que por a razón de que había dos personas más en esa habitación.

Un hombre muy parecido a Naruto igual de cabellos rubios y mirada azul, deduje que era su padre; pero la mujer que estaba sentada en el regazo de la cama era quien me preocupaba; era muy hermosa con ojos y un cabello muy largo en color rojo.

Pero de ella solo obtuve una mirada de enojo que hizo que me congelara, cuando se levanto sentí unos terribles deseos de correr; el hombre rubio puso su mano en el hombre de ella deteniéndola, ella se zafo y salió de la habitación muy enojada.

No comprendía porque estaba así de molesta conmigo, yo apenas los estaba conociendo.

—No te preocupes pequeña, no es tu culpa—la voz de aquel hombre me sorprendió sacándome de mi aturdimiento.

—Está molesta porque Naruto no se fijo al cruzar la calle, iba con el celular y lo atropellaron—Jiraiya dijo mientras seguía a la mujer.

—Pero no es tu culpa, Kushina mi esposa es algo especial pero no pudimos recuperar el celular, Naruto ha intentado quitárselo pero ella no ha querido devolvérselo.

Me sonrió y sentí un alivio, dios yo pensando cosas terribles como abandono y mi pobre Naruto estaba hospitalizado; pero al escuchar un quejido y ver que este abría los ojos corrí a su lado.

— ¿Hi…Hina-Chan?

Yo solo pude asentir sin poder dejar de llorar, sostuve su mano con fuerza y él me sonreía; oh que felicidad al poder haberlo encontrado.

—Hina-Chan…convéncelos…necesito ramen…y mi celular

No pude evitar reír por lo que decía, creo que Minato y Jiraiya también reían pero no lograba escucharlos; solo aferraba con más fuerza su mano contra mi pecho; daba gracias al cielo porque él estaba con vida haciendo sus peculiares comentarios.

Sabes diario este mes ha sido en verdad terrible, pero no puedo quejarme demasiado he valorado muchas cosas que daba por hecho; descubrí miedos dentro de mí que debo enfrentar por mi gran inseguridad.

Conocí a la familia de Naruto en condiciones algo inusuales, pero también debo decirte que también hay otras cosas que descubrí sobre los sentimientos de mi Naruto; pero eso creo que te lo diré en otra ocasión.

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Hola, aquí aprovechando esta semana de gran puente en la ciudad de México; espero les haya gustado este capítulo; no quería solo estarme enfocando a encuentros íntimos entre Naruto y Hinata, abarcar un poco mas allá de ello en donde pudiera hablar de esos miedos e inseguridades que afrontamos en ciertas situaciones.

De Naruto también sabrán como se siente, pero lo hare más adelante; ciertamente no creo que el escriba ningún diario siendo como es el; pero debido a que Kushina confisco su celular por no fijarse al cruzar la calle esto saco quizás un lado de escritor de su parte.

¿Creen que merezco algún Review?

Siguiente capítulo: Mayo